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Por LaSillaVacia.com · 05 de Abril de 2021

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La publicación a cuenta gotas de los puntos claves de la reforma tributaria que presentará el Ministerio de Hacienda en el Congreso le está pasando factura al Gobierno.

Aún miembros del alto gobierno, como la vicepresidenta de la República, Martha Lucía Ramírez, no conocen el borrador del texto que aprobarán en el Congreso. Pero la oleada de críticas y de rechazo a varios de los puntos que -hasta el momento- se conocen de la reforma tiene a los funcionarios del ministerio de Hacienda haciendo nuevos ajustes al proyecto de ley, antes de presentarlo formalmente. 

El domingo el turno fue para el líder del partido Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, quien en su columna de opinión acusó al Gobierno de “asfixiar al sector productivo” y “expropiar el ahorro” con el proyecto de ley. 

Pero hoy el fuego vino de una trinchera más cercana: Twitteros uribistas y congresistas que habían apoyado la reforma tributaria de Iván Duque de 2018 promovieron mensajes en redes sociales que critican la reforma, con el argumento de que lo que necesita el Gobierno es más austeridad y no más impuestos.

Aunque diferentes, los dos episodios son el reflejo de cómo al Gobierno se le está complicando más la discusión del proyecto de ley que, por lo que ha mostrado hasta ahora, promete ser el más ambicioso de esta administración. Pero justo al inicio de la discusión -a menos de un año de elecciones parlamentarias- esa ambición se podría terminar desinflando incluso por críticas de sectores de derecha y centro derecha.

 

Los uribistas emberracados

La indignación tuitera la despertó el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, que esta mañana, en una rueda de prensa en medios explicó detalles adicionales de la reforma tributaria que -en teoría- va a ser presentada esta semana en el Congreso.

Entre los detalles que dio Londoño, explicó varias propuestas que golpearían a personas de clase media. Por ejemplo, dijo que personas que ganen desde 31 millones de pesos al año (2,5 millones al mes) deberían pagar impuesto sobre la renta y que una persona que gane 3 millones al mes, podría estar pagando 400.000 pesos al año en renta. Dijo también que productos como el café, la sal y el chocolate pagarían más IVA.

“Nosotros consideramos que (el café) no es un bien absolutamente necesario. Es un bien que todos consumimos, que nos gusta mucho, pero que no es un bien que sea indispensable para la alimentación de las personas”, dijo en su entrevista en Blu Radio.

Con las declaraciones de Londoño varios tuiteros uribistas, que usualmente apoyan al Gobierno Duque, se fueron contra la reforma tributaria y publicaron trinos con la etiqueta #SinRecorteNoHayReforma. Incluso diez de los que más usaron la etiqueta habían apoyado la tributaria de 2019.

La etiqueta se empezó a mover desde las 9:40 de la mañana y la primera tuitera uribista que lo utilizó fue Ani Abello, columnista de Los Irreverentes y excandidata al Senado por el Centro Democrático. 

Después lo utilizaron los tuiteros Jaime Arizabaleta, David Ghitis y Laura Medina, jefe de prensa del expresidente Álvaro Uribe.

Y cogió vuelo. Según la herramienta TalkWalker, que analiza el alcance de una etiqueta, es decir qué tanto impacto tiene en Twitter, la etiqueta hasta las 7 de la noche tenía 37.900 interacciones.

La Silla habló con Abello, Ghitis y Medina y los tres coincidieron, por aparte, en que el uso de la etiqueta fue orgánico y que se fueron publicando trinos acorde a las propuestas mencionadas por el viceministro Londoño. 

Coinciden en que creen que se debe hacer una reforma tributaria, pero con medidas de austeridad y reforma del Estado. Entre sus propuestas están la reducción del Congreso y la eliminación de altas consejerías.

Ya por la tarde, no era solo una opinión de tuiteros, sino también de congresistas y políticos del Centro Democrático. Esta es una lista de los tuiteros que más han utilizado la etiqueta, entre ellos están la senadora María Fernanda Cabal y el senador Gustavo Bolívar. 

Mientras que los congresistas Paloma Valencia y Juan David Vélez también replicaron la propuesta de reducir el gasto público:

Las tributarias nunca son populares, pero esta arranca con un viento en contra especialmente fuerte entre personas del partido de Duque. Por ejemplo, varios de estos tuiteros, habían apoyado la reforma tributaria anterior del Gobierno. 

Esto publicó Arizabaleta en 2018:

Medina y Soto también publicaron trinos defendiendo la reforma, como se puede ver acá y acá

Esta volteada de varios tuiteros uribistas demuestra que conseguir apoyo público para la tributaria no será una tarea fácil para el Gobierno. Ni siquiera está garantizado, sin hacer otras concesiones, entre sectores del Centro Democrático.

 

La embestida de Vargas Lleras

“Conejazo” y “Despropósito nacional” fueron las últimas dos columnas que publicó el vicepresidente de Santos en su columna dominical en El Tiempo.

La primera fue publicada justo después de que el Gobierno le presentó las bases de la tributaria a él y a la bancada de su partido, Cambio Radical. 

“Vaya concepto de sostenibilidad aquel de asfixiar al sector productivo y quitarle toda competitividad, expropiar el ahorro, castigar a la clase media y convertir al Estado, por vía de subsidios multibillonarios y antitécnicos, en responsable de todo, como en Venezuela”, dijo Vargas Lleras en su espacio dominical. 

En la segunda columna precisó los siete puntos que más le molestan de la reforma, y entró en detalle. 

El contenido de las dos andanadas de críticas de Vargas lo perfilan como el defensor del sector privado y de los más ricos del país en la discusión sobre nuevos impuestos. Los empresarios han sido afines al gobierno Duque y Vargas ha sido su abanderado en el pasado.  

Por ejemplo, en su defensa Vargas dice que el impuesto de 3 por ciento sobre patrimonios de más de 5.000 millones de pesos es inviable, pues “en pocos años, la persona verá confiscado el 50 por ciento de su capital en términos reales”. Esto ignora que parte del impuesto es deducible del impuesto de renta y que, como contamos, las personas con mayor riqueza tienen más alternativas para acceder a exenciones tributarias. 

Pero confirma su tradicional defensa de los intereses de los más acaudalados, según él, situados por los impuestos colombianos: “No es de extrañar que este ahorrador/inversionista busque otros lugares para trasladar su patrimonio, y otro domicilio tributario”, advierte Vargas en su columna.

Vargas también criticó que se graven las pensiones de más de 7 millones de pesos, sin considerar que las personas que tienen pensiones mayores de ese monto son solo el 2 por ciento de los pensionados del país, unos 35.000. Además, que los que están en el régimen público, han recibido generosos subsidios.

Las opiniones de Vargas Lleras ya han tenido un efecto. 

En una de sus entrevistas, el viceministro Londoño confirmó que estaban considerando hacer una de las modificaciones al proyecto propuestas por el excandidato presidencial. Que el impuesto al patrimonio podría tener una tarifa menor a la del 3 por ciento que propuso inicialmente. 

Agregó: “el doctor Vargas Lleras tiene unos comentarios importantes que estamos analizando”.

Además de representar a sectores poderosos de la sociedad, Vargas es todavía un político influyente. Su partido hace parte de la coalición del Gobierno, y tiene participación en el gabinete a través del hoy muy visible ministro de Salud, Fernando Ruiz. Si bien en Cambio Radical ya no es todopoderoso, como lo era antes de su quemada en la pasada candidatura presidencial, su partido lo escucha.

De acuerdo con el senador santandereano Richard Aguilar, de Cambio Radical, en el partido hay consenso en por lo menos dos puntos de los que Vargas habló en su columna: el impuesto al patrimonio y la eliminación de las exenciones de IVA, que permite a descontar el impuesto que pagan por fabricar sus productos.

Su colega, el senador Germán Varón Cotrino, dijo que a pesar del anuncio del viceministro Londoño el ajuste al impuesto al patrimonio no es suficiente para tener el apoyo del partido en el proyecto de ley.

Y el apoyo de Cambio Radical es clave. Tiene 46 de 280 congresistas, y es pieza clave para conseguir las mayorías que el Gobierno necesita para aprobar la reforma. 

Más cuando los congresistas de su propio partido están poniéndole condiciones, cuando las bases uribistas están agitando banderas en redes sociales, y cuando los empresarios y los ricos, varios representados en la voz de Vargas, tienen duras críticas de entrada. 

Y eso, sin contar a toda la oposición.

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