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Por Ana León · 04 de Julio de 2017

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Aunque Ricardo Alvarado se alió con políticos de todas las vertientes para llegar a la Gobernación de Arauca en 2015, desde que inició su administración se apartó de ellos, y hoy, a tan solo unos meses de que inicie la pelea por las legislativas, está mandando solo y en medio de un caldeado ambiente político que lo tiene con problemas para gobernar.

Los políticos como palanca

Aunque Ricardo Alvarado ha tenido pocas apariciones políticas en Arauca, en las que puesto su nombre a rodar ha triunfado y en todas ha tenido la misma estrategia: aliarse con los poderosos de turno.

 

Lo hizo en el 92 cuando fue elegido alcalde de Arauca, luego de haber sido concejal en dos ocasiones, cuando fue el candidato del entonces mandatario José Gregorio González y lo hizo en 2015 cuando llegó a la Gobernación con la fuerza de Facundo Castillo.

En las dos también siguió el mismo patrón: luego de llegar al poder desconoció a sus aliados.

“En esa época fue igual que ahora con Facundo. Se montó en el cargo y luego abrió a González”, le dijo a La Silla un periodista de la región.

Del caso de González casi nadie recuerda los detalles, pero lo que ha pasado con Facundo Castillo, quien le puso la maquinaria de la Gobernación en 2015 para elegirlo, varios son los periodistas y políticos que siguieron el distanciamiento.

Alvarado fue el candidato de Castillo, porque además de que lo apoyó en 2011 fue uno de sus asesores en temas de salud a la distancia (él vivía en Bogotá). Había feeling porque ambos son médicos.

Aunque desde inicios de 2015 el nombre de Alvarado empezó a sonar como el del eventual candidato de Castillo, la alianza quedó sellada cuando el ahora Gobernador recibió el aval de La U (partido de Castillo).

Y si bien Alvarado fraguó alianzas con cuatro colectividades más (Cambio Radical, el Partido Conservador, Alianza Verde y la Alianza Social Independiente), como quien puso los votos determinantes para la victoria fue Castillo, en la Arauca política quedó la sensación de que él seguiría mandando en cuerpo ajeno.

Pero, según le contó a La Silla una fuente que lo sabe de primera mano, desde antes de posesionarse Alvarado dio muestras de que el pacto no duraría mucho. El primer episodio en el que se dieron esos visos fue en la elección del director de la época de Corporinoquia.

“Un día antes de que reeligieran a Martha Plazas directora de Corporinoquia, Alvarado le dijo a Facundo que no le gustaba que ella fuera la directora, que buscara otro nombre”, le detalló a La Silla esa fuente. “Alvarado le dijo a Facundo que si la nombraban era en contra de su voluntad y esa fue la primera barrera entre ellos”.

Pero la distancia se agudizó cuando Alvarado posesionó a su gabinete.

Esa misma fuente nos contó que uno de los acuerdos era que Alvarado nombraría en la coordinación del área jurídica a Lupita Granados, quien fue la secretaria privada de Castillo para que ella pudiera “estar pendiente de las denuncias al gobierno saliente”.

No obstante, y aunque Alvarado la nombró, lo hizo como asesora de asuntos de la mujer, secretaría que además de que no tiene poder distaba mucho de la petición de su otrora padrino.

“Se dice que él (Alvarado) devolvió todo lo que le puso Facundo en campaña en los primeros meses y apenas pasó eso empezó a salir de sus contratistas y su burocracia”, le dijo a La Silla un periodista de la región. Otras cuatro fuentes entre políticos y periodistas, nos dieron la misma versión.

La ruptura se terminó de concretar este año cuando hubo un remezón en el gabinete y dos de los descabezados fueron Lupita Granados y Alejandro Sarmiento, el gerente del Contrato Plan de Arauca, quien era de la cuerda directa de Castillo.

La abultada oposición

Sobre el por qué Alvarado marcó distancia hay dos versiones: la primera es que él quiere hacer una administración sin tacha y con tantos compromisos le resultaba difícil y la segunda, es que si bien Alvarado ha tratado de mostrarse como apolítico, lo que está haciendo es gobernar en beneficio propio

Y es que Alvarado no solo tomó distancia de Castillo, sino que también lo hizo del Partido de La U y en general de las colectividades que lo respaldaron (hoy no hay cuotas directas de ninguno de los sectores que lo acompañó en la campaña), y eso le ha puesto difícil el camino para gobernar.

Debido a que su gestión no cuenta con la aceptación de la clase política, ha cultivado una férrea oposición que constantemente en medios de comunicación locales lo cuestionan y denuncian presuntas irregularidades suyas y de sus funcionarios.

Desde la falta de planeación por firmar un convenio de asociación por $1.560 millones para la construcción de un obelisco como monumento al bicentenario (financiado en parte con plata de regalías) y arrancar su ejecución sin contar con permisos de ley, hasta la falta de austeridad por la compra de 17 celulares iPhone S6 para sus funcionarios y la mala ejecución del programa de alimentación escolar.

Además la enemistad política con sus exaliados también le han empantanado el despegue de sus proyectos.

El más notable han sido los trámites de su administración ante Corporinoquia. Según seis fuentes políticas, esa autoridad ambiental le ha demorado las licencias ambientales para varias de sus obras y eso lo ha obligado a suspenderlas por varios meses.

Precisamente la semana pasada la directora de esa CAR estuvo en Arauca y el mensaje del Gobernador, aunque no explícito, sí fue en esa dirección.

Por otra parte, aunque hace más de dos meses que Alejandro Sarmiento no es gerente del Contrato Plan, aún no se ha nombrado uno.

La versión oficial del DNP es que las hojas de vida que Alvarado ha enviado para el cargo no cumplen con los requisitos necesarios. Sin embargo, en la Arauca política la versión es que el Gobernador y el representante Albeiro Vanegas, quien tiene influencia sobre el Contrato Plan, no han llegado a un acuerdo porque están distanciados.

Con ese telón de fondo, el panorama para las legislativas está más enredado que de costumbre.

La principal razón está en que en ese departamento siempre es decisiva la maquinaria de la Gobernación y sin Alvarado con caballo en la carrera (que por lo menos se le conozca), la baraja de posibilidades en los resultados está muy abierta y cualquier cosa puede pasar.

Así que a pocos meses de que arranque formalmente la campaña tiene dos opciones: cambiar de estrategia y realinear sus viejas amistades, o mantenerse gobernando solo y poner aún más cuesta arriba su camino, algo que políticamente le puede salir caro en el corto plazo si quiere ejecutar todo lo que prometió.

Habrá que ver cuál de los dos caminos toma.

CONTEXTO

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