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Por Antonio Canchila García · 27 de Marzo de 2017

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El Sucre político está convulsionado por cuenta del llamado cartel de los enfermos mentales que, de acuerdo con la Contraloría, consistió en millonarios pagos de la Gobernación a IPS por pacientes que no atendieron y cuyos cobros fueron soportados con documentos falsos. En ese proceso ya van ocho capturas: a tres exsecretarios de Salud, a dos exauditores de esa dependencia, a dos representantes legales de las IPS. Y una más que llama la atención porque no se trata de ningún exfuncionario ni nadie del sector salud, sino nada menos que del hijo de crianza del exgobernador Julio César Guerra Tulena.

Justamente fue en el mandato de ese otrora importante dirigente liberal, entre 2012 y 2015, que se configuró el mencionado cartel y se hicieron los pagos que la Contraloría considera irregulares.

 

El hijo criado de Guerra Tulena salpicado en el escándalo es Ronaldo Herazo Bertel, conocido como ‘Rildo’, quien además era el contador personal del entonces gobernador. Fue capturado el pasado 8 de marzo y la Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir, tráfico de influencia de particulares y enriquecimiento ilícito de particulares, por supuestamente haber hecho cobros indebidos a los dueños de las IPS del citado cartel a cambio de agilizar el pago de cuentas por parte de la Secretaría de Salud.

La Silla Caribe viajó a Sincelejo para establecer, con fuentes de primera mano (tres contratistas, un exfuncionario de la Gobernación, dos políticos activos y dos periodistas), exactamente cuál fue su papel en el cartel de enfermos mentales.

Rildo: de la finca a la Gobernación

Ronaldo ‘Rildo’ Herazo Bertel es un contador público de profesión nacido y criado en Sincelejo como un hijo más de Guerra Tulena y su esposa María Victoria Soto. Él es el hijo de la ama de llaves de los Guerra Soto y se levantó en ese hogar donde le dieron estudios hasta hacerlo profesional.

Rildo llegó a llenar en ese hogar el vacío que dejó Julio Miguel (el único hijo de los Guerra Soto, hoy senador del viejo PIN, curul a la que llegó con la ayuda del cuestionado Yahir Acuña) cuando los papás lo mandaron a vivir fuera de Sincelejo.

“Todo el mundo acá (en Sincelejo) lo ve como el hijo de Julio Guerra”, nos detalló un periodista político dateado de Sucre que conoce de cerca a esa familia.

Con Herazo, los Guerra Soto no tuvieron reparos y por eso le dieron sus estudios en Cecar, una universidad privada de la capital sucreña. Ya con su título de Contador, pasó a ser la mano derecha de la familia y a conocer detalles de casi todos sus negocios, pero especialmente de las fincas de Guerra Tulena.

“Él era el que sabía todo ahí en esas fincas, hasta cuándo parían las vacas. Cuando fui a comprar ganado allá (a una de las fincas de Guerra) él era el que pesaba las reses y daba el precio”, le precisó a La Silla Caribe un empresario sucreño que conoció a Rildo en su rol de administrador de los negocios del exmandatario.

Una vez Julio César Guerra Tulena es elegido Gobernador de Sucre, en 2011, en medio de un grito desesperado de ese departamento por quitarle el manejo de la Gobernación al exsenador Álvaro ‘el Gordo’ García (condenado por la masacre de Macayepo), Rildo empieza a convertirse en un personaje conocido dentro del mundo político local, más allá de las fincas de su padre putativo.

Lo que nos aseguraron siete fuentes conocedoras de la política sucreña es que en 2012, cuando Guerra Tulena empezó a presentar quebrantos de salud que le impedían gobernar cabalmente (a ese exmandatario le diagnosticaron Alzheimer), su esposa se puso al frente del timón. Pero como ella desconocía algunos temas, se apoyaba en Rildo, su hombre de confianza.

La versión que nos dieron nuestras fuentes del súper poder de la primera dama María Victoria Soto en la Gobernación sucreña coincide con las versiones de testigos dentro del caso del cartel de enfermos mentales, como por ejemplo Juan Carlos Fadul, dueño de la IPS Nuevo Ser (mencionada como una de las que recibieron los pagos supuestamente irregulares), quien dijo ante la Fiscalía que en la Gobernación mandaba una mujer, en clara alusión a la primera dama.

Así es como Herazo pasa de ser el administrador de la finca a ser un poderoso dentro de la Gobernación de Sucre que para entonces manejaba un presupuesto anual cercano a los 450 mil millones de pesos.

El poder de Rildo y las comisiones

Aunque en el Sucre político muchos conocían el poder de Rildo, ese poder empieza a conocerse en detalle con la declaración que hicieron ante la Fiscalía tres dueños de IPS involucradas en el cartel de enfermos mentales.

Rildo era la persona encargada de destrabar los pagos a las IPS de enfermos mentales en el departamento. Como quedó evidenciado durante la audiencia de imputación contra el contador y los demás implicados en el escándalo. Ahí el Fiscal 78 Anticorrupción David Díaz, quien lleva el proceso, dio detalles de lo que le dijeron los tres dueños de IPS que han hablado en este caso.

Según el Fiscal, un representante de la clínica Santa Isabel, una de las IPS de enfermos mentales del departamento, contó que le tocó tasar con Rildo el pago de un porcentaje de lo que le debía la Secretaría de Salud para que le pudieran hacer el pago “porque si no el Gobernador no hacía las resoluciones de pago. Que el señor (el gobernador Guerra) estaba muy urgido de dinero, porque tenía que recuperar el dinero de la campaña”, como lo dijo el fiscal Díaz en una de las audiencias.

De acuerdo con la lectura que hizo el Fiscal del testimonio del representante de la IPS, en el 2014 por cada resolución de pago de esa IPS tuvieron que darle un porcentaje a Herazo: el 19 de febrero ingresó un giro a la IPS de 112 millones de pesos, del cual pagaron 28 millones a Herazo. El 5 de marzo el giro fue de 185 millones de pesos, de los cuales  le pagaron 40 millones a Herazo. Y del giro del 24 de septiembre, por 110 millones de pesos, le pagaron 33 millones 200 mil pesos a ese contador.

Una narración similar fue la que nos hizo on the record Juan Carlos Fadul, el dueño de la IPS Nuevo Ser, quien ya dio su versión ante la Fiscalía y denunció ante el mismo ente una amenaza en su contra, según la denuncia, hecha por Rildo tras conocer su testimonio en el caso.

Fadul le contó a La Silla Caribe que en efecto Herazo ayudaba a destrabar los pagos y que a cambio de eso pedía porcentajes a nombre del gobernador Guerra y de la primera dama María Victoria Soto. Esos porcentajes variaban entre el 25 y 40 por ciento del pago que debían recibir las IPS.

“Yo fui a la oficina del Banco de Occidente y a mí (Rildo) me preguntó cuánto era lo que me debían y de eso me pidió el 40 por ciento, pero yo le pedí que no fuera tanto y me lo dejó en el 30 por ciento. A la semana me llamó para avisarme que ya estaba todo listo para el pago y que era tal día y así se dio todo. Después de consignada la plata a la cuenta de la IPS había que hacer el cobro y pagarle a él el porcentaje que se había acordado”, relató Fadul. El pago, según las fuentes, era en efectivo.

Más allá de los pagos a IPS, lo que nos dijeron otras fuentes conocedoras es que en general  en temas de contratación y pagos en la administración Guerra no se movía nada sin que Rildo y la primera dama lo supieran. De hecho un contratista no dijo que a ella le llamaban “la señora de la mochila azul”, en referencia a la plata que manejaba.

Según coincidieron nuestras fuentes por separado, entre ellos dos contratistas que lo saben porque estuvieron allí, es que, como no era funcionario, Rildo despachaba desde una oficina privada en el séptimo piso del edificio Banco de Occidente, en el Centro de Sincelejo, en donde han funcionado desde hace décadas las oficinas de Guerra Tulena.

En esa oficina, según esas fuentes, y según le dijeron tres dueños de IPS ya a la Fiscalía, es que en el despacho del contador se pactaban supuestamente las coimas que los privados tenían que pagarle por debajo de cuerdas a él para acelerar contratos o pagos, como por ejemplo los recobros que hacían las IPS del cartel de enfermos mentales.

Uno de los contratistas con los que hablamos nos detalló, además, que: “cuando uno llegaba lo hacían pasar a la oficina y él (Rildo) ahí tenía un arma en el escritorio puesta como quien no quiere la cosa”.

Los movimientos de Rildo tenían el visto bueno de la primer dama María Victoria Soto y era a ella a quien le rendía cuentas de las coimas que cobraba, según nos dijeron las fuentes que nos hablaron para esta historia y también lo dijo Fadul ante la Fiscalía cuando atestiguó que “una mujer era la que mandaba en la Gobernación”, como lo reseñó el diario local El Meridiano.

A Soto la tratamos de contactar vía telefónica para que nos diera su versión en este caso, pero no respondió las llamadas de La Silla Caribe. También tratamos de contactarla a través de su hijo, el senador Julio Miguel Guerra Soto, pero él tampoco nos atendió las llamadas.

Aunque hasta ahora a la esposa de Guerra no la han llamado a rendir versión en este caso, la Fiscalía ya le solicitó a la Corte Suprema de Justicia que investigue al octogenario exgobernador.

Su cercanía con el cuestionado contador Rildo Herazo, hoy detenido en la cárcel de Corozal, evidencia que el desfalco a las arcas de los sucreños entró a la propia casa y al primer círculo del exgobernador liberal.

La novela promete más capítulos.

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