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Por Juanita León · 30 de Agosto de 2020

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Ahora que se termina la cuarentena, el gran interrogante es cuándo podrán volver los niños a los colegios.  Desde varios sectores, han alertado sobre el impacto que pueda tener sobre ellos el encierro.

¿Cómo serán en 2030 esos niños que están encerrados hoy?

En nuestro nuevo episodio del podcast de La Silla El Futuro del Futuro, hablamos con Ayelén Sidún, una académica argentina que lleva años estudiando el fenómeno de la juventud, sobre cómo serán los jóvenes del futuro.

Sidún, profesora de la facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Plata, cree que no muy diferentes a los jóvenes de hoy.  Lo que si cree que cambiará es que la juventud será cada vez más larga.

Esta es la entrevista editada.

La Silla Vacía: Ser joven hoy no es lo mismo que ser joven hace 20 años, y seguramente no lo será en el 2030. Entonces, Ayelén, a mí me encantaría arrancar con su definición de juventud.

Ayelén Sidún: Ser joven es una categoría construida. Aquellas características que van a definir ser joven tienen que ver con un ideal de belleza, con un ideal de sentirse de una determinada manera en un contexto. Y aquellos que tienen la posibilidad de ser jóvenes de determinada manera tienen esas condiciones, tanto materiales como simbólicas.

Pero sí hay determinadas características comunes que tienen que ver con esa vitalidad, con esa generación que se piensa no ya desde una etapa de tal edad a tal edad, sino a partir de esas características en las que se siente ser joven: el poder salir, el poder estar con amigos, el poder conocer gente.

Esos sentimientos, que parecen comunes, se determinan de diferente manera dependiendo de la clase a la cual perteneces. Pensemos en un joven de 15 años de las clases populares en este momento, sin acceso a Internet en un contexto como el que estamos viviendo mundialmente, no es lo mismo que aquel joven de clase social acomodada o alta, que puede disponer de sus medios para conectarse todo el tiempo con otros.

Entonces, eso permite pensar en el modo de ser joven, de manera diferente según el estrato social en el que se vive.

L.S.V.: Pero de cualquier manera, los niños de esta época del covid serán los jóvenes del futuro, ¿Cree que este encierro vaya a marcar en algo los jóvenes que serán?

A.S.: Yo creo que, sin duda, esto nos va a marcar, de una vez y para siempre. Esperemos que algunos salgamos mejor de todo esto, en relación también a esta forma de vivir tan alocada que venimos teniendo.

Y en eso, podemos pensar que estos niñes, a los que muchas veces no les damos los tiempos necesarios, no se van a olvidar en su juventud de aquello que vivieron.

Yo tengo dos nenes chiquitos, una nena y un nene, y bueno, ellos tienen absolutamente más internalizado, que los grandes que conozco, aquello que estamos viviendo. Y eso los va a determinar seguramente en su juventud.

Más allá de que no sabemos cómo va a seguir esto, entonces eso también va a hacer que la configuración pueda ser determinante para más adelante.

L.S.V.: Suponiendo que esta pandemia pase en los próximos meses y que no vaya a ser mucho más trágica de lo que ya ha sido. ¿Cómo cree que los vaya a determinar?

A.S.: Yo creo que van a ser jóvenes absolutamente hiperconectados, pero que no se va a perder la socialidad.

Les jóvenes que están transitando la vida universitaria no te dicen que necesitan que les des una clase virtual; te dicen que necesitan estar con sus compañeros. Y eso es lo que enuncian les niñes, en general, que necesitan volver a la clase, volver al aula.

Les jóvenes se unen de diferentes modos, y en un mundo diferente en el que vivimos, porque el mundo de la inseguridad ha hecho que estos jóvenes traten de conectarse también un poco más por internet, porque no es lo mismo salir a la calle y andar a cualquier hora, porque hay inseguridad y hay una trama social que lo dificulta.

Que tengan otros modos de encontrarse no significa que eso invalide la presencialidad en el contacto. Entonces, no creo que estos jóvenes que hoy son niñes vayan después a deslegitimar la socialidad porque aprendieron o vivieron esta situación. Sino por el contrario, quizás lo van a validar mucho más.

L.S.V.: Usted dice que se han debilitado los viejos rituales que establecen el tránsito de la niñez a la adultez. ¿Cree que eso se va a ir agudizando con los años?

A.S.: Yo creo que se desdibuja cada vez más. Creo que tiene que ver con los medios de comunicación, con las redes sociales, que hacen que el pasaje se borre un poco más y que nosotros quizás muchas veces aceleremos ese pasaje.

Creo que es una trampa pensar que les niñes están cada vez más acelerados. Muchas veces somos los adultos los que aceleramos esos procesos (prestándoles el celular, por ejemplo, para que vean Tik Tok), hasta para poder seguir estando conectados nosotros y que no nos molesten.

En ese pasaje hacia la adultez sí ayudan mucho los medios de comunicación, para que el juego sea otro, para que el juego deje de ser la muñeca y empiece a ser el celular o la pelota y empieza a ser el celular.

Todo, creo, que va entramando unos nuevos modos. Que no son peores, son diferentes.

Si vos tenés un mundo más inseguro, y el niñe no puede jugar en la calle como jugábamos nosotros cuando éramos más chicos, aunque igual siempre con la mirada de un adulto, esa tutela se corta cuando le das un medio de comunicación y ellos pueden acceder a todo. Obvio que está bien en algún momento dárselo. El tema es qué regulas de todo esto y cuánto tutelas, esa es la gran discusión.

L.S.V.: ¿Cree que dadas las nuevas tecnologías los jóvenes en el futuro van a ser sustancialmente diferentes de lo que son hoy?

A.S.: Yo no creo. Volviendo a lo que te decía, creo que nada va a perder el contacto en el amor o en la relación social que ellos quieren establecer. No solamente el amor romántico, sino el amor de amigos, o sea, la posibilidad de contactarme.

Quizás van a encontrar otros modos de estar juntos, de poder conectarse a través de una realidad virtual, en un mundo en el que cuesta cada vez más llegar de una distancia a otra en una ciudad. Pero no creo que eso los vaya a transformar.

L.S.V.: Una cosa que sí ha cambiado, creo, es que hoy los jóvenes están más en el centro de los cambios políticos. Hay figuras como Greta Thunberg, como Malala, que están ellos mismos liderando ya procesos políticos. ¿Ve una juventud más comprometida políticamente en el futuro?

A.S.: Yo veo una juventud absolutamente comprometida. Te podría decir cada vez más, y te podría decir que nunca hubo menos. Nosotros vivimos años neoliberales, en los que, obviamente, la política estaba desdibujada y era imposible pensar en que esos jóvenes podían estar comprometidos con algo tan lábil en relación a lo que se llamaba compromiso.

Pero, sin embargo en esos años, en los 90, por ejemplo, teníamos jóvenes que se comprometían con Greenpeace. Si vos decís “bueno, parece demasiado liberal”. Sí, pero había unos jóvenes comprometidos y jóvenes que se comprometían con las organizaciones y los clubes de su barrio que hacían deporte.

Entonces, si pensamos en relación a una política que va más allá de la política partidaria, podemos recontrapensar que esos jóvenes también estaban comprometidos.

Yo tengo 41 años, nací en medio de la dictadura militar argentina, cuando miles de jóvenes fueron desaparecidos. Habían pasado muchísimos años y mi papá todavía me decía “por favor, Ayelén, salí con el documento a la calle”. No es que fuera joven en la dictadura, y sin embargo, habían quedado ese resabio de problemas.

Estos jóvenes de los noventa participaron de otras cosas, y por lo menos en Argentina y en América Latina, se ha vivido un cambio a partir de los gobiernos populares, en los cuales les jóvenes pudieron meterse nuevamente en la escena pública de la política, no porque no participarán antes, sino que finalmente pudieron ser visibilizados.

La muerte de Néstor Kirchner en Argentina permitió a los medios de comunicación ver lo que ya estaba sucediendo, porque les jóvenes ya estaban metidos en la política, y estaban siendo justamente protagonistas de ella.

Entonces, quizás son los medios los que advirtieron tarde aquello que estaba sucediendo, y esa necesidad de les jóvenes que cada vez adquieren más protagonismo.

Las luchas femeninas, el feminismo y toda la marea feminista, como le dicen, justamente es esta parte de poder pensar en la escena política a las jóvenes, a les jóvenes.

Pero sí, hay cada vez más protagonismo, pero quizás es ver desde qué lugar se visibiliza a esos jóvenes.

También pensar, bueno, qué otras escenas políticas son puestas en juego justamente por les jóvenes.

Hace 12 años en el Observatorio de Jóvenes hicimos una encuesta muy grande en la provincia de Buenos Aires, y encontramos que todes les jóvenes participaban en alguna organización social cerca de su barrio, o le daban un merendero a unos chicos o algo para comer. O participaban en deporte con otros, y hacían determinadas cosas. Bueno había una participación de les jóvenes, entendiendo la política de manera más amplia. O sea que recontra válido que les jóvenes cada vez más están en la escena de compromiso social.

L.S.V.: ¿Cree que con el quiebre de confianza en las instituciones y el auge de las redes sociales vaya a haber un cambio sustancial en esa participación o será una progresión gradual?

A.S.: Yo creo que va a ser una progresión gradual, más que una ruptura porque la ruptura ya fue hecha. Ya están en la escena pública. Quizás cada vez más se sumen y crean en la política. Yo no creo que haya un debilitamiento de las instituciones tradicionales, porque la escuela en su lugar más hostil, sigue siendo la escuela. Todavía se le reclama en la calle al Estado que haga determinadas cosas.

Entonces, ¿desde dónde podemos pensar en un descreimiento tan grande, si le seguimos reclamando al Estado que lo haga?

Las agrupaciones más de izquierda siguen reclamando al Estado que haga determinadas cosas. Entonces ahí hay un doble juego.

Si vos le seguís reclamando a ese poder que lo haga, es justamente porque lo crees posible, y porque la escuela, la política pública, va a salir del Estado.

Esas instituciones tradicionales siguen siendo la base. La familia sigue siendo tan importante para aquellos jóvenes que están en la calle o que están en un lugar determinado hasta para pensar en no conformarla.

Les jóvenes que reclaman en las escuelas, les jóvenes de Chile que reclaman por una universidad pública y gratuita, las jóvenes mujeres que quieren que sus cuerpos sean libres y poder decidir por el aborto, se lo reclaman a una institución absolutamente tradicional.

L.S.V.: ¿Será que entonces el gran cambio es que la población que se va considerar joven va a ser mucho más amplia que el grupo de gente que se considera joven hoy?

A.S.: Seguramente. Porque la ciencia permite pensar en la longevidad y también la posibilidad de pensar que estas características que determinan la juventud no son solamente la edad, y que, bueno, si yo me visto de manera moderna, y me sigo poniendo cremas, y me tiño de tal manera como se usa, eso también arma el estilo joven.

Hay una marca de ropa de Europa que no me acuerdo ahora el nombre, que tiene una mujer grande, grande, justamente marcando esta diferencia o tratando de marcar esta diferencia. Como “bueno puedo ser joven, más allá de mi edad”.

Sí, seguramente va a haber una extensión de la edad, en relación justamente a lo que ha pasado en estos años. Antes a los 40 años eres una persona grande, y ahora no. O grande, te digo vieja, o sea, vos lees un libro de antes, y una persona de 45 años era una persona que ya había hecho todo y ahora tenés toda la vida por delante. Eso si va a pasar.

Quizás se van a correr justamente estos lazos difusos entre la niñez y la adolescencia, y la juventud y la adultez. Y también cuánto permitimos ser niño, o niña. Cuánto tiempo puede ser esa cosa de decir “bueno, dejá de jugar con las muñecas porque ya tenés 10 años”, cuando a los 10 años son re chiquitos.

Hay cómo ese apuro por crecer que hace que no se permite justamente pasar determinadas etapas. O sea, “bueno, madurá, fíjate, recibite, hacé, decir bueno, ¿cuál es el tiempo de todo eso?

 

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