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Por Jineth Prieto · 21 de Mayo de 2017

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Ayer los ocañeros fueron a las urnas para votar la revocatoria de la alcaldesa Miriam Prado.

Aunque al final los promotores de su salida no alcanzaron los 18.418 votos que necesitaban para pasar el umbral, la victoria de Prado  fue por un rango tan estrecho -solo por 1.064 se salvó- que significó un fuerte golpe político a su mandato.

Esta fue la crónica con la que seguimos el minuto a minuto de la jornada. 

La tensionante previa

'Achicharrando las neuronas', ese fue el nombre de uno de los últimos comunicados que circuló en redes sociales en Ocaña momentos previos a la apertura de las urnas para que sus habitantes decidan si revocan el mandato de la alcaldesa Miriam Prado. 

  

Venía del sector de los promotores del Sí y era una denuncia sobre presuntas prácticas electorales irregulares que tendrían lugar hoy para sabotear la votación.

Hablaba de un plan tortuga en las colas de las mesas de votación, de la realización de eventos públicos en barrios para distraer la atención de los votantes, y del presunto pago por la retención de cédulas hasta las 4 de la tarde. 

Todos sin comprobar y sin reportar ante la Personería, algún otro ente de control o a la Misión de Observación Electoral, MOE. Pero ahí en el ambiente.

"Esto de la revocatoria ha sido una batalla campal. Uno ya no sabe qué es cierto y qué no",le dijo a La Silla un concejal de Ocaña.

Y es que ni en el momento más álgido de la temporada electoral de cada cuatro años, se había vivido en ese municipio una campaña tan feroz como la de la revocatoria a la alcaldesa Miriam Prado, como contó La Silla, originada por la ruptura de varios de los compromisos que adquirió en campa?a.

La alcaldesa Prado, una administradora de empresas que llegó a dirigir el segundo municipio de Norte como heredera del grupo de su esposo Juan Carlos Arévalo, un político conservador al que el Consejo de Estado le dio muerte política en 2007 por haberse presentado a una elección estando inhabilitado, desconoció unos acuerdos con contratistas que la ayudaron a financiar su campaña, y también a varios políticos de su mismo partido que la ayudaron a elegir.

Desde entonces, la pelea ha dado para todo.  Además de que la metió a la cárcel por varias semanas y la puso en el ojo de la Fiscalía (investiga los contratos que le entregó a un financista de su aspiración, y si los disfrazó para evadir la ley de contratación estatal), provocó que todos los políticos se sacaran los trapitos al sol.

Ahora en redes sociales hay audios circulando que comprometen en presuntos hechos de corrupción a concejales, políticos locales y contratistas tanto del Sí, como de los que promueven la abstención.

Eso tiene el río más revuelto que nunca. En medio hay más denuncias que vienen de lado y lado. 

En todo el municipio están corriendo las versiones de que llegarán buses de Convención y Ábrego con votantes y de que habrá compra de votos.

En el otro lado está la controversial decisión de la Alcaldía de impedir el tránsito de motos en todo el municipio, una medida sin precedentes para unas elecciones en Ocaña, que además de que no es claro cómo la van a hacer cumplir por falta de personal en la Policía, podría disparar los niveles de abstención.

"Esto se va a tratar de mutuo saboteo", le dijo a La Silla un político local que está con el Sí.

Hoy la Registraduría dispuso 100 mesas de votación, la Policía asignó 350 efectivos para que custodien la jornada electoral en la que 78 mil ciudadanos están habilitados para votar, y la Misión de Observación de Electoral, MOE, envió sus delegados para alertar sobre prácticas irregulares.

Poco más de 18 mil ocañeros tendrán que asistir a las urnas para que la revocatoria pase el umbral. Si lo hace, solo un voto de diferencia podría sacar a Prado del cargo.

La carrera de obstáculos

Pocas veces hay tantas trabas en una votación como hoy en la de la revocatoria de Ocaña.

Muy desde las 7 de la mañana, cuando el sol empezó a calentar como suele hacerlo en este municipio de Norte que con 100 mil habitantes es el segundo más grande del departamento, los del Sí y los de la abstención salieron a las calles con sus propias estrategias a tratar de inclinar la balanza a su favor. 

La primera noticia del día fue la de los inesperados cortes de agua en el municipio.

"Aquí siempre avisan cuando van a quitar el agua y nada habían dicho", le dijo a La Silla una habitante de Ocaña que va por el Sí. Esa información se la corroboraron a La Silla dos periodistas de la zona. 

Pero esta vez, sin previo aviso, varios sectores del municipio amanecieron sin el servicio.

 "Lo más raro es que es domingo, eso no nunca había pasado", continuó esa habitante. "Eso es para que la gente no salga a votar".

Ella fue la única que accedió a decirlo en medios, pero fuera de micrófonos todos los comentaban. 

"Increíble esa estrategia", le comentó más adelante un funcionario de la Defensoría a otro de la Registraduría. El otro asintió con cara de asombro. 

La segunda noticia fue el cierre de calles. 

Con la excusa de que se estaban adelantando obras de alcantarillado, dos de las vías principales del municipio amanecieron selladas. 

La sorpresa estuvo en que cuando la Defensoría del Pueblo fue a revisar, los funcionarios de la Espo (la empresa de servicios públicos) tuvieron que levantar el bloqueo porque no había ninguna obra que impidiera el paso .

La tercera ya había sido anunciada por los del Sí y fue la más recurrente en los principales puestos de votación. También  la más intimidante.

Tumultos de gente -en su mayoría contratistas de la Alcaldía, el Hospital y los institutos descentralizados del municipio- se agolparon en los puntos de acceso más concurridos a las urnas para volver más lenta la entrada de votantes. 

Su simple presencia asustaba a la mayoría. 

La Misión de Observación Electoral, MOE, y la Defensoría del Pueblo denunciaron que aunque la práctica no era ilegal sí hacía que muchos se arrepintieran de entrar a votar. 

Hay dos casos que conoció La Silla. En uno fue protagonista Juan Carlos Arévalo, el esposo de Miriam Prado y el poder detrás del poder en la Alcaldía de Ocaña

En el punto de la escuela Santa Clara, de La Ciudadela Norte, supervisó en la entrada la llegada de votantes.

"A uno que se demoró buscando la cédula le dijo que qué hacía ahí. Él le respondió que iba a votar por el No y el Arévalo le dijo que de cualquier manera era ir en contra de la Alcaldía. El muchacho cómo que se asustó y se fue", le dijo a La Silla un votante del sector. Esa versión la corroboró una fuente de la Defensoría.

La presión que hizo Arévalo en ese puesto fue tanta, que como lo publicamos en nuestro Twitterazo, llamaron a la patrulla de la Policía para que interviniera. 

Al final Arévalo se fue, pero solo cambió de puesto de votación. 

Minutos más tarde La Silla lo encontró al frente del colegio José Eusebio Caro (el puesto más grande) en medio del tumulto que le hacía trancón a los votantes, junto al representante conservador Ciro Rodríguez, quien desde temprano empezó a moverse en ese sector junto a los aliados de la Alcaldía.

El decreto de  la prohibición de motos, tal y como lo había anunciado la Policía, no funcionó pero sí sirvió para que el tráfico bajara y con él la concurrencia a las urnas.

A medio día con el sol en la mitad del cielo y las comitivas del Sí y de la abstención huyendo de la luz, el reporte de todas las autoridades es que no había alteraciones de orden público, y que la afluencia -aunque no ha sido masiva- sí era constante.

"Por mil y piquito de votos"

Como suele pasar en los pueblos en los que el calor apabulla, la lluvia apareció de repente. 

Fue a las 2, el momento más inoportuno para cualquier votación. 

Primero unas goticas leves y en pocos minutos un aguacero que puso a escampar a todo el municipio. 

Sin motos circulando con normalidad, con el municipio sorpresivamente sin agua, con el bloqueo de unas calles que fueron cerradas sin razón, la lluvia era el peor aliado para los del Sí. 

Pero por cosas de la providencia -diría después una abuelita que se acercaba a votar por el Sí porque le disminuyeron en $10 mil la mesada desde que Miriam es alcaldesa- de un momento a otro el cielo se despejó. 

Aunque después del aguacero era probable que ya quienes iban a votar se desmotivaran, nuevamente, y como si el agua no hubiera lavado las calles, la entrada del colegio Eusebio Caro, el principal puesto de votación del municipio se llenó.

Estaban los del tumulto de la abstención que llegaban ahí para trabar el camino de los que se acercaban a votar y grabarse sus caras. 

Muchos eran beneficiarios de programas de la Alcaldía y la amenaza constante - eso se lo dijeron a La Silla ocho fuentes- era que si aparecían en algún puesto les quitaban los beneficios.

Estaban los del tumulto del Sí, que vigilaban a los de la abstención para denunciarlos y tenían como misión captar votantes y llevarlos a las urnas.

La principal jugada del día la comandó el representante conservador  Ciro Rodríguez, quien después de la reventada de su grupo político, se la jugó con la Alcaldesa y su esposo Arévalo. 

Cuando faltaban 20 minutos para cerrar las urnas, encabezó un tumulto de gente que hizo fila como si fuera votante pero que no tenía su cédula inscrita allí.

-¡Ellos quieren sabotearnos!- gritaban desde afuera los del Sí, mientras adentro la Registraduría decía que no podía hacer nada y la Defensoría solo reportaba lo sucedido.

Ciro Rodríguez, como lo mostramos en nuestro Twitterazo, entró, miró, sonrió con su grupo de gente, que dijo que no había encontrado la mesa 19 -solo había 18 al lugar al que entraron- y salió.

Con eso de plato de entrada, los minutos finales fueron tensionantes. 

Afuera el CTI tuvo que intervenir porque los bloqueos de los abstencionistas a la fila de votantes se multiplicaron, y adentro, los electores de última hora apretaron el paso para que no les sonara la alarma antes de que les entregaran el tarjetón.

A las 4:00 en punto cerraron las urnas. En 10 boletines que se tardaron 40 minutos, se supo el resultado final.

De los 18.418 votos que necesitan los promotores de la revocatoria para pasar el umbral, lograron 17.354, de esos, 16.432 fueron por el Sí, 360 por el No y el resto fueron nulos o no se marcaron.

Afuera en los sectores aledaños a los puestos de votación, algunos con radio en el oído escucharon los boletines.

-Oiga! -gritó un hombre que estaba en una esquina escuchando en grupo el reporte radial a otro que a media cuadra hablaba con otro grupo de gente- Nos ganaron por mil y piquito de votos.

El resultado del Sí fue superior en casi 3 mil votos a los que Prado obtuvo en 2015.  En ese entonces, la diferencia por la que se quedó con la Alcaldía fue de solo 143. Así que aunque se mantuvo en el cargo, sí recibió un mensaje político que podrá capitalizar la oposición.  

"Lo que más nos afectó fue toda la incertidumbre del CNE, hasta anoche había gente que no sabía si tenía que ir a votar, le dijo a La Silla Dinael Rodríguez, el líder de la revocatoria. Cumplimos uno de los objetivos que era ganarle a la votación de Miriam. Esta es una revocatoria simbólica".

Al fondo, mientras hacía su balance, la pólvora de los seguidores de Prado y Arévalo resonaba en todo el municipio.

CONTEXTO

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