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Por Jorge Cantillo Barrios · 02 de Julio de 2017

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La participación del exgobernador de Córdoba por La U, Alejandro Lyons Muskus, en la captura del ex director anticorrupción de la Fiscalía, Gustavo Moreno, ha sido interpretada por muchos como una jugada maestra que incluso podría abrirle al cuestionado político la posibilidad de pedir asilo en Estados Unidos y sacarle el cuerpo a los 20 hechos delictivos por los que le anunció imputación de cargos la Fiscalía hace casi dos meses.

Ya el ente acusador anunció esta semana que evaluará la posible colaboración del exmandatario, quien también busca ser testigo estrella en el país norteamericano, en donde se encuentra hace varios meses y cooperó con la DEA en la investigación contra Moreno, que viajó hasta allá para recibir un soborno de Lyons.

Será la Fiscalía con sus actuaciones la que despeje la duda de si, como algunos advierten, el político de 36 años le hará el quite a sus posibles responsabilidades penales, de si conseguirá algún tipo de beneficio vía un acuerdo o de cuáles serán las condiciones de su proceso.

Mientras eso pasa, esta es la historia completa de él y del oscuro entramado y los ruidos que lo han rodeado, incluyendo sus estrechos vínculos con casi todos los procesados por corrupción en su departamento.

De Gobernador más joven de Córdoba a cuestionado personaje

Alejandro Lyons apareció por primera vez en el escenario político cordobés en las elecciones regionales de 2011, en donde de la mano de los caciques de La U, los senadores Bernardo ‘Ñoño’ Elías, Musa Besaile y la exsenadora Zulema Jattin, investigada por parapolítica, llegó a la Gobernación de Córdoba con tan solo 30 años. 

Las credenciales de este sahagunés para llegar a la Gobernación no iban más allá a  su experiencia como abogado de varios personajes cuestionados por parapolítica, como el exgobernador de Sucre, Salvador Arana, condenado a 40 años de prisión por haber mandado a matar al exalcalde de El Roble (Sucre), Tito Díaz.

Sin embargo, su nombre logró poner de acuerdo a los tres pesos pesados de La U en Córdoba y gracias a su juventud pudo impulsar un mensaje de renovación política en un departamento azotado por la presencia paramilitar y la corrupción administrativa.

En su elección también jugó un papel fundamental el excongresista Miguel De La Espriella, quien cumplió condena por parapolítica y estuvo vinculado en las conversaciones de Ralito como puente entre las Autodefensas y el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

De La Espriella, viejo amigo de la familia Lyons, fue uno de los asesores en la sombra del joven gobernador y en los corrillos políticos de Córdoba por la época se comentaba que era el único político a quien Alejandro había cumplido todos sus pactos burocráticos.

Con estos apoyos Lyons logró derrotar a la poderosa casa López Cabrales, liderada por el excongresista liberal Juan Manuel López, condenado a seis años por parapolítica, y su esposa Arleth Casado, actual senadora de ese Partido Liberal, quienes bajo las toldas del trapo rojo y la candidatura de Víctor Raúl Oyola Daniels, buscaron asegurar la Gobernación.

Lyons y los ñoños: Rompimiento y reconciliación

Una vez montado como Gobernador, el joven político comenzó a demostrar tempranamente su astucia. Primero afianzó sus vínculos con quien lo había llevado al poder, Bernardo “noño” Elías, al contraer matrimonio en 2013 con Johanna Elías hermana del ñoño; y después, armándose del capital político suficiente para al año siguiente plantarle cara electoralmente a su cuñado y a Musa, el otro gran elector del departamento, en las elecciones legislativas.

El rompimiento con los ñoños comenzó cuando Lyons les incumplió los compromisos burocráticos representados en cuotas de poder dentro de la Gobernación. Un factor determinante en esa pelea fue la elección de presidente en la Asamblea de Córdoba en 2013 en la que Elías le pidió al Gobernador impulsar el nombre de Jaime Bello (La U), uno de sus diputados, pero el cargo terminó siendo para Antonio Ortega.

Ese hecho produjo la renuncia de tres funcionarios de la Gobernación que eran cuota de Elías: el Secretario de Salud, el Director de Planeación y la cabeza de la Oficina de la Mujer.

Llegadas las elecciones legislativas de 2014, Lyons comenzó a montar una estructura política que lo puso a la cabeza de su propio grupo y lo transformaría en un poder emergente en su departamento.

El entonces Gobernador fortaleció su alianza con el senador de La U Martín Morales (del grupo político de Jattin y quien hoy está en juicio por narcotráfico, paramilitarismo y homicidio), quien llevó en fórmula a la Cámara a la joven exreina de belleza, Sara Piedrahita Lyons, prima de Alejandro Lyons, que pese a tener cero experiencia en política, se convirtió ese año en la representante más votada de su partido y del país.

Para las regionales de 2015, Lyons apostó en principio por mantener su distancia con el grupo de los ñoños y armó una alianza con los congresistas conservadores Nora García, Yamina Pestana y David Barguil para impulsar a su amigo personal y exsecretario Jurídico, Carlos Gómez, quien terminó avalado por Cambio Radical, como su reemplazo a la Gobernación.

No obstante, durante la campaña volvió a aliarse con Elías y Besaile que llevaban al hermano de Musa, Edwin, como candidato a la Gobernación por La U.

Edwin Besaile terminó ganando la Gobernación y Lyons logró mantener cuotas de poder en dos secretarías dentro de su gabinete, debido al apoyo formal que su grupo le dio al nuevo gobernador. Sin embargo, y como contó La Silla, el mandatario saliente jugó a dos bandas entre Besaile y Gómez durante la campaña.

Manchas y ruidos en su administración

Los líos para Lyons comenzaron a llegar desde el momento que asumió como Gobernador. Varias manchas y ruidos durante sus años en el poder hicieron nacionalmente famosa a su administración.

Pero el hecho que lo hizo saltar a los titulares de prensa nacional fue el asesinato en 2014 de su secretario de Regalías, Jairo Zapa, quien luego de cuatro meses de desaparecido fue encontrado muerto en agosto de ese año. El cuerpo del ingeniero cordobés había sido enterrado en un lote vecino a una finca del padre del gobernador Alejandro Lyons.

Por la muerte de Zapa la justicia colombiana ha capturado a seis personas, entre las que se encuentran un contratista de la Gobernación y un subalterno de Zapa en la dirección de Regalías.

Aunque en un principio el mismo Lyons pidió a la Fiscalía investigar el homicidio de Zapa y el abogado defensor de la familia Zapa en el caso solicitó a la misma entidad vincular formalmente al exgobernador en la investigación del crimen,  su papel dentro de este hecho aún no ha sido determinado por la justicia.

Pero Zapa no fue el único problema que rodeó al Gobernador. En agosto de 2014 Lyons entregó la concesión del Chance en Córdoba hasta el 2019, por un valor de 26 mil millones de pesos, a Apuestas de Córdoba, una empresa de la que al menos hasta ese momento hacía parte, con asiento en su junta directiva, Pedro Ghisays, señalado por la Fiscalía de haber sido testaferro de Salvatore Mancuso.

La justicia toca la puerta

Ya por fuera de la silla de gobernador, la Fiscalía escogió en febrero a Córdoba como parte de su plan ‘Bolsillos de cristal’ para investigar la corrupción, lo que produjo la captura de 50 personas, muchas de ellas, según estableció La Silla Caribe, tenían relación estrecha con Lyons.

Como resultado de estas investigaciones el ente acusador anunció la imputación de 20 hechos delictivos por casos de corrupción contra el exgobernador, que se desprenden de dos de los más grandes escándalos por malversación de recursos en regalías y salud que se han dado en la historia del departamento y que sucedieron durante su administración.

De acuerdo con la Fiscalía, Lyons está señalado de ser presunto responsable de las anomalías en el manejo del sistema general de regalías del Fondo de Innovación, Ciencia y Tecnología en el departamento de Córdoba. Por eso pesan sobre él seis cargos de interés indebido en la celebración de contratos, seis delitos de celebración de contrato sin cumplimiento de requisitos legales, cinco peculados por apropiación, un cargo por falsedad en documento público, uno por falsedad en documento privado y uno por concierto para delinquir.

Las investigaciones sobre el desfalco al sistema de regalías produjeron el pasado 12 de enero la captura de Juan Manuel Benjumea Simancas, exdirector de Regalías de Lyons luego de la muerte de Zapa y tan cercano al exgobernador que lo tuvo de cuota política en la administración de Besaile, donde se desempeñaba como director de Planeación.

Benjumea Simancas fue, de acuerdo a la Fiscalía, una pieza clave en el desvío de al menos 60.000 millones de pesos del Fondo de Innovación Ciencia y Tecnología usando un esquema de contratación directa para los convenios 733 y 734 de 2013. El primero, buscaba mitigar los efectos del TLC mediante la aplicación de ciencia y tecnología e innovación en carneros; y el segundo, estaba destinado para el Corredor Agroecológico Córdoba – Guajira.

Estos dos convenios, afirma la Fiscalía, “habrían sido el detonante del homicidio de Jairo Zapa", quien hasta su muerte en 2014 se desempeñó como director de Regalías de Lyons.  

Por el homicidio de Zapa también se produjeron las capturas de Maximiliano García Bazanta, ingeniero de la cuerda de Lyons, subalterno de Zapa, asegurado desde 2014 por la Fiscalía al ser acusado de participar en el plan para asesinar al exfuncionario y vinculado al proceso de desfalco al sistema de regalías. Junto a él también fue capturado Jesús Eugenio Henao, quien es acusado de planear la desaparición del exdirector y pagar a García por su participación en el crimen. 

Frente a los hechos relacionados con el cartel de la hemofilia, que consiste en giros millonarios que la Gobernación de Córdoba, con Lyons a la cabeza, hizo a distintas IPS por la atención de pacientes hemofílicos falsos y que según la Contraloría representaría un desfalco de más de 44 mil millones de pesos, seis capturados por las Fiscalía tienen fuertes conexiones políticas con el exgobernador.  

Por ejemplo, entre los procesados está Guillermo José Guerra Gil, quien aceptó haber cometido peculado por apropiación y concierto para delinquir y hoy se encuentra en prisión domiciliaria. Guerra Gil fungió como representante legal de la IPS San José de la Sabana que operaba en Sahagún, pueblo natal de Lyons.

Después de que su IPS recibiera en 2014 pagos de la Gobernación de 5.750 millones de pesos por la atención y medicamentos a 35 pacientes hemofílicos que resultaron ser falsos, Guerra Gil se lanzó en 2015 a la Asamblea por el partido Opción Ciudadana y apoyado por el grupo político de Lyons, que le brindó su respaldo público por intermedio de la congresistas Sara Piedrahita.

De la entraña de Lyons también es Guillermo José Pérez, representante legal (2013-2015) de la IPS Unidos Por su Bienestar, que recibió de la Gobernación 39.062 millones de pesos para atender a 156 pacientes hemofílicos. En las elecciones de 2015 Pérez se convirtió en financiador de las campañas de varios candidatos del grupo del saliente Gobernador.

Uno de esos candidatos, como contó La Silla, fue Julio César Cordero Hernández, candidato liberal a la Alcaldía de San Carlos que fue impulsado por el grupo de Lyons. Según las cuentas reportadas por el mismo Cordero ante el Consejo Nacional Electoral, 20 de los 60 millones de pesos que costó su campaña vinieron de Eder Pérez, hermano de Guillermo Pérez, y quien hoy es el representante legal de la cuestionada IPS Unidos por su Bienestar.

Todos estos oscuros episodios en sus escasos seis años de actividad política deberán ser explicados por Lyons ante las autoridades de Colombia cuando comparezca en audiencia ante el Tribunal Superior de Bogotá en las próximas semanas.

En ese tiempo, la Fiscalía deberá determinar si la información que el exgobernador ha ofrecido compartir puede ser lo suficientemente determinante como para arrojar luz sobre estos hechos y ayudarlo a saldar sus pendientes.

 

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