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Por Juan Pablo Pérez B. · 19 de Abril de 2021

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El indicador del “esclarecimiento” se ha vuelto clave en la forma como la Fiscalía viene comunicando sus logros. 

“En Nariño se ha logrado el 100 por ciento de esclarecimiento en casos de feminicidio“, trinó la cuenta oficial de la Fiscalía, durante la visita del fiscal Francisco Barbosa a ese departamento el viernes pasado. 

El esclarecimiento es especialmente utilizado cuando Barbosa muestra avances desde su llegada, en febrero del 2020. “Recibimos la Fiscalía con 52 por ciento de esclarecimiento en crímenes a líderes sociales y ya estamos en 63 por ciento.”, dijo al hacer su balance de un año. “Hemos esclarecido el 70 por ciento de crímenes en Colombia, en 20 días en promedio”, añadió luego.  

La Silla Vacía investigó a qué se refiere exactamente la Fiscalía con “esclarecimiento”. Enviamos preguntas y buscamos entrevistas con personas de la entidad, y no recibimos respuesta. Hablamos con personas que trabajaron en la Fiscalía, incluyendo en el periodo de Barbosa. Todas pidieron no ser identificadas para no entrar en conflicto con la actual administración. 

Encontramos que es una figura que se utiliza de una manera poco transparente. Además, ha sido modificada durante esta Fiscalía sin comunicarlo en un documento público. Hasta el punto de que el “esclarecimiento” de Barbosa suma tantas categorías de eventos judiciales —incluyendo varios que no aportan verdad sobre quién cometió los delitos— que, al final, aclara poco acerca del avance de la justicia. 

Este uso de los términos asociados a cifras tiene antecedentes. Barbosa fue acusado, por expertos en derechos humanos, de manipular las cifras de homicidios de líderes cuando trabajó en la Presidencia junto a su mejor amigo, el presidente Iván Duque. Ahora, además de ser el encargado de unificarlas, saca provecho de un concepto que muestra mejores resultados.

El esclarecimiento que oscurece

El esclarecimiento es una cifra que, más que informar sobre el número de casos en los que se ha hecho justicia, se conocieron los móviles del crimen y el responsable fue condenado, revela la gestión que ha hecho la Fiscalía. Muestra un acumulado de todas sus acciones para resolver los casos.

En esa tasa, no solo se incluye el porcentaje de casos con sentencia, sino, también, los que aún no han sido resueltos y, por lo tanto, no hay una verdad judicial. 

Allí, se meten casos en estados de avance muy diversos: 

  • Casos donde hay órdenes de captura autorizadas por un juez. 

  • Los que salieron de las manos de la Fiscalía y pasaron a otra jurisdicción; por ejemplo, a la indígena o a la Justicia Penal Militar.

  • En los que se han ordenado medidas de aseguramiento

  • Los que tienen imputación. Esto es cuando la Fiscalía tiene suficiente evidencia para acusar de un delito a alguien ante un juez. 

  • Los que tienen acusación. Un paso posterior a la imputación en el que empieza la etapa de juicio. 

  • En los que el presunto responsable muere antes de ser condenado.

Esto quiere decir que, por ejemplo, cuando Barbosa asegura que el 63 por ciento de los homicidios de líderes sociales se han esclarecido, lo que está diciendo es que en ese porcentaje del universo de casos se ha avanzado en la identificación del posible victimario. 

En el comunicado oficial en el que se reveló esa cifra no se aclara cuántos de esos casos terminaron con el autor del crimen condenado.

“Es una medición un poco engañosa, porque uno mira el acumulado y es fantástico, pero va uno y lo desglosa y es terrible”, le dijo La Silla una persona que conoce por dentro la Fiscalía. 

Sin embargo, esta metodología para medir la gestión de la entidad no se inventó en esta administración.

Es una tasa que se usa en varios países del mundo de forma diferente. En Estados Unidos, el FBI la utiliza a partir de que arrestan al presunto responsable. En Colombia, comenzó a utilizarse a comienzos de la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez.

En los informes de gestión de las fiscalías de Guillermo Mendoza (2009-2011), Viviane Morales (2011-2012) y Eduardo Montealegre (2012-2016), nunca se habla de esta tasa. 

De hecho, la palabra “esclarecimiento” era utilizada de la misma manera en la que se usa coloquialmente: para referirse al proceso de sacar a la luz los aspectos ocultos de un crimen. Por el contrario, la medida para medir avances que más se utilizaba era la tasa de imputación: el número de imputaciones, sobre el número total de casos.

Pero con Martínez, el esclarecimiento fue convirtiéndose, progresivamente, en la cifra estrella para mostrar resultados. De hecho, la cuenta de Twitter de la Fiscalía no da datos de la tasa de imputación desde diciembre de 2018. 

Martínez también la utilizó para mostrar los avances de su gestión, pero solía mostrar lo que incluía esa cifra.

Barbosa tiene su propio ”esclarecimiento”

La Silla supo que en mayo del año pasado, se crearon tres tipos de esclarecimiento, pero el cambio no ha sido anunciado en ningún documento público.

Ahora hay: 

  • Avance de esclarecimiento: en el que se encuentra cualquier tipo de avance.

  • Esclarecimiento validado: en el que un juez toma una decisión a partir de las actuaciones del ente acusador. 

  • Esclarecimiento judicial: cuando ya hay condena.

En ninguna de las comunicaciones de la Fiscalía que revisó La Silla se especifica a qué tipo de esclarecimiento se refieren con sus resultados.

El problema con la presentación de los datos de manera acumulada es que no sirve para mostrar los avances reales de la investigación judicial. Un crimen esclarecido significa desde que hay una orden de captura —en donde en realidad hay poco esclarecido y lo que hay es una sospecha de quién cometió o estuvo involucrado en el delito— hasta una condena judicial.

La JEP señaló las sombras del esclarecimiento de Barbosa

Esto quedó claro en el auto que publicó hace casi dos meses la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), sobre los excombatientes de las Farc asesinados desde la firma del Acuerdo. Allí, la Fiscalía argumentó que el esclarecimiento del homicidio, la tentativa de homicidio y la desaparición forzada estaba en 48,21 por ciento, de un total de 280 casos.

Pero, si este porcentaje se desglosa muestra unos resultados menos claros: 11,79 por ciento han terminado en condenas, 7,14 por ciento están en juicio, 12,14 han sido imputados, 16,07 tienen orden de captura vigente y el 1,07 por ciento precluyeron por muerte del presunto responsable. 

Es decir, que, con la vieja tasa de imputación, los resultados habrían sido del 31 por ciento.

La cifra de esclarecimiento se vuelve aún más problemática cuando la JEP le pide explicaciones a la Fiscalía. En su respuesta, explica que, de esos 135 casos esclarecidos, solo en 48 —17,14 por ciento— han vinculado a los autores intelectuales del crimen. Sin embargo, tampoco especifican qué quiere decir vinculado. 

Por eso, la JEP critica la noción de esclarecimiento de la Fiscalía. Asegura que “el esclarecimiento implica la identificación, juzgamiento y sanción de todos los responsables materiales e intelectuales de los crímenes y no solamente de los primeros”.

La JEP también criticó el hecho de que la Fiscalía incluyera como esclarecimiento, en las 251 investigaciones por amenazas que han recibido los excombatientes, casos que fueron archivados “por imposibilidad de encontrar o establecer el sujeto activo”. 

Esto quiere decir que la Fiscalía pasó por esclarecidos casos en los que no se ha llegado a saber quién cometió el delito.

El esclarecimiento tiene una sombra adicional. Cuando la cifra de esclarecimiento se anuncia, solo tiene en cuenta la cantidad de delitos “esclarecidos” durante ese año. Por ejemplo,  cuando la Fiscalía afirma que “En Nariño se ha logrado el 100 por ciento de esclarecimiento en casos de feminicidio“, como lo dijo la semana pasada, solo tiene en cuenta los casos ocurridos desde el primero de enero de 2021, hasta la fecha. 

Es decir, que con el cambio de ciclo hay borrón y cuenta nueva, y los crímenes del pasado dejan de contar. 

De acuerdo a lo que nos contó una persona que trabajó en la Fiscalía y que nos habló en off the record para evitarse líos con el fiscal Barbosa, esto genera un incentivo perverso en los investigadores.

Debido a que el esclarecimiento mide un año calendario, según la fuente, se crea un incentivo perverso, puesto que para mostrar buenos resultados los fiscales van a preferir avanzar los casos que lleguen a comienzos de año que los que lleguen al final. La razón es simple: para los de noviembre y diciembre no van a tener mucho tiempo para hacer avances.

Esto es grave, pues diciembre  —por el día de las velitas, navidad y año nuevo— es uno de los meses más violentos.

Como le dijo a La Silla otra persona que conoce la entidad:  “En las cifras que publican debería decirse qué tipo de esclarecimiento es, qué es lo que se está comparando. Debe haber transparencia. Si no, hay espacio para la manipulación”.

Comentarios (1)

Wilozada

19 de Abril

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¿Pero qué otra cosa se puede esperar de un megalómano, de un mitómano como Barbosa, puesto ahí por amiguismo con el presidente que señalara Uribe y elegido por la Corte Suprema de Justicia en un ejercicio de politiquería que acabó con la credibilidad del poder judicial?

¿Pero qué otra cosa se puede esperar de un megalómano, de un mitómano como Barbosa, puesto ahí por amiguismo con el presidente que señalara Uribe y elegido por la Corte Suprema de Justicia en un ejercicio de politiquería que acabó con la credibilidad del poder judicial?

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