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Por Héctor Riveros · 21 de Noviembre de 2020

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Aunque la incertidumbre sigue reinando con casi todo lo relacionado con la pandemia, en las dos últimas semanas han llegado señales de que finalmente puede haber luz al final del túnel. Hoy resulta razonable afirmar que quizás hayamos recorrido dos terceras partes de la tragedia y nos queda el último tramo. Unos cinco meses más.

El principal motivo de optimismo es, claro, la expectativa aparentemente cada vez más cierta de que haya pronto una vacuna. La farmacéutica Pfizer ha ya pedido autorización para producirla masivamente y comercializarla y otras firmas parece que están también cerca de terminar sus ensayos clínicos con niveles de confiabilidad muy superiores a los de vacunas que previenen otras enfermedades.

Vienen todos los problemas operativos y logísticos. Que cómo se distribuyen. Que a Colombia cuántas le van a tocar. Que las que lleguen a quien se la van a aplicar. Que si la vacuna exige un nivel alto de refrigeración no tenemos como y un largo etc de preguntas de los pesimistas a los que hay que agradecerle porque nos obligan a no perdernos de la realidad y estar atentos de todos los detalles.

En Europa, que ha sido tan golpeada con la pandemia, los gobiernos y la sociedad en general están concentrados en resolver esos problemas operativos. Alemania ha hecho un plan con un gran nivel de detalle y de concreción que se consigna en 15 páginas que, afirma, ejecutará, en los próximos meses. En Italia el Gobierno anuncia que a partir de Enero aplicará la vacuna y que en los primeros dos meses lo hará con dos millones de personas de los grupos más vulnerables y así todos los gobiernos de esa región del mundo hacen anuncios con base en que la vacuna estará disponible al comenzar el 2021.

El otro motivo de optimismo es que la dinámica de la pandemia ha cedido. Ese indicador es más incierto porque siempre hay la amenaza de rebrote. En los países del norte parece que el pico de la segunda ola pasó y en América Latina ya algunos expertos afirman que lo peor ya pasó. La curva acá ha sido muy distinta a allá y puede que no haya segunda ola o que si la hay sea menor.

Chile y Perú que fueron golpeados tempranamente tienen niveles bajos hace ya un tiempo. En el primero hace casi cuatro meses y en el segundo al menos dos. Argentina que se demoró en pasar el pico finalmente ha visto reducido el número de casos diarios de 14.000 a 8.000 en el último mes. Otros como Brasil, México, Panamá, Paraguay, tienen columpios con crecimiento en algunas semanas pero que no llegan a los niveles de la primera ola.

Colombia está en este último grupo y la curva en las dos últimas semanas ha estado en descenso. Se había anunciado un crecimiento en Noviembre que no fue tan pronunciado. El promedio de los últimos siete días está cerca a los 7000 casos y llegamos a casi 12000 a final de Julio.

Resultados muy preliminares de estudios de seroprevalencia que se están haciendo en algunas ciudades indicarían que habría una especie de inmunidad de rebaño en algunas partes. Se ha mencionado que eso puede ocurrir en Leticia, en ciudades del Pacífico, en Montería y quizás en Barranquilla y los municipios de su zona metropolitana. Las curvas registran que alcanzaron picos muy altos en Julio y que hoy reportan solo el 15% de los casos que tenían entonces.

Bogotá está en la mitad de los casos que tuvo en Agosto. Medellín alcanzó los mayores registros más tarde pero ha descendido en las últimas tres semana y Cali es donde menos disminución ha habido pero la tendencia también parece descendente.

El número de personas que han requerido hospitalización o atención en unidades de cuidado intensivo es estable en el último mes y la letalidad está en niveles un poco por encima del 2%.

Los sistemas de salud de todas partes están mucho mejor preparados que hace diez meses. El de Colombia ha logrado ampliar su capacidad de atención en forma muy considerable. La duplicación del número de camas dotadas para cuidados intensivos es un logro extraordinario. Las autoridades de Estados Unidos han aprobado la aplicación de fármacos que han probado ser eficaces en algunos y, en general, los médicos han logrado tener algún conocimiento de las formas de manifestarse y desarrollarse la enfermedad que les permite actuar en forma más eficiente.

La capacidad de identificar los contagios es también mucho mayor en todo el mundo ahora que hace algunos meses. En Colombia estamos reportando entre 40 y 50 mil muestras diarias, es decir casi cuatro veces lo que se hacía hace solo 120 días. Los resultados se entregan mucho más rápido y todo eso permite que quienes portan el virus se aíslen en forma más oportuna.

A pesar de los signos la incertidumbre sigue reinando. Es prácticamente imposible prever dónde y cómo se puede alguien contagiar. Ningún cuidado parece ser suficiente. Se puede predecir muy poco sobre cómo afecta el virus a una u otra persona. Hay identificados unos factores que generan mayor riesgo de complicaciones, pero hay decenas de miles de casos en los que nadie explica porque resulto más grave o porque, en ciertas condiciones, los síntomas fueron leves. Hay que tener todos los cuidados y esperar.

El número de personas que se contagiarán en los próximos meses serán centenares de miles o millones y los fallecidos se contarán por decenas de miles, aun así hay luz al final del túnel.

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