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Por Laura Ardila Arrieta · 24 de Mayo de 2015

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Hace unas semanas en la radio local del Magdalena, Miguel Pinedo Vidal mandó a los líderes del Partido de La U en ese departamento a “organizar la casa”. Defendió la autonomía regional de su partido Cambio Radical para entregar avales y dijo que no se podía “permitir que sea desde Bogotá que se tomen estas decisiones”.

 

A diferencia de la mayoría de parapolíticos, que a la hora de sus movidas políticas esconden la cabeza de los medios y simulan haber entregado a un heredero el poder que siguen teniendo, el expresidente del Congreso de esa región, condenado hace tres años por parapolítica y hoy en libertad, tira línea y lidera su grupo frente a los micrófonos. 

Sus apariciones son más notorias desde que, luego de tres derrotas seguidas en las urnas para su hijo y sucesor José Luis Pinedo Campo, la casa Pinedo se ha ido empoderando bajo el paraguas de su vieja amistad con el vicepresidente y jefe natural de Cambio Germán Vargas Lleras.

Por esa vía, hoy el excongresista nacido en la vecina Guajira cuenta con representación en la Gobernación del Magdalena, juega con aspirante de su cuerda para la Alcaldía de Santa Marta y tiene asiento en las campañas guajiras de Oneida Pinto a esa Gobernación y Fabio Velásquez a la Alcaldía de Riohacha.

Aunque no exactamente tiene “la franquicia” de Cambio Radical en el Magdalena, como dijo la revista Semana, sí puede opinar y recomendar los avales en los nueve (de 30 que tiene el departamento) municipios en los que su hijo José Luis ganó cuando se presentó a la Gobernación en 2010 por ese partido.

Ahí en esa colectividad Miguel Pinedo, quien fue el primer gobernador electo que tuvo el Magdalena, es visto como uno de los viejos caciques de la tribu que está desde los inicios: desde que en 2006 su movimiento llamado “Moral” se fusionó con el partido que había nacido en 2000. Es un cacique de los tradicionales: de los que a la vieja usanza siguen recibiendo simpatizantes todos los días en su casa y tienen doctorado en conseguir votos porque hacen política las 24 horas al día.

A fines del año pasado, Pinedo estuvo a punto de obtener un viceministerio para su grupo. Como lo contó La Silla, la hoja de vida de su hijo José Luis Pinedo Campo alcanzó a ser publicada en la página de Presidencia (el paso previo a un nombramiento) para ser viceministro de Agua en el Ministerio de Vivienda. Ese es uno de los fortines de Vargas Lleras en el Gobierno de Santos II.

El nombramiento no se concretó, al parecer, por su falta de experiencia. Pero cinco meses después, Presidencia volvió a publicar la hoja de vida de un hijo del excongresista: la de Miguel Alfredo Pinedo Campo, designado nuevo director de la Superintendencia de Notariado para el Caribe. Una entidad que, dirigida a nivel nacional por el superintendente Jorge Enrique Vélez, tiene el sello de Cambio Radical y de Vargas Lleras.

El reencauche

Luego de haber perdido la pelea a la Gobernación en 2010 frente al actual mandatario Luis Miguel ‘el Mello’ Cotes, y de que el grupo del Mello volviera a derrotar (29 mil votos de José Luis Pinedo contra 43 mil de Fabián Castillo) a los Pinedo a la Cámara en las legislativas del año pasado; en febrero la casa Pinedo entró a la Administración Cotes.

En esa campaña a la Cámara en 2014, el candidato Pinedo recibió el respaldo explícito de Vargas Lleras, quien viajó al departamento y lo definió como “la cara del nuevo liderazgo en el Magdalena”.

Dos fuentes que saben la información de primera mano nos contaron por aparte que, por deseos de Vargas Lleras, los grupos de Pinedo y el Mello pactaron representación en la Gobernación para los primeros a cambio de apoyo para Rosa Cotes, la tía y aspirante a sucesora del Gobernador en octubre.

Como lo ha contado La Silla, a pesar de haberse elegido por firmas y enfrentado a Cambio Radical, el Mello Cotes se convirtió al vargasllerismo antes de las legislativas y hoy en el Magdalena comparte ese techo con su otrora rival Miguel Pinedo.

Bajo esas circunstancias es que los Pinedo tienen hoy la Secretaría de Educación del departamento. Y en el patio de Cambio Radical en el Magdalena convive un dirigente de 28 años (el Mello) y el cacique de 72 (Pinedo) -ambos de los afectos del Vicepresidente- que en el fondo no están tan unidos.

Evidencia de ello es que, luego de la  alianza de febrero  (en la que están otros políticos y parapolíticos magdalenenses), empezó a moverse desde la casa Pinedo la aspiración a la Alcaldía de Santa Marta de la concejal de Cambio Ana María Muelle.

Esa eventual candidatura, que ya pidió aval y es bien vista por los directivos en Bogotá, entorpece la alianza que el Mello empezó a cocinar con el grupo de los Díaz-Granados que manejan La U localmente (entre ellos están el representante Eduardo Díaz-Granados y su primo el exministro Sergio Díaz-Granados). La idea de esa unión era que el Mello, que lidera el grupo conocido como Los Conejos, llevara a Rosa a la Gobernación. Y los Díaz-Granados, con el aval de La U, decidieran el candidato a la Alcaldía.

Si Cambio Radical, con Ana María Muelle, le apuesta también a la Alcaldía de Santa Marta, no se concretaría el pacto Díaz-Granados-Mello.

Aunque, de todas maneras, la semana pasada el senador atlanticense José David Name (presidente del Congreso y co presidente de La U) inscribió a un aspirante a la Gobernación del Magdalena. Ese asunto también enreda la alianza del Mello con los Díaz-Granados. 

Pese a que la aspirante Muelle le dijo a La Silla que su proyecto “no pertenece a ningún cacique”, su aspiración es vista como de Miguel Pinedo y está respaldada por él.

Así lo confirmó La Silla y lo indican los comentarios en radio que contamos al principio de esta historia, y que se dieron en el marco de una polémica pública entre Miguel Pinedo y el representante Eduardo Díaz-Granados.

Pinedo afirmó que Cambio Radical no tiene ningún acuerdo con La U, y por tanto Muelle puede aspirar a su aval; mientras Díaz-Granados aseguró que el acuerdo entre las dos colectividades fue pactado entre él y su “par” en el Congreso, el representante de Cambio Radical en el Magdalena Fabián Castillo. Eso último fue una clara alusión a que Pinedo no tiene credencial.

“Cambio Radical no podría aspirar a los dos cargos (Alcaldía y Gobernación), no se vería bien. Lo de Muelle parece una forma de presionar algo. En cualquier caso, Miguel Pinedo no tiene credencial y el protagonismo de su grupo lo debería tener su hijo José Luis, que es quien estuvo de candidato a la Cámara”, le dijo a La Silla un contradictor de Pinedo.

En la orilla de los Pinedo nos dicen que el pacto del Mello con La U no los incluye y no tiene por qué incluir a todo Cambio Radical y que van hasta el final con la aspiración de Ana María Muelle.

Y si en Magdalena Pinedo protagoniza un candente pulso, en La Guajira el panorama no dista mucho.

Allí, Pinedo fue uno de los líderes de Cambio Radical que intervino para que le dieran el aval a la “princesa negra” guajira Oneida Pinto, bajo polémica por haber tenido alianzas políticas con el detenido exgobernador señalado de homicidio Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez.

Oneida, quien le dijo a La Silla que Miguel Pinedo está cerca de su campaña “como cualquier otra persona” de las que la respalda, ha tenido cercanía con el excongresista porque fue dos veces concejal por el movimiento Moral de Pinedo. “Ella se formó en Moral”, nos dijo una fuente que conoció de cerca ese proceso.

La llamada “gran alianza” que la apoya para ganar La Guajira está conformada por los Ballesteros (el exsenador Jorge y su hijo, el actual gobernador José María ‘Chemita’ Ballesteros). El representante a la Cámara Antenor Durán. Y Miguel Pinedo. Todos integran el mismo grupo que apoyó al polémico Kiko Gómez a la Gobernación.

En esa coalición, Pinedo tiene una pugna con los Ballesteros (que llegaron a la Gobernación con el aval del viejo PIN). Según nos dijo una fuente, el pulso es porque los segundos quieren llevar listas al Concejo apoyadas por la “gran alianza” pero con aval del PIN y no de Cambio Radical.

Los Ballesteros también está cerca del candidato liberal a la Alcaldía de Riohacha Andris Salas (cercano a los poderosos Gnecco del vecino Cesar), mientras Pinedo quiere que a ese cargo Cambio Radical avale al aspirante Fabio Velásquez, de la cuerda del rector de la Universidad de La Guajira Carlos Arturo Robles. Eso dejaría a la coalición de Oneida frente a dos opciones para hacer fórmula en octubre.

Miguel Pinedo juega en La Guajira no sólo porque nació allá, sino porque su padre era el patriarca liberal llerolopista Miguel Pinedo Barros, quien fue senador y 10 veces concejal.

Habrá que ver hasta dónde le alcanza la amistad con Vargas Lleras para lograr sus movidas de viejo cacique en un partido en el que convive y se enfrenta a las nuevas generaciones en ascenso. No sólo al Mello, sino también los Char del Atlántico, que tienen el poder para entregar los avales de Cambio Radical en el Caribe y están más cerca del Gobernador del Magdalena que de Miguel Pinedo.

Comentarios (2)

Alejandro Naranjo

26 de Mayo

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Las leyes y aún las costumbres en este país son bien "suigeneris". Si alguie...+ ver más

Las leyes y aún las costumbres en este país son bien "suigeneris". Si alguien se presenta para un cargo privado, y creo que también a uno público, con una hoja de vida en la que aparece una CONDENA por paramilitarismo, seguramente no obtendrá el puesto. PERO, si es para manejar un fortín político, y obtener votos, mágicamente no existe ningún problema (llamese de inhabilidad, prohibición o cualquier cosa parecida). Y encima se apoya en la amistad con EL VICEPRESIDENTE de este país (Disculpen las mayúsculas, pero estoy impactado). Espero que los buenos oficios de la silla Caribe sean muy visibles en esta tragicomedia.

rigoberto alban paz

26 de Mayo

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Que esperamos los políticos todos son en un 90% torcidos y no importa que ...+ ver más

Que esperamos los políticos todos son en un 90% torcidos y no importa que sus nuevos "amigos"sean parapoliticos, y se pierda la razón de ser de la política, por eso hay que volver a frase de vieja Data que manifestó El Maestro Echandia "Tal vez cuando pronunció esta máxima hace más de 50 años, jamás pensó que la connotación de cafres se iba a quedar corta con el devenir de los años. La inteligencia de Echandía era como la de pocos colombianos de su época, pues además de político fue un gran filósofo.

Esta expresión coloquial que solía repetir el maestro cuando se reunía con los pocos amigos que lo frecuentaban, demuestra qué tan claramente preveía el profesor Echandía la condición de sus coterráneos y la capacidad de algunos de ellos para hacer el mal. No sólo desde el Gobierno, sino desde las diferentes instituciones que él respetaba como las Cortes y el Congreso"

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