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Por Laura Jaramillo · 07 de Julio de 2009

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Por primera vez desde los años 80 se está rompiendo el tabú y los Estados Unidos parecen finalmente dispuestos a re-evaluar su estrategia antidrogas. Sin embargo, hay poderosos grupos de interés que se opondrán a capa y espada a un cambio en la filosofía de prohibición y erradicación que ha servido de base, entre otras cosas, para el Plan Colombia. Entre ellos, el poderoso sindicato de guardias carceleros.

Con la nueva administración, se nota en Washington un cambio de actitud frente al tema de las drogas. En mayo, el nuevo “zar antidrogas” de Obama, Gil Kerlilowske, hizo un anuncio insólito para alguien en su cargo. Kerlilowske declaró que el término “War on Drugs” (guerra contra las drogas) no se usará más, puesto que es contraproducente y contrario a los esfuerzos por promover una política que favorezca el tratamiento médico sobre el encarcelamiento. El ex jefe de policía de Seattle llega con intenciones de empezar a tratar el problema desde el ángulo de salud pública, algo realmente controversial para el público gringo.

Además, hay dos proyectos de ley en proceso, uno en el Senado y uno en la Cámara, que buscan reevaluar las políticas de drogas. El demócrata Eliot Engel presentó un proyecto de ley para crear una comisión que revise y evalúe la política anti-drogas en el hemisferio.

“Miles de miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses se han invertido en combatir las drogas en América Latina y el Caribe. A pesar de nuestros esfuerzos, desde principios de los ochenta, el número de consumidores habituales de droga de marihuana, cocaína y heroína ha subido de manera constante. Claramente, ya es hora de reexaminar nuestros esfuerzos antinarcóticos aquí en Estados Unidos y en todas las Américas", dice el representante Engel en el comunicado que explica la creación de la Comisión que tendrá que recomendarle al Congreso y al Departamento de Estado nuevas estrategias para enfrentar la problemática de las drogas ilegales en el plazo de un año.

Por otro lado, la propuesta del Senador Webb propone evaluar la política antidrogas desde el ángulo del sistema penal y carcelario.

Los opositores
 

Aún existen fuertes grupos conservadores y de padres que apoyan una línea fuerte contra los narcóticos, pero los más grandes opositores a una nueva estrategia no lo hacen por motivos ideológicos, sino por intereses económicos

Como es de esperarse, las grandes corporaciones que se han beneficiado de los millonarios contratos de erradicación de drogas como el Plan Colombia y similares en Afganistán y otros países se oponen a cualquier política que cambie la estrategia. Pero hay otro grupo, que aunque es poco conocido, hará hasta lo imposible por obstaculizar el desarrollo de una politica más enfocada a la salud pública: el sindicato de guardias de prisiones.

"El grupo más influyente es el complejo industrial de prisiones: los policías, fiscales y el sindicato de guardias de prisión, que es uno de los sindicatos más poderosos de Estados Unidos", dijo a La Silla Vacía Ethan Nadelmann, director ejecutivo de Drug Policy Alliance, una de las personas que lleva más tiempo abogando por estudiar alternativas a la fracasada guerra anti-drogas.

Una reforma a la política anti drogas reduciría en gran medida la cantidad de presos en las cárceles gringas, y por lo tanto el número de empleos y las horas extras disponibles para los guardias. En ese país, el número de personas encarceladas ha aumentado exponencialmente desde los años ochenta, y hoy en día hay más de dos millones en la cárcel. Uno de cada cinco de ellos está tras las rejas por violaciones relacionadas con tráfico y posesión de drogas.

Solamente en California, donde el lobby de los guardias es uno de los más poderosos, el sindicato recogió casi dos millones de dólares para luchar contra la aprobación de una propuesta que buscaba reducir la duración de sentencias contra presos por delitos relacionados con porte de drogas.

Su poder es tanto, que muchos los acusan de tener totalmente dominado el sistema penal del estado. En los últimos veinte años, han logrado beneficios mayores a los de cualquier grupo similar. Por ejemplo, el salario de los guardias ha aumentado más que el de otros empleados públicos, y a pesar de necesitar solamente un curso de entrenamiento de seis semanas ganan más que los profesores, que necesitan un grado universitario.

Un cambio a fondo en la política anti drogas afectaría enormemente a los guardias, y a la multimillonaria industria carcelera en general, y no se quedarán de manos cruzadas. "Nunca hemos sido tímidos en hacer que nos oigan, y continuaremos haciendo eso. Recogeremos los recursos necesarios para lograr nuestro objetivo" dijo Lance Corcoran, portavoz del grupo.

Comentarios (7)

Juan Esteban Lewin

08 de Julio

328 Seguidores

Que buena nota. Interesante para nosotros y muy desconocido este tema. Ojalá ...+ ver más

Que buena nota. Interesante para nosotros y muy desconocido este tema. Ojalá puedan seguir pendientes de los avances y retrocesos de cuaqluier cambio en la política antidrogas de los gringos.

Además nos recuerda la relativa franqueza y transparencia con la que se hace el lobby allá. Segurmante no todo está sobre la mesa, pero las posiciones de muchos actores sociales se transmiten así, de frente. Se compartan o no sus posiciones, eso aydua a tener una democracia más profunda. Tomemos nota.

Lanark

08 de Julio

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Ese negocio de las cárceles, y el lobby tremendo que ejerce en todas las inst...+ ver más

Ese negocio de las cárceles, y el lobby tremendo que ejerce en todas las instancias del poder, es una de las razgos más impresionantes de república bananera que tienen los Estados Unidos.

Gabriela

08 de Julio

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De acuerdo con el comentario de juaneslewin.

Esta super inter...+ ver más


De acuerdo con el comentario de juaneslewin.

Esta super interesante esta nota, no sabía nada sobre el sindicato de los carceleros. Es muy importante saber este tipo de datos para entender lo compleja que es la tal "guerra antidrogas", pues ha sido un esfuerzo tan largo que se ha convertido en un monstruo particular. Espero ver muy pronto esfuerzos reales por encontrar un nuevo balance entre moral, salud pública y ley en todo este tema.

Santiago Giraldo Peláez

09 de Julio

0 Seguidores

Habría que ver cual de los sindicatos es el que se opone, porque hay varios. ...+ ver más

Habría que ver cual de los sindicatos es el que se opone, porque hay varios. Se supone que uno de los más poderosos y con mayor capacidad de lobby es el de California. En todo caso hay que agregar que muchas de las carceles en E.U. son administradas por empresas privadas como la "Corrections Corporation of America" que tiene a su haber más de 60 cárceles. Ellos tampoco verían con buenos ojos que se les reduzca la población carcelaria porque se les daña el negocio. Un bajonazo en la guerra contra las drogas seguramente afectaria el precio de sus acciones en la bolsa y las posibilidades de construir nuevas prisiones privadas.

El Comentador M...

10 de Julio

0 Seguidores

Pues ahí si están graves, la política criminal en manos de carceleros...

Pues ahí si están graves, la política criminal en manos de carceleros...

harry p

10 de Julio

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En muchos de los Estados gringos las cárceles son instituciones privadas. Bá...+ ver más

En muchos de los Estados gringos las cárceles son instituciones privadas. Básicamente maquilas negreras autosuficientes que viven del trabajo de los reclusos. Los reclusos rebajan sus penas a cambio trabajo con una muy baja remuneración. Ese es un sector muy fuerte de la economía, hay ciudades especializadas en prisiones. Así que, obviamente deben terner organizaciones dedicadas al Lobby para manipular la política criminal. Es un asunto de dinero. Mostrar los dientes y el cobre abiertamente no implica mejor democracia, lo que ello implica es una mayor mercantilización de la vida. Ir o no a prisión se termina conviertiendo en una cuestión de ir a hacer rico a alguien, no hay fines de prevención general o especial. No importa ni la sociedad en general, ni el individuo sujeto a la pena. El metal, eso es todo.

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