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Por Andrés Bermúdez Liévano · 03 de Noviembre de 2015

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Las elecciones locales son mucho más que la disputa por una alcaldía o la telenovela por un aval. Son el momento en que los distintos caciques miden las fuerzas de sus grupos, permitiéndoles apuntalar sus proyectos políticos y proyectarse como los líderes que definirán el rumbo de su región y de sus habitantes.

Siguiendo la máxima que le atribuyen al ex presidente Julio César Turbay, quien respondía con un "dígame quién gana y quién pierde" a cada propuesta que le traían, La Silla continúa armando el mapa del poder regional con los grandes barones que ganaron y perdieron en estas elecciones.

Los que ganan

Los que pierden

Dilian Francisca Toro

Luis Fernando Velasco

Aunque la ex senadora no tuvo una votación tan arrasadora a la Gobernación del Valle como se anticipaba, se consolidó como la baronesa con el grupo político más fuerte del país. No solo es la nueva gobernadora, sino que ayudó a elegir a un aliado suyo en Cali y su grupo mandará en una de cada tres alcaldías del departamento.

En Cali ganó porque, aunque su llave oficial era el ex vicepresidente Angelino Garzón, el sector de su grupo político que lidera su mano derecha Clara Luz Roldán apoyó -como contó La Silla- al empresario Maurice Armitage.

Dilian también ganó las alcaldías de las dos ciudades vallecaucanas más importantes después de Cali, con la victoria aplastante de su ex representante a la Cámara Jairo Ortega Samboní en Palmira y la sorpresa de Eliécer Arboleda en Buenaventura, que capitalizó la detención del alcalde liberal Bartolo Valencia. Además tendrá alcaldes ahijados en otros 10 municipios y mantuvo sus bancadas de cuatro concejales en Cali y cuatro diputados (aunque perdió Buga, Tuluá y, en su pueblo natal de Guacarí, con su primo, el destituido ex gobernador Juan Carlos Abadía).

El Presidente del Congreso hizo dos apuestas grandes en estas elecciones y perdió ambas.

Su mayor carta era su hermana Jimena Velasco, que partía como favorita a la alcaldía de Popayán y terminó aglutinando a casi toda la clase política del Cauca (desde los liberales, Cambio Radical y los conservadores hasta el uribismo, el Mira y Piedad Córdoba). Pero terminó perdiendo sonoramente por 26 puntos porcentuales con Cesar Cristian Gómez, un antiguo liberal que se lanzó por la ASI. Al mismo tiempo, el senador caucano vio a su mayor rival regional -el gobernador Temístocles Ortega- fortalecerse gracias al triunfo de su ex alto funcionario Óscar Campo como su heredero en la Gobernación.

Velasco también tenía dos candidatos con los que buscaba consolidar su pequeño fortín en el vecino Valle del Cauca, donde en los últimos años se ha propuesto crecer dado que los liberales tienen un solo senador. Al final los dos se quemaron: Andrés Vélez quedó octavo en la lista roja al Concejo de Cali y Jorge Palacio terminó séptimo entre los de la Asamblea.

Los Romero

Jaime Durán Barrera

Los Romero, padre e hijo, se consolidaron este domingo como la dinastía política más fuerte de Nariño.

Su cabeza es el ex senador verde Camilo Romero, que ganó cómodamente la Gobernación con 19 puntos de ventaja a su rival más cercano y el respaldo de buena parte de la clase política del departamento.

Mientras tanto, su papá Ricardo -que fue Secretario de Desarrollo Comunitario del ex gobernador Antonio Navarro- ganó cómodamente la alcaldía de la ciudad fronteriza de Ipiales, la tercera más grande del departamento y donde ya había sido concejal.

Además, tendrán un aliado en Pasto, donde arrasó otro candidato de izquierda con el que Camilo hizo llave: el ex rector de la Universidad de Nariño y ex congresista polista Pedro Vicente Obando.

El senador liberal, que es uno de los súper poderosos de Santander, perdió todas sus grandes apuestas este domingo.

Su mayor derrota fue en Bucaramanga, donde el candidato de su grupo político -el ex alcalde Carlos Ibáñez- tenía según las últimas encuestas una intención de voto del 41 por ciento pero terminó perdiendo por menos de 5 mil votos con el empresario y quijote electoral Rodolfo Hernández. Eso significa que pierde la influencia que tiene en la actual alcaldía de Lucho Bohórquez.

Encima de eso, el candidato de Durán también perdió la alcaldía de San Gil -su pueblo natal y fortín- y sus candidatos a la Asamblea se quemaron, después de que la estrategia de los liberales de llevar una lista cerrada se les devolviera como un bumerán y solo lograran un par de curules para el grupo de su gran rival, el ex senador y ahora diputado electo Honorio Galvis. A Durán le queda la esperanza de que el gobernador electo liberal Didier Tavera le mantenga las cuotas burocráticas que ha tenido con Richard Aguilar.

Álex Char

Yahir Acuña

Con sus apuestas en siete departamentos del Caribe, el nuevo alcalde barranquillero se convirtió en el gran cacique del Caribe y se ratificó como el socio estrella del cantado proyecto presidencial del vicepresidente Germán Vargas Lleras (y su posible fórmula como vicepresidente).

En Barranquilla barrió como se anticipaba, sacando 350 mil votos y cuadruplicando a su único rival. A eso se suma que su grupo político conquistó 10 de las 23 alcaldías del Atlántico, ayudó a elegir gobernador a Eduardo Verano y se expandió por toda la región Caribe con gobernadores y alcaldes aliados (algunos de ellos cuestionados) en Magdalena, La Guajira y Sucre.

El barón emergente de Sucre es uno de los grandes derrotados, dado que muchos (sobre todo él) daban por descontado el triunfo de su esposa Milene Jarava a la Gobernación.

Acuña, que se convirtió en las legislativas del año pasado en el nuevo mandamás de Sucre tras sacar unos históricos 130 mil votos, renunció a la Cámara para lanzarse a la Gobernación, pero luego cambió de parecer y terminó presentando como carta a su esposa. Juntos hicieron campaña repartiendo billete por todo el departamento, pero perdieron por 20 mil votos frente al candidato de Cambio Radical: el exgobernador y ‘palo’ de las elecciones Édgar Martínez.

Encima de eso, perdió su apuesta por la Alcaldía de Sincelejo (en cabeza de Carlos Vergara) y las sillas principales de municipios clave como Buenavista, Tolú, San Benito, San Marcos y Galeras. Y acaso su mayor derrota sea que quedó expuesto ante la opinión pública, luego de que la Policía lo retuviera horas antes de los comicios con 500 millones de pesos en efectivo, que según las mismas autoridades podrían haber estado destinados para la compra de votos.

Los González Villa

Rodrigo Villalba

Después de protagonizar una de las piruetas más sorpresivas de las elecciones y recalar en el partido de Vargas Lleras, los hermanos González Villa se convirtieron en los nuevos súper poderosos del Huila.

La estrategia por revivir su grupo político comenzó con la elección de Carlos Julio, el ex senador y hermano mayor, que ganó la Gobernación con más de 80 mil votos de ventaja sobre su rival Carlos Ramiro Chávarro. Además, se ganaron las alcaldías de Pitalito y La Plata, la segunda y la tercera ciudad del Huila, y dos curules en la Asamblea.

Eso los convirtió en los barones locales de Cambio Radical, un partido que no tenía fuerza en ese departamento y con el que ahora planean la campaña de la carismática ex gobernadora y hermana menor, Cielo, al Senado en 2018.

Este pasado domingo, el senador liberal pasó de ser el gran elector del Huila a perder la mitad de su poderío.

Villalba hizo dos apuestas fuertes en estas elecciones y perdió ambas. Su candidato a la Alcaldía de Neiva -el ex concejal liberal Gorky Muñoz- terminó cayendo sorpresivamente con el médico verde Rodrigo Lara Sánchez, al que aventajaba en las encuestas y le llevaba mucha distancia en maquinaria.

En la Gobernación hizo llave con el ex senador conservador Carlos Ramiro Chávarro, que perdió por 15 puntos con Carlos Julio González. Esa derrota es doble para Villalba porque el gobernador actual, Carlos Mauricio Iriarte, es de él, y tiene cuotas importantes como la Secretaría de Salud, la de Planeación y la gerencia de Aguas del Huila. Para rematar, su grupo perdió una de las tres curules que tenía en la Asamblea.

Luis Miguel 'Mello' Cotes

Los Aguilar

Como contó La Silla Caribe, hace cuatro años el gobernador del Magdalena era una suerte de paria en la política. En estas elecciones se graduó como el cacique emergente más prometedor del Caribe dentro del vargasllerismo: logró elegir como su sucesora a su tía Rosa Cotes con casi 300 mil votos (y la votación histórica más alta) y alcanzó cuatro diputados propios y tres aliados en la Asamblea, que le garantizan la gobernabilidad a la nueva mandataria.

Pero acaso su mayor trofeo después de estas regionales es ser uno de los hombres fuertes del vargasllerismo en el Caribe. Después de no tener partido, vía su amistad con el alcalde barranquillero Álex Char, Cotes entró a Cambio Radical y hoy permanece ahí con pie derecho, con un representante a la Cámara de su cuerda y la confianza de la cúpula del partido del vicepresidente.

El clan de los Aguilar, súper poderoso en Santander, llegó dividido a esta contienda y terminó perdiendo la Gobernación, que era su mayor factor de poder.

Tras ocupar la Gobernación dos veces casi en fila (solo interrumpidos por el período de Horacio Serpa), la familia puso dos candidatos distintos: mientras el ex gobernador y parapolítico Hugo Aguilar apoyó a su ex alto funcionario Carlos Fernando Sánchez, su hijo gobernador Richard se decantó por el ex congresista Holger Díaz.

Las ostentosas campañas que lideraron no se reflejaron en las urnas. Al final quedaron tercero y cuarto, a 100 mil votos del liberal ganador Didier Tavera e incluso por detrás del independiente Leonidas Gómez que no tenía maquinaria. Además perdieron en Bucaramanga, donde estaban respaldando al concejal Jhan Carlos Alvernia de La U. Su consuelo: la alcaldía de San Gil, donde su ficha Ariel Rojas ganó sobrado.

Alan Jara

Luis Emilio Sierra

El grupo del gobernador del Meta logró pintar de rojo prácticamente todo el mapa del departamento, donde hace apenas un año el uribismo barrió en las presidenciales.

Su mayor apuesta era mantener la Gobernación, algo que logró su heredera -la ex representante Marcela Amaya- con creces sobre los poderosos ex gobernadores Luis Carlos Torres y Darío Vásquez, a los que derrotó en dos terceras partes del departamento.

Además de eso, el liberalismo metense -que tiene en Jara a su mayor barón- sacó la mayor votación a la Asamblea, ganó la tercera parte de las alcaldías y su grupo puso dos concejales en Villavicencio.

El barón conservador fue el gran derrotado de las elecciones en Caldas. Su principal carta, el ex alcalde Luis Roberto Rivas, terminó perdiendo la alcaldía de Manizales por 5 mil votos con el ex concejal liberal Octavio Cardona.

Con esa derrota Sierra perdió su principal fortín, ya que el actual alcalde Jorge Eduardo Rojas es de su grupo político y había estado en la coalición que eligió a sus antecesores desde hace casi dos décadas. Además su grupo perdió uno de sus tres diputados, bajó de cinco a tres concejales en Manizales y solo se llevó dos alcaldías (perdiendo su fortín en Viterbo). Y lo abandonaron sus dos candidatos a la Cámara hace un año: el ex representante Carlos Uriel Naranjo se lanzó a la Gobernación con el apoyo del uribismo y de su rival Ómar Yepes, y la médica Mónica Giraldo apoyó en Manizales a la uribista Adriana Gutiérrez.

Su única victoria fue marginal: aunque estaba en la alianza que llevó a Guido Echeverri a la Gobernación, los arquitectos de esa jugada fueron los congresistas de La U Mauricio Lizcano y Hernán Penagos, y el partido de Vargas Lleras.

Los Ñoños

Roy Barreras

La alianza entre los senadores santistas más votados del país, Musa Besaile y Bernardo ‘el Ñoño’ Elías, los consolidó como los súper poderosos de Córdoba y reyes del único departamento en donde no ganó Germán Vargas Lleras.

Con 190 mil votos y casi el doble que sus rivales, mantuvieron la Gobernación en manos de Edwin Besaile, el hermano sin experiencia política de Musa. Y se aliaron para ganar once municipios, incluido aquel del que vienen ambos (Sahagún).

Encima de eso, el movimiento del Ñoño Elías ganó dos alcaldías en La Guajira y la diputada más votada de ese departamento, un botín idéntico en Sucre y dos alcaldías más en Santander (pero se quemó su hermana Nydia Carmiña en su intento por llegar, con sus votos, al concejo de Sahagún).

El senador y copresidente de La U se la jugó toda por la candidatura del ex vicepresidente Angelino Garzón a la Alcaldía de Cali, posibilitándole un aval en el partido del presidente Santos que parecía descartado y convirtiéndose en una de las fuerzas detrás de su campaña (hasta el punto que su hijo Roy Alejandro renunció a su curul en el Concejo de Cali para ser precandidato y luego jefe de debate de Garzón).

Esa jugada salió mal porque Angelino no solo perdió sorpresivamente con el empresario Maurice Armitage, sino que terminó tercero y superado también por el ex congresista Roberto ‘Chontico’ Ortiz. Más allá de eso, el crecimiento del grupo de Barreras fue marginal: mantuvo un concejal en Cali y un diputado, y ganó la alcaldía de Florida.

Samy Merheg

Carlos Enrique Soto

En una Risaralda que acabó con la hegemonía de La U, el senador conservador Samy Merheg fue el gran protagonista de las apuestas ganadoras.

Merheg fue el principal promotor de la candidatura del ex diputado Sigifredo Salazar a la Gobernación, que -con el apoyo de Marta Lucía Ramírez, del grupo del gobernador Carlos Alberto Botero y la tardía adhesión del uribismo- terminó ganándole al favorito, el ex gobernador Víctor Manuel Tamayo.

Además eligió dos diputados, se alió con los liberales del representante Diego Patiño Amariles para llevar al joven Juan Pablo Gallo a la alcaldía de Pereira y su grupo puso al nuevo alcalde de Dosquebradas, la segunda ciudad del departamento.

Para rematar, continuó su racha ganadora en Tumaco con la elección de Emilsen Angulo, mano derecha de su aliado, el representante liberal y ex alcalde de ese puerto Neftalí Correa.

El senador súper poderoso de La U perdió por partida doble en su natal Risaralda, donde le estaba apostando a la experiencia de dos ex mandatarios recientes para mantener la alcaldía y ganar la Gobernación, lo que aprecía vital para su supervivencia política pues el año pasado llegó al congreso raspando.

Sin embargo, ambos fueron sorprendidos por candidatos que parecían menos fuertes sobre el papel. A la gobernación su candidato era Víctor Manuel Tamayo, que fue gobernador conservador hace un período y que se lanzó por firmas al no conseguir el aval azul. Y aunque lideraba todas las encuestas, terminó perdiendo con el ex diputado Sigifredo Salazar, precisamente el candidato que -con la bendición del senador rival Samy Merheg- se había quedado con el aval conservador.

En Pereira, donde Soto impulsó al actual alcalde Enrique Vásquez, le pasó lo mismo: aunque su carta, el ex alcalde Israel Londoño, pintaba fuerte, le ganó el concejal liberal Juan Pablo Gallo que impulsaron sus rivales congresistas Merheg y Diego Patiño Amariles (y que desde Bogotá tuvo también el apoyo de César Gaviria y Claudia López).

Myriam Paredes y Eduardo Enriquez Maya

Germán Varón

Los dos caciques conservadores de Nariño ganaron con cara y sello el domingo, aunque curiosamente ambas con candidatos de izquierda.

Esto porque fueron los dos grupos políticos importantes que rodearon las dos candidaturas que pintaban más fuertes: la del ex senador verde Camilo Romero a la Gobernación y la del ex congresista polista Pedro Vicente Obando a la alcaldía de Pasto.

Aparte de eso, apoyaron al líder de izquierda Ricardo Romero (papá de Camilo) en Ipiales, conquistaron 18 alcaldías (muchas de ellas en alianza) y pusieron tres diputados (con la senadora sacando uno más que su rival de patio).

Paredes redondeó la faena con dos concejales en la capital nariñense y apoyando a la ganadora Emilsen Angulo en Tumaco.

Aunque Cambio Radical fue uno de los grandes ganadores de las elecciones, el senador y mano derecha de Vargas Lleras terminó en la columna de los derrotados.

Su mayor apuesta era mantener un amigo en la gobernación del Quindío, donde el poderío del grupo político de la gobernadora Sandra Paola Hurtado -que se eligió por firmas pero forma parte de Cambio- se tradujo en 27 mil de los 80 mil votos con los que Varón subió de la Cámara al Senado hace un año. Pero el partido perdió su fortín cuando el cura Carlos Eduardo Osorio dio el palo y le ganó a la heredera de Hurtado, la ex diputada Sandra Milena Gómez, que pintaba imbatible.

La otra apuesta de Varón fue la gobernación de Cundinamarca. Pero su candidata, la ex senadora Nancy Patricia Gutiérrez terminó perdiendo con el ex congresista y ex alcalde de Funza, Jorge Rey, que también viene de Cambio Radical y a quien apoyaba el rival departamental de Varón, el senador Juan Carlos Restrepo.

Germán Hoyos

Ómar Yepes

El senador de la U fue quizás el cacique más ganador en Antioquia, pues fue el único que le jugó a las campañas ganadoras en Gobernación y alcaldía de Medellín.

A la Gobernación la victoria no es tan amplia, pues casi todos los grupos políticos antioqueños distintos al uribismo apoyaron al triunfante Luis Pérez, aunque Hoyos se movió al final y con eso se valorizó.

Pero fue el único congresista que se sumó a la campaña del alcalde electo de Medellín, Federico Gutiérrez, pasó de tener uno a dos diputados y puso de concejal al poco conocido Manuel Moreno (mostrando que el elector es él). Y eso, en medio de la irrupción del Centro Democrático en Antioquia, es toda una victoria.

El histórico barón conservador de Caldas intentó en estas elecciones recuperar el poder que había perdido, pero no le salió ninguna jugada. Su principal apuesta era su alianza con el uribismo en Manizales en torno a la ex senadora Adriana Gutiérrez, que durante dos décadas fue una de sus mayores contradictoras y que terminó quedando tercera pese a partir como favorita.

A eso se suma que su candidato a la Gobernación -el ex representante Carlos Uriel Naranjo- fue triplicado por el ex gobernador Guido Echeverri. Encima, solo sacó un concejal en Manizales y un diputado, su hermana Lucelia no pudo retener su curul en el Concejo manizalita (quedó doceava en la lista azul) y que su grupo solo ganó una alcaldía (la de Marulanda, vía el Centro Democrático). Para rematar, su hermano representante Arturo -con el que Ómar se peleó hace un año- ganó la alcaldía de Manizales en alianza con los liberales y también sacó dos concejales propios allí.

Mario Fernández y Héctor Olimpo Espinosa

Jose David Name

El grupo político del senador liberal y el secretario general de ese partido fue el gran ganador en Sucre.

Primero, porque ganaron la Gobernación de Sucre con el ex gobernador Édgar Moreno, a quien lanzaron en alianza con el vargascharismo y el clan del parapolítico Álvaro el ‘Gordo’ García, derrotando al cacique emergente Yahir Acuña.

Además se ganaron la alcaldía de Sincelejo -que también parecía que iban a perder en manos de Acuña- con Jacobo Quessep. Para endulzar el pastel, se quedaron con 15 de las 22 alcaldías del departamento. Y Gabriel el 'Bayo Espinosa, el ex congresista padre de Héctor Olimpo, ganó una curul en la Asamblea.

 

En estas elecciones el senador de La U y hasta hace poco presidente del Congreso perdió un round frente a su archirrival, el alcalde barranquillero Álex Char.

Los Name y los Char son enemigos políticos clásicos en el Atlántico y esta vez los ganadores fueron los segundos al hacer moñona. Name perdió a la Gobernación en una final de infarto por voto finish con su carta Alfredo Varela, quien fue derrotado por el ex gobernador liberal Eduardo Verano, aliado con los Char. Y perdió al promover el voto en blanco a la Alcaldía de Barranquilla, que no logró hacerle ni cosquillas al imparable Char.

Encima de todo, perdió la alcaldía de Galapa, bajó de tres a dos curules en el Concejo de Barranquilla y por ahora apenas entró a la Asamblea uno de sus dos aspirantes.

Los gobernadores barones

Edinson Delgado

Como contó La Silla, el dicho de que gobernador pone gobernador y alcalde no pone alcalde resultó una vez más cierto en estas elecciones. Uno de cada dos gobernadores que tenían favoritos para sucederlos terminaron ganando y en casi todos los casos esos mandatarios salientes se consolidaron como grandes barones regionales.

En Nariño el gobernador independiente Raúl Delgado le apostó a los dos candidatos ganadores (Camilo Romero a la Gobernación y Pedro Vicente Obando en Pasto), por lo que en ese departamento ya se habla de su llegada al Senado en 2018. En el Valle, el gobernador conservador Ubéimar Delgado ganó porque su grupo se jugó por Dilian Francisca Toro de La U (que ya tiene varias cuotas en su administración), ganó trece alcaldías y sacó dos diputados y un concejal en Cali (aunque salió goleado en la alcaldía de Cali con su candidato Carlos José Holguín).

En el Cauca, Temístocles Ortega se consolidó como uno de los grandes barones al poner a Óscar Campo en la Gobernación y regresar al liberalismo. En Bolívar, Juan Carlos Gossaín fue el motor detrás de la victoria de su ex alto funcionario Dumek Turbay. Y en Cesar los Gnecco, familia de la que viene el gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco, se consolidó como la mayor fuerza política del departamento al llevar a Franco Ovalle a la Gobernación en alianza con el vargascharismo.

El senador liberal perdió todas sus grandes apuestas y su mayor base de poder: la alcaldía de Buenaventura. El panorama electoral en el puerto del Pacífico cambió con la detención de su aliado, el alcalde Bartolo Valencia, tras la cual el candidato de ambos -Bernabé Mosquera- terminó quedando tercero y lejos de la ficha de la gobernadora electa Dilian Francisca Toro.

Además, era uno de los grandes impulsores de la candidatura del ex congresista Roberto ‘Chontico’ Ortiz en Cali, que finalmente sucumbió frente a la del empresario Maurice Armitage. En Valle se la jugó por poner gobernador propio, pero Óscar Gamboa sacó solo el 7 por ciento de los votos y quedó de cuarto.

Y en Cali intentó poner a su hijo Edinson Delgado Martínez de concejal pero se quemó con la sexta votación liberal. Su consuelo: sacó un diputado y ganó seis alcaldías.

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Cristian David Grajales Martinez

04 de Noviembre

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