Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Ana León · 21 de Junio de 2017

1281

0

Como lo contó La Silla, el exalcalde de Cúcuta Donamaris Ramírez París-Lobo es uno de los políticos que quiere resucitar en las legislativas del próximo año, y aunque inicialmente tenía dos opciones: aspirar al Senado por la Alianza Verde o ir a la Cámara por el Partido Liberal, finalmente se inclinó por la segunda y ya tiene el camino abonado para aterrizar en las toldas rojas, donde espera hacer fórmula con Andrés Cristo.

Si bien, Ramírez tiene carrera política y en 2011 alcanzó 104 mil votos cuando se convirtió en Alcalde, su salida no fue triunfal y aunque sus posibilidades de ser candidato no están truncadas, en el Norte político dicen que tiene el camino cuesta arriba para quedarse con una de las cinco curules del departamento en marzo del 2018.

El retorno a sus inicios

Ramírez no ha tomado una decisión formalmente, pero cuatro fuentes políticas de Norte le dijeron a La Silla que su llegada al Partido Liberal está casi asegurada.

Su entrada está por el lado de la familia Cristo, específicamente del senador Andrés Cristo, hermano de Juan Fernando el exministro del Interior y precandidato presidencial de los liberales, a quienes se acercó en 2015, cuando su candidato a la Alcaldía de Cúcuta, David Castillo, declinó para unirse a la campaña liberal de Carlos Luna, quien en esa puja fue el candidato de ese grupo.

Ramírez le confirmó a La Silla los acercamientos y aseguró que obedecen a que él es “liberal”.

La decisión de llegar a los rojos según dos fuentes obedeció a que en Alianza Verde, partido al que llegó en 2011, su nombre no tiene mucha acogida.

La razón está en que el bloque más fuerte de los verdes en Norte, que es el que lidera el diputado John Edinson Ortega en Norte de Santander no lo respalda, y dado que él a su vez es cercano a los senadores Claudia López y Antonio Navarro Wolf, en su equipo temían que le negaran aval.

Así que aunque Donamaris se eligió alcalde de Cúcuta por los verdes en 2011, y en esa cruzada electoral derrotó a Andrés Cristo, quien para ese entonces también competía por ese cargo, sus inicios en la política se dieron en los rojos y cerca a los Cristo, algo que le habilita el pase de reingreso.

Donamaris empezó a hacer política a los 18 años en las toldas rojas, de la mano de los congresistas Felix Salcedo, Carlos Celis Carrillo y Jorge Cristo, padre del senador y del exministro, quien fue asesinado por el ELN.

Su cercanía con los rojos fue tal que en sus primeros tres intentos de llegar a la Alcaldía de Cúcuta (hace más de una década), lo hizo con ese partido y contó con el respaldo de los Cristo, de quienes también es amigo personal.

La resistencia liberal

Si bien aliarse con los Cristo le abre las puertas en el Partido Liberal, hacer parte de su grupo no necesariamente le asegura votos.

 

Por un lado, tal y como lo dijeron cuatro políticos de la región, dos de los cuales son de su grupo, ellos solo mueven su maquinaria a su favor.

“Andrés (Cristo) no se caza con una sola persona sino que trabaja con la mayoría de los integrantes de la lista. Él permite que sus líderes escojan con quién se van a la Cámara y cada candidato ofrece”, dijo un liberal que trabaja con los Cristo.

Además, por el lado de las bases liberales, Ramírez tendrá que sortear la resistencia que tiene su nombre.

Según tres dirigentes liberales, así como un miembro del equipo de Ramírez y un político que fue su aliado y lo conoce bien, no la tiene fácil para sumar apoyos porque durante su administración no le dio participación a las demás fuerzas y en cambio, se cerró a su círculo más cercano.

“Él en la Alcaldía fue de oportunidades y conveniencias. En el Concejo armaba coaliciones como le daba la gana, sacaba a uno y metía al otro cuando le convenía. Eso era sálvese quien pueda”, dijo uno de ellos.

Y si bien ese trato no fue exclusivo con los liberales, muchos no ven con buenos ojos que quiera regresar al partido después de eso.

Además, a su potencial aspiración se le suman los cuestionamientos que ha tenido que afrontar tras su salida de la administración municipal.

Por un lado, tres meses después de que terminó su gobierno, el Consejo de Estado dejó en firme la nulidad de su elección como Alcalde, porque cuando fue candidato su medio hermano era intendente regional de la SuperSociedades, y eso lo inhabilitaba.

Por otro, el senador Antonio Navarro Wolf denunció que el último año de su administración, suscribió 27 licitaciones de único oferente, algo que -si bien- no es irregular per sé, sí es un síntoma de ausencia de transparencia e indicador de posible corrupción.

En ese sentido, el concejal liberal Bachir Corona (del grupo de los Cristo) le dijo a La Silla que “sería un retroceso para la renovación del partido pasar el liderazgo del partido a personajes que han sido cuestionados”.

El desgastado fortín

Además de que concretar la alianza con los Cristo, no es prenda de garantía para que su campaña a la Cámara sea exitosa y de que su reencuentro con el liberalismo tiene resistencia en las bases, Donamaris afronta otro escollo.

Su principal problema es que no cuenta con un fortín electoral tan consolidado como para sacar solo los 30 mil votos que en promedio se necesitan para llevarse una de las cinco curules de Norte de Santander.

Aunque él alcanzó una votación importante para llegar a la Alcaldía en 2011, en las elecciones de 2015 no le fue bien y su candidato a la Alcaldía terminó adhiriendo a los liberales y solo puso a un concejal, Oswaldo Rincón del Partido Verde, con 3.775 votos.  

Además, tiene en contra que en las legislativas la competencia es muy diferente por el número de candidatos que se lanzan al ruedo.

Según los cálculos de dos políticos que fueron aliados suyos en ese entonces y un miembro de su equipo, Ramírez podría tener una base de 10 mil a 12 mil votos, de modo que necesitaría aliados que pongan la otra mitad y entre los liberales la tiene difícil.

“Él tiene dificultades en su imagen porque no es bueno para compenetrarse con la gente. Ahí el factor que le juega a favor es que tiene muchísimo dinero”

Así que si Donamaris quiere competir en 2018 y tener buenos chances tendría que dedicar buena parte de su tiempo en reacomodar sus apoyos y fortalecerse internamente, algo para lo que probablemente utilizará el complejo de medios de comunicación del que es dueño y director general, y que usa para mantenerse vigente entre los cucuteños.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia