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Por Laura Ardila Arrieta · 21 de Noviembre de 2012

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Ernesto McCausland comenzó en el periodismo en 1982.
Fotos: www.elheraldo.com.co

En 1991, cuando Diomedes Díaz era de lejos el cantante que más vendía discos en el país, Ernesto McCausland Sojo le hizo una entrevista para televisión en la que logró que hablara de un tema muy distinto a los que usualmente se refería el artista parrandero y tomador. McCausland logró que Diomedes se refiriera a la muerte:  “Una muerte malvenida me afecta mucho... pero yo diría que a mi me afectaría más la muerte mía, eso sí me daría duro... si yo supiera que uno sirve más muerto que vivo, yo me muriera hoy, pero no se, Ernesto, no se... imagínate, enterrado uno abajo de la tierra y con esos calores que hacen ahora”. Semejante análisis del músico se convirtió desde entonces en un cuento inolvidable en la Costa y en el mejor ejemplo de sus disparates.

McCausland se murió antes que Diomedes. Y, a pesar de haber convivido con ella casi toda su vida, nunca habló mucho de la muerte. Al menos, no de la suya. Fue digno y discreto para manejar el cáncer que lo empezó a aquejar desde que tenía apenas 22 años. Pero su férrea disciplina para seguir ejerciendo el oficio hasta el último momento en que lo pudo hacer, demuestra que el periodismo fue la muralla segura a través de la cual se aferró a una vida mejor.


Ernesto McCausland hizo que fuera realidad la frase de Gustave Flaubert según la cual un escritor se aferra a su obra como a una roca, para no desaparecer bajo las olas del mundo que lo rodea. Debido a su estado de salud, hace unos tres meses no pudo regresar a la redacción de El Heraldo -en donde era editor general desde 2010-, pero cada tanto enviaba correos a los periodistas con indicaciones para notas sobre temas locales o del equipo Junior, su otra pasión. En la página www.ernestomccausland.com trató de organizar sus trabajos en prensa, radio y televisión y nunca dejó de publicar (ni siquiera el pasado domingo, dos días antes de su muerte) su columna de opinión.

Una de las más recientes, de octubre, se la dedicó al suspendido alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, quien padece de cáncer. ‘Palabras para un Campo Elías asediado’, se titula y es una de las pocas referencias que hizo Ernesto sobre su enfermedad: “Ninguno de ellos imagina, Campo, por lo que tú estás atravesando: pocos saben con qué sed se bebe el trago amargo de una quimioterapia”.

Dice Jaime Abello, el director de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, que McCausland vivió siempre con una suerte de urgencia interior por dejar obra. Hoy podemos contar que lo logró y en todas las formas del periodismo: radio, televisión y prensa. Una obra con la que obtuvo 17 premios de periodismo, incluyendo, hace un mes, el premio Simón Bolívar a la vida y obra.
 

McCausland recibió el premio Simón Bolívar a la vida y obra en octubre pasado y el galardón vinieron a recibirlo sus dos hijas.
 
Su trasegar por el oficio durante 30 años fue una intensa defensa de la crónica, pues estaba convencido de que nada mejor que usar este género para contar las verdades de una manera más plena. “Tanto yo como mis colegas que lideran medios de comunicación estamos en mora de responderle al país por qué permitimos que el conflicto lo contaran las matemáticas y no la gramática”, dijo hace un mes.

Y con ese convencimiento como bandera, comenzó como redactor de El Heraldo en 1982 y luego estuvo en Caracol televisión y radio, el noticiero QAP, Cromos, Cambio y SoHo. Dirigió tres películas, 14 cortometrajes y un sinnúmero de documentales. Se lamentaba de no haber llegado a hacer dos mil crónicas radiales. Hizo 1.200.

Sería imposible contar las memorias del Caribe de los últimos 30 años sin citarlo. Y sin citarlo mucho. Ernesto entrevistó a Diomedes Díaz, a Gabriel García Márquez, a casi todos los juglares vallenatos, al Joe Arroyo, al Pibe Valderrama. Pero también le dio voz a los personajes anónimos de la Costa. A las plañideras que lloran a sueldo en los entierros de La Guajira, a los contadores de chistes callejeros del Atlántico, a la señora desdentada de cualquier pueblo perdido de esa geografía.

Demostró su compromiso con el oficio, además, al ser uno de los primeros maestros de la FNPI, luego de haber participado en la creación de esta fundación junto con Jaime Abello y Gabriel García Márquez.

Capítulo aparte merece su amor por el equipo Junior. Ernesto aplicó como pocos la frase que acuñó Álvaro Cepeda Samudio, quien aseguraba que un hombre puede cambiar de nacionalidad, de pareja e, incluso, de sexo, pero nunca, nunca, de equipo de fútbol. "Ernesto y yo pertenecemos a la generación que echó cayo viendo perder al Junior", dice el cronista Alberto Salcedo Ramos.

Horas antes de morir, McCausland pidió que le llevaran a su casa la bandera del Junior que esta tarde arropa su féretro. Esta firmada por algunos jugadores. Por la mañana, el exalcalde Álex Char (cuya familia es dueña de ese equipo) había trinado que perdieron a uno de sus más fieles seguidores.

También trinaron lamentando la muerte de Ernesto desde el presidente Juan Manuel Santos hasta el más anónimo de los barranquilleros. La misma variedad de personajes que él incluyó en sus crónicas.  

Foto de portada cortesía de Zenia Valdelamar - www.eluniversal.com.co

Comentarios (23)

labutaca

21 de Noviembre

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Se nos fue el más grande cronista de Colombia, qué dolor... Paz en su tumba.

Se nos fue el más grande cronista de Colombia, qué dolor... Paz en su tumba.

elperipatetico

21 de Noviembre

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paz en su tuma. En el cielo una parranda con Alejo Duran, Luis Enrique Martín...+ ver más

paz en su tuma. En el cielo una parranda con Alejo Duran, Luis Enrique Martínez y Emiliano Zuleta.

RICARDO

21 de Noviembre

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Mundo costeño, se denominaba el programa que tuvo en telecaribe donde present...+ ver más

Mundo costeño, se denominaba el programa que tuvo en telecaribe donde presentó a muchisimos juglares vallenatos, entre ellos a Enrique Diaz, quien canta La Caja Negra, La Muerte viene a Caballo,etc, en esa presentación le preguntó a Enrique el porque le cantaba tanto a la muerte, para que me tenga miedo y se vaya cuando quiera llevarme - respodió Diaz. S

RICARDO

21 de Noviembre

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Sin lugar a duda Ernesto deja un vacio dificil de llenar,la crónica está tri...+ ver más

Sin lugar a duda Ernesto deja un vacio dificil de llenar,la crónica está triste, afortunadamente hombres como el jamás la muerte se los lleva.

Kathy Porto

21 de Noviembre

160 Seguidores

Esa sonrisa divina asumiendo la vida como lo que es: una transitoria y fugaz p...+ ver más

Esa sonrisa divina asumiendo la vida como lo que es: una transitoria y fugaz presencia parecida a la del viento que llega y se va.
Los costeños de todas las edades y clases sociales comprendimos por él ,el Alma Caribe que insistía en develar, lo espontaneo del ser sin prevenciones que otorga confianza y generosidad en el dar sin esperar reciprocidad, el lenguaje creador de las clases humildes que el conoció tan bien pues no hubo vereda ni barrio por donde no anduviera su espíritu tenaz.Nos vimos reflejados en sus crónicas, y en su sonrisa abierta a cielo diáfano.Otro grande que se nos va despues de la poetisa Meira Delmar, entrevistada en numerosas ocasiones por su poético espíritu de un Caribe a carta cabal.
Bella manera de recordar a Ernesto ,Laura. Escribes muy bien-

Kathy Porto

21 de Noviembre

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Walcott en su isla literaria( texto evocador y poético de Ernesto Mccausland....+ ver más

Walcott en su isla literaria( texto evocador y poético de Ernesto Mccausland.
"Hay revuelo en la playa privada del hotel Royal St. Lucian, sector de Gros Islet, donde una habitación vale trescientos dólares la noche. Turistas de postín se aglomeran llenos de curiosidad en un punto de la playa, donde un hombre maduro, de ojos verdes, le da impetuosos brochazos a una acuarela en el borde del mar. Un camarógrafo de cabellos rubios, su piel enrojecida por el sol, se ha arrojado a la arena, un esfuerzo sobrehumano para captar otro ángulo del mulato y su caballete.
El camarógrafo sueco, y el resto de acompañantes, están registrando esa otra imagen del poeta de las islas; la del Derek Walcott, plácido y descalzo, que se les escapa temporalmente a sus poemas y obras de teatro para plasmar esa explosión de tonos salmones que se funde en el horizonte con los azules del Mar Caribe. Así, pintando en vaqueros y camiseta, cumpliendo con el ritual de solaz que ejecuta cada vez que visita a su isla

eliaschacon

21 de Noviembre

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Admiré -y admiro- a Ernesto por su periodismo digno; por su obra engastada en...+ ver más

Admiré -y admiro- a Ernesto por su periodismo digno; por su obra engastada en la cotidianidad de lo diverso; por su mesura y las aristas críticas de su pensamiento. Dolor deja su partida y sapiencia su legado.

hbpsentipensador

21 de Noviembre

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Hasta pronto cronista, hasta pronto excelente ser humano.

Hasta pronto cronista, hasta pronto excelente ser humano.

Micifu

22 de Noviembre

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Las letras de las crónicas jamás volverán a tener sabor caribe.

Las letras de las crónicas jamás volverán a tener sabor caribe.

Micifu

22 de Noviembre

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La crónica Caribe nunca volverá a ser lo mismo.

La crónica Caribe nunca volverá a ser lo mismo.

leonardo_patarroyo

22 de Noviembre

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gran homenaje, nadie mejor que la silla vacia para rendir tributo a la memoria...+ ver más

gran homenaje, nadie mejor que la silla vacia para rendir tributo a la memoria de un gran periodista que busco la verdad por encima del miedo.

Jose Gerardo Ro...

22 de Noviembre

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Lamento profundamente la muerte prematura de Ernesto.
Colombia necesita p...+ ver más

Lamento profundamente la muerte prematura de Ernesto.
Colombia necesita periodistas como Ernesto,es ejemplo para las nuevas generaciones.
Paz en su tumba,lo recordaremos x siempre.

Cuervo blanco

22 de Noviembre

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Soy un Bogotano más, que cada vez que podía disfrutaba de las maravillosas c...+ ver más

Soy un Bogotano más, que cada vez que podía disfrutaba de las maravillosas crónicas de Ernesto McCasusland, desde adolescente lo escuchaba y leía como a una especie de Maqroll el Gaviero del periodismo; un hombre cuya pluma y voz hacían que creyéramos sin duda alguna en la alegria y mitología Caribe, pero tambien nos cuestionaba con un dejo de nostalgia y tristeza por la negligencia hacia una región tan importante de nuestro país. No obstante el nos permitió sentir un Caribe lleno de sabores y acentos y hasta dialectos, en el que la crónica era más importante que la corrupción que dejaba entrever y que nos permitía a los del interior ver sin tanto recelo a esos " costeños " los cuales desde el proyector o relatos de Ernesto eran más cheveres, románticos y hasta héroes. El paso del hombre por el mundo debe dejar huella; McCausland dejo huellas en la arena caribeña que nunca se borraran

cpadron75

23 de Noviembre

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Soy un poco flojo para leer textos muy largos, pero este señor con su forma d...+ ver más

Soy un poco flojo para leer textos muy largos, pero este señor con su forma de escribir y mostrarnos lo que quería me hizo ser un asiduo del Heraldo y en especial de la revista de los domingos Latitud. Ojala y los jóvenes que llegan al periodismo vean esto no solo como una profesión para lucrarse si no también como una fuente de vida y cultura para el amante al buen relato y escritura limpia. No lo que muchas veces encontramos en los escritos del diario que van cargados de errores ortográficos y faltos de conexión entre sus partes. Solo puedo decir que una persona como Ernesto no muere jamás porque todo sus escritos permanecerán en la mente y las vivencias de los que los leemos. Gracias por tu escritura y tu expresión cultural.

marcevega

23 de Noviembre

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Mi generación creció leyéndolo así como el creció con García Márquez......+ ver más

Mi generación creció leyéndolo así como el creció con García Márquez...
Recuerdo con una sonrisa en los labios esa entrevista con Diomédes porque más que las reflexiones irracionales del entrevistado, me sorprendía el profesionalismo de McCausland y su seriedad ante tan particular rosario de sin sentidos.

La respuesta es que era un grande, y apreciaba la mística caribe hasta en sus personajes más bizarros.

Como colombiana y como costeña siento orgullo porque semejante cronista naciera en nuestras tierras.

QEPD

carolinagomezp

23 de Noviembre

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Siempre decía: "A nosotros los costeños nos sobra mística, pero nos falta d...+ ver más

Siempre decía: "A nosotros los costeños nos sobra mística, pero nos falta disciplina"... A él le sobraban las dos cosas.

DIDUNDI

24 de Noviembre

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Desde Cali tambien se le extrañara

Desde Cali tambien se le extrañara

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