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Por Eduardo Briceño Florez · 02 de Julio de 2020

Foto tomada de la página de La Comisión de la Verdad

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Las terribles noticias de crímenes sexuales por parte de militares contra niñas indígenas de pueblos como embera, nukak y arhuaco, y el reconocimiento del comandante del Ejército, Eduardo Enrique Zapateiro, de que hay 118 uniformados, entre oficiales y suboficiales, con investigaciones por casos de abuso sexual, ponen de presente una terrible realidad que debe ser revisada y que evidencia la vulnerabilidad de niñas y mujeres de todo el territorio. 

Para hablar al respecto, entrevistamos a Patricia Tobón Yagarí, comisionada de la Comisión de la Verdad, que nació de los Acuerdos de Paz de La Habana y tiene a cargo el relato de lo que nos ocurrió en medio siglo de conflicto. 

Tobón Yagarí es indígena embera, abogada especializada en derecho constitucional y  lidera el enfoque étnico en la Comisión.

La Silla Vacía: ¿Qué opinión tiene de las recientes noticias que involucran a militares en hechos de violencia sexual en contra de niñas indígenas?

Patricia Tobón: Estos casos evidencian una práctica recurrente hacia las niñas y mujeres indígenas en los territorios donde hoy existe la presencia de la Fuerza Pública, pero también donde hay conflicto armado. No son algo nuevo, ni tampoco son los únicos que he conocido en mi trabajo en la Comisión de la Verdad ni antes de llegar aquí.

L.S.V.:¿Puede uno hablar de una sistematicidad dentro de las zonas de conflicto en contra de niñas indígenas?

P.T.: La violencia sexual hacia las niñas y mujeres indígenas es algo recurrente. Es una práctica cotidiana y que no solamente se ha dado por parte de la Fuerza Pública, sino también por parte de los distintos actores armados.

Pero aquí hay un patrón que tiene un tema de fondo. La Fuerza Pública está compuesta por ciudadanos colombianos y en particular quienes cometieron estos actos son jóvenes colombianos. Siete personas que deciden juntarse, pensar y ponerse de acuerdo para hacerlo (en el caso de la niña embera). Esto lo que evidencia es una práctica cultural de violencia sexual que existe en la sociedad colombiana.

Ahora, este patrón es llevado al marco del conflicto armado y muestra a unos jóvenes que son militares o que se fueron a las guerrillas u a otro grupo armado que ejercen violencia en contra de las mujeres indígenas. Lo hacen de una manera naturalizada porque traen unas creencias de que a las mujeres indígenas se les puede hacer todas esas violencias y que a nadie le importa.

La Fiscalía tiene una serie de anexos reservados sobre violencia sexual sobre los cuales no hay avances en los procesos de investigación y judicialización. Eso también muestra cómo las diferentes omisiones institucionales han contribuido a que esa práctica siga siendo recurrente por parte, no solamente de la Fuerza Pública, sino de colonos. Que sea un asunto reiterativo

L.S.V.: ¿Hay algo en el entrenamiento militar que de pronto propicie este comportamiento?

P.T.: Es un tema mucho más de fondo que tiene que ver con la cultura y la formación sobre los pueblos indígenas de la sociedad colombiana. Porque no solamente es la violencia sexual, sino las múltiples violencias que reciben los pueblos indígenas y las mujeres indígenas de la sociedad colombiana.

La sociedad colombiana está formada para ver a los pueblos indígenas como pueblos salvajes, pueblos que no se comprenden. Es una formación colonial que aún no se ha superado en el país. Todavía hay una construcción social del indígena como “buen salvaje”. Y a eso se le suma que somos una sociedad machista donde se concibe el cuerpo de la mujer como un objeto sexual y como objeto de dominación y control. Entonces, eso es un asunto que es anterior al de las Fuerzas Militares.

Los militares tienen esas prácticas. Las tienen como ciudadanos colombianos que entran a una institución y que aprovechan su rol de estar como sujetos armados

P.T.

L.S.V.: Pero sobre las Fuerzas Militares en concreto...

P.T.: Claro que sí. Los militares tienen esas prácticas. Las tienen como ciudadanos colombianos que entran a una institución y que aprovechan su rol de estar como sujetos armados en los territorios para imponerse y para hacer abusos sexuales hacia las mujeres indígenas.

Es decir, si me pregunta si hay una sistematicidad en el sentido en que los jefes de la Fuerza Pública emitieron alguna resolución o tuvieran una doctrina que implica estos actos como parte del actuar de las Fuerzas Militares, yo no podría decir eso. La Comisión de la Verdad no tiene elementos para decir eso.

Pero sí hay una práctica y hay una permisividad de parte de los directivos de la Fuerza Pública al no llevar a cabo todo el proceso, no solamente de retiro de estas personas, sino de lograr la judicialización de estas personas. Y no solamente de la Fuerza Pública, también de la Fiscalía y de las entidades competentes.

El no desarrollar protocolos e inclusive transformar algunos asuntos institucionales en relación con la protección de esas comunidades y de esas mujeres y niñas indígenas es también una permisibilidad. Y esto se conoce hace mucho tiempo.

L.S.V.: ¿Se conocen cifras de violencia sexual en contra de mujeres y niñas indígenas?

P.T.: En este momento estamos terminando de sistematizar lo que tenemos. Pero yo le quiero decir algo, estas cifras las tiene la Fiscalía hace muchos años, pero no son públicas.

Pero esto tampoco es nuevo para las Fuerzas Militares. Lo que acaba de decir el General Zapateiro sobre violencia sexual en contra de menores es algo que se conoce hace mucho tiempo. Hay una cantidad de denuncias por abuso sexual, por acoso sexual, por violencia sexual en contra de sus miembros. Y esto no es algo nuevo.

L.S.V.: ¿Hay registros de violencia sexual al interior de las comunidades?

P.T.: Claro, al interior de las comunidades hay violencia sexual y al interior de las comunidades hay violencia de género, como en el resto de la sociedad nacional.

L.S.V.: ¿Los círculos de pobreza, falta de acceso a la educación, entre otras, hacen que las niñas indígenas estén más expuestas a estas violencias?

P.T.: Mira, yo te voy a decir que aquí podemos caer en análisis que tienen sesgos de discriminación racial hacia las mujeres indígenas.Cuando se ha hablado sobre las violencias sexuales de las mujeres indígenas aparecen justificaciones y explicaciones permisivas y justificadoras. La violencia sexual es una violencia sexual.

Mucha gente cree que estas niñas se prostituyen voluntariamente. Pero esta discusión no la tendríamos si se tratara de una niña blanca.

L.S.V.: Una niña blanca, estrato seis, de Bogotá tiene muchas menos posibilidades de ser violada...

P.T.: Yo no podría decir que eso. Pero sí podría decir que hay más probabilidades de que si hay una violencia sexual hacia una niña de estrato seis y blanca haya un proceso de judicialización.

L.S.V.: Se habla de los indígenas como si fueran una unidad. ¿Hay más registro de violencias hacia ciertas comunidades, que hacia otras?

P.T.: Todas las poblaciones indígenas reportan, todas, hechos de violencia sexual. Bien sea por parte de la Fuerza Pública, por parte de los grupos armados, o por otras personas de la sociedad. En todos los territorios hay numerosos casos, no hay uno solo que no tenga. Las mujeres y niñas indígenas han padecido esta violencia en todo el territorio.

L.S.V.: Estas violaciones tienen un impacto comunitario muy grande...

P.T.: La situación de las comunidades indígenas en el marco del conflicto armado es lamentable. Los grupos armados se tomaron a las comunidades indígenas y han hecho de sus territorios el epicentro de la guerra. Las comunidades indígenas están en la mitad de un fuego cruzado. En este tipo de casos, muchas veces las comunidades no saben cómo proceder.

Muchas veces se trata de convencer a las comunidades de que no digan nada al respecto. Y es que en los casos de las violencias sexuales hablamos de asuntos muy íntimos del ser humano y de las mujeres.

L.S.V.: Hay otro debate sobre las jurisdicciones que deben actuar en estos casos...

P.T.: No hay excusa para que la autoridad nacional no de tramite al acceso a la justicia de una mujer que haya sido víctima de violencia sexual. Esto es algo básico de los Derechos Humanos y el derecho al acceso a la justicia de cualquier víctima. Entonces, en ese sentido, no hay argumento de jurisdicciones para que la sociedad, para que la institucionalidad nacional ordinaria, avance con estos casos.

Si ellas no acceden a una justicia al interior de sus comunidades, la justicia ordinaria debe actuar sin vacilaciones.

L.S.V.: ¿Cuáles son los retos para contar esta verdad?

P.T.: En el tema de la violencia sexual tenemos un reto grande y es generar confianza con las comunidades. Pero también, un esfuerzo por entender sus realidades y generar metodologías que así lo permitan. Es necesario tratar de entender qué repercusión tienen estos hechos al interior de sus sociedades, para ellas, para sus familias.

L.S.V.: ¿Cómo ha visto esta reacción mediática de los últimos días?

P.T.: Hay una generación de colombianos y colombianas que está despertando y que saben que hay una deuda histórica con los pueblos indígenas. Una generación que reconoce que las poblaciones indígenas y las mujeres indígenas padecen estas múltiples violaciones y que hay una deuda para la exigibilidad de sus derechos, para que haya sanciones.

Creo que esa conciencia la tienen hoy sobre todo muchos jóvenes y muchas personas comprometidas con un cambio de país, un país incluyente, un país que vea las realidades de las poblaciones rurales, de las poblaciones marginadas, discriminadas y que saben que este país no va a poder avanzar si las poblaciones indígenas y las poblaciones rurales no mejoran en el reconocimiento de sus derechos.

Creo que eso es algo muy importante en este proceso que estamos intentando construir desde una transición de la guerra hacia la paz. De una transición de un país que ha tenido tratos discriminatorios a un país que sea incluyente.

Comentarios (1)

coronado

02 de Julio

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increible la perversion del lenguaje mamerto: esconden toda la violencia sexua...+ ver más

increible la perversion del lenguaje mamerto: esconden toda la violencia sexual al interior de las comunidades como "discriminacion" y solo habla de la violencia de los militares --que seguro es poca comparada con la de los machos indigenas contra todas esas niñas a las que tontas como esta poco le importan mas alla de su utilidad para atacar a otros.

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