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Por Juan Manuel Flórez Arias | Juan Pablo Pérez B. · 17 de Febrero de 2021

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Los Comunes, el partido que hoy componen los excombatientes de la extinta guerrilla de las Farc, pidieron ser parte de la coalición de izquierda de Gustavo Petro que aspira a poner presidente y mayorías en el Congreso en 2022. Sin embargo, desde esa alianza, de la que hacen parte la Colombia Humana, el Polo, la Unión Patriótica (UP) y el Mais, se limitaron a darles las gracias.

Dos congresistas de Colombia Humana, Gustavo Bolívar y David Racero, le dijeron a La Silla que Comunes no harán parte de la campaña al Congreso porque ellos no necesitan hacer proselitismo, debido a que ya tienen las 10 curules, cinco en Senado y cinco en Cámara que les garantiza el Acuerdo de Paz hasta 2026. 

A pesar de tener fija esa presencia en el Congreso, para el partido de la exguerrilla es clave ser parte de la campaña de la coalición para consolidarse, dejar de ser un actor secundario en los principales debates del país y asegurar su permanencia en el 2026, cuando se venza el plazo de las curules que les otorga el Acuerdo.

Así se lo dijo a La Silla Benedicto González, quien ocupó la curul de Santrich hasta que le declararon la silla vacía: “Para el partido Comunes es importante ser parte de esta coalición de partidos progresistas, para evitar el aislamiento político y la estigmatización. Al Partido le urge probarse en las urnas y consolidar un respaldo político electoral, de lo contrario en 2026 perderá la personería jurídica”. 

Por eso, hace dos semanas, el líder de la colectividad, Rodrigo Londoño ‘Timochenko’, pidió que les dieran un espacio en la alianza de partidos de izquierda que empezó a armarse desde el año pasado para las elecciones del 2022.

La respuesta que han obtenido ha sido ambigua y más bien fría.

El jueves pasado, cuando los movimientos de izquierda anunciaron oficialmente la coalición, bajo el nombre de ‘Pacto Histórico’, no mencionaron a los Comunes. Y ayer, cuando la exguerrilla dijo que ponía sus curules “a entera disposición” de la alianza de izquierda, tampoco hubo una respuesta clara de qué rol tendrán en la campaña.

“Nosotros hemos venido hablando, desde diciembre, con los dirigentes de esos partidos en el Congreso para una convergencia. Ellos sacaron su anuncio independientemente, pero, como la política ha sido siempre ‘sin vetos’, entendimos que podíamos ser parte. Por eso, sacamos el comunicado”, nos dijo el senador exfarc Carlos Antonio Lozada, quien fue el que dio a conocer la decisión a los medios.

El movimiento liderado por Gustavo Petro suma las 10 curules de Comunes en el Congreso en sus cuentas de 55 senadores y 86 representantes a las que aspira para tener mayorías en la próxima legislatura. 

Sin embargo, al no hacer campaña con ellos intenta evitar el costo político que implicaría incluirlos oficialmente en la alianza, y más ahora que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) les imputó crímenes de guerra y de lesa humanidad a sus líderes por su política de secuestros y que ellos tendrán que reconocer en los próximos meses para gozar de una pena alternativa a la prisión.

Pese a que que la Colombia Humana y sus aliados tienen un discurso de defensa del Acuerdo de paz y a que han insistido en que no tienen vetos, mantienen un veto sutil para las antiguas Farc: que no aparezcan en la foto.

Fuera de cámara

El recibimiento al partido Comunes en la alianza de izquierda fue más distante que el de otros movimientos o figuras que se han sumado a la invitación.

Petro, por ejemplo, no le dio la bienvenida a esa colectividad en sus redes, como sí hizo el viernes pasado con Roy Barreras, que representa la politiquería que el líder de la Colombia Humana ha criticado en el pasado, y ayer mismo, cuando celebró la adhesión a su alianza del actor Julio Correal y del cineasta Lisandro Duque.

Poco después de la rueda de prensa de Comunes, la coalición de izquierda publicó un comunicado en el que saludan el respaldo de varias fuerzas, entre ellas el partido de la exguerrilla, sin dar detalles de cómo se vincularán en la campaña y sin agregar el logo de Comunes a los del resto de la coalición, pese a ser el único partido nuevo que se suma a la alianza.

Los otros que han entrado al pacto, como Benedetti y Barreras, tienen como contamos, roles claros en la campaña para el 2022, al contrario que el partido de las exfarc. 

Cuando le preguntamos al senador de la Colombia Humana Gustavo Bolívar si harían campaña con el partido de la exguerrilla, nos dijo: “No. Descartado. Ellos no están buscando curules porque ya las tienen hasta 2026. No están en campaña. Lo que dicen es que contemos con esos votos dentro del 55/86 (la estrategia para tener mayorías en el Congreso)”.

En la misma línea, el representante petrista David Racero le dijo a La Silla que reciben positivamente el comunicado de Comunes, pero que “no sería adecuado ni estratégico que hiciéramos la lista al Congreso con Comunes, por la sencilla razón de que ellos ya tienen curules dadas por el acuerdo de paz”.

Sobre por qué el nombre y el logo del partido no aparecen desde un principio en la coalición junto al Mais, la UP y el Polo Democrático, Racero considera que “uno empieza en estos acuerdos con los más afines, como el Polo Democrático. Hay unas afinidades históricas con esos movimientos que no tenemos con Comunes. Hasta ahora en el parlamento estamos construyendo confianza”. 

Dos fuentes de Colombia Humana nos dijeron off the record, para evitar rechazar directamente el apoyo de Comunes, que hay sectores en la alianza que no quieren asumir el peso político del partido de la exguerrilla, cuyos miembros pueden ser condenados por crímenes de guerra y de lesa humanidad. 

Sin embargo, hay algunas voces más decididas a incluir al partido de la exguerrilla en la coalición de izquierda, como el también recién llegado senador Armando Benedetti: “Ellos ya están. Quién más que Comunes para estar en esta alianza, que han hecho más por la paz que Juan Manuel Santos”, le dijo a La Silla.  

Pero sin el guiño del líder de la alianza, Petro, el rol de los exfarc sigue en el aire. Y, hasta ahora, el candidato presidencial ha optado por guardar silencio, en marcado contraste con la bienvenida que le ha dado a los otros políticos que han llegado a sus toldas.

El peso del nombre

El escenario es similar al de las elecciones de 2019, en las que los miembros de la exguerrilla que participaron en la Colombia Humana lo hicieron sin el logo del partido Farc.

El caso más llamativo fue el de Guillermo Torres, conocido en la guerra como ‘Julián Conrado’ y recordado por ser ‘el cantante de las Farc’, quien fue elegido alcalde de Turbaco, Bolívar, avalado por la Unión Patriótica y la Colombia Humana, y no por el entonces partido Farc. 

Lo mismo pasó en Bogotá, en donde los dos ediles que obtuvo Farc también fueron avalados por la Colombia Humana y no con el logo de la rosa. 

En ese entonces, la cabeza de la Farc para el Concejo de Bogotá, el exsecretario de Integración Social Jorge Rojas (quien luego de haber sido la mano derecha de Petro se distanció de él en esas elecciones), dijo en una entrevista con El Tiempo que “nadie quería con Farc. Todo el mundo dice: ‘sí, vengan, pero no se dejen mostrar’”. 

Y esto parece repetirse para el 2022, a pesar del reciente intento del Partido de desligarse del estigma asociado a su pasado como guerrilla cambiando su nombre de Farc a Comunes. En una entrevista hace tres semanas, el senador Lozada dijo que “el cambio de nombre sí nos acerca a Gustavo Petro”. Pero no ha sido suficiente para ser aceptados de frente.

“Los partidos que conforman esa convergencia parten de la idea que el partido surgido del Acuerdo no aporta votos, menos si sus dirigentes aceptan ser catalogados como criminales de guerra”, le dijo a La Silla Benedicto González, uno de los líderes de los Comunes.

Este pasado también pesa para otros sectores que apoyaron el proceso de paz, como los verdes. 

Aunque Lozada le dijo a La Silla Vacía que el año pasado hablaron con congresistas verdes para intentar armar un frente común, una fuente de esa colectividad que pidió no ser citada para no hablar por todo el Partido dijo que “los propios Comunes ganan más si se ponen al margen. Si nos tomamos una foto con ellos, perdemos las elecciones”. 

En otras palabras, la gran promesa del Acuerdo, que era cambiar las balas por votos, no se ha traducido en un espacio político para el partido de la exguerrilla en las coaliciones de quienes defienden lo pactado en la Habana. 

Ahora, los Comunes esperan que la alianza liderada por Petro les abra un espacio, pero como están las cosas si acaso los invitarán a tomar la foto, pero no a aparecer en ella.

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