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Por Ana León · 03 de Abril de 2017

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Un año después de que Oliva Olivella Guarín llegara a la Contraloría de Barrancabermeja, en ese municipio, el segundo más grande de Santander, aún no está claro quién maneja los hilos del poder en ese ente de control.

Desde hace meses la sensación en la Barranca política es que su esposo, Carmelo José Castilla Rojas, un abogado penalista reconocido en el puerto petrolero por moverse en la política como pez en el agua y ser cercano al Alcalde Darío Echeverri, es el poder detrás del poder.

Las razones están en que aunque en teoría no tiene ningún papel en esa entidad, entre los políticos locales se ha ganado fama de “relacionista público” de la Contraloría.

Así se lo describieron a La Silla, cuatro políticos de Barranca que nos dijeron por aparte que él era el encargado de hablar con funcionarios, políticos y contratistas para tratar los asuntos del ente de control que dirige su esposa.

“La doctora Oliva es una buena profesional pero sí sé que él (Carmelo) tiene las relaciones con la clase política en Barranca. Ellos trabajan en llave. Todo el tema político, de acuerdos, lo maneja el esposo”, dijo una de esas fuentes. Las otras tres dieron una versión muy similar.

Las versiones se han extendido tanto que llegaron hasta a la Fiscalía y la Procuraduría, entes a los que les pidieron investigar el papel del esposo de la contralora.

En una denuncia se pide que se corrobore el papel que juega el esposo de la Contralora e incluso de su hija Angélica, revisando “los videos de las cámaras de seguridad” y consultando a “los funcionarios… sobre las funciones delegadas” por Olivella a sus familiares, y además piden que “se les haga un seguimiento constante y permanente para confirmar que todos los días entran y salen de la Contraloría (...) en donde dan órdenes a los funcionarios del organismo de control fiscal como si fueran sus jefes”.

Aunque hasta ahora es que la figuración de Carmelo Castilla está llamando la atención, su papel en la llegada de su esposa a ese cargo fue clave.

“El nombramiento de ella, aunque tiene un perfil muy importante, fue trabajo político del esposo”, le dijo a La Silla uno de ellos.

Y es que Olivella no la tuvo fácil para llegar a ese cargo. Aunque ganó un concurso en la Universidad Autónoma de Nariño para convertirse en contralora de Barranca, su elección inicialmente no estuvo respaldada por todo el Concejo.

El 9 de enero del año pasado, día en que citaron para elegirla, se presentaron los 17 concejales pero solo ocho votaron por ella. Los otros nueve se abstuvieron porque ella fue la única que pasó la prueba de conocimientos.

“Queríamos saber por qué solo había sido ella la única que había pasado el concurso, pero llegamos y nos dijeron ‘no, que hay que votar de una por ella’”,le dijo uno de los concejales a La Silla.

En ese entonces la particularidad fue que el Concejo, en su mayoría renovado, estaba dividido y aún Darío no tenía las mayorías a su favor. Pero las cuentas cambiaron sustancialmente después, cuando el Alcalde puso  a la mayoría de su lado.

Cinco políticos del municipio y dos periodistas que se mueven en la Barranca política le dijeron a La Silla que fue la cercanía entre Echeverri y Castilla la que sirvió para destrabar la designación de Olivella en ese cargo.

Dos semanas después Olivella se posesionó con 11 votos de los 16 concejales que votaron.

La cercanía entre el Alcalde y Castilla es tan popular en el municipio, que incluso dos fuentes describieron al esposo de la contralora como uno de “los hombres de confianza” de Echeverri.

Los hilos que los conectan son varios. Por un lado Castilla y su familia respaldaron la aspiración del ahora Alcalde.

Además, está el paso de la ahora contralora por la Cámara de Comercio de Barranca, entidad de la que Echeverri fue director ejecutivo, y en la que ha tenido injerencia por varios años.

“De ahí es que nace la cercanía”, le dijo un político de Barranca a La Silla. Otros dieron una versión muy similar.

Carmelo Castilla le dijo a La Silla que ni él ni su esposa eran amigos del Alcalde y negó ser un visitante asiduo de la Contraloría o tener alguna injerencia en ese ente de control.

La Contralora, también negó la participación de su familia en su ejercicio en ese ente de control, y nos dijo que su llegada a la Cámara de Comercio había sido con una lista independiente e incluso en oposición a la línea de Darío.

Ahora que arranca el segundo año de gobierno de Echeverri se sabrá qué tan independiente es Olivella de su administración. Cuando audite su contratación, se sabrá con qué vara medirá a su viejo conocido.

Nota de la editora: Por un error escribimos que la contralora Olivella había sido elegida con 16 votos en el Concejo, cuando fueron 11 los que la apoyaron. Ya corregimos esa información en la historia.

Comentarios (1)

Manuel Ome Ceballes

03 de Abril

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Pareciera que es aún tiempo de cortarle la cabeza a ese crótalo que podría ...+ ver más

Pareciera que es aún tiempo de cortarle la cabeza a ese crótalo que podría estrangular la administración del municipio.

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