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Por Efraín Rincón · 17 de Noviembre de 2020

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A Europa ya llegó una segunda ola de covid, y países como España, Inglaterra, Italia o Francia están desempolvando estrategias que van desde cierres masivos hasta restringir la movilidad o toques de queda.

Eso ha puesto a la gente a dudar de si viene un cierre masivo en Colombia, tanto que el Ministerio de Salud ha desmentido desinformación y nosotros hicimos un detector al respecto:

Efectivamente, el Gobierno y expertos en epidemiología coinciden en que seguramente no vienen cierres masivos pero sí algunas medidas más localizadas.

Cuántas, cuándo y las demás circunstancias dependen de cómo se comporten indicadores como el nivel de ocupación de camas UCI o la tasa de mortalidad. Y de la decisión de los políticos, especialmente del Presidente.

Recurrir a una cuarentena sería muestra de fracaso

La cuarentena que vivió el país entre el 25 de marzo y el 31 de agosto le sirvió para ganar tiempo: pasó de tener 5.346 camas en unidades de cuidados intensivos (UCI) en febrero a 10.693 en octubre y a más de 11.000 hoy, de no poder hacer pruebas de covid y tener un solo laboratorio a hacer más de 50.000, y de cerrarse para tratar de protegerse a tener una estrategia para rastrear casos, el Prass, que ha tenido un arranque lento pero se ha fortalecido con personal y un call center.

“Los cierres se justificaron en su momento para generar mayores capacidades. Estas capacidades ya están”, resume Andrés Villamizar, coordinador nacional de Prass. “Estamos mejor preparados”, puntualiza el viceministro de Salud, Alexander Moscoso.

Según el Gobierno, con estas capacidades mejoradas, el Prass y la vigilancia epidemiológica, no habría necesidad de otra cuarentena nacional. “No están programados cierres generales”, es como lo dice Moscoso.

Sin embargo, el Viceministro recuerda que eso también depende del comportamiento de la gente, por lo que la cuarentena hoy es improbable pero no imposible. 

Para definir si habrá una, o si hay otras restricciones, el Gobierno revisa cuatro aspectos:

  • La ocupación de las UCI, que da un panorama en el corto plazo de la pandemia.

  • El crecimiento de casos que muestra si está creciendo un brote (pero saben que está influenciado por cuántas muestras hacen; a más muestras, seguramente más casos). 

  • Tasa de positividad (cuántas personas de las que se haceN prueba salen positivo; complementa la anterior). 

  • Tasa de mortalidad (cuántos de los enfermos mueren)

Como esas cifras cambian de región en región, Moscoso no descarta que se tenga que aislar ciertas áreas o sectores.

En las regiones tampoco se plantean cierres (por ahora), pero sí otras medidas

En Colombia, como en la mayoría de países, más que una situación nacional de la pandemia, hay “pandemias” regionales con diferentes ritmos infección y momentos distintos

Por eso, la pregunta más que por una cuarentena nacional es por la que puede haber en cada lugar: hacer una en todo el país sería un nuevo golpe brutal para la economía, el empleo y la salud mental.

Así, lo que se viene parece ser lo que dibujó un influyente artículo de inicios de la pandemia global: un martillazo inicial de una cuarentena fuerte, y luego una “danza” con restricciones menores.

“Las medidas se toman con base en lo que estamos viviendo y en la situación de cada región”, explica Carlos Álvarez, coordinador nacional de estudios covid ante la Organización Mundial de la Salud y uno de los epidemiólogos que le habla al oído al presidente Iván Duque.

Esa diversidad se nota en que Antioquia está subiendo hacia el segundo pico, al igual que Valle del Cauca y Bogotá (que van más lento), mientras Huila y Caldas hasta ahora pasan por su primer pico, y Atlántico o Córdoba pasaron un primer pico y no se ve venir uno nuevo. 

Esas diferencias se pueden ver en la segunda gráfica de Rafael Unda, con datos oficiales:

Antioquia ha ocupado la atención en los últimos días, porque la mortalidad está en aumento y solo queda un 26,4 por ciento de UCI libres. 

Por eso, la semana pasada el Ministro de Salud, Fernando Ruiz, instaló allí un Puesto de Mando Unificado (PMU) y el jueves se reunió con el Gobernador de Antioquia, Anibal Gaviria, y los alcaldes de Medellín, Daniel Quintero, y de municipios cercanos para revisar la situación del Valle de Aburrá. 

Según Ruiz, una de las preocupaciones es que calculan que un alto porcentaje de los antioqueños todavía pueden enfermar de covid, y por eso en el PMU decidieron poner ley seca y toque de queda el pasado puente y que desde hoy todos los bares en municipios de moderada y alta afectación (es decir aquellos con una tasa casos por millón de habitantes considerable o que tienen indicadores de riesgo elevados como los que mencionamos más arriba) por covid deberán cerrar antes de la medianoche.

La idea es que haya menos accidentes de tránsito para que el sistema de salud se pueda concentrar más en el covid, y que se reduzca la interacción social para que haya menos contagios porque, como dijo el Viceministro a La Silla, el Día del amor y la amistad y los partidos de Colombia de septiembre “generaron un aumento importante de casos”.

Esa situación contrasta con la de Barranquilla, que fue foco de atención en junio, cuando atravesó por un  brote muy fuerte, pero hoy sus UCI solo están ocupadas en un 50 por ciento, y apenas un 26 por ciento por pacientes covid.  

Jorge Acosta, epidemiólogo y profesor de la Universidad del Norte en esa ciudad, le explicó a La Silla que si el número de personas que han dado positivo por covid siguen bajo control, “los niveles de ocupación continuarán siendo bajos”. 

En una situación intermedia está el Valle del Cauca, que nunca ha pasado por un pico como el de Barranquilla pero tampoco está como Antioquia. Allí la Secretaría de Salud nos dijo que “la situación todavía es manejable”. 

Y en Bogotá, donde hace unas semanas la alcaldesa Claudia López alertó de la posibilidad de un nuevo cierre si se producía un nuevo pico, el secretario de Salud, Alejandro Gómez, recientemente dijo que no creen tener que recurrir a él incluso con un posible segundo pico entre ahora e inicios de diciembre. 

La alcaldesa Claudia López ha dicho que, como las clases no se reactivaron en la mayoría de colegios este año, el posible segundo pico no ha ocurrido y espera mantener los casos en una meseta en lo que queda del año. Pero que no descarta un aumento en enero, lo que podría llevar a nuevas restricciones. 

Cualquier decisión que tomen tendrá que pasar por la lupa de los ministerios de Salud e Interior, que son quienes al final tienen la última palabra sobre medidas radicales. 

Es decir, que se cierre al final será decisión de Iván Duque, como establece el decreto que sacó en marzo para enfrentar la crisis, y que dice que la pandemia se maneja como un problema de orden público, en el que el Presidente puede dar instrucciones a los gobernadores, y éstos a los alcaldes.  

Pero eso no es tan sencillo, como muestra la guerra fría entre el gobernador de Antioquia, Anibal Gaviria, y el alcalde de Medellín, Daniel Quintero. 

Lo que viene

En los próximos meses saldrán los resultados de los estudios que buscan saber cuánta gente ya se ha infectado con covid en cada región. 

El Instituto Nacional de Salud encabeza un estudio serológico (con pruebas de sangre) para responderlo; en él toman muestras al azar, como en una encuesta, para saber qué porcentaje ha desarrollado anticuerpos contra el virus. 

Estos resultados permitirán tener una idea no solo del comportamiento del virus en el pasado, sino de qué tan grande es el riesgo a futuro, asumiendo que probablemente existe una inmunización importante entre quienes tienen esos anticuerpos.

Por ahora hay un dato alentador.

El jueves, Infectious Diseases Society of America publicó un estudio de investigadores colombianos (pueden encontrarlo aquí) que señala que en Montería, Córdoba, alrededor del 55,3 por ciento de las personas tienen anticuerpos.

Eso no solo quiere decir que a más de la mitad de monterianos ya les dio covid sino que, como explicó la epidemióloga Isabel Rodríguez, de la Universidad de California en San Francisco, probablemente la ciudad estaría cerca de una inmunidad colectiva. 

Además, es probable que lo mismo ocurra en lugares que tuvieron altas tasas de muertes en un pico agudo, como Leticia, Barranquilla y Soledad. 

Que esos niveles sean probables son una señal de que la danza puede dejar de lado algunas ciudades o departamentos. Pero no es solo eso.

Para la experta Silvana Zapata, que trabaja con la secretaría de Salud de Antioquia, algunas gobernaciones y alcaldías no le han apostado a fortalecer lo suficiente capacidades para enfrentar el covid, y eso probablemente se verá con la tendencia natural a viajar y reunirse en diciembre y fin de año.

Por eso, si bien hoy el Gobierno espera que los casos y las muertes no encuentren otro pico, si las medidas de vigilancia de las autoridades y autocuidado de la gente aflojan durante el mes en que la natilla, el buñuelo y las novenas llaman a la gente a reunirse, una nueva cuarentena podría estar más cerca de lo que parece.

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