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Por Natalia Arenas · 29 de Junio de 2016

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La semana pasada, en medio de los anuncios del acuerdo de ‘fin del conflicto’ en La Habana, pasó casi de agache en todo el país la destitución e inhabilidad del representante a la Cámara liberal, Neftalí Correa. Menos en Tumaco, su tierra natal y fortín político.

A pesar de que ese municipio tendrá una de las 23 zonas de concentración de las Farc, allá se robó la atención la decisión de la Procuraduría, que significa que su único congresista está a punto de caerse. Justo cuando la Alcaldesa actual, Emilsen Angulo, ahijada política de Correa, tiene un proceso distinto caminando y que también busca tumbarla.  

Eso dejó a Tumaco en vilo, con una elección atípica cada vez más posible. Y aunque ahora las Farc estarán camino de desarmarse para entrar a jugar en política, algo que ya han hecho allí pero con armas, eso no les preocupa a los tumaqueños al menos ahora, porque en el municipio los que han ganado siempre son los caciques tradicionales.

“Son dos cosas distintas”, le dijo a La Silla una de las fuentes.

La noticia que no sorprendió

Que en Tumaco vaya a haber una zona de concentración de las Farc no sorprendió a casi nadie allá, pues el segundo puerto más importante del país en el Pacífico tiene una larga y violenta historia con las Farc.

 

“Ya se esperaba. La gente ha dicho que es mejor que las Farc estén en una sola vereda y no en todas partes”, le dijo a La Silla Hernán Cortés, ex secretario de gobierno de Tumaco. Otras dos fuentes también dijeron que la noticia ya era un rumor a voces en el puerto antes del anuncio.

Es el municipio con más cultivos de coca de todo el país y corredor estratégico para organizaciones criminales, pues es -al mismo tiempo- puerto de embarque, frontera y centro de tráfico de insumos químicos para la producción de cocaína. Aunque hay bacrim, las Farc dominan el territorio, especialmente con su columna móvil Daniel Aldana.

No en vano en el 2014 tuvo la tasa de homicidios más alta del país (75 por cada 100 mil habitantes y que es la cifra más reciente que La Silla pudo encontrar) y fue víctima de dos grandes atentados realizados por la Daniel Aldana en medio de los dos ceses unilaterales de las Farc: la voladura del oleoducto Trasandino en junio y el asesinato del líder afro Genaro García en agosto.

La pregunta es en qué vereda quedará la zona, igual a lo que ocurre en otros municipios, como ha contado La Silla.

El Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo que no será en zonas de cultivos ilícitos, ni de frontera, ni donde haya comunidades indígenas o parques naturales, lo que deja a Tumaco con pocas opciones.

A pesar de ser el municipio más grande de Nariño, la mayoría del territorio de sus 363 veredas son indígena o afro: según el mismo ex secretario de Gobierno, hay 15 consejos comunitarios y 17 resguardos.

Además hay 30 mil hectáreas llenas de cultivos de palma, que hacen físicamente muy difícil armar una zona de concentración.

“El resto es poquito”, dice Cortés. “Quedan pocos sitios”.

Aunque no se sabe en qué vereda exacta, Tumaco va a ser uno de los primeros lugares donde, concentradas y en trance de desarmarse, las Farc puedan empezar a transformarse en un movimiento político. Y donde, de hecho, las Farc ya han hecho política con armas, como contó La Silla.

Precisamente por eso es posible que haga parte de una de las circunscripciones especiales para la paz para darle curules a movimientos que no tengan representación en el Congreso (como el que crearían las Farc).

Pero, mientras el resto del país discutía el anuncio de La Habana, en Tumaco la noticia era la destitución del hasta hoy barón electoral del municipio y representante a la Cámara, Neftalí Correa.

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La posible caída de un barón

El ganador de las últimas tres elecciones locales en Tumaco ha sido Correa.

El representante arrancó su carrera en 2004, como secretario general del entonces repitente alcalde de Tumaco, Nilo del Castillo, hoy su principal enemigo y quien llegó al poder tras la caída del Clan Escrucería. Luego de salir del cargo, Nilo lo impulsó para sucederlo, y ganaron las elecciones en 2007.

Una vez en el poder Neftalí se independizó de su padrino, en medio de acusaciones por supuestas traiciones políticas. En las elecciones de 2011, cuando Correa estaba terminando su administración, se enfrentaron por interpuesta persona: Nilo lanzó a su esposa y Neftalí a Víctor Gallo, quien había trabajado en su alcaldía como su secretario de planeación. Ganó Neftalí.

Con ese fortín, en 2014 Correa se lanzó a la Cámara de Representantes por el Partido Liberal, en llave con el senador conservador y risaraldense Samy Merheg. Samy -lejos de su fortín en Risaralda- tuvo una votación atípicamente alta en Tumaco, lo que ya había logrado en 2010 él y en 2006 su hermano Habib, quien le heredó el poder político tras ser acusado por parapolítica y huir del país al Líbano. 

Ya en la Cámara, Neftalí volvió a jugar en la política tumaqueña e impulsó a Emilsen Angulo, quien había sido su secretaria general en la alcaldía y asesora en el Congreso, como candidata para las elecciones de 2015. La campaña recibió 110 millones de pesos en donaciones de la mamá y los dos hermanos del representante.

Pero Gallo, el alcalde, siguió la tradición de rebelarse a su antiguo jefe. No sólo denunció a Neftalí por supuestos hechos de corrupción en el municipio sino que puso a un candidato a competirle a Angulo. Lo propio hizo Nilo del Castillo.

En medio de este enfrentamiento entre caciques, otro candidato, Víctor Morcillo, tuvo el apoyo de las Farc, que movieron su nombre y presionaron para que lo apoyaran los sus zonas de influencia.

La carrera la ganó de nuevo Neftalí, pero con un margen mucho menos holgado y en medio de una lluvia de denuncias por fraude electoral y amenazas de asonada de los seguidores de los perdedores. Incluso, la noche de las elecciones aparecieron bolsas llenas de tarjetones marcados, lo que obligó a hacer un reconteo que en todo caso ganó ella.

Desde que Angulo se posesionó en enero siempre estuvo de la mano de su padrino político, que viajaba casi todos los fines de semana al puerto para acompañarla en todos los eventos de la Alcaldía. “Él es el que despacha cuando está en Tumaco”, le dijo a La Silla una fuente que prefirió guardar su nombre.

Los escándalos no pararon. Los opositores de Neftalí demandaron la elección de Angulo argumentando que estaba inhabilitada porque su esposo, Jairo Guagua Castillo, ocupaba un cargo público con capacidad de decidir el gasto mientras ella era candidata, como contó Semana.

Esa demanda, que está en el Tribunal Administrativo de Nariño, tuvo su última audiencia el pasado 13 de junio. Por eso, los tumaqueños esperan que en cuestión de meses se resuelva la demanda que podría terminar con la destitución de Angulo.

Según dos personas que conocen de cerca la política local, el viento está en contra de ella. Según esas fuentes, ella ha dicho por los pasillos del palacio municipal que Correa la ayudaría a salir bien librada de las acusaciones. Pero ahora que él terminó destituido antes que ella, esa promesa no parece tener mucha fuerza.

El martes de la semana pasada, el Procurador General Alejandro Ordóñez sancionó a Correa por haber suscrito un contrato como alcalde a través de un convenio de cooperación, cuando debía abrir una licitación. Lo destituyó e inhabilitó para ocupar cargos públicos por 14 años.  

Aunque Correa puede pelear esa decisión, solo lo puede hacer con un recurso de reposición que decidirá el mismo Procurador, y es poco probable que éste cambie de opinión. Por eso, en el puerto se siente ya un vacío de poder que abre el espacio para que otras fuerzas aparezcan.

Sin Correa, se abre el espacio

Aunque la destitución no se ha confirmado, el poder de Neftalí ya está menguado. Prueba de eso es que el viernes pasado, luego de que se conoció su destitución, sus seguidores organizaron una manifestación de apoyo pero ésta terminó cancelándose antes de arrancar, según dos fuentes consultadas por La Silla, porque no hubo quórum.

“Tumaco se cansó de Neftalí”, dice un opositor político.

“A pesar de que ganó en octubre, fue el gran perdedor de las elecciones. Su nombre quedó en entredicho por el supuesto fraude, que le molestó mucho a la gente. Fue [un triunfo] medio burdo”, agregó otra fuente que también pidió la reserva de su nombre porque trabaja con la administración departamental.

Sí Correa pierde su curul por una sanción disciplinaria, llegaría al Congreso el segundo en la lista liberal, el ex alcalde y concejal de Ipiales Gustavo Estupiñan, lo que dejaría a Tumaco sin congresista.

Además de que Correa se quedaría sin curul, sus opositores se están empezando a organizar para establecer una alianza de “todos contra Neftalí” en caso de que se caiga Angulo y haya elecciones atípicas.

En esa alianza estarían los dos candidatos que perdieron en octubre, Julio Rivera (candidato del ex alcalde Gallo) y Diego Angulo (el del ex alcalde Nilo del Castillo, que sobrevive aún políticamente), pero sin el respaldo de Del Castillo. Éste cacique podría presentar otro candidato, aunque su poder también está golpeado.

Los consejos comunitarios también estarían buscando tener un candidato propio. Ellos, que antes “ladraban pero no hacían más” según una fuente consultada por La Silla, se han fortalecido y organizado hasta el punto de que lograron elegir a un diputado en octubre y esperan ser una especie de fuerza alternativa a los poderes tradicionales.

Finalmente, las Farc podrían volver a impulsar a un candidato. Aunque el candidato al que apoyaron en octubre perdió con un apenas el 3 por ciento de la votación, y desde entonces lo han visto poco por el puerto, las fuentes consultadas por La Silla creen que es muy posible que lo vuelvan a intentar.

Hasta ahora, su estrategia ha sido la de crear organizaciones paralelas a los tradicionales consejos comunitarios para subvertir su poder y reemplazarlas por organizaciones creadas por ellos.  Además de Tumaco, la Silla documentó casos parecidos en Bojayá, Chocó; en varios municipios del Caquetá; y en el Cauca.

Estas organizaciones seguramente serán la primera piedra del movimiento en el que se convertirán las Farc. Y que podría ser particularmente efectiva para su futuro político –y una campana de alerta para el gobierno y la sociedad civil- por las Circunscripciones Especiales de Paz y los derechos que adquieren los “movimientos sociales” en el acuerdo sobre participación política pactado en La Habana.

Aunque en Tumaco recuerdan la historia y no le auguran éxito a las Farc, si efectivamente hay elecciones atípicas, para ese momento estarían concentradas, quizás en proceso de desarmarse o incluso ya totalmente desarmadas. Y sería una ocasión para montar y foguear electoralmente el movimiento político en el que quieren transformarse, en un municipio que estaría viviendo el vacío de poder de sus caciques tradicionales.

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