Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jineth Prieto · 26 de Octubre de 2016

4222

0

Una propuesta para estudiar un artículo de los estatutos de la Universidad de Pamplona que le daría la posibilidad al rector Elio Daniel Serrano de reelegirse por cuatro años más sin que medie proceso de selección,  se convirtió en el florero de Llorente de una pelea que desde hace varios meses se viene tejiendo en ese plantel y que tiene a sindicatos y estudiantes enfrentados con parte de los directivos. El Consejo Superior mañana decidirá si la aplica o no.

El articulito

Desde que arrancó el año en la Universidad de Pamplona se ha vivido un revolcón por cuenta de la elección del rector.

Primero las elecciones de los delegados de los estudiantes, los decanos y de los egresados en el Consejo Superior (el máximo órgano directivo de la Universidad) se cumplieron en medio de denuncias sobre falta de garantías.

Más adelante, un sector que le hace oposición al rector empezó a cuestionar y denunciar la manera en la que se está manejando la Universidad, y ahora el panorama está enrarecido por una jugada de última hora con la que el actual rector podría reelegirse.

Todo inició hace un mes cuando en una reunión del Consejo Superior en la que estaba programada la discusión de la nueva convocatoria para elegir al rector (el periodo del actual termina en diciembre), Luis Manuel Palomino, quien es el delegado de los decanos en ese órgano, pidió que se explicaran los alcances de un parágrafo de los estatutos de la Universidad que le daría vida a la reelección directa de Elio Daniel Serrano.

 

En ese momento, según le contó a La Silla una persona que estuvo adentro de la reunión, Palomino lo que pidió fue que se explicara la manera en la que operaría esa norma, que lo que dice es que si el Consejo Superior lo considera, podrá evaluar el plan de gestión que presentó el actual rector cuando se eligió y si obtiene el 80 por ciento de calificación positiva en su cumplimiento, podrá reelegirlo sin que medie convocatoria.

Si bien ese día solo se habló del concepto, la controversia se encendió porque en la citación, que fue enviada el 20 de octubre al Consejo Superior para una nueva sesión (se realizará mañana),  se incluyó dentro del orden del día la toma de una decisión sobre si se aplicará esa norma para la elección del rector.

Esa solicitud tomó por sorpresa a varios de los integrantes del Consejo Superior. La principal razón estaba en que daban por descontado, que como tradicionalmente lo hacen, llamarían a una convocatoria para elegir al nuevo rector.

Como suele suceder con este tipo de temas, la decisión de que el Consejo Superior estudiaría la posibilidad de mantener a Serrano en el cargo sin que se fogueara en una elección, se regó como pólvora en la Unipamplona, y salieron a flote las voces de protesta.

Por un lado, los sindicatos de los profesores, en cartas dirigidas a las directivas de la Universidad, pidieron que se mantuvieran las reglas del juego y que la Universidad se vaya a elecciones, argumentando que no se cumplía con las condiciones para aplicar esa norma.

Sus razones son dos: la primera está en que como el parágrafo dice que debe haber una evaluación de cumplimiento y ese procedimiento no está reglado, no habría manera de realizarlo; y la segunda, en que de aplicarse un procedimiento se ese tipo, los delegados de los profesores y de los decanos en el Consejo, deberían declararse inhabilitados porque son subalternos del rector.

Los estudiantes también están pidiendo que se llame a una elección tradicional porque entre otras cosas se oponen a la gestión del rector Serrano, quien en los últimos años ha enfrentado algunos cuestionamientos.

El rector

La Unipamplona, además de ser la universidad pública más importante de Norte de Santander, es uno de los fortines políticos más atractivos de la región y es manejada como tal.

Esa institución cuenta dentro de su haber  un presupuesto anual que supera los $100 mil millones (cuadruplica al del municipio de Pamplona), tiene alrededor de 800 profesores y capacidad para contratar a 400 prestadores de servicios, y además es una de las pocas universidades certificadas en el país para realizar los concursos para elegir gerentes de hospitales, personeros y contralores (algo que de entrada le da mucho poder).

Como lo contó La Silla, en  los ‘rayos X’ a las cuotas políticas de Norte de Santander, Elio Daniel Serrano Velasco, quien llegó a dirigir la Unipamplona desde enero de 2013, es cercano a los liberales en ese departamento.  Su nombre no solo se relaciona con el de los hermanos Cristo (Andrés el Senador y Juan Fernando el Ministro), sino también con el del representante liberal, Alejandro Carlos Chacón.

Para 2012, Serrano llegó a la Universidad de Pamplona con la bandera de lograr la acreditación institucional, algo que le serviría para que el Estado le girara mayores recursos, y aunque su meta para lograrlo era continuar certificando la calidad de los programas de la Unipamplona, las cosas no le han salido como planeaba.

Aunque esa Universidad a 2009 tenía cuatro programas con certificación de alta calidad, ahora solo tiene tres; y pese a que ha presentado nueve para cumplir con ese proceso, en los cuatro años de su periodo a ninguno le dieron vía libre en el Ministerio de Educación. Además las tasas de deserción de estudiantes son muy altas y rodean el 57%.

Serrano le dijo a La Silla que esos resultados obedecen a que la Unipamplona no ha tenido recursos para hacer las inversiones necesarias dentro de esos programas, pero que en su administración han hecho lo posible por alcanzarlas.

Sin embargo, más allá de las certificaciones hay un punto adicional que es el que más ruido genera sobre la administración de Serrano en la Unipamplona  y está relacionado con las finanzas de esa universidad.

En 2012 cuando él llegó a la rectoría, la Unipamplona tenía un superávit de 12 mil millones y sus  finanzas saneadas y además se creó el CREE, un impuesto que les representaba mucho más recursos a las instituciones de educación superior del país; sin embargo, en 2015 cuando se presentó para su aprobación el presupuesto de 2016 de la universidad la realidad financiera de ese plantel era muy diferente.

La Silla conoció actas de la época del Consejo Superior de Política Fiscal de esa universidad en las que recomiendan racionar el gasto para 2016 y asegurarse del cobro de los pasivos porque de lo contrario podrían entrar en déficit.  

Serrano le dijo a La Silla que la baja en las finanzas obedecía a que por acuerdos con los estudiantes les redujo la matrícula en $100 mil y a que también congeló los precios lo que ha reducido el recaudo; sin embargo, sus opositores dicen que es porque la Unipamplona ha crecido desordenadamente, no hay planeación y no hay claridad sobre los gastos fijos de cada programa.

Eso sumado a los escándalos de presunta corrupción en la Universidad de Pamplona por venta de cupos para estudiantes y falsificación de pruebas, además de los cuestionamientos por irregularidades en los concursos para escoger a los gerentes de los hospitales de varios departamentos del  país, así como el de los procuradores judiciales, no han dejado bien parado a Serrano.

“A la Universidad la utilizan de fachada para dar la falsa apariencia de concursos. Lo que hace es prestar el nombre para esos convenios inteardministrativos y luego subcontrata todo con los recomendados de a quienes le vayan a hacer el favor”, le dijo a La Silla una fuente de adentro de la Unipamplona que nos pidió la reserva de su nombre.

Al respecto, Serrano le dijo a La Silla que la universidad subcontrataba dependiendo del grado de complejidad del concurso.

El pulso en el Consejo

Con ese telón de fondo, mañana se reunirán los nueve delegados del Consejo Superior de la Unipamplona para definir si reeligen a Serrano directamente o si llaman a la convocatoria para definir el nuevo nombre del rector, quien estará en el cargo desde enero de 2017 hasta diciembre de 2020.

Así como están las cosas hoy, Serrano tendría los votos de los delegados de los profesores, los egresados y las autoridades académicas (decanos); en contra está el del representante de los estudiantes y en veremos el de la Presidencia, el del Ministerio de Educación, el de los exrectores, el del sector productivo y el del Gobernador William Villamizar.

Sin embargo,  como para lograr que lo reelijan –Serrano no le negó ni le confirmó a La Silla que lo esté pensando- debe tener solo cinco votos, el camino no lo tiene tan difícil.

Como contó La Silla, el delegado de la Presidencia en el Consejo Superior de la Unipamplona, César Augusto Abreo Méndez, quien fue designado los últimos días de abril por Santos, es liberal, al igual que los padrinos de Serrano, y eso le pone más fácil el terreno.

Además, William Villamizar, el gobernador de Norte de Santander, también es amigo de los liberales, y de hecho, como lo hemos contado, le pone votos a Andrés Cristo, por lo que en principio Serrano tampoco la tendría difícil con él.

El jueves se conocerá la decisión del Consejo Directivo, y si con ella se desata la tormenta en la Universidad de Pamplona.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia