Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jineth Prieto · 01 de Diciembre de 2016

1695

0

Honorio Galvis Aguilar, quien esta semana renunció a su curul en la Asamblea de Santander, y anunció que se intentará reencauchar en el Congreso, buscando una curul en la Cámara de Representantes, se convirtió en el último político en hacer una movida de cara a las legislativas de 2018.

Si bien su salida ya era parte de un acuerdo que se hizo a finales de 2015 y él mismo había anunciado que solo se quedaría por un año porque quería volver al Congreso, el panorama se le complicó y dio un paso al costado en momentos en los que los escenarios que tiene al frente son el equivalente a jugar ruleta rusa política.

Lo que le juega en contra

El primero de los factores que deberá sortear Galvis será el del efecto del fallo que sacó a Oneida Pinto de la Gobernación de La Guajira.

Como lo hemos contado, debido a que esa decisión del Consejo de Estado dice que quienes ocupen cargos de elección popular estarán inhabilitados para aspirar a otro cargo de las mismas características hasta que el periodo para el que fueron elegidos no se cumpla, dejó  en vilo a todos los concejales y diputados del país que esperaban renunciar el próximo año para saltar al Congreso.

 

Si bien hay diferencias de interpretación sobre el fallo y mientras que algunos dicen que solo aplica para gobernantes y no para las corporaciones públicas, la incertidumbre que generó el fallo fue tal, que las expectativas para eliminar esa inhabilidad están puestas en un proyecto de ley que sería radicado en el Congreso por un acuerdo entre partidos para destrabar todas las candidaturas que quedaron represadas en varios grupos políticos del país. 

Galvis dependería de que que esa iniciativa efectivamente se presentara y tramitara para dar el salto, y como ya no tiene la Asamblea sobre seguro, su renuncia es arriesgada para su figuración política.

"Todo está dado para que el trámite se haga cuanto antes, porque ese fallo lo que hizo fue dañar las cuentas de todos los partidos. Los interesados en que se tramite son muchos", le explicó a La Silla Galvis.

Sumado al bache jurídico, también tiene en contra el bajonazo de su capital político, que desde 2014 ha ido de capa caída.

Y es que aunque para ese entonces con Horacio Serpa en competencia y el liberalismo  sin la Gobernación de Santander la división de los votos fue diferente y resintió a Galvis, en esa misma elección también quedó claro que su dominio político se había mermado. 

Galvis pasó de ser el Senador liberal más votado en 2010 a quedar por debajode Serpa y de Jaime Durán Barrera, pese a que tuvo su misma estructura política en el área metropolitana de Bucaramanga (donde concentra su fuerza).

“Sí es cierto que Serpa pudo disminuir votos, pero el bajonazo de Honorio fue impresionante y Serpa no se quedó con todos los votos. Honorio tuvo a sus mismos concejales de siempre trabajando con él”, le contó a La Silla una persona de adentro de su grupo político.

Además, en la campaña de 2015 fue la cabeza de la lista cerrada que los liberales lanzaron a la Asamblea con la expectativa de que él la arrastraría, y  que a la postre terminó como una de las grandes derrotadas de ese año.  

Eso, sumado a que sin ser congresista no pudo afianzar su grupo político el año pasado -que es cuando todos suman alcaldes y concejales en las provincias- por estar haciendo campaña para sí mismo, le pone muy difícil la aspiración.

“Si no se reinventa como candidato corre el riesgo de quemarse nuevamente. Porque lo que sí hemos comprobado es que aunque un candidato meta toda la plata y tenga toda la maquinaria, si no cautiva está destinado a perder”, le dijo a La Silla Santandereana un concejal liberal.

La otra cara de la moneda

Aunque en principio Galvis tiene el camino cuesta arriba y altas probabilidades de que su renuncia sea el equivalente a un tiro en el pie para su carrera política y más teniendo en cuenta que si no se aclara lo de Oneida Pinto quedaría fuera del juego electoral hasta 2022; metiéndose en la precampaña por la Cámara desde tan temprano también tiene probabilidades de hacer una jugada de tahúr.

La principal razón está en que con la reacomodada en el Senado, que como lo contó La Silla Santandereana, con el salto que dará Miguel Ángel Pinto desbarajustó las cuentas liberales; todos los espacios de la Cámara quedaron vacantes y en el partidor no hay nombres de adentro del partido con fuerza electoral a excepción de él.

“La jugada es muy inteligente porque si no tiene la inhabilidad, empieza a ganar terreno desde ya cuando el panorama está despejado y recupera el tiempo perdido de la acomodada de su grupo político”, le dijo a La Silla Santandereana un concejal liberal.

Adicionalmente, hay otro factor que le juega a favor y está en los tiempos en los que se tramitaría el proyecto que eliminaría la inhabilidad que dejó el fallo de Oneida Pinto. 

Tal y como están las cosas, si el proyecto es presentado ya no alcanzaría a tramitarse antes del 15 de diciembre, por lo que en marzo -cuando los congresistas vuelvan de vacaciones- tendría que continuar el debate (o iniciarlo en caso de que no lo radiquen este año).

Eso  implicaría que quienes quieran saltar al Congreso -esperando el proyecto- deberán dar un salto de fe y renunciar aún cuando no haya certeza de qué va a pasar con él porque para no inhabilitarse con sus cargos actuales, los concejales y diputados deberán renunciar un año antes de las legislativas y como ese plazo se cumpliría los primeros días de marzo, no muchos quieren arriesgarse a perder su curul actual sin tener sobre seguro la despejada del camino.

Ahí el madrugón de Honorio Galvis sería especialmente importante porque, según tres concejales liberales, en esa bancada no se casan con fórmulas sino con candidatos y él puede capitalizar todo el apoyo que tradicionalmente ha recibido allí. 

“Así le levanten la inhabilidad a los demás Honorio ahí ya entraría con terreno ganado. Cuando otros lleguen a buscar apoyo él probablemente ya los tenga listos porque además muchos son de su línea y él tiene como antecedentes años de trabajo”, le dijo a La Silla Santandereana uno de ellos.

Aunque aún no es claro con quién haría equipo Galvis para reencaucharse en el Congreso, no es probable que lo haga ni con el senador Jaime Durán ni con el representante Édgar ‘el Pote’ Gómez -salta al Senado-, con quienes en la campaña de 2014 se distanció porque lo señalaron de estar detrás del escándalo de la póliza exequial cobrada en el recibo del Acueducto de Bucaramanga.

Así las cosas  terminaría llegando al ala de Pinto o a la de Serpa, pero su figuración dependerá de los acuerdos que se concreten con el gobernador de Santander, Didier Tavera, y sobre eso nada está definido aún. 

La Silla Santandereana supo que Galvis se reunirá con Serpa y Pinto esta semana para dar las primeras pinceladas sobre su futuro político. El tiempo dirá si su movida lo deja por fuera del juego o si lo vuelve uno de los más fuertes a la Cámara de los rojos en Santander.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia