Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jineth Prieto · 06 de Julio de 2016

2868

0

Un presupuesto aprobado en 2015 que estaba inflado, miles de millones en cuentas por pagar y $23 mil millones que estaban mal repartidos en los gastos de inversión, tienen a las metas de Rodolfo Hernández cada vez con menos gasolina para 2016.

 

Desde hace dos semanas arrancó el recorte secretaría por secretaría y con ello el reajuste de varias metas del año, a las que ya les empezó a correr el tiempo en contra.

El déficit y la inflada del presupuesto

A Rodolfo Hernández le ha jugado todo en contra en lo que recursos para inversión se refiere.

Primero y como lo dio a conocer desde que tuvo acceso a las cuentas del municipio, recibió un déficit de $177 mil millones (entre cuentas por pagar -$135 mil millones- y reservas presupuestales -$42 mil millones-). En ese entonces aseguró que la Alcaldía estaba en la “ruina” y anunció que su política sería el ahorro para tratar de invertir la mayor cantidad de recursos posibles en sus promesas de campaña.

Ese anuncio lo ha cumplido, y el número de contratistas de prestación de servicios ha disminuido a una cuarta parte con respecto a los vinculados durante los primeros seis meses de 2015. Sin embargo, la reducción de recursos que ha significado ese recorte ha sido mínima en comparación con las deudas del municipio.

Aunque inicialmente, la Alcaldía habló de negociar el pago de esas deudas; según el último reporte de la Secretaría de Hacienda, las cuentas que se han cancelado ya superan los $ 113 mil millones, porque no pagarlas le puede salir más caro al municipio entre demandas, abogados e intereses. Si bien está dentro de los planes de Hernández negociar el pago de los $64 mil millones que faltan aún no es claro cómo lo va a hacer.

Sin embargo, ese ha sido solo uno de los baches para la inversión. La secretaria de Hacienda de Bucaramanga, Olga Chacón, le dijo a La Silla que el presupuesto que fue aprobado para 2016 en la ciudad fue inflado en $100 mil millones por el Concejo.

“No conocemos la razón y nadie nos ha dado explicación, pero para 2016 se registró un incremento en los ingresos corrientes de libre destinación (plata para inversión) de un 38,9% con respecto a los años anteriores en los que había incrementos de solo el 10%”, aseguró.

Ese porcentaje se traduce en que mientras para 2015 se habló de $298 mil millones en recursos para inversión, para 2016 el Concejo tasó esos ingresos en $405 mil millones sin tener algo que soportara el aumento (normalmente eso sucede cuando se actualiza el catastro o se cobra una contribución como valorización). La Silla habló con tres concejales liberales para conocer el por qué del aumento, pero ninguno recordaba los detalles del proyecto.

Es decir, sin los $100 mil millones que se inflaron y sin los $177 mil millones del hueco financiero, la Alcaldía  se quedó con solo $128 mil millones de los $405 mil millones que iban para inversión.

Pero las cuentas se reducen aún más. De esa plata, $105 mil millones se van en gastos de funcionamiento (pagar empleados, una parte de cps, tanquear carros, aseo, vigilancia, seguros, servicios públicos, aportes a pensiones y transferencias a institutos descentralizados), lo que solo deja para los programas del municipio $23 mil millones

Como si fuera poco, y aunque dentro de las proyecciones iniciales de la Alcaldía estaba contemplada la llegada de $23 mil millones de giros de la Nación a las cuentas del municipio, algo que aliviaba de alguna manera la inversión, resultó que esa plata venía del sistema general de participaciones (dinero que solo puede ser invertido en salud y educación) y que estaba destinada a mejorar la infraestructura en los centros de salud, por lo que fue sacada de las proyecciones del municipio.

Si logran negociar el pago de al menos una partida de los $64 mil millones del déficit, con los $23 mil millones que les quedan, más un crédito que solicitarían por $10 mil millones (debe ser aprobado por el Concejo), en la Alcaldía aspiran a llegar a los $69 mil millones de inversión este año.

La reprogramación

La falta de plata ya empezó a hacer mella en todas las dependencias de la Alcaldía de Bucaramanga.

La Silla conoció que desde hace dos semanas se inició una reestructuración en toda la inversión que fue programada para 2016, y que con ella varios programas empezaron a correr contra el tiempo.

Por ejemplo, los recursos para la implementación del Plan de Gestión de Residuos Sólidos, Pgir, se redujo en un 50%, la meta de crear 5 kilómetros de ciclorutas se redujo a 3 kilómetros para 2016, el número de canchas que se construirán este año pasó de 12,5  a 5, la destinación para la feria de Bucaramanga se redujo de $3.500 millones a $1.500 millones y la inversión en el centro integral de atención a víctimas pasó de $1.500 a $800 millones.

Adicionalmente el giro de recursos en todas las secretarías e institutos descentralizados disminuyó: Infraestructura pasó de tener $156 mil millones a $113 mil millones (la mayoría de los recursos venían comprometidos de la administración pasada); Planeación se quedó con $6.913 millones de los $8.271 millones que tenía, e institutos como el de Fomento y Empleo – Imebú-  pasó de $7.189 a $2.908 millones.

El caso del Imebú es particularmente grave porque tiene cuentas por pagar a contratistas que son similares a ese presupuesto

El caso del Imebú es particularmente grave porque tiene cuentas por pagar a contratistas que son similares a ese presupuesto, por lo que su papel va a ser prácticamente nulo este año.

“Aún estamos en el proceso de reformulación y estamos definiendo todas las reducciones. Sin embargo, hay que aclarar que lo que estamos haciendo es priorizar la inversión de los programas de interés para este gobierno y que el hecho de que se reduzcan ahora no significa que no vayamos a cumplir las metas del cuatrienio, solo las de 2016 se cumplirán en su totalidad en 2017”, explicó la Secretaria de Infraestructura.

Así las cosas, en lo que avanzará la administración de Rodolfo Hernández será en la contratación de estudios y diseños de sus programas y proyectos. “Para arrancar con toda la planeación, que es lo más barato, dejamos el presupuesto”, agregó Chacón

La polémica propuesta que nadie tiene clara

Al hueco financiero se sumó la polémica de las donaciones a contratistas.

Como lo contó La Silla, la pifiada más grande de Rodolfo Hernández en lo corrido de su administración fue su anuncio de que aquellos contratistas que quisieran recibir más rápido el pago de las deudas que tenía la Alcaldía con ellos deberían donarle al municipio un porcentaje del contrato para obras sociales como una forma de compensar los sobrecostos o las irregularidades en la ejecución de los recursos.

En marzo pasado en medio de una rueda de prensa, Hernández no solo dijo que ya había recaudado varios cientos de millones de donaciones de contratistas, sino que también aseguró que quienes accedían a dar plata podían recibir su pago más rápido.

“Para que (los contratistas) reciban el cheque toca que traigan la donación”, aseguró en ese entonces.

De ahí para adelante, ha existido un cruce de versiones entre los funcionarios y los concejales de la oposición. Mientras que los primeros dicen que la petición tiene carácter voluntario y que ese no ha sido un criterio para acelerar o demorar el pago de las cuentas, los segundos han denunciado que los contratistas se sienten obligados a dar el dinero para que les desembolsen lo que les deben.

La discusión se ha extendido tanto, que de hecho ayer en el Concejo la coalición de la oposición nuevamente hizo denuncias sobre el mismo tema, y esta vez con una grabación que estuvo circulando en redes sociales y en la que se escucha a una mujer hablando con un contratista para recordarle la donación, se mantuvo en que la petición de Hernández “es una obligación”. Esa posición la comparten tres contratistas que hablaron con La Silla sobre la demora en sus pagos.

Pues bien, la secretaria de Hacienda de Hernández, Olga Chacón, le reconoció a La Silla que la de la voz es su secretaria; sin embargo, a renglón seguido aclaró que la grabación está editada y que en ningún momento se “escucha que le diga al contratista que si no dona a la Alcaldía no le van a pagar”, algo que en lo que compete a la grabación es cierto.

A eso se le ha sumado el hecho de que la Contraloría le pidió a la Fiscalía y a la Procuraduría que investigaran a Hernández por pedir las donaciones debido a que podría estar cometiendo concusión (delito que aplica cuando un funcionario aprovecha su cargo para persuadir a un particular de entregar plata).

Con todo y el tierrero, en la Alcaldía no tienen claro qué ha pasado con las donaciones.

Mientras que la secretaria de Hacienda y el jefe de gabinete, Manolo Azuero, le dijeron a La Silla que sí se ha recogido dinero; la tesorera del municipio, Jaqueline Martínez, aseguró que a las cuentas de la ciudad no había "ingresado dinero de donaciones”.

 “Como la Alcaldía es una entidad pública  tiene que tener un procedimiento para ingresar donaciones. Eso no existe, entonces simplemente no se puede hacer”,  contó Martínez. “Yo entré el 1 de abril y lo que sí puedo decir es que me entregaron unas cartas de intención,  pero solo hay eso porque las donaciones no se pueden hacer”

Las declaraciones de la tesorera, según Azuero obedecen a un "tema técnico" porque el dinero que se ha recaudado por donaciones ha sido descontado de las cuentas por pagar. "No hay una entrada de recursos, lo que se hace es descontar el valor de la donación de la cuenta de cobro".  

Es decir, a pesar de la pela mediática y de la solicitud de investigación que tiene en curso por pedirle plata a los contratistas, aún no es clara para los funcionarios la controvertida estrategia del Alcalde para apalancar sus proyectos.

Aunque no tenía otro camino que ajustar los gastos de la Alcaldía, la reestructuración de las metas pone contra la pared a Hernández. Por un lado le dará un argumento al Concejo –cuya coalición mayoritaria es de oposición- para que le dé palo a su gestión cuando  en la rendición de informes de las secretarías los indicadores del año no se cumplan; y por otro, lo pondrá a correr contra el tiempo, porque arrancando con sus programas un año tarde cualquier eventualidad podría dejarlo sin cumplir lo que prometió.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia