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Por Manolo Azuero · 28 de Septiembre de 2015

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A menos de un año de que se firme el Acuerdo Final de Paz con las Farc, según el cronograma pactado por Santos y Timochenko, en el Magdalena Medio santandereano, una de las regiones más golpeadas por el conflicto y más estratégicas para la economía del país, la contienda política para las próximas elecciones sigue salpicada por la sombra del poder paramilitar que dominó la zona. 

Si bien los parapolíticos y los paramilitares más importantes y visibles del país fueron condenados y varios de ellos apenas terminan de cumplir sus sentencias, políticos de menor rango, que también fueron mencionados por los jefes paramilitares o estuvieron de una forma u otra ligados a estos grupos ilegales, nunca fueron procesados. Y muchos de ellos o sus estructuras siguen en esta zona tras el poder local.

Así lo constató La Silla Santandereana en un viaje por la zona, donde todavía muchas fuentes hablan con miedo y en voz baja de la presunta complicidad entre políticos locales y los paramilitares de antaño

Estructuras cuestionadas en la contienda por el Magdalena Medio

Sabana de Torres, un municipio a dos horas de Bucaramanga, queda a pocos kilómetros de San Rafael de Lebrija, corregimiento que fuera por años un centro de operaciones del paramilitarismo, un “vaticano de las autodefensas” como lo llamó el comandante alias ‘Ernesto Báez’.

Desde allá, por ejemplo, mandaba y disponía Camilo Morantes, el jefe de las Autodefensas de Santander y Sur del Cesar, que ordenó la masacre de mayo de 1998 en barrios populares de Barrancabermeja, en busca de supuestos guerrilleros. Allí también, según sentencias de la Corte Suprema, se reunieron políticos y paramilitares para definir el proyecto electoral que desembocaría en la parapolítica.

En el 2000, en pleno auge paramilitar, Sabana eligió a Sonia Sánchez alcaldesa del municipio. Hoy Sánchez busca regresar al poder con el aval del partido Liberal y con el respaldo del representante Miguel Ángel Pinto, pero carga con el lastre de graves denuncias contra su administración.

A pesar de que nunca fue condenada, en 2012, Ernesto Báez, en entrevista con Vanguardia Liberal, dijo que no se podía ocultar el “apoyo decisivo para la organización armada” que recibieron del gobierno de Sánchez en materia de contratación y por su rol como jefe de la policía municipal.

La ex alcaldesa y candidata habló con La Silla y dijo que dichas declaraciones no tenían sustento.

Aunque reconoció la otrora influencia del paramilitarismo en el región, nos aseguró que ella “no permitió” que eso afectara su gobierno.

Hoy, sin embargo, en Sabana, los cuestionamientos a su alrededor están lejos de esfumarse.

El presidente de la Asociación Campesina de Santander Asogras, Cesar Augusto Tamayo, advirtió hace unos días en Caracol Radio los cuestionamientos alrededor de la candidata.

Una fuente local, que conoce la movida en el municipio, nos aseguró que en la administración de Sánchez los paramilitares definían contratos y entraban y salían del Palacio Municipal como si fuera su propia casa.

La Silla no lo pudo comprobar pero una fuente cercana a la propia candidata (y a su pasada administración), a pesar de que negó que los comandantes paramilitares visitaran entonces el Palacio municipal, nos reconoció la incidencia en la contratación pública que Báez contó en Vanguardia así como reuniones que contratistas y funcionarios sostenían con paramilitares por obligación.

“Aquí todos fuimos guerrilleros y después paramilitares”, nos dijo.

Otro de los pesos grandes con los que carga la candidata liberal fue el presunto auspicio durante su gobierno a los bloqueos viales en el Magdalena Medio, que se dieron en oposición a una eventual zona de despeje para dialogar con el ELN en el año 2001.

Detrás de esa oposición, muchos denunciaban, estaba detrás el poder paramilitar. Y por esos hechos, a Sánchez, la Procuraduría le abrió investigación.

En la región, no sólo sobre Sabana y esta candidata recaen sombras.

En Barrancabermeja, aunque su candidatura lleva semanas en vilo por firmas anuladas, aspira a la Alcaldía Liliana Botero de Cote, la esposa del difunto ex alcalde de Barrancabermeja Edgar Cote Gravino.

Cote gobernó entre 2004 y 2007 y nunca fue condenado por sus actuaciones, pero se murió dejando atrás un manto de dudas alrededor de su gobierno.

Elegido con el aval del Polo Democrático, renunció a la colectividad en 2005, tras las denuncias del entonces senador Gustavo Petro quien sostuvo que el Alcalde le había entregado la Alcaldía a los paramilitares.

En 2007 la Corte Suprema de Justicia alcanzó a pedirle a la Fiscalía que lo investigara por sus vínculos con el paramilitarismo.

Dos periodistas locales y una fuente que conoce la política en el puerto petrolero, le dijeron a La Silla que en los años de su gobierno los vínculos entre la administración municipal y la estructura paramilitar eran evidentes.

Uno de los indicios más fuertes de la cercanía entre Cote Gravino y el poder paramilitar, fue el liderazgo del entonces alcalde en Amipaz, una asociación a través de la cual, según denuncias del padre Francisco De Roux, los paramilitares hacían política en el Magdalena Medio.

También en Barranca, aspira a la Alcaldía, por Cambio Radical y como uno de los más opcionados, con mucha publicidad y dos listas al concejo detrás, el concejal Pedro Luis Gómez.

Gómez, quien ha sido concejal durante varias administraciones,  no tiene cuestionamientos conocidos por vínculos con ilegales. Pero ahora juega como ficha del grupo del alcalde en ejercicio Elkin Bueno Altahona, que sí ha sido muy cuestionado por relaciones con los paramilitares.

Entre otras denuncias, el comandante paramilitar Ernesto Báez aseguró que se reunió con Bueno en la campaña de 2003, para apoyarlo, cuando el ahora alcalde aspiraba también al primer cargo del municipio después de su segunda administración a finales de los 90.

Además, en una fotografía revelada hace unos días por Noticias Caracol, Bueno aparece con el comandante paramilitar del Magdalena Medio Rodolfo Useda. Y en un vídeo, revelado hace dos años por Barrancabermeja Virtual y replicado después por medios nacionales, el ahora alcalde aparece en una fiesta de cumpleaños con alias Yeison, otro paramilitar de la región.

El Alcalde, según lo han registrado los medios, ha sido reticente a hablar y responder los cuestionamientos.

Siguiendo esta fila, las sombras de viejas sociedades entre paramilitares y políticos también alcanzan las elecciones en San Vicente del Chucurí.

Fuera del otrora líder campesino Omar Acevedo, que como contó La Silla ahora busca la Alcaldía con el respaldo del parapolítico Hugo Aguilar, otro de los candidatos fuertes es el ex alcalde del municipio y ex diputado Luis José Arenas Prada.

Arenas Prada no fue nunca condenado por parapolítica pero sí entró en un pleito muy diciente con el testigo clave de dicho escándalo en Santander, el coronel Julio Cesar Prieto, y lo terminó perdiendo.

En 2007, el entonces diputado acusó a Prieto de liderar un montaje en su contra para asociarlo con los paramilitares. Prieto lo denunció por injuria y calumnia y, años después, ahora, durante las últimas semanas, Arenas se ha venido retractando en los medios.

En ese entonces, cuando el ex alcalde se defendía con el argumento del montaje, la Corte le pidió a la Fiscalía que lo investigara por sus presuntos vínculos con los paramilitares del Magdalena Medio.

Nunca fue sentenciado y está es es segunda candidatura en línea por el primer cargo del municipio, aunque una fuente que conoció la movida en San Vicente entre 2003 y 2006, nos asegura que este dirigente sí mantenía relaciones con los paramilitares que allí actuaban.

En todo caso, por esos días Arenas Prada, que ahora milita en La U, era ficha de Convergencia Ciudadana; la plataforma más vinculada al paramilitarismo en Santander. Y tres años antes de que se destapara la parapolítica, juntos a otros dirigentes de Convergencia, como Hugo Aguilar y Luis Alberto Gil (otro parapolítico), había respaldado un consejo comunitario - con presencia del entonces presidente Álvaro Uribe - que buscaba torpedear las labores del coronel Prieto, cuando este batallaba contra el paramilitarismo desde el Batallón Luciano D’elhuyar.

Dicho consejo fue uno de los hechos que la Corte tomó en cuenta para juzgar y sancionar la parapolítica en Santander, que llevó a la cárcel a Aguilar, a Gil, al ex senador Óscar Reyes y al ex representate Alfonso Riaño. 

Con esta sombra de la época del paramilitarismo que parece enterrada en el pasado, pero que no lo está y que es uno de los puntos pendientes de negociación en la Habana, el 25 de octubre serán elegidos los próximos alcaldes del Magdalena Medio que jugarán un papel clave en la implementación de los acuerdos de paz con las Farc.

 

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