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Por Laura Ardila Arrieta · 12 de Agosto de 2016

Imagen de la marcha contra Electricaribe, ayer en Barranquilla. Foto: Laura Ardila.

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Para resolver el caos en la prestación del servicio de energía en siete de los ocho departamentos del Caribe, el año pasado el Gobierno se ideó un plan al que llamó Plan 5 Caribe. Contempla, palabras más, palabras menos, inversiones por 4 billones de pesos a cargo del Estado y del operador privado Electricaribe, sobre cinco ejes centrales. Hoy esa iniciativa es prácticamente un fracaso y lo más grave es que ni siquiera es posible saber bien quién incumplió qué porque resulta que los compromisos nunca quedaron fijados por escrito.

Más allá de que los anuncios puedan estar enlistados en algún documento, fueron de palabra.

Ante el reciente anuncio de la trasnacional española Gas Natural Fenosa (que es dueña de Electricaribe en un 85 por ciento) de entrar en una controversia con Colombia por los problemas del servicio, es muy posible que termine siendo un tribunal internacional el que nos diga qué pasó realmente. Eso podría ser incluso en unos cinco años si Electricaribe decide demandar al Estado, como desde ya entienden en el alto Gobierno que pasará, pues la controversia es un paso previo.

Mientras tanto, no hay en el horizonte solución inmediata andando para los continuos cortes que padecen más de dos millones de usuarios, algunos de los cuales se manifestaron ayer en Barranquilla en una protesta en la que se mezclaron espontáneos y políticos costeños de varios partidos.

(Ver fotos de la marcha haciendo clic en los puntos).

 

Lo que se pactó

El Plan 5 Caribe fue presentado a mediados de 2015 por el entonces ministro de Minas Tomás González y en su nuez están contempladas cinco estrategias que buscan ponerle fin al siguiente círculo vicioso: se va la luz porque desde 2013 Electricaribe no invierte un peso en mejoras. Y, a la vez, Electricaribe dice que no invierte porque el Estado y los usuarios no le pagan las facturas y además hacen fraude.

Entonces, en esos cinco ejes generales del Plan 5 está ayudar a los más pobres a pagar las facturas, aumentar los recursos disponibles para inversión, definir los proyectos de más impacto, que se genere más competencia en la inversión y que haya más herramientas de vigilancia y control.

Las obras de inversión se tienen que hacer en los tres sistemas de transmisión que hay, que son algo así como las carreteras por las que transita la energía. Los sistemas de transmisión de energía nacional y regional son responsabilidad del Gobierno. Y el sistema de distribución local está a cargo de Electricaribe, que recupera todos los recursos que invierte a través de la tarifa que paga el usuario.

En enero, en una cumbre energética en Barranquilla, el presidente Juan Manuel Santos aterrizó los cinco ejes del Plan 5 en una hoja de ruta de nueve puntos concretos.

Estos van desde nombrar un gerente para la iniciativa y una delegada en la Superintendencia de Servicios Públicos exclusivamente dedicada a hacerle seguimiento a ésta, hasta que el Gobierno ayude a facilitar el pago de la millonaria deuda que algunos entes territoriales y usuarios de barrios subnormales tienen con Electricaribe, para que la empresa tenga plata para invertir en mejoras.

Hoy esa deuda está más o menos en 400 mil millones de pesos, que deben los barrios subnormales, más 163 mil millones que adeudan al operador varios entes públicos.

En concreto, lo que dijo entonces el Ministro González es que, para salir de la deuda de los barrios subnormales, los entes territoriales y el Gobierno se comprometían a “buscar recursos”, mientras la empresa pedía a su junta directiva en España plata para ser capitalizada.

Sobre las facturas de energía que deben los entes territoriales del Caribe, el Ministerio de Minas dijo en enero que se buscarían alternativas con el Ministerio de Hacienda y que la Federación de Departamentos apoyaría el Plan intentado acelerar esos pagos en las Gobernaciones.

En un comunicado de la época, la Gobernación del Atlántico detalló de manera oficial que “el Gobierno Nacional facilitará la forma de poder pagar esa deuda (la de los entes) a la mayor brevedad”.

Esos anuncios son clave ahora porque en ellos está la raíz de todo lo que se ha incumplido en el Plan 5, que por ahora está tan complicado que podría llamarse más bien Plan 0, así algunos puntos de su hoja de ruta se estén cumpliendo.

Lo que se cumplió

De las nueve medidas concretas que Santos anunció en enero se han cumplido cuatro.

 

A petición de los alcaldes y gobernadores de la región, a fines de ese mes el MinMinas nombró como gerente del Plan 5 Caribe a Edgardo Sojo, el presidente del Comité Intergremial del Atlántico. Esa gerencia incluso tiene un contrato con el Ministerio para su funcionamiento.

Al tiempo, la barranquillera Karen Schutt fue elegida como delegada de la Superservicios para hacerle seguimiento a la iniciativa.

Los otros dos puntos chuleados son: el aumento de los recursos de los fondos eléctricos FOES (Fondo de Energía Social), FAER (Fondo de Apoyo Financiero para la Energización de las Zonas Rurales Interconectadas) y PRONE (Programa de Normalización de Redes Eléctricas). Con esos fondos se hacen inversiones y mejoras al sistema eléctrico y se ayuda a los más pobres a pagar la factura.

La Gerencia del Plan 5 Caribe nos envió ayer un informe que señala que en el Plan Nacional de Desarrollo los tres quedaron con más plata a partir del 1° de enero de 2017 y, además, se mantuvieron los subsidios para el pago de la factura de la energía en los estratos 1 (60 por ciento de la factura) y 2 (50 por ciento).

Y el punto del plan de inversión por departamentos que debía presentar Electricaribe, que básicamente es una lista de obras para el sistema de transmisión local, que es el que les corresponde mantener a ellos, por un total de 248 mil millones de pesos en 2016.  

Más allá de las nueve medidas puntuales de la hoja de ruta, en cumplimiento de los cinco ejes del Plan Caribe, tanto el Gobierno como el operador debían comenzar a hacer sus inversiones para mejorar los sistemas eléctricos.

En ese sentido, según la información oficial que nos mandó la gerencia de la iniciativa, entre enero y junio de este año Electricaribe invirtió apenas 47 mil millones de pesos (de los 248 mil millones que propuso invertir en la lista de obras por departamento que presentó). Y además bajó el presupuesto de inversión en 2016 a 131 mil millones de pesos.

Fue por esto que hace un mes Edgardo Sojo (gerente del Plan 5) y el actual ministro de Minas Germán Arce aseguraron públicamente que esa empresa no ha cumplido con su parte de las inversiones.

Por su parte, el Gobierno definió 394 proyectos prioritarios y adjudicó nueve convocatorias para obras en el sistema de transmisión nacional (por 2,3 billones de pesos) y 11 más para el regional (por 696 mil millones de pesos), según datos oficiales del MinMinas a julio pasado.

Eso no es poco. Se trata del 75 por ciento de las inversiones planeadas. Lo que dicen en el Ministerio es que en un año se han hecho más obras para los sistemas de transmisión nacional y regional que en la última década, por lo que en ese punto el Gobierno está cumpliendo con creces. 

Sin embargo, mientras Electricaribe no cumpla con las inversiones para mejorar el sistema y la infraestructura local, esas obras de la Nación son como si se hiciera hasta la mitad un puente para pasar un abismo. Es decir, no solucionan el problema.

Lo que no se ha cumplido (ni se cumplirá por ahora)

Lo que nos dicen fuentes cercanas a esa compañía es que no han podido ni podrán cumplir con su parte del Plan porque sus actuaciones están condicionadas a que el Gobierno busque el mecanismo para cancelarles la deuda, tanto de los usuarios como de los entes territoriales.

Mientras eso no pase, asegura la empresa, seguirán en déficit y no podrán invertir .

Al parecer, ese argumento sería parte fundamental de las razones por las que Gas Natural Fenosa entró en controversia con Colombia, según nos comentó otra fuente conocedora de manera informal.

Sin embargo, cuando preguntamos en el Ministerio de Minas por la deuda con Electricaribe y lo anunciado en enero, una fuente no oficial nos comentó que ese compromiso no está firmado y que “Electricaribe asumió cosas que no fueron compromisos del Plan 5 Caribe”.

Al trasladarle a la gerencia de la iniciativa la inquietud sobre quién es el responsable de facilitar el pago de las deudas con ese operador, responden que “el pago de las deudas es responsabilidad de cada usuario”, que Electricaribe debe cobrar y que, sin perjuicio de eso, el Gobierno está “revisando alternativas para agilizar” esos pagos. Sin más detalles de en qué van las alternativas.

Mientras Electricaribe no cumpla, obras de la Nación son como si se hiciera hasta la mitad un puente para pasar un abismo.

Como ninguno de los compromisos del Plan 5 quedó fijado por escrito, el tema está estancado y ahora lo que viene es que se intente resolver en los diálogos que se derivarán de la controversia entre la trasnacional dueña de Electricaribe y el Estado colombiano.

Evidencia de ello es que desde hace varias semanas en Electricaribe hay total hermetismo. No están dando declaraciones y la persona cercana a ellos con la que hablamos nos aseguró que eso se debía, justamente, a que como van a reclamar seguramente los abogados les sugirieron silencio.

Entre lo que no se ha hecho (y que fue anunciado en enero) también está un documento Conpes para declarar al Plan 5 Caribe como un Proyecto Estratégico de Interés Nacional PINES.

Los PINES básicamente son una lista de megaproyectos de infraestructura, minería y energía tan importantes, a juicio del Gobierno, que merecen tener unas condiciones excepcionales para poderlas ejecutar más rápido.

Al respecto, en el MinMinas nos dijeron que luego de haberlo incluido en la hoja de ruta se dieron cuenta que para ejecutar el Plan no se requería Conpes porque las convocatorias para las obras las hace sin mayor riesgo de retraso la Unidad de Planeación Minero Energética UPME.

Tampoco se ha legalizado la situación de los barrios subnormales de la región, que es un asunto responsabilidad de las alcaldías y del operador.

De las alcaldías porque son éstas las que deben identificar cada una de esas zonas. Y de Electricaribe porque es la compañía la que diseña el trazado de las redes y presenta el proyecto de normalización al fondo PRONE, que tiene la plata para hacerlo.

A esta compleja y enredada madeja se suman las voces ciudadanas y políticas que como solución al problema exigen que intervengan esta empresa.

La Silla Caribe supo que esa opción está en el escritorio del nuevo superservicios José Miguel Mendoza, de quien se dice fue nombrado para ajustar a Electricaribe, como lo contó La Silla.

Sin embargo, si antes el Gobierno revisaba con lupa su conveniencia, ahora que Gas Natural Fenosa apeló al diálogo directo bajo el acuerdo para la promoción y protección de inversiones entre Colombia y España y hay vientos de demanda, ese trascendental paso está más en duda que nunca.

Así que, al menos por ahora, en el Caribe seguiremos padeciendo con la luz.

Comentarios (2)

Rodrigo Velasco Ortiz

12 de Agosto

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Este momento que vivimos muestra al desnudo la desconfianza generalizada hacia...+ ver más

Este momento que vivimos muestra al desnudo la desconfianza generalizada hacia los demás y un individualismo torpemente cerrado. No creemos en el Estado ni en sus leyes, no creemos en los pactos, cada uno piensa salvarse a sí mismo . ¿Qué movimiento político nos ayudará a recuperar confianza en lo público?

jggomez

12 de Agosto

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Todo lo que está en manos de la politiquería está podrido. Por eso en la co...+ ver más

Todo lo que está en manos de la politiquería está podrido. Por eso en la costa pasa lo que pasa. Pero luego, cuando necesitan los votos (comprados la inmensa mayoría, torcidos los demás) entonces salen a prometer esto y lo otro.. porque no pagan la luz los barrios subnormales del Caribe? porque de ahí salieron los votos de la elección de santos (y de muchos) y los del plebiscito.

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