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Por Jineth Prieto · 08 de Febrero de 2017

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Aunque en todo el país ya se empezaron a acomodar las fichas para las legislativas de 2018 y de paso empezó a aclararse el mapa de las apuestas y las alianzas regionales para la carrera electoral por el Congreso, en Santander los liberales aún tienen enredada la madeja.

 

Como lo contó La Silla Santandereana, el año pasado hubo dos hechos que desbarajustaron las cuentas de los rojos del departamento y que dejaron sin fórmulas a la Cámara a ese partido.

El primero fue el fallo del Consejo de Estado que sacó del cargo a la gobernadora de La Guajira, Oneida Pinto, debido a que sembró dudas sobre si concejales y diputados podían renunciar para lanzarse al ruedo electoral por el Congreso.

Esa incertidumbre le pegó de frente a la conformación de las listas a la Cámara en todo el país, debido a que estableció que quienes habían sido elegidos por un periodo de cuatro años quedaban inhabilitados para lanzarse a otro cargo hasta que no se cumpliera su periodo, y eso dejó sin potenciales candidatos a todos los partidos, algo que tiene preocupada a buena parte de la clase política nacional.

Tan es así, que La Silla confirmó que varios partidos y movimientos están esperando a que en la reforma política -que será tramitada por fast track este semestre- se diluya completamente esa inhabilidad, para revivir todas las candidaturas que quedaron dormidas en las regiones y con ellas los fortines locales.

El problema con esa reforma está en que sería de las últimas que radicaría el Gobierno en el Congreso -se estima que lo haría hasta dentro de tres meses- y si eso es así, los concejales y diputados locales tendrían que dar un salto de fe y renunciar a sus cargos antes del 11 de marzo (día en el que empieza a contar un año para la elección) sin las garantías de que ese tema se trate específicamente en el proyecto de ley, porque de lo contrario quedarían inhabilitados por tiempos para lanzarse (la ley dice que los servidores públicos deberán renunciar un año antes de las elecciones en las que deseen participar).

“Nadie quiere renunciar sin la garantía. Eso sería exponerse a quedarse sin nada. Como el dicho es mejor un pájaro en mano que 100 volando”, le dijo a La Silla un congresista rojo de Santander.

En Santander el único que tomó la decisión desde noviembre del año pasado fue Honorio Galvis, quien después de haberse quemado en las legislativas de 2014 en su intento por repetir Senado, en 2015 se eligió como diputado.

El otro hecho que desbarajustó las cuentas rojas, fue la filtración del salto al Senado de Miguel Ángel Pinto, que como lo contamos, será oficializado entre marzo y abril.

Esa movida le dio una estocada a la potencial lista a la Cámara de los liberales en Santander, y, además, puso a pensar a los rojos sobre sus posibilidades de sacar varios senados en el país.

Y es que aunque lo liberales tienen la Gobernación de Santander y tradicionalmente cuando está de su lado ponen a tres senadores, con la candidatura de Pinto la baraja se abre a cuatro (también están Horacio Serpa, Jaime Durán y Édgar ‘El Pote’ Gómez), y divide aún más la torta de los votos locales –donde todos tienen su principal fortín-.

El nombre adicional en el partidor de candidatos al Senado y con él su ausencia en la lista de la Cámara, dejó sin fórmulas fuertes a los liberales en Santander, y eso en momentos en los que gran parte de la pelea estará en  los votos locales, tiene a varios buscando fórmulas con votos en la región.

En medio de los coqueteos, el fortín electoral del representante de Opción Ciudadana Fredy Anaya es uno de los que más se ha cotizado.

Como lo contamos en La Santandereana, el tiquete de entrada de Anaya a los liberales –partido al que lleva acercándose desde el año pasado- es su esposa Nubia López Morales. Su nombre sería importante porque Anaya normalmente pone 30 mil votos y eso le funcionaría a cualquiera de los candidatos al Senado para impulsarse.

El problema con la candidatura de Nubia López es que depende de lo que decida y acuerde políticamente Anaya, y según lo que nos dijo el mismo Representante, está debatiéndose entre tres posibilidades: lanzar a su esposa a la Cámara, volver al Congreso manteniéndose en el grupo del parapolítico Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil, o lanzarse a la Alcaldía de Bucaramanga en 2019.

Si decide lo primero saldría del Congreso, si decide lo segundo todo seguiría igual y no afectaría a las listas liberales; y si escoge lo tercero no podría lanzar a su esposa a la Cámara porque se inhabilitaría para ir por la Alcaldía, debido a que serían autoridad dentro del mismo departamento.

La Silla supo que quien más ha tenido acercamientos con Anaya es Jaime Durán Barrera, quien de concretar esa alianza aseguraría votación en Santander, que es de donde proviene la mitad de su fuerza electoral.

En la línea de Édgar ‘El Pote’ Gómez, las cuentas van en una dirección diferente.

Gómez fue el primero en anunciar su candidatura al Senado, y aunque en principio su fórmula iba a ser el concejal Wilson Mora (con el fallo de Oneida por ahora está inhabilitado), dos fuentes, una de las cuales lo supo de primera mano, le confirmaron a La Silla que está acercándose a Iván Aguilar Zambrano, el excandidato a la Gobernación del Centro Democrático que en 2015 se alejó de las toldas de uribistas y se metió bajo la sombrilla del entonces candidato liberal, Didier Tavera.

Unirse con Aguilar le funcionaría 'al Pote', porque como lo hemos contado en La Silla, se volvió una de las manos derechas de Didier Tavera, y eso aseguraría en principio que contaría con el respaldo de la Gobernación, que por ahora está casada con la candidatura de Pinto (esposo de su tía Claudia López) y de Horacio Serpa (su padrino político).

“Están a la espera de conversar con el Gobernador, para poder tomar una decisión”, le dijo a La Silla una fuente que lo supo de primera mano.

En el lado de Miguel Ángel Pinto, los acercamientos estarían con Honorio Galvis. Sin embargo, los problemas con su aspiración son dos: por un lado no está en firme su candidatura porque sin  lo de Oneida Pinto aclarado corre el riesgo de estar inhabilitado; y por otro, ya no es claro qué tantos votos arrastra en Santander, debido a que aunque encabezó la lista cerrada a la Asamblea de los liberales con la expectativa de que arrasaría, esa apuesta terminó siendo uno de los fracasos electorales de ese año (los rojos pasaron de tener seis a solo dos curules en esa corporación).

En el caso de Serpa, las cinco fuentes con las que hablamos, dan por descontado que por tener votos en todo el país se reelegirá. Los demás, aunque están arrastrando apoyo en otras regiones del país, siguen en la búsqueda de una fórmula que les asegure que su parte en la torta de votos rojos en Santander será suficiente para alcanzar la curul en el Senado.

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