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Por Tatiana Duque · 25 de Noviembre de 2016

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Este domingo todo el partido Conservador se reúne en una nueva convención nacional en la que, más allá de renovar su dirección, comenzará a delinear su camino con miras a 2018. Lo hará con la división ya vieja entre los conservadores santistas, que enarbolan la paz como bandera, y los que se fueron por el No en el plebiscito y dicen representar los valores azules.

El camino que emprenda el Partido este domingo puede resultar clave para los resultados de las presidenciales, porque los azules tienen una maquinaria política en regiones que puede marcar la diferencia en favor del candidato al que apoyen, y porque puede romper el apoyo casi unánime de la clase política que hasta ahora ha apoyado al gobierno de Juan Manuel Santos en su recién concluida negociación y renegociación con las Farc.

 

Sin embargo, no es fácil que la mayoría de congresistas, que se inclina hacia Santos, encuentre puntos de encuentro con presidenciables más fuertes, que están por el No.

Pero si los llegan a encontrar, dejarían un mensaje: que la paz, que ha polarizado al país, no es la preocupación central de uno de los partidos más grandes y tradicionales del país, y que por lo tanto el tema de la campaña de 2018 podría ser otro.

Renegociadores del No, protagonistas

Justamente el punto de la renegociación y la refrendación del Acuerdo renegociado seguramente estará en el centro de la discusión del domingo pues aunque hasta ahora el Partido no ha anunciado el orden del día de la convención, tanto Marta Lucía Ramírez como el procurador anulado Alejandro Ordóñez, dos de las cabezas de la renegociación desde el lado del No y potenciales candidatos presidenciales azules, quieren tener garantías para hablar ante los más de 3 mil conservadores que se reunirán.

Esos dos políticos, que con el ex presidente Andrés Pastrana son los conservadores que más han ganado notoriedad en la renegociación de los Acuerdos, son las figuras más reconocidas en el Partido, muy por encima de los hasta dos precandidatos conservadores, el ex magistrado Francisco Ricaurte y el ex gobernador del Valle, Ubeimar Delgado.  

Tanto la ex ministra como el procurador anulado le dijeron por aparte a La Silla que su propósito es reconectar el Partido con sus bases y con los ideales conservadores que, dijeron, debe representar la colectividad: para Ordóñez preservación de la familia, la religión y la paz; para Ramírez, la justicia social y la autonomía frente al Gobierno de turno.

Eso implicaría pelear con el uribismo los votos que quienes apoyaron el No - o compartirlos con el Centro Democrático.

“Lo que puede uno percibir es que las bases del Partido piensan como nosotros”, dijo Ordóñez, quien adelantó que en su discurso enfilará baterías en contra del Acuerdo refirmado.

Ordóñez, quien como ya hemos contado, ha estado armando su campaña para 2018 desde antes de salir de la Procuraduría, dijo a La Silla que por ahora no piensa en el tema, porque “no ha llegado el momento”.

Aunque el anulado procurador dice que no tiene apoyo parlamentario para lanzar todavía una candidatura, un sector encabezado por los senadores Juan Manuel Corzo, Eduardo Enríquez Maya y Roberto Gerlein es tan afín a él como para pelearse con el resto de la bancada en decisiones de importancia.

La muestra de ello fue la elección del sucesor de Ordóñez, el liberal Fernando Carrillo, cuando esos senadores afines a Ordóñez, que eran minoría, no se plegaron a la decisión de la mayoría de apoyar a la conservadora María Mercedes López. Al final todos se sumaron a la victoria del liberal.

Un miembro del Partido le dijo a La Silla que estos congresistas, además de los senadores Efraín Cepeda y Miryam Paredes también están acercándose a Ordóñez. Y eso abriría un camino para reunificar el partido.

“Se acabó el tiempo y estamos muy divididos”, dijo Corzo a La Silla. Y no descarta que ese giro sea para el lado de Ordóñez, lo cual significaría que el Partido se alejara más de la coalición de la Unidad Nacional.  

Pero ese camino a la unidad no está asegurado no solo porque siguen siendo una minoría de la bancada sino porque el Procurador anulado tiene un discurso centrado en el conservatismo duro que ejerció durante sus ocho años en la Procuraduría y fue el extremo más duro de los renegociadores del No, muy lejos de Ramírez.

La ex ministra, que es mucho más de centro y fue la representante del No más realista, ha demostrado tener un gran liderazgo entre las bases conservadoras, que son quizás el interrogante más grande sobre la viabilidad de una reunificación y la fortaleza de un partido sin divisiones.

El liderazgo de Ramírez quedó claro en la más reciente Convención, cuando a inicios de 2014 y contra los deseos de la gran mayoría de congresistas y las expectativas de los observadores, salió elegida candidata presidencial con votos de las bases y los jóvenes.

Y refrendado cuando luego dirigió una exitosa campaña que sacó 2 millones de votos, más que los que sacó el partido al Senado y a pesar de que la maquinaria de la gran mayoría de congresistas no estuvo con ella.

Dos fuentes cercanas a Ramírez nos dijeron que, por ahora, la ex candidata no piensa en una candidatura, porque sabe que primero tiene que unir al Partido en torno a sus propuestas. “Irse por fuera del Partido sería suicidio”, nos dijo una de las fuentes.

Según esas fuentes Ramírez cree que los parlamentarios renunciaron a la ideología conservadora para apoyar a Santos. Y que cree que tantas personas en una Dirección (17 personas) hace que los azules se desordenen.

“Esa dirección multitudinaria no ha servido”, dijo Ramírez, quien hizo parte de ella y alcanzó a liderar un bloque mayoritario que puso al representante David Barguil de presidente del directorio. Su argumento, una vez más, es el de la unidad azul.

Pero aunque desde todas las orillas se hable de unidad, las posiciones divergentes sobre la paz hacen difícil que se logre ese objetivo. Y justamente ahí se viene un choque potencial entre la Convención, a la que pueden asistir miles de conservadores de todo tipo (desde estudiantes hasta ex ministros, pasando por ex magistrados, diputados o líderes gremiales con carnet azul) y las cabezas de su estructura que son los congresistas.

La refrendación en la Convención

Precisamente el tema otro tema grueso de debate del domingo va al corazón de la paz: es cómo van votar los 18 senadores y 27 representantes a la refrendación de los acuerdos la próxima semana, según le dijo a La Silla el senador vocero del Partido, Juan Diego Gómez.

En la bancada en principio apoyan el Sí, hasta el punto de que inscribieron comité para apoyarlo, y por eso este punto en principio puede separar más a los dos renegociadores de los congresistas.

Sin embargo, hay un camino para que los congresistas no vuelvan a votar con el Gobierno y terminen en la misma orilla de Ordóñez y Ramírez: de puertas para adentro, mantienen su molestia con Santos por la poca representación que dicen tener en el gabinete.

Esta queja es recurrente porque dicen que los únicos representantes de la bancada ante el Presidente son los ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y de Minas, Germán Arce, y el segundo lo sienten impuesto y no propio.

Además dicen que eso los pone en desventaja de partidos de tamaño similar, La U (que según Santos tienen Agricultura, Comercio, Defensa y Educación) y el Liberal (Interior, Cancillería, Tic y Salud, además del jefe del equipo negociador con las Farc, y la dirección de Planeación Nacional), y de uno mucho más pequeño en el Congreso, Cambio Radical, que tiene al Vicepresidente Germán Vargas, y los ministerios de Vivienda y Ambiente.

Esta semana los azules volvieron a presentar esa queja. El miércoles,cuando la bancada estaba citada a una reunión con el Presidente en la Casa de Nariño sobre la reforma tributaria, solo llegaron a la reunión los senadores Gómez, Hernán Andrade, Nora Tovar, Olga Suárez Mira y Nora García. Los otros 13 nunca aparecieron.

Uno de los que no fue le dijo a La Silla que eso fue para “hacer presión”, para que no los vean solamente como “fieles de la balanza” para destrabar proyectos y Santos les de más representación en el gabinete, que esperan que cambie pronto. Y que, de no ocurrir, podría acercar a los congresistas y los renegociadores azules.

Por ahora, para el santista Gómez, lo que diga la Convención sobre la refrendación y la tributaria, solo “serán unas recomendaciones del Partido a los congresistas”. Sin embargo, si esas recomendaciones pueden ser un pretexto para aumentar la presión al Gobierno.

Y para otros conservadores, que no son cercanos a Santos, el punto sí servirá para insistir en marcar distancias de Santos con miras a 2018.

El nuevo Directorio para las presidenciales

Justamente el tercer punto central de la convención es algo que es clave para 2018: elegir una nueva dirección conservadora, pues definirá cómo se posiciona el partido frente a la paz por fuera de los corredores del poder.

Ahí la primera pregunta es si habrá una dirección unipersonal o una de más miembros, lo que implicaría, si gana la primera opción, cambiar los estatutos.

Como la dirección es quien entrega avales para el Congreso y en principio no habrá otra Convención antes de las elecciones de marzo de 2018, esa decisión será clave en la puja de poder interna. Además, al manejar el presupuesto del Partido o definir su publicidad, puede incidir en quienes quedan más fuertes en esa campaña

Según dijeron dos miembros del Partido a La Silla, la idea es que en todo caso en la dirección no haya congresistas, precisamente para que no aproveche su posición.

Entre los nombres que barajan en caso de que sea única, están los de el ex ministro Carlos Holguín y el expresidente Andrés Pastrana. Ambos tienen la ventaja de ya estar fuera de las lides electorales, pero también son cercanos a Uribe, por lo que elegirlos tendría un significado muy claro frente al Gobierno.

De hecho, de ser nombrados, crearían un escenario propicio para Ramírez y Ordóñez y les daría garantías para una campaña que compita con el Centro Democrático por los partidarios del No.

Aunque la idea de que Pastrana vuelva a las toldas azules ha sido revisada desde hace años por la colectividad, porque por ser expresidente tiene liderazgo interno, esta vez, la idea la lideran Ángela Ospina, vicepresidenta del Partido y Consuegra de Pastrana, y el barón electoral Omar Yepes, quienes también terminan su periodo este domingo dentro del Directorio.

Pero, además de estar de salida, ambos tampoco tienen las mayorías dentro del Partido y para la bancada más cercana a Santos, que representan Gómez, Cepeda y Gerlein, entre otros, Pastrana solo podría ser elegido si accede a la implementación de los acuerdos de paz “porque el Congreso sí los quiere”, nos dijo un congresista.

Y como eso sería una voltereta mayor para el ex presidente, es improbable que salga elegido.

La posibilidad de Holguín, además de haber sido mencionada por tres miembros del Partido consultados, no despierta mayor fervor dentro de los conservadores.

Aunque todas las fuentes azules en que el principal objetivo de este domingo es lograr la unidad del partido para llegar fuertes a la campaña 2018, las diferencias sobre las relaciones con Santos y los acuerdos hacen muy difícil que esta vez sí logren una unidad que les es esquiva desde la presidencia de Pastrana, hace casi 15 años.

Pero si se alinean los astros y empiezan a construir una unidad, pueden empezar a pisar más fuerte para la siguiente presidencia y dejar sobre el tapete la pregunta de si la implementación legislativa del Acuerdo renegociado va a ser sencilla.

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juan manuel rodríguez. c.

25 de Noviembre

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