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Por Juanita León · 18 de Octubre de 2010

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En El Tiempo es común decir que “criticar a El Tiempo es un deporte nacional”. Y con la aparición en las dos últimas dos semanas del rediseño del periódico, de eltiempo.com, del nuevo periódico popular MIO y del nuevo canal por cable ET, hay más gente practicándolo.

Es fácil pensar que la nueva cara de El Tiempo es el primer aporte concreto de los dueños españoles al diario de mayor circulación en Colombia, pero lo cierto es que es el producto de un proceso de transformación que emprendió el periódico desde hace casi una década bajo el liderazgo de Luis Fernando Santos.

La transformación organizacional y periodística de uno de los más grandes conglomerados de medios del país que incluye al periódico de mayor circulación tiene consecuencias políticas para el país que han sido poco debatidas.

Cuando, en agosto de 2007, la familia Santos vendió el 55 por ciento de la Casa Editorial El Tiempo (CEET) a la casa editorial Planeta, de España, su presidente Luis Fernando Santos dijo en una entrevista que “se trataba de una alianza entre dos empresas, no la absorción de una por la otra”.

Tres años después, la participación de los Santos en el periódico –tanto a nivel accionario como editorial- es mínima. Juan Manuel Santos anunció antes de posesionarse como Presidente que había vendido su participación accionaria y la Revista Semana publicó en su sección de confidenciales de este fin de semana que Luis Fernando, el mayor accionista individual del periódico antes de la venta a Planeta, había vendido las acciones que le quedaban.

“Se espera que el único comprador interesado sea Luis Carlos Sarmiento, quien acaba de adquirir el 10 por ciento de la casa editorial”, dice el confidencial. “Con esto, el porcentaje de Sarmiento se podría acercar al 15 por ciento y quedaría con un puesto en la junta.”

 

 

 
Enrique Santos se retiró completamente del periódico en febrero de este año, tras 45 años de trabajar allí. Y aunque su primo Rafael Santos, el otro ex director hasta la llegada de Planeta, conserva formalmente un cargo como director de Publicaciones su influencia en El Tiempo es cero. Roberto Pombo, el actual director, era uno de los socios de Cambio y hoy es quien tiene la última palabra en el periódico.
 

 

 

El único Santos que todavía trabaja en el periódico es Diego, hijo de Rafael, que es el director de ElTiempo.com, pero que no tiene ningún poder directivo; Roberto Pombo, el director del periódico y la última palabra en lo editorial, no es Santos pero está casado con Juanita Santos, hermana de Pacho Santos.

De esta manera, El Tiempo llegó a su Centenario sin un Santos a la cabeza, algo que no sucedía desde los años 60 cuando Roberto García-Peña era su director. Y no solo eso, llegó a los cien años sin ser una empresa colombiana.

La Silla Vacía entrevistó a varias personas que trabajan o trabajaron en el diario y la mayoría de ellas cree que la ausencia de los Santos se siente sobre todo a nivel simbólico. Y que su salida simplemente cristalizó aún más la transformación de la Casa Editorial El Tiempo de una empresa familiar con vínculos con el Partido Liberal y la política en una empresa moderna de entretenimiento orientada principalmente hacia el negocio.

El mayor cambio de El Tiempo tiene que ver con el famoso proceso de ‘Convergencia’, que le ha permitido al periódico resistir no sólo la crisis económica sino también el desafío planteado por Internet y que consiste en una producción casi industrial de la información.

Normalmente, las salas de redacción en el mundo dividen su trabajo y los equipos de periodistas por ‘fuentes’: económica, política, judicial, internacional, etc. Cada sección tiene sus reporteros que cubren estos temas de manera habitual, escriben las historias que son luego revisadas por el editor de sección y publicadas con el visto bueno del jefe de redacción.


Desde hace casi tres años, la sala de redacción de El Tiempo no funciona así. Opera bajo unos principios de productividad más parecidos al de una empresa que produce bienes de consumo masivo.

La Casa Editorial El Tiempo tiene unos editores ‘temáticos’ que tienen bajo su cargo un equipo de reporteros que cubren economía, política, etc. y una vez escriben sus historias (que son además cada vez más multimedia) y las revisa el editor temático, las meten a lo que denominan ‘una bolsa de contenido’.

Los ‘editores de producto’, es decir, el editor de El Tiempo, o del punto com o de CityTV, o del nuevo canal ET, o de Don Juan, o de Portafolio, o de Cambio (cuando existía) o de Vivein.com revisan la oferta de esta bolsa de contenido y escogen la nota que les interesa y la adecúan a su medio.

De esta manera, una misma nota escrita por un solo reportero alimenta varios productos periodísticos lo que permite mejores economías de escala y una mayor productividad por reportero.

 

 

 

El rediseño

 

 
En la página editorial ha habido algunos cambios. María Jimena Duzán, una de las columnistas más críticas que tenía el periódico se fue a Semana. Y María Isabel Rueda, más gobiernista, volvió a El Tiempo. El único nuevo columnista que llegó luego de la compra por parte de los españoles es José Obdulio Gaviria, el ex asesor de Uribe.

 

 Este cambio generó grandes resistencias entre los periodistas y sobre todo entre los editores de El Tiempo, que sentían que perdían la oportunidad de acompañar el trabajo del reportero desde la discusión del ángulo de la nota hasta su publicación. Pero al final, todo el mundo se acomodó.

Lo mismo sucede ahora con el rediseño. El nuevo diseño de El Tiempo estuvo a cargo de Mario García , un cubano de Miami que ha llevado a cabo los últimos cuatro rediseños de El Tiempo y de cientos de otros periódicos incluido The Wall Street Journal y Die Zeit.

El objetivo del rediseño es responder al desafío que plantea Internet y que amenaza la supervivencia de los diarios impresos.

“Es una apuesta por empaquetar el contenido con miras a la audiencia de los próximos cien años”, dijo Andrés Mompotes, el jefe de redacción de El Tiempo, a La Silla Vacía.


Explicó que la idea era ponerse a tono con la forma como la audiencia consume ahora la información: quiere leer rápidamente lo más importante (Debes Saber), deja para más tarde los artículos que quiere leer en profundidad (Debes Leer) y quiere obtener información práctica y consejos sobre salud, educación y entretenimiento (Debes Hacer).

“Hemos hecho encuestas para medir el impacto del rediseño y más del 90 por ciento está contento con el cambio,” dice Mompotes.

Entre los periodistas de El Tiempo posiblemente el índice de satisfacción sea inferior. Varios consultados por La Silla Vacía sienten que con la desaparición de las secciones fijas y el protagonismo que ahora tienen las fotos y los gráficos la ‘tiranía del diseño’ se impone sobre el texto en desmedro de la información.

“No hay nada importante que uno pueda decir en tres párrafos”, dijo a La Silla Vacía uno de los reporteros. “Ya uno ni firma, para qué?”

El temor de algunos periodistas es que si antes era difícil, ahora con la nueva lógica del diario y las nuevas restricciones de espacio sea imposible realizar un periodismo con un mínimo de profundidad e impacto político.
De hecho, cuando la semana pasada El Espectador se ganó siete premios Simón Bolívar y El Tiempo ninguno (Don Juan ganó el de Crónica), hubo un debate interno sobre la calidad del periodismo que estaban produciendo.

 

 

El impacto político

 

 

 

La apuesta de El Tiempo es convertirse en una verdadera empresa multimedia. En las últimas dos semanas, no solo sacó el rediseño del periódico, sino un nuevo canal de televisión por cable y un nuevo periódico popular. Estos dos últimos medios junto con ADN fueron liderados por los nuevos dueños de Planeta. También fue su decisión acabar la revista Cambio.

Aunque de vez en cuando sacan una historia que pone al ‘país político’ a hablar, las grandes historias de los últimos años no han sido puestas en la agenda por El Tiempo a pesar de que el tamaño de su sala de redacción supera con creces la de todos los demás medios: las chuzadas es de Semana, Agro Ingreso Seguro de Cambio, el escándalo de los Nule, de El Espectador, etc.

Mompotes cree que ese temor es injustificado. “Ahora en el cuadernillo del Debes Leer podemos contar con dos páginas y media blancas para reportajes, en las que no hay pauta”, dijo a La Silla Vacía Mompotes. “No vamos a perder nuestro papel de vigilancia del poder”.

“A partir del Frente Nacional, (El Tiempo) convertido en la encarnación misma del colaboracionismo bipartidista, se retiró al núcleo duro de la defensa acrítica del sistema, representado por sus sucesivos gobiernos, fueran los que fueran y actuaran como actuaran”, dijo Antonio Caballero en una columna escrita en el 2007 en el que predecía que los lectores perderían con la venta del diario a Planeta.

Esta ‘asepsia crítica’ de El Tiempo se ha intensificado con la llegada de los nuevos dueños y no porque se metan en el contenido editorial, que no se meten, sino porque su interés principal en Colombia es económico y eso permea la sala de redacción aunque ellos nunca hablen con un periodista.

El interés estratégico más importante de Planeta cuando compró la CEET era obtener la licencia del Tercer Canal.

Como gran parte la decisión dependía del gobierno de Uribe, que estaba sobrerepresentado en la Comisión Nacional de Televisión, El Tiempo. como los medios del grupo Prisa e incluso los que no competían por el canal pero no les convenía que se adjudicara como los dos canales de televisión privada RCN y Caracol, sacrificaron calidad periodística en aras de sus intereses empresariales, como lo resaltó Rodrigo Pardo en su discurso durante la entrega de los premios de Periodimos Simón Bolívar.

El cierre de la revista Cambio e incluso la salida de Claudia López como columnista fue interpretada por muchos como una respuesta a este interés de congraciarse con el gobierno, a pesar de que los directivos de El Tiempo siempre han defendido que lo primero obedeció a que la revista no generaba utilidades y lo segundo a que López había hecho una crítica injusta a los periodistas del diario.

Ahora que la adjudicación del Tercer Canal a Planeta se enreda aún más con la llegada de Juan Manuel Santos al poder –pues no sería muy bien visto que lo adjudique a sus parientes que aún conservan una participación minoritaria- toca ver si cambia esto el cubrimiento de El Tiempo.

Varios de los periodistas consultados creen que no. Que lo que más influye en el tipo de periodismo que hacen hoy en día es el nuevo sistema de producción de contenidos y una decisión empresarial de llegarle a audiencias más grandes con productos más multimedia, y respondiendo de manera más eficiente a lo que la gente quiere consumir. Darle a la gente lo que quiere saber y no necesariamente lo que algún poderoso quiere evitar que se sepa.

Nota de la editora: Después de publicada la historia, el reportero José Alberto Mujica nos escribió contándonos que fue quien fue de corresponsal en Chile y que sí publicaron las notas que envió desde allí, contrario a lo que nos habían dicho colegas suyos en el periódico. Nos adjuntó este link como un ejemplo de una de sus notas publicadas. Ofrecemos disculpas a él y a los lectores por este error y ese párrafo fue retirado de la nota.
 

 

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xiaozhengm

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