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Por Laura Ardila Arrieta · 25 de Octubre de 2015

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Hace unos días, cuando la Policía lo aprehendió con entre 400 y 500 millones de pesos en una carretera de Sucre, el exrepresentante Yahir Acuña explicó que la plata no era para comprar votos sino el resultado de una transacción comercial familiar. Al salir de la sede de la Sijín en Sincelejo, con el habitual estilo por el que algunos lo consideran prepotente, les aseguró a los periodistas que lo esperaban que a pesar de ese impasse hoy se ganaría la Gobernación y 20 alcaldías del departamento. No pasó ni lo uno ni lo otro por culpa de este nombre: Édgar Martínez.

Martínez es el protagonista de una de las noticias políticas más importantes de las regionales de hoy en el Caribe: la derrota del súper poderoso Yahir, que además quedó expuesto ante la opinión pública. Acuña perdió la Gobernación a la que aspiraba en cabeza de su esposa Milene Jarava.

Exgobernador con grata recordación, el nuevo mandatario electo de los sucreños logró recoger un fuerte sentimiento anti Yahir, en un electorado que vio cómo Acuña se convirtió en el mandamás de Sucre a punta de repartir billete y whiskey.

Como lo contó La Silla Caribe en un perfil que le hizo, la historia de este hombre de 69 años es compleja y evidencia una de las tragedias de la política colombiana: no es posible pisar duro sin tener un padrino detrás. Y mucho menos en las regiones, aunque por supuesto hay excepciones.

Su aspiración estuvo respaldada por el vargasllerismo -vía Álex Char-, los liberales encabezados por el senador Mario Fernández y por el grupo del parapolítico Álvaro ‘el Gordo’ García (condenado por la masacre del pueblo de Macayepo).

La complejidad está en que, pese a estas estructuras tradicionales, su figura generó una ola de voto de opinión que La Silla presenció durante la jornada de hoy.

Conocidos los resultados, Martínez nos llamó para darnos su primera entrevista. Esta fue la charla de 15 minutos que tuvimos con él apenas se confirmó su triunfo.

¿Cómo le ganó un candidato que, hasta hace unos meses, andaba a pie por los tertuliaderos de Sincelejo y sin mayores apoyos, al político que se convirtió en el súper poderoso de Sucre a punta de repartir plata?

La única forma en la que yo puedo entender esto es que la victoria es de Dios. A él le reconozco que dirigió estas huestes de gente buena del departamento que me acompañó para que yo saliese elegido. Lo demás fueron las cosas terrenales que ya se hicieron acá, pudimos comprender que la gente quería una transformación. Yo comencé esta campaña, no contra el señor Yahir Acuña, sino hace dos años que se me vino la idea de querer reemplazar al gobierno más corrupto que ha tenido el departamento de Sucre, que es el gobierno del actual Gobernador.

La campaña yahirista lo señaló de apelar también al billete...

Fuimos objeto de ataques alevosos contra la personalidad de Édgar Martínez, que siempre le ha servido al departamento. Como usted misma lo comprobó cuando vino acá, yo soy un hombre de escasos recursos. No soy un hombre pobre, pero tengo un solo bien que es mi casa. Pero la gente cree en mí. Antes del día de hoy, muchas personas de fuera de Sucre me llamaron a solidarizarse y  decirme que también creían en mí. Muchos creen que voy a hacer las cosas bien y por eso les digo que yo jamás le voy a fallar al departamento. De hecho, a los dirigentes políticos que me han acompañado se los he expresado, y creo que se lo dije a usted en la entrevista pasada.

No queremos corrupción, yo quiero darle a mi departamento esa segunda oportunidad que tienen los pueblos, que tenemos los hombres, para sacar adelante las cosas que uno quiere, su tierra. Yo tengo un sentido de pertenencia muy grande por mi tierra, tantas cosas que pasaron en la elecciones pasadas en las que no pude coronar. Hoy Dios me está retribuyendo y no le puedo fallar ni a él ni a mi gente.

Como es lamentablemente usual, los debates en nuestra región no se caracterizan por evidenciar las propuestas. Pasado su triunfo, en términos de políticas públicas ¿usted a qué se compromete con Sucre?

Lo primero, sigo insistiendo y parece que estuviera en campaña: nada de corrupción. Segundo, tenemos que solucionar ya ya los problemas de nuestros hospitales. Vamos a dirigirnos al Presidente antes de posesionarme, para ver cómo nos ayuda a salir de este atolladero corrupto en el que está la salud pública del departamento.

Yo quiero anunciar públicamente a través de usted que he decidido que el próximo secretario de Salud del departamento sea el doctor Nadim Miserque (excandidato uribista a la Gobernación). Va a ser la persona que me va a acompañar para recuperar a Sucre en ese tema. Estoy convencido de que tiene mi mismo talante.

Lo otro: tenemos que traer el agua potable del río Magdalena para que se sirvan nuestros municipios, tanto para los agricultores y la gente en general, como para el riego.

Usted dice que se compromete a cero corrupción, pero a usted lo acompañaron unos grupos poderosos, entre ellos el del Gordo García. ¿Cuál es su compromiso con ellos? ¿Qué les va a dar?

Quien va a mandar en Sucre soy yo y lo he venido diciendo desde que soy candidato. En eso no he cambiado ni cambiaré. Lo digo en público y en privado, y se los dije a los que me acompañaron. Las personas que me acompañaron podrán recomendar nombres que los representen, pero tendrá que tratarse de candidatos con una hoja de vida probada, no solamente con los requisitos de ley, sino que ni siquiera podrán tener el mínimo rumor de haber tenido alguna indelicadeza en su vida pública o privada. Y la última palabra será la mía porque así lo hice en mi Gobernación pasada.

Su Gobernación hace parte del grueso capital que ganó hoy el gran triunfador de las regionales: el Vicepresidente Germán Vargas Lleras. ¿Cuál será su compromiso con él?

Yo tengo una gran admiración por el doctor Vargas Lleras. Yo le manifesté a usted que no conocía al doctor Vargas Lleras ni al doctor Álex Char el día que me vinieron a dar el aval. Hoy pertenezco a ese grupo político, voy a trabajar por ese grupo político y si el doctor Vargas Lleras mañana decide lanzarse a la Presidencia con seguridad lo estaré apoyando.

A usted se le viene un gran reto, además, porque Yahir Acuña obtuvo unos cupos en la Asamblea. Así como los concejales yahiristas tienen bloqueados los proyectos del Alcalde de Sincelejo, la historia se podría repetir con usted…

Yo estoy con la teoría del doctor Antanas Mockus: nada es negociable. Si hay obstáculos en la vía, convocaremos a un plebiscito al departamento de Sucre para derrotar las talanqueras que nos quieran poner por el camino del bien.

Además del tema social, en Sucre es urgente el asunto de la bacrim que hacen presencia en el sur. Incluso está el fantasma de la bacrimpolítica. ¿Cuál es su compromiso al respecto?

La idea es articular eso con el Gobierno Nacional. Nosotros queremos inversión social y superar el tema bacrim, por eso pienso que debemos aprovechar el posconflicto para luchar por ambas cosas. Yo le digo al Presidente, ante el hecho de que Sucre no quedó priorizado en el tema del posconflicto, que tienen que incluirnos porque somos el departamento, con Montes de María y La Mojana, que más hemos sufrido los estragos de la guerra.

¿Va a sacar a la gente de Yahir Acuña de la Gobernación, porque el tuvo dos secretarías que le entregó el actual gobernador Julio Guerra?

Yo no pienso en eso. Si hay unos buenos funcionarios, que cumplan con su deber y no sean corruptos, yo no me meto en eso. La gente que sea buena, a mi no me importa que sean de otros partidos, mientras cumplan con su deber y sean probos.

¿Cómo quiere ser recordado dentro de cuatro años?

Quiero que me reconozcan tal cual como fue en la primera ocasión. Cuando yo entregué la Gobernación, y eso no se lo han hecho a ningún otro gobernador, me despidieron con una manifestación grandísima de todos los empleados, con globos, serpentinas. Las mujeres, los educadores, todos estaban felices. Así quiero que sea en cuatro años.   

CONTEXTO

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