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Por Jineth Prieto · 14 de Febrero de 2017

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La semana pasada, cuando la caravana con 190 guerrilleros del Frente 33 de las Farc salió desde La Gabarra hacia el sitio de concentración en Caño Indio sucedieron dos episodios que muestran lo difícil que es hacer la transición mental hacia la paz.

 

 El contradictorio rumor de los paras

El primero inició el jueves pasado cuando la Asociación de Campesinos del Catatumbo, Ascamcat, una organización que guarda afinidades ideológicas con las Farc, paró la caravana de buses y camionetas de las Farc con el apoyo de la Guardia Campesina (también liderada por ellos), argumentando que los campesinos de la región no tenían garantías de seguridad.

La versión inicial que entregaron fue que en la vereda Las Timbas, a 30 minutos de la cabecera de La Gabarra, aparecieron 15 hombres armados, vestidos con camuflados y camisetas con la imagen de la banda Águilas Negras anunciando que con la retirada de las Farc tomarían el control de la zona. 

Según le contó a La Silla una fuente que estuvo presente cuando bloquearon la caravana, inmediatamente después de frenar la marcha, las directivas de Ascamcat reunieron a los campesinos y les pidieron que no entregaran declaraciones, porque “todo iba a ser canalizado a través de ellos”.  De hecho su versión apareció tal cual el viernes en El Espectador.

La denuncia empezó a crecer alimentada por el trauma que dejó en los campesinos la incursión paramilitar de finales de los 90 y comienzos del 2000 que provocó cientos de muertos y desplazados en el Catatumbo. 

A medida de que se empezaron a conocer más versiones dos cosas quedaron en evidencia: que nadie sabía los nombres exactos de quienes vieron a los supuestos paras, y que, además, las versiones no concordaban. 

Primero se habló de 15 hombres. Más adelante, otros dijeron que solo habían sido dos, y luego se dijo que eran 50; tampoco hubo coincidencias sobre cómo se veían; mientras unos decían que aparecieron en camuflado, otros dijeron que en sudaderas. Unos más, que estaban vestidos de negro. 

Ante las múltiples versiones, Honer Galván, el presidente de Asojuntas de La Gabarra, una organización que agrupa a 36 de las veredas de ese corregimiento, le dijo a Ascamcat que debía “dejar el protagonismo y ser clara con la gente y las  comunidades” y le pidió pruebas de las denuncias. 

“No sabemos de dónde aparecieron esas versiones de la gente de Ascamcat porque si usted mira los únicos que han dicho eso pertenecen a esa asociación, pero esta es la hora y nosotros que nos movemos en la zona no hemos visto nada”, dijo a La Silla uno de los líderes de Asojuntas. 

Según él y otro que coincidió en lo mismo, los dos llamaron a varios líderes de la zona en donde aparecieron los supuestos paramilitares y nadie los había visto. 

Tampoco consiguió pruebas de las denuncias sobre los presuntos paramilitares una delegación de miembros de la iglesia, de la ONU, de la Defensoría y de la Personería de Tibú que llegó el fin de semana hasta el sector en el que las Farc durmió mientras la caravana estuvo paralizada.
 
“Hemos hablado con muchos campesinos y hay muchas versiones. Unos dicen que conocen a quienes los vieron, otros dicen que sí los vieron pero los detalles son diferentes. Aquí hay confusión”, le contó un miembro de esa delegación a La Silla.

Aunque en la zona también se empezó a hablar de desplazamientos de familias, y de hecho este fin de semana el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo en su alocución del domingo que en el lado de la frontera de su país había registros de más de 300 familias desplazadas, esas versiones también fueron desmentidas por campesinos y líderes de la región. 

De hecho,  la misma delegación de la Iglesia, la Personería y la Defensoría también descartó que hubiera existido desplazamiento masivo. 

“Hubo el caso de tres personas que por rumores abandonaron sus casas, pero no tenemos información de que los hayan visto o de que los amedrentaran”, le dijo a La Silla el integrante de esa comisión que habló off the record a la espera de un comunicado conjunto que publicarán hoy.

Dos ONG que le hacen seguimiento al conflicto del Catatumbo creen que dado que en el Catatumbo no solo tiene presencia las Farc, sino también el ELN y el EPL, la posibilidad de que llegue un grupo paramilitar es muy improbable, aunque no imposible. Además, porque  llegaría a una zona vigilada por el Acuerdo de Paz.

Si bien aún no es claro lo que sucedió, el Ministerio de Defensa anunció la llegada de más soldados para custodiar la zona. Sin embargo, es posible que su llegada no sea bienvenida por todos dado otro incidente que sucedió el dìa siguiente en el que en ese corregimiento paró la caravana de las Farc. 

Los mismos ojos del Ejército

El viernes, a José de Dios Toro, alcalde de El Tarra, le llegó una carta firmada por Jorge Eliecer Durán, comandante de la Brigada Móvil número 33 del Ejército en el que le pedía que identificara a los organizadores del evento con el que la comunidad de este municipio en el corazón del Catatumbo recibió a las Farc. 

El comandante militar quería saber qué rol jugó cada uno, quién había dado autorización para que el día en que la caravana de las Farc cruzó por el municipio hubiera una concentración en el parque del pueblo que agrupó a cientos de personas con pancartas de apoyo a la concentración de esa guerrilla y si, además, había participado alguien de su administración. 

“Eso es muy preocupante. No entendemos por qué hacen una solicitud de esa magnitud teniendo como antecedente toda la persecución a los líderes. Pareciera que nos estuvieran investigando”, le dijo un funcionario de la Alcaldía a La Silla.

El episodio tiene a la Defensoría del Pueblo con las alarmas encendidas, y aunque por ahora no se ha respondido la petición del Ejército, La Silla supo que van a reservar las identidades de quienes promovieron el recibimiento “para proteger su integridad”. 

Mientras tanto, la última unidad del Frente 33 de las Farc se están terminando de acercar a Caño Indio, donde empezará su proceso de ponerle fin a su vida en armas.

Comentarios (1)

jdimate

15 de Febrero

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Le queda como grande el título al artículo 

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