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Por Jineth Prieto · 22 de Marzo de 2017

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El anuncio de que Nubia López Morales, la esposa del representante del viejo PIN Fredy Anaya, saltará a la arena electoral como fórmula de Miguel Ángel Pinto; y los acercamientos que están a punto de concretarse entre los senadores Horacio Serpa y Jaime Durán para que el segundo se baje a la Cámara y sea su coequipero para 2018, empezaron a aclarar el panorama de los rojos en Santander y, además, se convirtieron en jugadas a varias bandas de los grupos políticos que están tomando forma entre los liberales de la región. 

Las jugadas

Como lo había contado La Silla, el año pasado hubo dos hechos que desbarajustaron las cuentas de los liberales en Santander para 2018. 

El primero fue el fallo del Consejo de Estado que sacó del cargo a la exgobernadora de La Guajira Oneida Pinto, debido a que sembró dudas sobre si concejales y diputados podían renunciar para lanzarse al ruedo electoral por el Congreso; y el segundo fue el anunció de que el representante liberal Miguel Ángel Pinto daría el salto al Senado para el próximo año.

El primero lo hizo porque las cuentas de los liberales estaban dadas en que varios de los diputados y concejales locales buscarían una curul al Congreso en 2018 y con las dudas sobre la inhabilidad todos -a excepción de Honorio Galvis- prefirieron no arriesgarse y quedarse con sus cargos actuales, con lo que dejaron vacantes los cupos a la Cámara. 

 

El segundo lo hizo porque Pinto, pasando por encima de los acuerdos políticos que lo llevaron a la Presidencia de la Cámara (lo respaldaron Jaime Durán y Horacio Serpa con el compromiso de que se mantendría en la Cámara), puso un cuarto nombre de Santander a sonar para el Senado -ya estaban los de Serpa, Durán y Édgar ‘el Pote’ Gómez-, cuando en ese departamento los liberales, aún si  tienen la Gobernación y la Alcaldía de Bucaramanga de su lado, solo les alcanza para quedarse con tres de esas curules.

Con ese panorama, los rojos estaban a gatas para llenar la lista a la Cámara y encima arrancaban con los votos al Senado muy divididos - de los cuatro candidatos solo Serpa tiene una votación fuerte fuera de Santander-, algo que los tenía con probabilidades de perder la mayoría de las apuestas en 2018 si no armaban fórmulas con la suficiente fortaleza para arrastrar apoyos donde tradicionalmente no los tienen. 

Si bien durante los primeros dos meses del año se empezaron a mover varios nombres en el sonajero, el problema estaba en que ninguno de los que salía al ruedo tenía un caudal suficientemente poderoso para darle fuerza a la lista, y eso tuvo la madeja enredada entre los rojos hasta hace una semana cuando una serie de alianzas reacomodaron el ajedrez político. 

Por un lado, se filtró que los senadores Horacio Serpa y Jaime Durán Barrera empezaron conversar con miras a una alianza para el próximo año.

El acuerdo que están discutiendo consiste en que Durán se baje a la Cámara de Representantes y se convierta en su fórmula para 2018.

Ese acercamiento se dio luego de que el primero hubiera considerado invertir la receta de 2014 y hacer fórmula nuevamente con Édgar ‘el Pote’ Gómez pero esta vez bajándose a la Cámara, algo que no caló muy bien entre el equipo de Durán.

“Las fracturas ya eran muchas y no podíamos permitir eso”, le dijo a La Silla una fuente del equipo de Durán. “El Pote quiere todo para él y ya con las experiencias que teníamos eso no era muy viable”

Además, dos fuentes liberales, una de las cuales lo sabe de primera mano, le dijeron a La Silla que Durán tiene su principal interés en pensionarse y buscar el Senado era más desgastante que una campaña a la Cámara.

La Silla supo que la semana pasada hubo un almuerzo entre los dos congresistas quienes con sumas y restas estaban barajando las probabilidades; y aunque esa movida no está completamente cuajada, según seis liberales, cuatro de los cuales lo conocen de primera mano, está a punto de materializarse. 

Si la alianza llega a buen puerto, los dos ganarían: Serpa no solo tendría una fórmula fuerte a la Cámara y de las entrañas liberales que lo acercaría al poder más local de Santander donde no tiene tanta fuerza, sino que Durán abarataría su campaña y además aumentaría sus probabilidades de repetir curul en el Congreso. 

Esa reacomodada dio origen a otra jugada que se concretó a finales de la semana pasada, y que también varió el tablero del poder de los liberales.  

El viernes Miguel Ángel Pinto confirmó que una de las dos fórmulas que planea llevar a la Cámara será Nubia López Morales, esposa del representante del viejo PIN Fredy Anaya, un congresista que además de ser un supercontratista de la región y haber sido señalado de estar detrás de un carrusel de contratación en la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, tiene dentro de sus cuentas al menos 30 mil votos.

La llegada de López Morales, quien desde el año pasado empezó a sonar en la posible baraja de los rojos, porque su esposo tenía intenciones de entrar al Partido Liberal desde 2015, se dio como resultado de las fallidas conversaciones entre ‘El Pote’ Gómez y Durán. 

“Anaya estaba esperando pero cuando vio que el Pote y Durán podían unirse, y que Serpa estaba buscando su fórmula con Wilson Peña (exasesor de la Gobernación), llegó donde Pinto”, le dijo a La Silla una fuente que lo supo de primera mano.

Más allá de las circunstancias, de entrada esa alianza es poderosa porque además de que López tendría maquinaria para recoger los votos de su esposo (habrá que ver cuántos le endosa Anaya), Pinto será el candidato de la familia Tavera (es esposo de la tía del Gobernador Didier Tavera), que no solo tiene el primer cargo del departamento, sino negocios, plata y poder.

Con esa unión también hay una jugada a varias bandas. Por un lado, Anaya -así sea a través de su esposa- obtiene el tiquete de entrada al Partido Liberal, y además lo hace cerrando un trato con el candidato del Gobernador; y por otro, Pinto suma a una fórmula que tendrá maquinaria suficiente para ponerle votos y competir una curul con buenas probabilidades de llevársela. 

Con esas alianzas el que por ahora queda sin una fórmula fuerte para ir al Senado es el ‘El Pote’ Gómez. Aunque ha tocado puertas para irse con Iván Aguilar, el excandidato a la Gobernación del Centro Democrático que a la mitad de la campaña terminó en las toldas de Tavera por un fallo del Consejo Nacional Electoral que lo inhabilitó, aún no se ha concretado esa posibilidad. 

En todo caso, si la logra, no está muy claro qué tan buen coequipero sea Aguilar teniendo en cuenta que solo ha sido diputado y que su fuerza electoral estaba concentrada en el uribismo y ese grupo ya no está con él.

La reacomodada local

Con esas dos fórmulas para las legislativas, los apoyos para 2018 entre los concejales de Bucaramanga, que son los que tradicionalmente arrastran la maquinaria roja (sumaron 100 mil votos en 2015), empezaron a dispersarse. 

Tal y como están las cuentas ahora, de los diez concejales rojos cuatro están con Jaime Durán: Dionicio Carrero, René Garzón, Javier Ayala y Henry Gamboa; otros cuatro están Miguel Ángel Pinto: Marta Antolinez, Sonia Navas, Nancy Lora y Uriel Ortiz; uno, Wilson Mora, está con el Pote Gómez; y otro, Jaime Andrés Beltrán, aún no tiene candidato pero se inclina hacia Serpa.

Pero con las alianzas no es tan claro si andarán alineados. Por ejemplo, La Silla supo que de los cuatro de Durán, tres no estarían muy del lado de apoyar a Serpa

“Estos tres años Serpa mostró que no atiende a nadie ni responde a nadie, eso ya es suficiente para repensar el apoyo”, le dijo uno de esos concejales a La Silla. 

Otro aseguró: “Serpa es como una finca sin agua, y la poca que le queda está puesta en Bogotá (tiene a su hijo de concejal), eso no es una apuesta segura”.

Por el lado de la alianza Pinto - Anaya, tampoco hay mucha acogida, y las razones vienen de atrás. 

Fredy Anaya estuvo detrás de la división que el periodo pasado se zanjó en el Concejo contra los liberales, y al menos tres de Pinto -las mujeres- no quieren apoyar a su esposa por esa razón; además está el lastre que carga por su origen político, que está en el Partido Conservador.

“Eso de ponerle pijama roja a alguien que es conservador no tiene mucha presentación”, le dijo a La Silla un concejal liberal. 

En el caso de Pinto hay otro factor que tiene en contra y es que su casa política no está bien parada con los concejales. 

Mientras que a finales del año pasado hubo molestias porque varios se dieron cuenta de que Claudia López, la esposa de Pinto y directora en Bucaramanga del liberalismo, estaba utilizando sus bases de datos; el gobernador Didier Tavera no los ha recibido desde que se posesionó.

“Lo primero ya se superó, pero que el Gobernador no nos tenga en cuenta si es algo grave porque todos le hicimos campaña y una cosa es con lapicero, otra sin él y el camino en la política es largo”, le contó a La Silla un concejal.  

No obstante, la jugada de Tavera puede funcionar en doble vía porque aunque de entrada le aleja a los concejales; también los debilita debido a que sin participación en contratos en la Gobernación y sin la Alcaldía de Bucaramanga -la perdieron con el triunfo de Rodolfo Hernández- no tienen cómo mover su maquinaria y eso revalúa la importancia de su apoyo.

“Una cosa es con líderes recibiendo contratos y con la plata fluyendo. Sin eso hay que mirar fidelidades y se lo aseguro que aquí las miden con plata”, le dijo a La Silla un político liberal.

Así que si alguien puede capitalizar el hecho de que los líderes no estén recibiendo nada de  los concejales es Pinto, porque si Tavera decide revivirlos y entregarles contratos podría influir en sus lealtades. 

Las primarias de la Alcaldía

Según los acuerdos internos del Partido Liberal, quien saque la mayor votación de las legislativas es el que gana el derecho a entregar el aval a la Alcaldía de Bucaramanga.

Si bien es cierto que para que las locales tomen forma es necesario que el mapa legislativo y presidencial se acomode, dentro del liberalismo en Santander quedó la sensación de que parte del acuerdo de la alianza entre Fredy Anaya y Miguel Ángel Pinto se dio con miras a 2019.

Seis liberales entre concejales y políticos de la región le dijeron a La Silla que con esa alianza todo apunta a que se le despejará el terreno a Claudia López, la esposa de Miguel Ángel Pinto y tía de Tavera, para lanzarse a la Alcaldía de Bucaramanga. 

Aunque tres liberales le dijeron a La Silla que no habían escuchado a López hablar directamente de su aspiración, supimos de primera mano que su intención de buscar la Alcaldía está tan latente que incluso en Bogotá se presenta como la próxima candidata del liberalismo al primer cargo de Bucaramanga.

Eso, como lo ha contado La Silla, es algo que vienen proponiendo líderes locales debido a que ella fue la que manejó todas esas relaciones en las campañas de Pinto.

Así que su experiencia en política con líderes, sumada a que tiene acceso a todas las bases de datos de los concejales y a que tiene a la Gobernación de Santander de su lado, le da buenos chances.

Sin embargo, esa probabilidad no cala muy bien en todo el partido, que desde que arrancó el 2016 ha visto cómo los Tavera se han expandido, en muchos casos sin reconocer a los demás.

“Ellos quieren tener todos los espacios y eso no se los van a permitir las bases. Está bien que aspiren, pero no tiene ninguna presentación que hagan las cosas como lo están haciendo, sin reconocernos y además poniendo a quien quieren”, le dijo a La Silla un concejal liberal.

En el caso de Anaya, quien le había dicho a La Silla que también estaba interesado en aspirar por ese cargo en 2019, ya no sería tan claro el panorama.

Y es que con su esposa en la Cámara muy probablemente existirá la discusión sobre si estaría inhabilitado para lanzarse y eso de entrada le quitaría peso a su potencial candidatura. 

Por ahora, con esas dos alianzas no solo se recompone la lista a la Cámara liberal, sino que vuelven a tomar aire los senados. Como cada movida le pegó a una banda diferente, el juego del poder de los rojos se reacomoda, y con él las cargas de las fichas que entrarán en competencia para 2018.
 

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