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Por Juanita Vélez · 31 de Marzo de 2016

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Desde ayer, el gobierno de Juan Manuel Santos tiene dos mesas de negociación. La de las Farc, que ya completó tres años de instalada y la del ELN, que luego de muchos intentos infructuosos concertó finalmente una agenda formal para un diálogo que debe conducir al desarme. Pero hay una tercera mesa que, aunque no se ha inaugurado, desde noviembre del año pasado está dando los primeros pasos para sentarse a negociar con el gobierno: la Mesa Social para la Paz.

Una mesa que, básicamente, busca abrir una negociación con delegaciones, tiempos, y puntos en una agenda para que distintas organizaciones sociales y gremios se sienten con el gobierno para hablar sobre las “causas estructurales que nos llevaron a esta guerra”, según le explicó a La Silla Pilar Ramos, miembro del Congreso de los Pueblos.

Dos miembros de las organizaciones que hacen parte de la Mesa Social le confirmaron a La Silla que la próxima semana, entre el 7 y 9 de abril, se van a reunir en Chinauta, Cundinamarca, con expertos suizos en negociaciones de paz. “Ahí la idea es capacitar a los voceros en negociar y ver como ha sido el posconflicto en otros países”, le dijo a La Silla, el senador del Polo, Alberto Castilla.

La idea de la Mesa coge fuerza, sobre todo ahora que el ELN y el gobierno tienen como primero, segundo y tercer punto de la agenda la participación de la sociedad civil. Un pulso que le ganó esa guerrilla al Establecimiento y que muy probablemente tendrá como protagonista a esta Mesa Social para la Paz.

Lo que buscan

Por ahora, lo que existe para crear esta tercera mesa, es un comité promotor. Lo integran miembros de 42 organizaciones sociales de todos los colores y orígenes pero con ciertas características en común. Todas son más de izquierda que de derecha, tienen un arraigo grande en el territorio, y la mayoría forman parte del Congreso de los Pueblos o de Marcha Patriótica.

Hay miembros de la Cumbre Agraria; está la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), el Proceso de Comunidades Negras (PCN), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el Movimiento de Mujeres por la Paz, el Movimiento Social de Discapacidad en Colombia (Mosodic), la Federación de Trabajadores Minero Energéticos y la Iglesia Presbiteriana, entre muchos otros. (Ver lista completa aquí).

La idea de crear la Mesa salió de una reunión hace tres años del Congreso de los Pueblos, un movimiento que reúne a trabajadores, indígenas, afros y estudiantes alrededor del tema de la paz y que  inciden donde el ELN tiene presencia.

Acordaron crear un diálogo nacional para hablar de paz y buscar un mecanismo para sentarse con el gobierno.  

En abril del año pasado, lanzaron la propuesta de la Mesa a otros sectores y cogió fuerza.

Comenzaron a reunirse en varias partes. Cada organización prestaba su sede y por lo menos una vez al mes se encontraron a darle forma a la idea.

Luis Fernando Sanmiguel, reverendo de la Iglesia Presbiteriana, le contó a La Silla que varias reuniones se hicieron en el Colegio Americano en Bogotá, donde él es el padre. “Ahí hemos estado hablando de la filosofía, de lo que buscamos. Pero le repito: esto apenas está arrancando. Falta mucho para que esto sea una mesa de verdad”, dice.

“Los temas de fondo, como una reforma grande a la salud, a la educación, el modelo económico. Todo eso son propuestas que no van a la mesa con las insurgencias y las organizaciones sociales tienen la necesidad de que la paz sea con la sociedad civil”,dice el senador Castilla.

Lo que buscan, según Pilar Ramos, del Congreso de los Pueblos, es que: “se abra una negociación de la sociedad con el gobierno porque hacer la paz es más que negociar con actores armados. Si no atacamos las causas, firmar con el ELN o las FARC va ser una paz incompleta. Nosotros queremos completarla”.

A la iniciativa se han ido sumando políticos, sobre todo de izquierda como Ángela María Robledo de Alianza Verde e Iván Cepeda y Alberto Castilla del Polo. Según Pilar, ya han tenido acercamientos con el partido Liberal, pero no nos dió nombres propios.

El comité promotor se reunió el 5 de noviembre del año pasado y sacaron un llamamiento público. En el documento presentan la Mesa como: “un escenario donde nos encontremos cara a cara el movimiento popular y los poderes institucionales y económicos para debatir sobre los problemas que aquejan al país”.

Al llamamiento se le sumaron organizaciones internacionales como Servicio Paz y Justicia de Argentina (SERPAJ), y se ofrecieron a prestar todo el apoyo que necesiten para conformar la Mesa.

A ese encuentro de noviembre, invitaron al ministro del Interior, Juan Fernando Cristo y al Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo. Pero ninguno fue y las seis fuentes consultadas para esta historia dicen que todavía no han tenido acercamientos formales con el gobierno pero que para allá van.

Cumbre agraria ¿parte dos?

Desde hace dos años, ya existe una Mesa formalmente instalada entre el gobierno y la organizaciones de la sociedad civil con la Cumbre Agraria, un movimiento que reúne buena parte de los sectores campesinos de las zonas más abandonadas del país.

Una fuente del gobierno le dijo a La Silla que para ellos ésta Mesa es casi lo mismo que la Cumbre Agraria y que esas conversaciones ya arrancaron hace rato. La Cumbre nació en marzo de 2013 en Bogotá y el gobierno negoció con ella durante el paro agrario, solo hasta octubre de 2014 fue oficialmente reconocida como un actor político con un espacio formal para seguir negociando sus reivindicaciones con el gobierno.

Lo que pasa es que, como le explicaba a La Silla Andrés Gil, miembro de la Cumbre Agraria: “mientras la cumbre ya tiene una dinámica propia que nació desde el paro agrario, la Mesa busca reivindicar el movimiento social y popular y eso involucra otros temas adicionales al campo.”

En la Mesa quieren que se hable del modelo económico, de una reforma estructural a la salud, a la educación y a la postura del gobierno frente a los temas minero energéticos, además de qué va pasar con el Fondo de Tierras que se discute en La Habana.

“La Mesa es un instrumento de negociación sobre la agenda social que no está siendo discutida ni con las Farc ni ahora con el ELN” dice Germán Roncancio, líder del Cauca y del Congreso de los Pueblos.

Como con el ELN la sociedad civil va a estar más presente y entre otras cosas va a definir la agenda de una negociación que solo arranca con una agenda procedimental pero no temática, es una ventana de oportunidad para ellos. De hecho, el ELN grabó un video aplaudiendo el llamamiento para crear esa Mesa. 

Guillermo Pérez, vocero del Congreso de los Pueblos para el Caribe, dice que la Mesa podría participar en la del ELN, si se discuten los temas que quedaron por fuera de La Habana.

Para otros, como Germán Roncancio, también del Congreso de los Pueblos, esta Mesa no tiene sentido con el ELN porque busca reivindicar la agenda social que en ninguno de los diálogos con las guerrillas se va a poder discutir tan a fondo.

“La gracia es que la sociedad civil deje de ser un insumo y se convierta en protagonista de un diálogo no solo con el gobierno. También con gente que nunca se ha sentado como los grandes empresarios.”

Desde adentro o por el ladito, lo que es claro es que de esta Mesa se comenzará a oír más y más.


 

Comentarios (2)

Jose Mario Aristizabal

31 de Marzo

0 Seguidores

Si se van a desmovilizar los sindicatos y demas amigos de la guerrilla entonce...+ ver más

Si se van a desmovilizar los sindicatos y demas amigos de la guerrilla entonces si puede ser serio que buscaran la politica, ahora solo falta que dejen las armas en la puerta de la carcel y ya.

Jorge Ulises Casas Jerez

01 de Abril

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Si nos atenemos a una interpretación filosóficamente materialista dialéctic...+ ver más

Si nos atenemos a una interpretación filosóficamente materialista dialéctica, los fenómenos ideológicos, políticos y sociales, como los que estamos presenciando en el país, son efecto de la estructura económica, es decir, histórica de la sociedad colombiana. La conclusión es, entonces, que si no se cambia esa estructura económica, esos fenómenos persistirán así cambien sus manifestaciones, es decir, sus formas. Una estructura nueva ha de ser de carácter solidario, esto es, una economía solidaria que, inclusive, está normatizada en la ley 454 de 1998; solo así podremos poseer un piso real en la perspectiva de unas mejores condiciones sociales, políticas y culturales.

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