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Por Juan Esteban Lewin | Jineth Prieto | Ana León · 11 de Abril de 2016

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Este fin de semana, el procurador Alejandro Ordóñez levantó revuelo por sus declaraciones contra la Ley de Restitución de Tierras en un evento en San Alberto, Cesar. Lo que no se dijo es que después de ese discurso, Ordóñez tuvo una reunión a puerta cerrada con empresarios santandereanos, de la que quedó la sensación de que está arrancando su campaña presidencial.

El encuentro tuvo lugar el domingo en la tarde en Lagos del Cacique, un exclusivo sector de Bucaramanga, y a él asistieron unos 20 palmicultores, ganaderos, abogados y comerciantes del departamento (a La Silla no le precisaron los nombres de todos pero coincidieron en que era una reunión de trabajo y no de amigos) y en principio, el objetivo era discutir sobre varias políticas del Gobierno.

 

Según dos fuentes que estuvieron en la reunión, se habló del tema de restitución de tierras, del impacto de la política energética en la economía y de la seguridad en las zonas que tradicionalmente han vivido de frente el conflicto en el país y especialmente en Santander.

Las dos fuentes que hablaron con La Silla reconocieron que en medio del encuentro varios de los empresarios le propusieron al Procurador que se lanzara a la Presidencia y le anticiparon que contaría con su apoyo.

Las versiones sobre los detalles varían. Mientras que uno de los asistentes le dijo a La Silla que cuando se le tocó el tema Ordóñez lo esquivó, otro dijo que sí se tocaron temas como los respaldos que tendría en una eventual candidatura.

Es decir, según esta versión el encuentro tenía un fin claramente político y con miras a reconocer las bases políticas de la eventual campaña presidencial del Procurador en su natal Santander.

“Como el Procurador ya está sonando como presidenciable ya está mirando qué amigos tiene de respaldo en Santander y esa reunión le sirve para tantearlo”, aseguró esa fuente.

Aún si la versión correcta es la primera, el hecho de que el Procurador se reúna en privado con empresarios de su región de origen para debatir las políticas del Gobierno de la que son críticos Ordóñez, los uribistas y partes importantes de esos sectores, refuerza los rumores sobre su aspiración presidencial que crecen como espuma.

Y más porque buena parte de los sectores palmicultor y ganadero que estaban en la reunión son cercanos al uribismo, sector al que se ha ido acercando Ordóñez, y los argumentos que utilizó en su discurso público el Procurador son los mismos que ha utilizado la representante a la Cámara uribista María Fernanda Cabal.

Cabal ha liderado desde hace varios meses la discusión sobre los segundos reclamantes de la ley de tierras en Santander, sur de Bolívar y sur del Cesar y es además la esposa de José Félix Lafaurie, presidente del gremio ganadero Fedegán y quien a su vez con Ordóñez se le ha metido de frente a la discusión sobre esa ley.

La Silla habló con dos uribistas de Santander y los dos coincidieron en decir que el apoyo a Ordóñez tendría “buena acogida”.

“Una candidatura de Alejandro Ordóñez sí representaría tanto a los conservadores como a los uribistas. Estamos hablando de que él sí es de origen de la derecha y de que sus puntos de vista los recogen las dos corrientes”, le dijo a La Silla una de esas fuentes.

En Santander, el conservatismo del que viene Ordóñez tiene poca fuerza: en las últimas tres elecciones no ha lanzado candidatos propios a los principales cargos del departamento  (Alcaldía de Bucaramanga y Gobernación), para Cámara solo sacaron 54 mil votos y actualmente solo tienen la curul de Lina Barrera en la Cámara.

Por eso es probable que una eventual campaña de Ordóñez vaya muy de la mano del Centro Democrático, partido que, estrenándose, se quedó con una curul en la Cámara, tres diputados en la Asamblea, un concejal en Bucaramanga, y que a la Cámara sacó casi 67 mil votos.

Prendiendo motores

Aunque los rumores sobre una aspiración presidencial de Ordóñez son viejos, en las últimas semanas ha dado nuevas muestras de su interés en seguir siendo una figura visible más allá de sus funciones como Procurador General. La reunión con los empresarios es solo una de ellas.

Una que ha pasado desapercibida es que, como contó La Silla Santander, Ordóñez se ha empezado a mover en medios regionales para mejorar sus relaciones con ellos: empezó a averiguar cuáles son los de más rating, a dar entrevistas privadas e incluso a hacer ronda de medios, algo que no había hecho en los últimos seis años.

Eso ocurrió casi al tiempo de otra decisión, más sonada: abrir una cuenta personal en Twitter, un paso indispensable para lanzarse como candidato.

Esa decisión es más llamativa porque existe una muy activa cuenta de la Procuraduría, y la abrió justo cuando la Sala Plena del Consejo de Estado está próxima a decidir si anula su reelección. Es decir, cuando posiblemente le quedan solo algunas semanas como Procurador.

También es interesantes el uso que le ha dado a esa red, que ha aprovechado para amplificar sus duros dardos a Santos

Recordar permanentemente su religiosidad

Y mostrar su popularidad

También es elocuente la selección de a quienes sigue (que son apenas 41 cuentas frente a las más de 23 mil que lo siguen): aparte de las cuentas oficiales de la Rama Judicial y la Fuerza Pública (los dos sectores del Estado a los que es más cercano), sigue a un puñado de periodistas, a algunos de los políticos más críticos de él y a un grupo más amplio de potenciales aliados políticos.

Por ejemplo, mientras entre sus opositores Ordóñez sigue a Horacio Serpa, Jorge Robledo, Claudia López y Angélica Lozano, de sus potenciales aliados como Álvaro Uribe, Paloma Valencia o Marta Lucía Ramírez.

Y más llamativo aún, es que sigue a algunas personas muy poco conocidas pero que se está moviendo a su favor en redes y que desde ya parecen estarle haciendo su campaña en redes: la activista uribista Toto Rangel o los jóvenes conservadores Sergio Rodríguez y Mayra González Peña.

Estos últimos ya le hacen campaña a Ordóñez en redes sociales, con el HT #VamosConOrdóñez y la cuenta @VamosConordonez en Twitter y Facebook.

Esa actividad en redes se cuida en señalar que no está dirigida por el Procurador sino por sus simpatizantes y, si bien no dice directamente que se trate de una campaña electoral, sí da pistas de que hacia allá van: la página de Facebook dice que es la de un político y explica que es una “Página creada por colombianos que creen en la gestión del Dr. Alejandro Ordóñez, y por ello le apoya en cada paso de su vida política.”; la cuenta de Twitter dice que se trata de una “Organización que cree en la gestión del Dr Alejandro Ordóñez, y le apoya en su vida política.”

Todo lo anterior muestra un embrión de campaña.

Todo lo que falta

Esos primeros pasos de una potencial campaña presidencial son apenas, eso, unos primeros pasos. Pero lo que sí está claro es que el Procurador es visto por los conservadores como uno de sus presidenciables.

"Como Procurador tiene el respaldo en pleno del partido. Es de las pocas cosas que nos une,” dice Ángela Ospina, ex candidata al senado y miembro del directorio azul. Sin embargo, de ahí a que efectivamente pueda ser candidato faltan varias cosas.

Una, quizás la más obvia, es que deje su cargo.

Eso puede ocurrir porque se venza su período en enero de 2017 o porque, como todo indica, la Sala Plena del Consejo de Estado decida que su reelección fue irregular porque usó su cargo para darle puestos a quienes luego intervinieron en ella, como mostró La Silla en una investigación que ahora da pie para ese proceso.

”Como Procurador tiene el respaldo en pleno del partido. Es de las pocas cosas que nos une”

Ángela Ospina de Nicholls

Precisamente la posibilidad de que eso se de en las próximas semanas parece haber acelerado los primeros pasos de la campaña de Ordóñez.

El Procurador ha enfrentado el proceso en el Consejo de Estado recurriendo a todo tipo de recursos, solicitudes e impedimentos, lo que ha dilatado la decisión, pero el margen para esa estrategia es cada vez menor y los magistrados nuevos que han llegado en el último año no son de su cuerda.

Por eso, y porque el debate se inicia finalmente en la Sala Plena esta semana, su salida puede ser inminente.

Y si anulan su elección, puede resultar incluso favorable para su discurso: no solo quedaría libre para hacer política electoral desde mucho antes, sino que le podría dar la bandera de perseguido que tanto resuena entre los uribistas, y que ya ha agitado como cuando dijo, en julio del año pasado, que Juan Manuel Santos estaba presionando al Consejo de Estado para que lo tumbara.

El problema de salir pronto como consecuencia de una decisión del Consejo de Estado es que perdería el enorme poder que le da su cargo, y que va de la capacidad de destituir a todo tipo de funcionarios a la de designar a dedo casi 800 puestos de más de diez millones de pesos, pasando por el manejo de un presupuesto de medio billón de pesos.

Con menos poder y capacidad de intimidación, podría tener menos amigos entre los congresistas conservadores. “Los congresistas lo respetan hoy porque es el Procurador General de la Nación, pero no sé qué tanta gente pura de él tenga, que se vayan con él hasta el final. Pero tiene su nicho”, dice una fuente que conoce el partido por dentro.

Más allá de eso, Ordóñez también se enfrenta a un reto procedimental: el Partido Conservador debe hacer una convención antes de mediados de este año y en ella se va a rebarajar todo el poder azul.

En ese congreso, el partido debe definir cómo serán las nuevas directivas municipales, departamentales y nacional, y probablemente también establezca el mecanismo para elegir candidato y de directrices sobre si se puede hacer alianzas o no, y bajo qué criterios y condiciones.

Como ya demostró en enero de 2014 Marta Lucía Ramírez, al ganar sorpresivamente la convención que eligió candidato presidencial, ese tipo de eventos son de pronóstico reservado. Y con el partido oscilando entre uribismo y santismo, y con varios potenciales candidatos (como Ordóñez, la misma Ramírez y el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas) que tendrían más o menos chance según a dónde se mueva el partido, esa convención puede definir en buena medidas los chances del hoy Procurador.

Hoy Ordóñez está entre la prohibición de meterse en política y la tentación de mostrar que tiene arraigo popular para que sus copartidarios lo vean como la apuesta más fuerte para tener Presidente. A juzgar por sus más recientes acciones, se está inclinando hacia lo segundo.

Aunque al hacerlo, corra el riesgo de hacer aquello por lo que ha criticado, investigado e incluso destitudio a otros funcionarios.

Comentarios (1)

juan manuel rodríguez. c.

11 de Abril

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No se ve bien a un Procurador asistiendo a los eventos que asiste ni dando dec...+ ver más

No se ve bien a un Procurador asistiendo a los eventos que asiste ni dando declaraciones que no solo no son la mejor muestra, sino que por lo demás riñen con el principio de imparcialidad que debe guiar los actos de un Servidor público. En su condición de Jefe del Ministerio Público, debe limitarse a las investigaciones y decisiones que son inherentes a los procesos disciplinarios que lleva a cabo tanto la Procuraduría General de la Nación como las Procuradurías Delegadas, las Regionales y las Provinciales. Es de urgencia manifiesta que desde el nivel central de este organismo de control se revisen las actuaciones de las miles de personerías existentes en el país, sumidas muchas de ellas en la inoperancia e incumplimiento de sus funciones a causa de la corrupción que guía los actos administrativos de los mandatarios locales y de los concejales de los municipios colombianos.

Controvertida y polarizante ha sido la gestión del Procurador ORDOÑEZ; sus declaraciones no gozan de la ponderación. En veces, por no decir que casi siempre,  sus opiniones desconocen los principios de la tolerancia; se inmiscuye en controversias sobre el pecado y el género que tocan el terreno de las interminables discusiones bizantinas y no gradúa ni oculta con el fuero propio de la moderación que demanda su investidura sus preferencias políticas. Opina sobre lo divino y lo humano, pero deshumanizando lo divino y divinizando en el esquema de sus interpretaciones ético-morales las dualidades, deslices y desviaciones que acompañan los méritos y los actos buenos de los seres humanos.

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