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Por Laura Ardila Arrieta · 30 de Octubre de 2016

El llamado "pastor del No": Miguel Arrázola.

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A pocas horas de que se cumpla el primer mes del plebiscito que no refrendó los acuerdos de paz con las Farc, además del pulso entre los del Sí y los del No, el balance político incluye el efecto en varias de las fuerzas que se movieron en esa campaña y que aspiran o podrían aspirar a jugar en la época electoral que se nos viene: elecciones presidenciales, legislativas y regionales entre 2018 y 2019.

Revisamos en los ocho departamentos de la región para ver qué figuras ganaron o perdieron terreno para sus plataformas electorales, luego de moverse por cualquiera de las dos opciones que se enfrentaron en las urnas el pasado 2 de octubre. Aunque igual aún falta por correr bastante agua bajo el puente y mucho podría cambiar.

No incluimos a varios de los grandes caciques costeños que votaron por el Sí con su maquinaria a medias, y que seguramente apostarán por sus curules en las legislativas o por cargos en las locales, precisamente porque muchos de sus votos son amarrados o dependen de unas estructuras tan sólidas que el papel que desempeñaron en el plebiscito no les va a afectar.

Ganan terreno

Miguel Arrázola

Aunque en Cartagena el Sí ganó 81.500 votos contra 64.735, luego del plebiscito quedó ratificada la fuerza de este pastor que desde el principio se opuso a los acuerdos con las Farc y movió a sus fieles en esa dirección. Ahora suena como posible carta del Centro Democrático a la Alcaldía de La Heroica. Un asunto que no descarta, según él mismo ha dicho.

Fundador de una iglesia llamada Ríos de Vida, a la que asisten unos 20 mil fieles, la campaña que hizo en contra del proceso con la guerrilla lo volvió un personaje nacionalmente famoso, aunque muy criticado por sus particulares salidas, como por ejemplo decir que en Colombia está “el anticristo”.

Arrázola también se ha ganado críticas por los dineros que pide en su iglesia. Y recientemente Noticias Uno reveló que el llamado “Pastor del No” cotiza salud con el mínimo, pero tiene propiedades de dos mil millones de pesos.

A pesar de eso, un político de la ciudad nos aseguró que ya se están dando coqueteos entre los uribistas y Arrázola para hablar de una posible candidatura.

Carlos Caicedo

 

Aunque en su ciudad el Sí no barrió como se esperaba teniendo en cuenta que aún tiene manejo en la Alcaldía (esa opción venció al No en pelea reñida 49.797 votos contra 43.163), el exalcalde samario Carlos Caicedo gana terreno porque después de recorrer la región promoviendo los acuerdos con las Farc hoy es más conocido en el Caribe que antes del plebiscito.

Eso no sólo le está permitiendo desde ya a su movimiento de izquierda Fuerza Ciudadana intentar jugar por fuera de Santa Marta: en las atípicas de La Guajira por el voto en blanco y en las de Plato (Magdalena) con candidato propio, sino que fortalece su plataforma electoral para una eventual candidatura al Senado.

Como lo contamos en La Caribe, Caicedo le apuesta a liderar una corriente alternativa para el Caribe de cara al posconflicto y a ser una suerte de antítesis de Álex Char (quien lidera un proyecto de regionalización con Germán Vargas Lleras, pero desde la política tradicional). Vía su papel en el plebiscito parece estar caminando en esa dirección.

El exmandatario duró semanas liderando foros, dando discursos y visitando pueblos y ciudades costeñas en caravana, para promover la refrendación de lo acordado con la guerrilla.

 

Dumek Turbay

Incluso desde antes de que una directiva presidencial aclarara que los funcionarios podían hacer campaña en el plebiscito, el gobernador de Bolívar (Partido Liberal) Dumek Turbay estaba defendiendo el Sí públicamente.

El mandatario visitó 30 de los 45 municipios bolivarenses haciendo pedagogía de los acuerdos, lideró varios eventos para las víctimas en Montes de María y, en general, convirtió el tema de la paz en el lugar común de sus discursos. Su grupo puso una sede de campaña en el barrio Manga en Cartagena y el día de la votación se movieron con taxis para transportar a sus votantes.

En un departamento en el que, de 12 congresistas, apenas tres se movieron por el Sí (uno solo fue por el No, el resto no hizo nada), eso convirtió a Turbay en uno de los líderes políticos más visibles de esa opción que en Bolívar ganó 208.019 contra 137.307.

Al final, no sólo quedó con excelentes relaciones en el alto Gobierno (un funcionario de Presidencia nos dijo: “Quedó muy bien. Su actitud generó que otros mandatarios de la región se ‘pegaran’ a la campaña del Sí para no quedarse atrás”), sino también con el terreno abonado para que su movimiento, que es el mismo de su primo: el senador liberal Lidio García, apueste más fuerte que antes en las próximas regionales.

De todos los gobernadores del Caribe, Turbay fue el que hizo campaña en el plebiscito por más tiempo y de manera más activa. “Aún es muy pronto para decir que esta figuración le dará para pensar en un alto cargo nacional en el futuro, pero por ahora sí le da bastante más peso para, por ejemplo, poner su reemplazo en 2019”, opinó un político que conoce la movida en Bolívar.

Jack Housni

El representante liberal por San Andrés Jack Housni Jaller fue el político de su departamento que más se proyectó en la campaña del plebiscito (defendió el Sí). No sólo por la campaña activa que hizo a nivel local, sino porque en esa empresa alcanzó figuración nacional, por ejemplo, defendiendo los acuerdos en programas de opinión reconocidos como La Noche de RCN. Eso para un político de un territorio poco cubierto por los medios es muy importante.

En una foto casi exacta a la de las dos vueltas presidenciales, que el presidente Juan Manuel Santos ganó en San Andrés, en la isla el Sí en el plebiscito triunfó 5.275 votos contra 4.313.

El papel que jugó Housni (que tiene influencia en la Gobernación vía su hermano: el gobernador Ronald Housni) para conseguir ese resultado lo fortaleció frente al grupo con el que tradicionalmente su casa política se ha peleado el poder sanandresano: el gallardismo, bajo la batuta del representante Julio Gallardo Archbold, quien también respaldó el Sí, pero con menos figuración.

“Esa pelea siempre ha sido reñida, ahora Jack quedó con muy buena imagen nacional y, por la campaña que hizo, con su recuerdo más fresco entre la gente de la isla. Eso le va a servir en 2019 que busque reelegirse”, comentó un periodista político local.   

Pierden terreno

Álex Char

Aunque el gran poder político de la casa Char (que manda en Barranquilla y tiene de aliados a los gobernadores del Atlántico, La Guajira, Cesar y Sucre, y a los alcaldes de Valledupar y Montería) permanece intacto tras el plebiscito, las consecuencias que trajo esta campaña sobre el proyecto presidencial de Germán Vargas Lleras los afectan por extensión.

Los Char son pieza clave de esa cantada aspiración presidencial, que es la empresa más importante que tiene hoy por delante el vargasllerista Cambio Radical. Tanto, que se comenta que el alcalde barranquillero Álex Char podría ser llamado como fórmula vicepresidencial de Vargas.

Como lo contamos en La Caribe, con el triunfo apretado del No, el Vicepresidente perdió el puesto que tenía asegurado en la segunda vuelta y la posibilidad de forjar una alianza con el uribismo alrededor suyo (al menos por ahora).

En el Centro Democrático no cayó bien su apoyo al Sí, así haya sido a última hora. Por otro lado, la campaña del plebiscito terminó de agrietar las relaciones de Vargas con los partidos de la Unidad Nacional, comenzando por el liberalismo.

En concreto, con César Gaviria (designado jefe del Sí desde el Gobierno), bajo cuyo paraguas el vargasllerismo se negó a impulsar la refrendación de los acuerdos.

En el Atlántico de los Char y gran fortín vargasllerista, el Sí obtuvo 258 mil votos frente a 168 mil del No. Pero esa victoria fue lánguida: votaron sólo 431 mil personas contra 702 mil que lo hicieron en la segunda vuelta presidencial.

Si hubieran votado todas esas 702 mil, y se hubiera mantenido la diferencia de 20 por ciento entre el Sí y el No que tuvo ese departamento el 2 de octubre, el Sí habría tenido 54 mil votos más. Es decir, habría recortado toda la diferencia en el país excepto unos 2 mil votos.

Eduardo Verano

El gobernador del Atlántico (Partido Liberal) Eduardo Verano pierde terreno con miras a 2018 y 2019 porque a pesar de que fue uno de los políticos atlanticenses que más sudó la camiseta por el Sí desde el día uno, haciendo pedagogía y recorridos en terreno, la votación en su departamento fue lánguida y no respondió a la esperada de un mandatario como él, que es considerado un líder regional, ha sido ministro y hasta ha sonado como posible presidenciable.

Como lo contamos en La Caribe, al interior del movimiento de Verano -que se eligió por segunda vez a la Gobernación en alianza con los Char- hubo gente que en voz baja prefirió la opción del No, como nos lo aseguró una persona que conoce ese grupo por dentro.

Verano ganó su actual cargo el año pasado con casi 250 mil votos en la maleta. Pero como de alguna manera el plebiscito sirvió para calentar los motores de las elecciones que se vienen e ir mostrando quién tiene qué, la conclusión respecto a él es que no mostró la fortaleza que muchos le auguraban.

“Ya (Verano) había mostrado debilidad con un triunfo muy peleado el año pasado, esto ratifica que no le quedará fácil poner sucesor o mostrarle un capital al candidato presidencial de su partido”, opinó un analista barranquillero.

Marcos Daniel Pineda

Los conservadores de Córdoba (en cabeza del alcalde monteriano Marcos Daniel Pineda; de su mamá, la senadora Nora García; y del representante David Barguil) dominan políticamente Montería desde hace nueve años. Hicieron campaña por el Sí. Y, sin embargo, ésta fue la única capital del Caribe en la que ganó el No. Aunque, por poquito:  47.850 contra 44.207.

Eso podría explicarse recordando que se trata de una de las ciudades del corazón del expresidente y líder del No Álvaro Uribe (por ejemplo, el uribismo ganó allí en las presidenciales, tanto en primera como en segunda vuelta). Sin embargo, en la Montería política muchos leyeron esos resultados como una suerte de derrota de los conservadores en su propio patio.

Es muy cierto que las dinámicas de las elecciones que se vienen son distintas, y los azules tienen unas estructuras fuertes con gran capital electoral que echarán a andar en 2018 y 2019, pero ese es el preámbulo con el que llegan a competir localmente muy seguramente en contra de los uribistas, que ya les habían pisado los talones en las pasadas regionales (sacaron la segunda votación a la Alcaldía de Montería).

Manolo Duque

El Alcalde de Cartagena se puso la camiseta para el partido del plebiscito, pero nunca entró a la cancha a jugar. Dio licencia a dos de sus funcionarios (los excandidatos de las regionales William García y Yolanda Wong) para que lideraran el apoyo de su Administración al Sí, pero ellos nunca concretaron una verdadera campaña, más allá de algunas fotos en eventos y anuncios en redes.

Un líder ciudadano del Sí, quien prefirió que se omitiera su nombre para evitarse líos, nos había contado que en una ocasión asistió a una reunión en la que escuchó que esos funcionarios reconocieron que el esfuerzo del mandatario local era “darles la licencia para hacer campaña, pero hasta ahí”, en referencia a que no habría ayudas para el transporte de nadie.

Manolo tampoco movió a su coalición en el Concejo, que incluso ese domingo de elecciones, y de manera inusual, convocó a sesiones como muestra de que no estaban en ninguna campaña.

De lejos, fue el alcalde de capital del Caribe que menos se la jugó en el plebiscito.

Eso le generó críticas de varios sectores cartageneros por su ambiguedad y posiblemente no dejó muy satisfecho al alto Gobierno. A eso se suma el hecho de que, en el más reciente Panel de Opinión de la firma Cifras & Conceptos, Manolo haya quedado como el mandatario que peor le va entre los líderes de opinión del país.

En resumen, el escenario hoy no es el mejor para él si piensa intentar poner sucesor o ‘vender’ su respaldo a algún candidato presidencial.

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