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Por Carlos Hernández Osorio · 26 de Abril de 2017

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Desde el pasado 13 de marzo está vacante la Subgerencia de Residuos Sólidos del Acueducto de Bogotá, la dependencia que creó en 2013 el entonces alcalde Gustavo Petro para que esa empresa se encargara del servicio de aseo, como parte de su intención de quitarles el negocio a los privados.

El gerente Germán González declaró insubsistente al subgerente, Luis Yobany Robles Rubiano, luego de que llegó a la compañía un escrito con señalamientos en contra de éste.

La Silla Vacía conoció el documento, que es anónimo:

Anónimo Acueducto de Bogotá by lasillavacia on Scribd

El principal argumento del escrito, que tiene como principal destinatario al fiscal general Néstor Humberto Martínez, es que Robles llegó al Acueducto después de auditar la empresa desde la Dirección de Reacción Inmediata de la Contraloría de Bogotá, un grupo dedicado a hacer indagaciones urgentes solicitadas por el contralor. Cumpliendo esa labor participó en auditorías al Acueducto por temas de aseo, y eso, que podría ser un punto a su favor como experiencia para desempeñarse en el nuevo puesto, para quien escribió la queja significa que él conocía detalles confidenciales de las investigaciones que adelantaba la Contraloría contra la empresa, y por eso no podía estar ahí.

El escrito también recuerda que su esposa, Sandra Sánchez, está vinculada al Acueducto como secretaria desde agosto de 2013, cuando Robles ya investigaba a la empresa desde la Contraloría. Incluso afirma que él influyó en el nombramiento de ella, aunque no aporta pruebas.

 

La Silla contactó al Acueducto para verificar si el funcionario fue despedido por las presuntas inhabilidades que describe la queja, pero lo negaron. Sí le trasladaron el caso a la Personería, la Contraloría y la Procuraduría para que lo investiguen.

El detonante del despido, explicaron en la empresa, fue que Robles nunca informó que su esposa trabajaba allí.

“El Gerente (...) consideró que aún cuando no existe inhabilidad ni incompatibilidad, sí perdió la confianza en el señor Robles y por tratarse de un funcionario de libre nombramiento y remoción decidió declararlo insubsistente”, dice la respuesta oficial.

La queja también asegura que Robles fue “recomendado por el concejal César García", de Cambio Radical, aunque tampoco aporta pruebas ni da indicios que permitan concluir eso.

García le reconoció a La Silla que conoce desde hace tiempo a Robles porque ha sido líder político y comunitario de Engativá, donde el concejal tiene su fortín electoral. “Es un líder fuerte en el barrio Tabora y fue director en la localidad de Asojuntas (la asociación que agrupa las juntas de acción comunal). Todo el que haga trabajo político, comunitario y social en Engativá lo conoce”.

Sin embargo, el concejal negó cualquier relación política con él, y mucho más que lo haya recomendado.

En la Subgerencia de residuos sólidos del Acueducto, por lo pronto, está encargada la abogada Angélica Arenas Arango, que era subalterna de Robles.

Esa dependencia es importante porque desde diciembre de 2012, con Petro, el Acueducto presta el servicio de aseo en el 52 por ciento de la ciudad por medio de su filial Aguas de Bogotá, y a esa subgerencia le corresponde, por ejemplo, proponer el plan de inversiones para garantizar la prestación de ese servicio. Para tener una idea, la operación de Aguas de Bogotá le cuesta anualmente al Acueducto unos $45 mil millones.

El gerente Germán González y el alcalde Enrique Peñalosa deben definir en los próximos meses si mantienen a la empresa en el negocio de la recolección de basuras y ponen a Aguas de Bogotá a participar en la licitación que abrirán para escoger a los operadores que prestarán el servicio en los próximos ocho años.

Dependiendo de si continúa o no, puede que Robles no necesite un reemplazo.

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