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Por Juan Esteban Lewin · 11 de Agosto de 2015

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La renuncia de Álvaro Cruz a su cargo como gobernador de Cundinamarca le da un nuevo matiz a la pelea por definir su sucesor: ahora la pelea ante la opinión seguramente será por señalar al rival como el candidato de Cruz.

Cruz renunció en medio de un proceso penal en el que la Fiscalía ya está lista para imputarle cargos porque en 2009 habría pagado 800 millones de pesos a tres concejales de Bogotá para asegurar un contrato de mantenimiento vial por 23 mil millones de pesos para una de sus empresas

Dado que su defensa está negociando para colaborar en la investigación, los avances en su proceso tienen el potencial de mantener vivo el fantasma del Carrusel de la Contratación durante la campaña por Bogotá.

Pero el principal efecto de la renuncia de Cruz está en la campaña por la Gobernación de Cundinamarca, donde se enfrentan en una apretada carrera dos candidatos que han sido aliados suyos en el pasado.

Una es Nancy Patricia Gutiérrez, la ex senadora de Cambio Radical que va por firmas. Tiene apoyos en el liberalismo, en el conservatismo y cuenta con todo el impulso del Centro Democrático.  Incluso la apoyan miembros de dos de los partidos que avalan a su rival: Cambio Radical (como el senador Germán Varón y el representante Jorge Enrique Rozo) y en la U.

Su contendor es Jorge Rey, el ex alcalde de Funza y quien el año pasado fue elegido representante a la Cámara. Rey tiene avales de Cambio Radical, La U, Opción Ciudadana, ASI, Aico y Mais, además de apoyos entre conservadores y bases liberales (como la diputada Fanny Álvarez).

El tercero en la carrera es Rafael Ballén, un académico de la Univerisdad Libre que milita en el Polo desde haceque que se fundó ese partido. Ballén empezó en política en el Nuevo Liberalismo, fue concejal de varios municipios del departamento y diputado, y en 2010 se quemó trantado de llegar al Senado con 1.508 votos, 437 de ellos en el departamento. Como el Polo es débil en el departamento, su candidtura prácticamente no tiene opciones.

En cambio, Rey y Gutiérrez están más o menos empatados en maquinaria.

También tienen entrada similar a los poderes nacionales. Los dos son cercanos al vicepresidente Germán Vargas y han hecho parte de su partido, Cambio Radical. E

sa cercanía de los dos quedó clara la semana pasada, cuando Cambio Radical (que ya le había dado su aval a Rey) aceptó una solicitud del senador Varón -uno de los congresistas de Cambio más cercanos a Vargas- de declarar en libertad a sus militantes en Cundinamarca.

Esa movida evitó que Gutiérrez terminara en la orilla opuesta del Vicepresidente y permite que Vargas gane con cara o sello. Aunque gana un poco más con Gutiérrez, quien le podría servir de puente con Álvaro Uribe, algo muy útil para su candidatura presidencial en 2018.

Alejándose de Cruz

Ante el empate en otros factores de poder, el voto de opinión puede definir la carrera. Y, como dice un estratega político metido en la campaña en Cundinamarca, “la pelea va a ser por quién logra demostrar que el candidato de Cruz es el otro”.

Inicialmente, el grupo político de Cruz estaba con Rey, quien era visto como el candidato de la continuidad pues fue gerente del Instituto Departamental de Acción Comunal (Idaco), nombrado por Cruz, entre 2012 y 2013.

Ese paso fue fundamental para ampliar el capital político del candidato, quien había sido alcalde de Funza entre 2008 y 2011, pero no tenía fuerza por fuera de ese municipio.

A través de su impulso a las Juntas de Acción Comunal (que Rey conocía desde adentro, pues empezó como directivo de JAC en Funza y su mamá, Mercedes Ángel de Rey, ha sido presidente de la de Funza en varias ocasiones), Rey se dio a conocer en el resto del departamento.

Durante su dirección, el presupuesto del Idaco se disparó. En 2012 lo recibió con 200 millones de pesos para invertir, pero Cruz tramitó una adición presupuestal de más de 5 mil millones de pesos para gastar.

Con ese dinero, los presidentes de las juntas recibieron del departamento computadores portátiles, celulares, impresoras y carpas con televisión, y además se permitió que las JAC contrataran directamente con recursos del Instituto. Con ese impulso, las juntas se convirtieron en la maquinaria política de Rey.

Además, al salir, Cruz nombró en su reemplazo a Luisa Fernanda Aguirre, quien había sido la subgerente de Rey y estaba encargada de liderar las JAC. Es decir, mantuvo alguien de confianza de Rey.

Todo ese poder fue clave para que Rey llegara al Congreso el año pasado y era su plataforma para lanzarse a la Gobernación como el candidato de Cruz.

Pero con la entrada de Gutiérrez a la carrera y la situación jurídica de Cruz empeorando, el panorama cambió y ya ni Rey era necesariamente el candidato del Gobernador, ni era deseable aparecer como tal.

Hace tres semanas, con Gutiérrez ya recogiendo firmas, una aparente ofensiva en medios le dio un empujón: el 20 de julio varios medios grandes como RCN Radio, Caracol Radio, CM&, El Tiempo y La W retomaron al tiempo una misma información (sembrada seguramente por alguien de la campaña de Rey) en la que resaltaban que Gutiérrez también tenía vínculos con Cruz.

Y daban dos pruebas.

La primera es que la hermana de la candidata, Adriana Marcela Gutiérrez Castañeda, ha sido secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación de Cruz desde julio de 2012 (es decir, compartió gabinete con Rey).

Ese cargo ganó importancia precisamente ese año, cuando entró a funcionar la reforma a las regalías que le asegura un 10 por ciento de éstas a proyectos de ciencia, tecnología e innovación, y en el que los Gobernadores tenían una gran incidencia para definir el destino de los recursos.

La segunda es que hace mes y medio Cruz nombró como gerente de las Empresas Públicas de Cundinamarca a Manuel Aljure Salame, hermano de la jefe de campaña de Gutiérrez, Rida Aljure. Aljure fue concejal de Girardot por Cambio Radical entre 2008 y 2015, y había renunciado a ese cargo para ser subdirector de las Empresas Públicas en marzo pasado.

Detrás de esa pelea está el hecho de que tanto Rey como Gutiérrez apoyaron la aspiración de Cruz en 2011, y que el saliente gobernador se los agradeció con cargos.

La duda ahora es quién va a reemplazar a Cruz en los dos meses y medio que faltan, pues quien lo haga podría inclinar definitivamente la balanza y decidir si mantiene las fichas de Rey y Gutiérrez en sus cargos.

Juan Manuel Santos debe poner un encargado, mientras recibe la terna de parte de los partidos que avalaron la candidatura de Cruz en 2011 y escoge entre los ternados. Pero ese proceso se suele demorar, hasta el punto de que Martha Gonfrier duró siete meses como gobernadora encargada de Casanare en 2011, y Santos nunca nombró a uno de los ternados.

En este caso hay, además, una complejidad extra: como Cruz fue avalado por cuatro partidos (Cambio, La U, el Liberal y el Conservador), no es claro quién tiene que armar la terna. Y como todos esos partidos tienen militantes con Rey y con Gutiérrez, en cualquier caso el pulso para elaborar la terna promete ser grande.

Así que la pelea por no tener a Cruz a cuestas seguramente se va a dar con un gobernador puesto por Santos. O, quizás, por el vicepresidente Germán Vargas, quien en toda esta pelea es el único seguro ganador.

Comentarios (1)

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