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Por Ana León · 11 de Junio de 2017

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A tres semanas de que los barranqueños vayan a las urnas para decidir si revocan a Darío Echeverri, varias son las fuerzas que están empujando tanto el Sí como la abstención y que tienen al municipio en medio de una anticipada campaña en la que en medio de varios intereses políticos se está jugando el manejo del segundo municipio de Santander.

Los políticos que tomaron bando

Aunque como lo contó La Silla, durante la etapa de recolección de firmas ningún político con un fortín electoral propio se montó al bus de la revocatoria y las caras visibles fueron Jairo Bonza, Yidis Medina y Delfina Alcocer -quien fue contratista en la administración de Elkin Bueno-, una vez la Registraduría las avaló y le dio vía libre al proceso, varios tomaron partido y le pusieron cara a los bandos.

Por el lado del Sí desde excandidatos a la Alcaldía, hasta congresistas y concejales empezaron a mover sus estructuras políticas para inclinar la balanza el 2 de julio.

 

De los contrincantes de Echeverri en 2015, los más visibles han sido Liliana Botero de Cote, quien tiene a un grupo de ‘lilianistas’ trabajando en las comunas 3 y 6 con un grupo de veinte personas yendo casa por casa haciendo pedagogía a favor de la revocatoria, y Jonathan Vásquez, quien desde que avalaron la revocatoria está alentando a los habitantes del municipio para salir a votar en sus recorridos por los barrios, medios de comunicación y sus redes sociales. De hecho ha anunciado su interés de suceder a Echeverri si la revocatoria prospera.

Entre los congresistas, el representante de Cambio Radical que llegó a ese cargo en gran parte impulsado por la maquinaria del exalcalde Elkin Bueno, Ciro Fernández, también empezó a moverse y lleva varias semanas recorriendo el puerto petrolero con micrófono en mano diciendo que la administración de Darío Echeverri no ha cumplido con sus promesas y tampoco ha empleado a barranqueños sino a gente de afuera.  

En el Concejo, según tres líderes de la revocatoria que están en diferentes grupos y una fuente del gobierno de Darío Echeverri que está con la abstención, son once -los mismos que se divorciaron de su mandato porque no les cumplieron con acuerdos políticos- los que están detrás de la cabeza del Alcalde.

Sin embargo, no está claro cómo se están moviendo todos. Así como hay unos como Henry Correa de Cambio Radical (aliado de Ciro Fernández), Paul Solorzano de La U, y Jorge Carrero de Alianza por Barrancabermeja, que están invitando públicamente a sus seguidores a votar; hay otros, como el liberal Emel Harnache y Hober Torres de Alianza por Barrancabermeja, que no han hecho pronunciamientos.

“Ellos están trabajando con sus líderes. No pueden salir abiertamente a las calles porque no se ve bien, evitan algún asunto disciplinario y aumentar la polarización política. Pero su gente está trabajando duro”, le dijo a La Silla un líder de la revocatoria.

En el lado de la abstención -es la opción de los que apoyan al Alcalde porque la idea es que la revocatoria no pase el umbral, que para el caso de Barrancabermeja es superior a los 42 mil votos-, están los seis concejales de la coalición de Darío, la maquinaria que mueve la administración y la Unión Sindical Obrera, USO, uno de los actores más poderosos del municipio.

Además, Echeverri cuenta con el respaldo de uno de los cuatro sindicatos de la Alcaldía, que ha dicho abiertamente que la directriz hacia sus 148 afiliados y sus familias es que se abstengan de votar.

Según dos líderes que promueven la revocatoria y uno de los directivos de uno de los sindicatos, los otros tres están en distintas posiciones. Uno está con la revocatoria, otro con el Alcalde y uno no ha tomado partido. Sin embargo, no han sentado públicamente su posición.

El respaldo de la USO a Echeverri está representado en que se ha dado la pelea por la modernización de la refinería de Barrancabermeja, proyecto que es el eje del desarrollo de ese municipio.

El Sí vs. la abstención

Con los bandos claros, también inició la campaña anticipada.

El comité ‘Todos por la dignidad de los barranqueños’ que lidera Jairo Bonza, un hombre que trabaja en campañas políticas y que fue uno de los que empujó en 2015 la campaña a la Alcaldía del policía Horacio Henao, es el único por el sí que inscribió en la Registraduría.

Sin embargo, alineado con otros 14 grupos, entre esos, los comandados por los políticos que tomaron partido, encendió la campaña hace 20 días.

Desde ese entonces, empezaron a reunirse semanalmente, a turnarse las avanzadas de 50 personas que recorren a diario las 7 comunas de Barranca, y las reuniones con líderes para decirles a los habitantes del municipio por qué quieren sacar al Alcalde.

Su discurso se basa en que el de Echeverri es “un gobierno de mentiras” que “tiene desconocida la mano de obra barranqueña” y que “no representa ni el 30% de los que votamos (el Alcalde llegó a ese cargo con 31 mil votos en 2015)”.

Esos comités, financiados por empresarios y algunos políticos, se reúnen cada tres días para revisar los resultados de encuestas que ellos mismos pagan para saber el ambiente político y revisar su estrategia con el fin de hacerla más productiva.

“De las encuestas hoy por ejemplo tenemos claro que tenemos que aumentar las avanzadas en la comuna 1 y 3, que son las que históricamente más ponen votos y donde el alcalde ha llegado con su gente”, dijo a La Silla una líder de la revocatoria.

En el lado del Alcalde, también tienen sus propias estrategias de campaña.

Si bien Darío Echeverri ha salido a decir que no intervendrá políticamente en la revocatoria, coincidencialmente emprendió una gira por los barrios de la ciudad para escuchar quejas, llevar noticias sobre inversión, y realizar entrega de mercados.

Con él han llegado algunos de sus líderes políticos, como los exconcejales Luis Eduardo Velásquez y Jhon Jairo Moros, ellos sí, a hablar directamente de la revocatoria, convocando a la abstención.

Además, el grupo político del Alcalde, que inició campaña por la abstención, ha inscrito en la Registraduría más de 100 comités con los que podrá -si el Consejo Nacional Electoral los avala-, además de hacer publicidad a favor de la abstención, solicitar testigos electorales y así estar encima de las votaciones.

Su estrategia estará dada en que votar es avalar “el revanchismo político y la venganza de los que perdieron las elecciones”, que revocar sería “ahondar en la crisis económica y social” y en  resaltar que Yidis Medina, quien es una de las principales promotoras de ese proceso “fue la que vendió el voto para reelegir a Uribe”.

Mientras los dos bandos se mueven, Darío Echeverri ha emprendido varias acciones judiciales (cuatro tutelas, una demanda de nulidad, revocatoria directa e incluso denuncias penales) tratando de que se caiga la revocatoria pero ninguna le ha cuajado, los de la revocatoria están denunciando que les disminuyeron el número de mesas de 399 a 199 (algo que, según pudo confirmar La Silla con la Registraduría, lo dispuso la entidad desde Bogotá porque el potencial de votantes históricamente ha sido menor en las revocatorias) y que la Secretaría de Gobierno está poniendo trabas al proceso, porque se ha demorado en reglamentar la publicidad.

Las siguientes tres semanas, cuando la campaña arranque en forma, seguramente los del Sí y los de la abstención multiplicarán esfuerzos. En la mitad estarán los barranqueños de a pie quienes el 2 de julio decidirán si cambian de Alcalde.

CONTEXTO

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