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Por Carlos Hernández Osorio · 25 de Abril de 2017

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La renuncia el viernes de Camilo Bonilla Guevara como coordinador de las personerías locales de Bogotá, en medio de un escándalo en el que al parecer intentó torcer una investigación contra un alcalde local, le dio un giro a la novela por las irregularidades en las alcaldías menores de la administración de Enrique Peñalosa. Con ese episodio, los cuestionamientos ahora también salpican a la Personería, la entidad que lidera las investigaciones por corrupción en las localidades.

Y ese giro, de acuerdo con las fuentes que consultó La Silla Vacía, puede tener dos interpretaciones: una, que lo que ocurre en esas alcaldías es tan grave que incluso hay connivencia entre los corruptos de algunos de esos despachos y quienes los vigilan en la Personería. La otra es que un sector que se sintió afectado por las investigaciones encontró en Bonilla la manera de salpicar la labor de ese organismo de control.

Las investigaciones

El caso se conoció porque el domingo Noticias Uno reveló un audio en el que se escucha la voz de dos hombres, que serían Bonilla y el alcalde local de Barrios Unidos, Zico Antonio Suárez. Ambos se refieren a una investigación que adelanta la Personería contra este último, y en algún momento Bonilla dice: “usted me dice ‘venga ayúdeme’, y yo lo ayudo”.

Bonilla no era cualquier funcionario. Su cargo lo convertía en un enlace entre la personera y los personeros locales, con quienes mantenía línea directa. Por eso estaba al tanto de sus necesidades (más contratistas y apoyo logístico, por ejemplo), pero también tenía la capacidad de “tirar línea sobre temas de investigación de esos personeros contra los alcaldes locales”, le dijo a La Silla Vacía un exfuncionario de la Personería que pidió la reserva de su nombre, y en esa misma línea nos dio una declaración una funcionaria actual.

En la administración de la personera Castañeda, que comenzó en mayo de 2016, se convirtió en un funcionario importante por el énfasis que ella ha querido hacer en las investigaciones a las alcaldías locales. “Es un asunto que ella no negocia”, le dijo a La Silla un exfuncionario que trabajó de cerca con ella.

Esa entidad ya adelanta seis investigaciones por presuntas irregularidades en contratación en las alcaldías de Suba, Teusaquillo, Los Mártires, Fontibón, Usaquén y Barrios Unidos, en donde la Fiscalía también puso el ojo.

Los alcaldes de Los Mártires y Teusaquillo renunciaron en medio del ruido que eso generó.

 

En ese contexto es que se conoce el audio que incrimina a Bonilla, lo que implica un golpe político contra la Personera y contra la legitimidad de la labor que viene desempeñando.

Además, no es la primera vez que Bonilla se ve envuelto en un escándalo.

En diciembre de 2014 la entonces alcaldesa de Suba, Marisol Perilla, lo denunció por presuntas presiones de él (que había sido personero de esa localidad) y de un grupo de concejales para que ella manipulara la contratación.

Ella lo relacionó entonces con el exconcejal Andrés Camacho (de La U, condenado por el carrusel de la contratación), aunque hoy, de acuerdo con dos fuentes de la Personería, es más cercano a Diego Molano (Centro Democrático), con quien se conoció cuando Bonilla trabajaba en Familias en Acción y Molano manejaba ese programa como director nacional de Acción Social.

Aunque Bonilla salió por cerca de dos meses de la Personería, logró volver y el año pasado coordinaba el tema de víctimas. Una vez llegó la personera en junio, lo nombró su delegado para coordinar las personerías locales.

Esos antecedentes son los que, para una fuente de la Personería, ponen un manto de duda sobre él.

La tesis de la encerrona

La Silla habló con Bonilla. Aunque ni niega ni acepta que su voz sea una de las dos que se escucha en el audio, asegura que la intención de grabarlo demuestra que le hicieron “una encerrona”.

Niega que se haya reunido con el alcalde de Barrios Unidos, Zico Antonio Suárez, “en espacios distintos a los institucionales”, y espera que la Fiscalía lo llame para aclarar la situación.

Por lo pronto, defiende su gestión de quienes dicen que acomoda las investigaciones contra las alcaldías locales: “Mientras estuve en el cargo saqué 280 solicitudes de investigación disciplinaria contra funcionarios de esos despachos. Por mi trabajo y el de los personeros locales se conoció, por ejemplo, el cartel de la gasolina en Suba y los convenios de malla vial con Fonade en Fontibón y Usaquén”, casos de este año con los que la personera Castañeda ha tratado de mostrar resultados.

Por eso Bonilla cree que terminó tocando intereses políticos, al punto que, asegura, lo han amenazado por teléfono.

La tesis de “la encerrona” la defienden, con ese mismo nombre, un concejal que conoce las movidas de la Personería y de Barrios Unidos y un exfuncionario de esa entidad que nos pidieron la reserva de sus nombres.

Ahí el foco cae sobre Suárez, el alcalde local investigado por la Personería.

Esa tesis abre la posibilidad de que, más allá de la grabación, haya un juego político detrás que se sume a la incriminación de Bonilla, que tendría otro capítulo en un debate que se espera hacer pronto en el Concejo sobre la labor de la personera Castañeda, promovido principalmente por el Centro Democrático.

Ella, por lo pronto, inició una indagación preliminar para comprobar si su exfuncionario era parte del sistema corrupto que le tocaba denunciar. A la espera de los resultados de esa investigación y del debate, la novela promete más capítulos.

Nota del editor: inicialmente la nota hacía referencia a los apoyos políticos de Suárez, citando otra nota de La Silla que decía que eran el Centro Democrático y el concejal Julio César Acosta, de Cambio Radical. Ante una solicitud del concejal de revisar esa información encontramos que Suárez llegó a la alcaldía con apoyos de ediles que, si bien eran de él y del Centro Democrático, actuaron de forma independiente. Por lo tanto, eliminamos la mención. Ofrecemos disculpas a Acosta y a nuestros lectores por el error.

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