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Por Tatiana Velásquez Archibold · 07 de Febrero de 2016

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Esta historia hace parte de la serie de La Silla Vacía que pretende contar cómo se ejerce el poder por dentro de varios escenarios clave en la política y la cultura.

 

Si hay una corona apetecida en Barranquilla es la del Carnaval. Más que soñar con desfilar en Cartagena, lo que desde los primeros años una barranquillera de pura cepa anhela es convertirse en la soberana central de las fiestas del dios Momo. Y aunque muchas se preparan por años para lograrlo, a ese pedestal dorado, con plumas y lentejuelas, solo llegan unas cuantas, porque hasta nueva orden esa dignidad le seguirá perteneciendo a las familias con apellidos de tradición, conexiones políticas o generosa chequera.

Casi un siglo después de que fuera elegida en el desaparecido Club Barranquilla la primera reina del Carnaval, se ha mantenido intacta la tradición de escoger a las jovencitas de los estratos más altos para que presidan las fiestas. Por eso, desde entonces, es común leer, escuchar y ver cómo la corona rota entre unos cuantos apellidos: Gerlein, Donado, Vengoechea, Lafaurie o Abuchaibe. (Ver gráfico interactivo)

Y más recientemente entre los miembros de una clase emergente que integra desde hace menos de 30 años la élite de La Arenosa, como lo son los Char o los papás de la actual reina del Carnaval Marcela García: el exdirector de Cormagdalena Augusto García y su esposa, la exreina Mireya Caballero.

En un Carnaval cada vez más multitudinario, quien ostenta el título de reina se convierte en el centro de todas las miradas, gana mayor exposición mediática y aún después de los cuatro días de éxtasis colectivo, sigue actuando como embajadora de la tradición en toda Colombia y el exterior, porque hasta mediados de año llega la sucesora.

También con tantos reflectores encima, la reina aumenta sus probabilidades de convertirse en actriz, relacionista pública o presentadora de televisión, como les ha ocurrido a las exsoberanas de los últimos 10 años.

Pero si acaso el principal beneficio, para muchas de las familias, es el de refrendar su posición social. Porque en la medida en que un apellido acumule más reinas comienza a ser considerado una dinastía de Carnaval. Todavía hoy, las soberanas de hace 10, 25 y hasta 50 años participan en cocteles y desfiles.

Inclusive, entre algunas familias llega a existir competencia por quedar en el imaginario colectivo como la que tuvo el mejor reinado de Carnaval por la opulencia de los vestidos: solo el de la noche de coronación puede sobrepasar los 30 millones de pesos.

O porque fue capaz de contratar a pesos pesados de la música como Carlos Vives o Juan Luis Guerra. Tal como lo hicieron los Char y Gerlein, para que cantaran la noche en que fueron coronadas Andrea Jaramillo Char y María Margarita Diazgranados Gerlein, en 2012 y 2014, respectivamente.

 

 

Todos esos gastos corren por cuenta de la familia, porque Carnaval SA, la empresa que organiza la fiesta y en la que convergen privados y la Alcaldía, solo asume el transporte, el equipo de comunicaciones y la carroza en la que la soberana desfila en la Batalla de Flores.

Por eso en Barranquilla siempre se han especulado sumas astronómicas, sin que nadie se atreva a confirmarlas. Y es esa también la razón tácita por la que la corona y el cetro son inalcanzables para una chica de barrios tan carnavaleros, pero populares, como Rebolo o Barrio Abajo.

Hubo una época en la que la corona no fue tan apetecida como lo es hoy.

Corrían los años 70 y 80 y para nadie era un secreto que el Carnaval había llegado a un punto crítico por la politiquería, y entre las jóvenes de la alta sociedad ser reina ya no despertaba el mismo interés de décadas pasadas. Sin embargo, nunca dejaron de postularse y las coronaciones se celebraron, año tras año, sin interrupción alguna.

Fue con la llegada de los privados que la fiesta levantó vuelo y Barranquilla comenzó a escribir un nuevo capítulo en su historia. Aunque, no han faltado las críticas porque en la ciudad hay quienes sienten que los eventos de la programación oficial han sido manejados los últimos 24 años por un reducido grupo de la élite, miembros de la junta directiva de Carnaval SA.

Es la misma junta que se encarga de elegir a la reina. Presidida por el alcalde de turno, en ella están el secretario distrital de Cultura, tres representantes de la Cámara de Comercio, tres de la Fundación Mario Santo Domingo y más recientemente, desde la primera administración de Alejandro Char, tres delegados de los grupos folclóricos.

Según el discurso oficial, es reina la candidata que más convenza con su baile y carisma a los 11 miembros, que a puerta cerrada se reúnen, todos los años y seis meses antes del Carnaval, para definir su nombre.

Pero en la mayoría de casos lo que realmente termina pesando para esa elección es el lobby. Tres miembros de la junta le dijeron a La Silla, con el compromiso de no citarlos, que desde Semana Santa los papás de la posible futura soberana comienzan a llamar al alcalde de turno o a los otros miembros de la junta.

La elección fluye sin problemas cuando hay solo una interesada, pero en épocas con dos o inclusive cinco candidatas en competencia se impone la familia que logre conseguir al menos seis de los 11 votos.

Todas las fuentes que consultamos para esta historia coincidieron en afirmar que hasta hace unos seis años quienes más peso tenían en ese organismo colegiado eran los representantes de la Cámara de Comercio y la Fundación Santo Domingo, especialmente Pablo Gabriel Obregón. Él por estatutos preside la junta cuando el alcalde está ausente.

Ese escenario comenzó a cambiar en 2007, cuando el entonces alcalde Guillermo Hoenigsberg dijo que quería que la reina fuera Daniella Donado, le contaron a La Silla dos miembros de la junta. En efecto ella fue la elegida ese año, y los hermanos Cristian y José Manuel Daes, dueños de Tecnoglass y aliados para aquella época de Hoenigsberg, fueron los financiadores de su reinado.

 

Un año después, con la llegada de los Char a la Alcaldía y con el revés judicial que sufrió la empresa Carnaval, la voz del alcalde comenzó a pesar más.

En 2008, un juez falló una acción popular en contra del Distrito y ordenó acabar con la Fundación Carnaval de Barranquilla, creada por los mismos empresarios que tienen asiento en la junta con el fin de que la entidad pudiera recibir donaciones y ciertas exenciones tributarias.

“Si el alcalde o la alcaldesa quiere a una reina no le vas a pelear de frente o a decirle que no”, le contó a La Silla un miembro de junta.

Quien es más recordada por su voz de mando es la saliente alcaldesa Elsa Noguera, a quien en Barranquilla señalan de haber impuesto los reinados de Daniela Cepeda, hija del senador conservador Efraín Cepeda, y de María Margarita Diazgranados Gerlein, nieta del megacontratista Julio Gerlein, hermano del conservador Roberto Gerlein.

Ambas fueron proclamadas reinas, pese a todas las voces en contra, que pedían que no se eligieran a hijas ni nietas de políticos activos teniendo en cuenta las malas experiencias del pasado, cuando se mezclaba política y Carnaval.

Alrededor de esas dos elecciones hubo muchos ruidos. Supuestamente Noguera apoyó esas candidaturas para retribuir el respaldo que tanto el senador Cepeda como la casa Gerlein le habían dado para su elección.

Un miembro de junta fue más allá y extraoficialmente le dijo a La Silla que bajo la administración de la exalcaldesa, la corona del Carnaval se volvió una cuota política más. Acusaciones que ella y todos los involucrados siempre han negado.

El senador Cepeda le dijo a La Silla esta semana que la elección de su hija fue producto de una decisión unánime, tras someterse a concurso en su segundo intento por ganar la corona. La primera vez se la ganó Marcela Dávila, hija del gerente de Gases del Caribe Ramón Dávila.

Si bien ese concurso de méritos sí se dio, un miembro de junta nos explicó que allí todos sabían que la alcaldesa se la estaba jugando por Cepeda, y prefirieron respaldarla.

A la hija del senador Cepeda le llovieron las críticas las primeras semanas de su reinado, por su manera de bailar, pero al final recibió aplausos por su interés por las danzas de tradición y su buen discurso carnavalero.

 

Pero la polémica en Barranquilla no terminó allí. Después de haber perdido con la hija del senador Cepeda y con la nieta de Julio Gerlein, la exaspirante Laura García Caballero, esposa del ministro de las TIC David Luna, hizo pública una carta que le envió a la Junta Directiva de las fiestas. En ella declinaba su aspiración a ser reina y expresaba su molestia porque después de haberlo intentado durante dos años consecutivos no lo había logrado por intereses políticos.

Ese documento generó una verdadera polvareda y solo hasta el año pasado las aguas se volvieron a calmar, con la elección como soberana de la hija de uno de los directivos portuarios de Barranquilla.

Y este año hubo una especie de acto de desagravio de parte de la junta de Carnaval con la familia de la esposa del ministro Luna. Su hermana es quien preside las actuales fiestas y pese al matoneo que enfrenta desde su primer día de reinado, no faltan los que ya se aventuran a decir que ha sido la mejor reina de los últimos años.

Este miércoles, cuando los barranquilleros comiencen a despercudirse la maizena de los oídos y a retomar la rutina, se iniciará el conteo regresivo para la elección de la próxima reina. Porque la fila para alcanzar la corona es larga, pero solo aquellas familias que cuanto antes comiencen a moverse tendrán más chance de ganarla. Desde ya suenan las hijas de varios políticos, incluido la de uno del primer círculo del alcalde Alejandro Char.

Comentarios (5)

DIDUNDI

07 de Febrero

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En la WCristo hay unas periodistas d primera línea bastante pasadas d santurr...+ ver más

En la WCristo hay unas periodistas d primera línea bastante pasadas d santurronas a veces, q se oponen a los reinados con la misma excusa d siempre ..mostrar el rabo bla bla blaaa… y d repente una d ellas dice q este reinado, el d carnaval d Barranquilla…. ' es diferente', x lo tanto si está d acuerdo; para ello se justifica en lo 'popular'd las fiestas .., y xq allí no se muestra tanto el rabo, sino q gira alrededor dl baile.

Diríamos q aquí la cultura dl arribismo no cuadra, x ser niñas BIEN las únicas con posibilidad, pero igual no escapan a la cultura dl exhibicionismo, xq indiferente d si Es Bien, el concepto básico d mostrar no se pierde, así no sea el rabo, como si el poder económico y político.

Los mamertos dl siglo 21 reconocemos q el famoso opio dl pueblo ya no es la religión, sino las religiones y, d ñapa, las diferentes aficiones q hoy x hoy distraen + q las mismas iglesias; entre esos está la música, el internet con sus redes sociales y hasta sexuales y LOS REINADOS

Jose Mario Aristizabal

07 de Febrero

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Vi su pregunta de si de verdad fui a la India y no se como responderle, porque...+ ver más

Vi su pregunta de si de verdad fui a la India y no se como responderle, porque asumo que lo duda entonces si le digo que "SI" usted seguirá pensando que no. Independientemente de que usted sea exhibicionista en cuanto a su vida personal, ya que en sus comentarios nos dice que tiene 23 años, tiene una vida sexual activa y hace deporte, como no tengo sus herramientas argumentativas, podría usted en este sitio demostrar que tiene 23 años? dependiendo de como lo demuestre inequívocamente, procederé yo a realizar el mismo ejercicio, supongo que si pregunta tiene la forma de demostrar que no fui.

Pero si no puede explicar, solo lo invito a que piense, como en la edad de la información, con un internet omnipresente una persona a la que no conoce, que ha viajado le puede demostrar a otra que si lo ha hecho? por cierto la problemática del metro de NY, es un tema que puede encontrar en wikipedia, si no quiere profundizar mas sobre las crisis de infraestructura de estados unidos, aquí espero.

DIDUNDI

07 de Febrero

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Xq’ me huele a gato no reforzado, sino trasformado?.

Insiste en e...+ ver más

Xq’ me huele a gato no reforzado, sino trasformado?.

Insiste en entablar una competencia d conocimiento y argumentos y le repito, las mías son deportivas, así q no pierda su tiempo.

D la india sólo fue replicar al q realmente lo puso en su sitio. Pero hablar dl sistema d transporte público d aquí o NY, requiere más q un Wikipedia o tomarse las cifras oficiales Colombianas como hacen la mayoría d los columnistas d este país.

No me interesa demostrar si realmente empecé a opinar aquí con menor edad d la q hoy reconozco, o si mi nombre real es el q aparece en la base d datos d LSV, o si mi correo y línea d internet corresponden o me tomo prestados, o si la cuenta bancaria desde la q apoyo a LSV, cuando lo he hecho es mía, en fin, d mi sólo sabrá lo q intuya y ya. Y no es q tenga nada q esconder, simplemente llámele privacidad.

Para finalizar este nuevo ridículo, sigue oliendo a Gato, ahora más …cuando se obsesiona x el tema sexual.

Cierto, la nota de una nota muñecaeburro

Jose Mario Aristizabal

07 de Febrero

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No entiendo lo de la competencia, si usted hace una pregunta cuya respuesta de...+ ver más

No entiendo lo de la competencia, si usted hace una pregunta cuya respuesta de antemano asume que es falsa, lo correcto no seria dar las herramientas para poder contestarla? no se si entienda como es el tema de la información en un sitio en la red, pero excepto los administradores del sitio, nadie tiene acceso a su información privada o correo electrónico a menos que usted lo publique, lo que por lo que he visto no me sorprendería, en 2 semanas los datos que coloque son los que ha compartido, no se que compartió antes.

Sabe cual es uno de los problemas de lo anónimo?, que la gente no entiende cuando tiene mas herramientas que su interlocutor para una discusión en especifico. Creería yo que hasta que no haya datos sobre la mesa que no salgan en wikipedia, porque valdría la pena salir de ellos?, no se si en esa eventualidad podria responderle porque para alguien que no compite tiene un estándar muy extraño de la calidad de la información en las discusiones.

Jose Mario Aristizabal

07 de Febrero

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Me encanto el articulo, es mas creo que este esta mejor contextualizado que el...+ ver más

Me encanto el articulo, es mas creo que este esta mejor contextualizado que el de los contratos, al final la conclusión no puede ser otra que es una cuota mas en el juego político que se mueve en la arenosa.

Creo que en el fondo este tipo de manifestaciones culturales nos reflejan mas la estructura social de una región que las mismas elecciones locales, porque en el fondo la danza de los millones, las clientelas, la mermelada, los apoyos, todo esto termina en aspectos anecdoticos, los cuales en la medida en que se soborna al registrador de turno todos los vicios son subsanados.

Entiendo que la gente quisiera que hubiera una reina popular, pero posiblemente en ese caso perdería todo el apoyo de los mismos con las mismas, la renuncia de la esposa del ministro, suena como hipócrita porque al final lo que termino haciendo ella fue buscando su caballo de troya político para de esa forma figurar, no es la cenicienta sino la solución de la que se arrima al palo que mas sombra da.

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