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Por Juanita León · 17 de Julio de 2009

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El Congreso elegido en el 2006 y que arrancó su último año este 20 de julio carga con el estigma de la parapolítica. Este es el corte de cuentas a este escándalo iniciado en el 2002, cuando el entonces jefe de las AUC Salvatore Mancuso se ufanó de haber ‘elegido’ al 35 por ciento del Congreso, según un estudio realizado por Claudia López y Oscar Sevillano de la Corporación Arco Iris.

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Si es por el número de vínculados, Mancuso exageró ( pero no demasiado).

El Congreso de la República tiene 102 senadores y 166 representantes a la Cámara.  A junio de 2009, según el estudio realizado por Claudia López y Oscar Sevillano en la Corporación Arco Iris, hay 67 congresistas elegidos en el 2006 que están actualmente vinculados al escándalo de la parapolítica ya sea en la fase de investigación previa, de instrucción, de juicio o ya condenados. Esto equivale al 25% del Congreso. Si se tiene en cuenta que la Corte Suprema aún no ha terminado la pesquisa es probable que el número se acerque a la cifra dada por Mancuso hace seis años.

Ahora bien, de estos, un poco menos de la mitad ni siquiera tienen un proceso penal abierto formalmente en su contra. Hasta ahora, 27 de los congresistas sólo tienen una investigación previa y algunos de estos casos podrían archivarse por falta de pruebas. Los demás pasarán a la fase de instrucción. Entonces, contando sólo los casos donde la Corte Suprema o la Fiscalía han encontrado indicios suficientes para iniciar un proceso penal, el porcentaje de congresistas investigados es del 15%.

 

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El número de condenas es igual al de absoluciones, archivo de investigaciones y declaraciones de inhabilidad.

A pesar de todo el cubrimiento mediático del escándalo de la parapolítica, lo cierto es que hasta junio de 2009 sólo nueve de los congresistas elegidos en el 2006 habían sido condenados por vínculos con los paramilitares. En cambio, tres fueron absueltos, ocho investigaciones no arrancaron por auto inhibitorio, dos fueron archivadas, y dos precluidas.

 

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La absoluta mayoría de los vinculados al escándalo de la parapolítica son de la coalición uribista.

De los 67 vinculados, 56 pertenecen a partidos que respaldaron la reelección del Presidente Uribe, es decir ocho de cada diez. Los demás son liberales. Descontando los que están en investigación previa, el porcentaje de más del 80 por ciento se mantiene.

 

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La justicia ha sido más efectiva para condenar la parapolítica costeña.

Aunque los congresistas vinculados son de casi todas las regiones del país, los políticos costeños han sido abrumadoramente condenados. De nueve condenados, ocho son costeños y uno de Caldas. Toca ver si es porque el escándalo arrancó por Córdoba, Magdalena, Sucre y Cesar con las revelaciones del computador de Jorge 40 que la justicia ha sido más ágil en esclarecer los vínculos de los senadores y representantes de esa región que de otras y si más pronto que tarde le llegará el turno a otros departamentos.
 

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La Corte Suprema sigue siendo el juez de la mayoría de los políticos vinculados a la parapolítica.

Aunque existe la percepción pública de que tan pronto la Corte Suprema les abre una investigación, los congresistas renuncian a su curul y a su fuero para ser investigados por la Fiscalía, que supuestamente sería más laxa, lo cierto es que de los nueve condenados, cinco lo fueron por la Fiscalía y cuatro por la Corte Suprema. De todos los vinculados, 48 están en manos de la Corte y el resto de la Fiscalía.
 

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La mayoría de los condenados han confesado sus vínculos con las autodefensas. Es poco lo nuevo descubierto por la justicia.

De los nueve condenados, salvo Erik Morris, Luis Eduardo Vives y Juan Manuel López, todos los demás se acogieron a sentencia anticipada confesando el delito de concierto para delinquir. Es decir que la justicia avanzó muy poco en el conocimiento de lo realmente ocurrido pues los condenados se limitaron a aceptar lo que ya había sido revelado por las investigaciones periodísticas y los mapas electorales de Claudia López.
 

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Los congresistas que han pagado condena lo han hecho solo por aliarse con los paramilitares para hacerse elegir.

Todos los condenados lo fueron por el delito de concierto para delinquir. La mitad de ellos, además, fueron acusados de constreñimiento al elector y/o alteración de resultados electorales. Ninguno ha sido condenado por testaferrato o complicidad en otros delitos cometidos por las autodefensas.
 

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Rara vez se le negó un carcelazo a los investigados por parapolítica.

Aunque sólo nueve congresistas han sido condenados, más de la mitad de los vinculados al escándalo han estado o están detenidos o presos.

 
 
 

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La legitimidad de uno de cada cinco votos para el Senado y uno de cada diez para la Cámara está cuestionada.

Los senadores elegidos en el 2006 lograron 10’793.408 votos en total. De estos, 2’298.656 votos pertenecen a los senadores que han sido vinculados al escándalo de la parapolítica en sus diversas fases, desde investigación previa hasta condena. Para la Cámara, la proporción es menor. De 10’780.668 votos para los representantes a la Cámara, 972.583 pertenecen a representantes cuestionados.
 

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La parapolítica ha afectado más al Congreso del 2006 que al del 2002 o la justicia se ha centrado más en el Congreso actual.

Aunque Mancuso se ufanó de tener su propia bancada en el Congreso del 2002, sólo cuatro congresistas de esa época fueron condenados, y nueve están en la etapa de instrucción, lo que significaría que sólo el 5% están cuestionados. Aunque vale aclarar que varios de los que pertenecieron al Congreso del 2002 se reeligieron en el 2006 y las acusaciones de sus vínculos con los paramilitares son previos a las elecciones del 2002.

 

 

Conjugue las diferentes variables para obtener más información sobre el escandalo de la parapolítica.

 

 

 

 

 

Enlaces relacionados
Vea estudio sobre el estado de la parapolítica realizado por Claudia López y Oscar Sevillano de la Corporación Arco Iris

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