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Por Jineth Prieto | Ana León | Daniel Morelo · 06 de Abril de 2016

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En el mundo político, es de lo más normal oír que una u otra entidad pública “es” de algún congresista, como si se tratara de su finca privada, debido a que el poder que ejercen en ella es tal que parecen más los amos que unos servidores públicos.

Estos entes son el corazón del clientelismo porque allí los políticos tejen sus redes de amigos a los que les dan puestos o les hacen favores para que más tarde eso se traduzca en votos. En algunos casos casi imposibles de confirmar, también suelen servir de caja menor para las campañas.

Continuando con la tarea de armar el álbum del clientelismo en las regiones, incluyendo Bogotá, La Silla escogió algunas de las entidades con más fuerza en el engranaje 'político- burocrático'  de Santander, y con políticos en ejercicio, con algunos que están retirados pero que siguen teniendo influencia, y con conocedores de la movida de poder en la región estableció cómo está distribuida la participación de los congresistas en el departamento.

Nota de la editora:

Después de publicada esta nota decidimos cambiarle el título a esta historia y a las que hacen parte de este especial dado que su contenido muestra más la existencia de cuotas políticas que a una clientela.  

Contexto

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