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Por Elisa Castrillón Palacio · 30 de Marzo de 2021

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En febrero de este año Juana Afanador, socióloga y líder de la Veeduría al Metro de Bogotá, hizo pública la decisión de afiliarse al partido Polo Democrático. La semana pasada Sara Tufano, socióloga y columnista de El Tiempo, anunció su afiliación oficial al mismo partido. Tres días después lo hizo Diana Marcela Otavo, quien fue jefe de comunicaciones del senador Gustavo Bolívar, y antes había hecho parte de la UTL del exrepresentante del Polo Alirio Uribe. 

Su aterrizaje en el Polo tiene varias coincidencias: son feministas, le hicieron campaña a Colombia Humana en las elecciones presidenciales de 2018 y se alejaron de ese movimiento después de las elecciones locales de 2019, tras desacuerdos alrededor del tema de género. Además, una de ellas tiene aspiraciones electorales para 2022 y otra no descarta esa posibilidad. 

Estos movimientos muestran cómo se reacomodaron algunas figuras políticas de la izquierda tras el debate sobre el feminismo en la Colombia Humana. Si bien se alejaron del movimiento de Petro, a diferencia de otras disidentes, estas mujeres encontraron un espacio para seguir en la coalición amplia de la izquierda, bautizado como el Pacto Histórico

A su vez, la movida revela que en el Polo, tras la salida de Jorge Robledo, hubo un proceso de apertura explícito a las mujeres. Uno paralelo a los agrios debates en la Colombia Humana, que hoy empieza a recoger frutos.  

La ruptura por Hollman Morris y la violencia de género

La distancia de algunas feministas con el movimiento Colombia Humana empezó cuando Gustavo Petro decidió apoyar la candidatura de Hollman Morris a la Alcaldía de Bogotá en 2018. Morris había sido recientemente denunciado penalmente por violencia intrafamiliar por su exesposa, y había recibido denuncias públicas de acoso sexual de dos mujeres más. 

En julio de ese año, 74 personas de ese movimiento  firmaron una carta rechazando la candidatura. Entre ellas estuvieron Juana Afanador, quien renunció al movimiento tres días después de publicada la carta. 

 

“Yo claramente rompí con la Colombia Humana. Porque no me sentía a gusto en un movimiento que apoyó a un candidato que tenía denuncias por violencia de género. Eso para mí es una línea roja”, dijo Afanador.

Sara Tufano no pertenecía formalmente a Colombia Humana, pero le había hecho campaña a Petro en 2018 y defendía ese proyecto político en sus redes sociales y sus columnas en El Tiempo. Desde ahí planteó una conversación pública sobre género con Petro, y cuestionó el espaldarazo a Morris y la instrumentalización de las mujeres en el discurso progresista de la izquierda. 

Después llegaron también las renuncias de otras mujeres claves en la carrera política de Petro. Primero, la de Maria Mercedes Maldonado, secretaria de Hábitat durante su alcaldía y coordinadora programática de la Colombia Humana en las elecciones del 2018. “A Morris lo escogió Petro solo”, dijo entonces Maldonado en Semana. En esa elección terminó apoyando a Claudia López. 

Luego salió Angela María Robledo, la fórmula vicepresidencial de Petro en 2019. Su renuncia se oficializó este año. Como contamos, Robledo se apartó del movimiento para aspirar a la presidencia en 2022 en la coalición de centro, y porque dijo que no había espacio para una mujer feminista como ella en el petrismo.  

A diferencia de Maldonado y Robledo, que buscaron espacios en el centro, algunas de las que se alejaron del petrismo quedaron en el aire. Mantenían un discurso de izquierda, críticas con las figuras de centro, y también con la Colombia Humana. 

Y aunque en ese movimiento varias mujeres siguen trabajando desde la perspectiva feminista y a inicios del año hicieron pública la propuesta base de un protocolo contra las violencias basadas en género, las que se fueron encontraron en el Polo algo más que un espacio ideológico: una plataforma electoral con reglas más claras, dicen, para su participación en política.

Polo de mujeres

En el Polo, desde el año pasado, el partido se comprometió a lograr la paridad en su próximo congreso nacional. 

La decisión implica que las mujeres ocuparán en un 50 por ciento los órganos de decisión del partido, además de las listas a la Cámara y el Senado. Todo un reto, si se tiene en cuenta que las siete curules que el partido tiene en el Congreso (cinco en el Senado y dos en la Cámara) son ocupadas por hombres. 

“La decisión del Polo es institucional. Decidimos que vamos a trabajar en todo sentido y de todas las formas posibles. Ya no es un asunto de una secretaría del partido”, dijo el senador Iván Cepeda. 

María Angélica Prada, vicepresidenta de mujeres del Polo, le dijo a La Silla que en 2022 ese partido “va a tener una representación fuerte de mujeres, porque ya tenemos varias de diferentes lugares que están expresando su deseo de ser precandidatas. Juana es una de ellas”.

Por su parte Tufano aclaró que una aspiración suya al Congreso en 2022 “no es algo que se haya discutido, pero yo tampoco cierro las puertas porque sé que si el partido lo exige o lo pide, de alguna forma uno está dispuesto dependiendo las circunstancias”.

Además de los desacuerdos puntuales por la candidatura de Morris, la llegada de las feministas al Polo apunta a diferencias estructurales en la forma como se organizan los dos movimientos. 

Sobre la distancia con Colombia Humana, por ejemplo, Tufano le dijo a La Silla que sintió que “la ausencia de estructuras de decisión colectiva, que hubieran impedido la designación de Morris, dificultarían muchas cosas de la militancia en ese espacio”. 

Y la estructura es clave si se tiene aspiraciones electorales para el 2022. 

Comentando el caso de Juana Afanador, Andrés Charry, integrante de la Colombia Humana que trabajó con Petro, afirma: “Yo no creo que sea traición si ella encuentra garantías en el Polo. En la Colombia Humana son muy difíciles de conseguir esas garantías. Si tiene una pretensión política de ser candidata, allá se le facilita más por la estructura y porque tiene unos aliados políticos dentro”.

Colombia Humana no tiene personería jurídica ni una estructura interna que permita definir un mecanismo específico para elegir sus candidatos. Hasta ahora, quienes han aspirado con ese movimiento crean unas especies de nodos con otros aspirantes hasta conformar las listas. 

Aunque no sobra tener apoyos importantes, como el del senador Gustavo Bolívar, para resultar ungido. Así sucedió con Margarita Rosa De Francisco (quien declinó) o Gilberto Tobón, el académico de Medellín, quien recientemente aceptó ser candidato al Senado de la Colombia Humana.    

Al final todos y todas juntas en el Pacto Histórico

Como contamos, el Pacto Histórico es la sombrilla de izquierda liderada por Gustavo Petro, que incluye a las bases de la Colombia Humana, el Polo, la Unión Patriótica, el Mais, entre otros. 

Tanto Tufano como Afanador tienen coincidencias claras con este proyecto, en el que prima la oposición al proyecto de derecha que, según integrantes del Pacto, amenaza la democracia. Sin embargo, más allá de esos acuerdos ideológicos básicos, la mecánica está aún por definirse, y el tema de género podría reaparecer en la sombrilla del Pacto. 

Hasta ahora han llegado al acuerdo básico de que definirán en una consulta interpartidista la candidatura de la izquierda a la presidencia y conformarán las listas para Cámara y Senado. 

El reto está en que dentro de esa alianza no se ha elegido un mecanismo para definir la conformación de las listas, y los sectores que participan no se han puesto de acuerdo sobre si abrirlas o cerrarlas.

Por ahora Petro ha dicho que el Pacto Histórico irá con lista abierta al Senado y lista cerrada a la Cámara, pero no es un asunto zanjado. 

“En el Polo predomina la orientación de que sea abierta. Pero estos son asuntos que se están discutiendo y es difícil dar una especie de diagnóstico definitivo”, dijo Cepeda.

Además, la candidatura la tendrían que definir, por ahora, entre tres hombres: Gustavo Petro, de Colombia Humana, Alexander López, del Polo y Roy Barreras. 

Y aunque también Francia Márquez ha sonado en el proceso, todavía no define si participará en él y ha tenido diferencias con algunos hombres que lo integran.

Discutió con el senador de Colombia Humana, Gustavo Bolívar, por su referencia a empleadas del servicio después de que publicó una foto de una militar que sostenía el bolso de Marta Lucía Ramírez. 

Márquez le respondió: 

Esa falta de representación de las mujeres en el Pacto para aspirar a la presidencia le juega en contra a la idea de construir una alianza con perspectiva de género. 

Por ejemplo, Gustavo Petro había dicho que la fórmula a la vicepresidencia sería la persona con la segunda mayor votación dentro de la consulta interna. Pero si Francia Márquez no se suma al proceso, la presidencia y la vicepresidencia estarían encabezadas por hombres.  

“Yo no estoy de acuerdo con que el segundo más votado sea la fórmula a vicepresidencia porque de pronto es hombre”, le dijo Tufano a La Silla. 

Ese es nada más uno de los debates que siguen aún sin resolver. Otro sería, por ejemplo, una eventual candidatura a alguna de las listas de Hollman Morris, según se ha rumorado en medios

De modo que la llegada de Tufano y Afanador representa un espaldarazo a la reestructuración interna del Polo, y un respiro dentro de la izquierda a las tensiones con el feminismo. Pero, esas tensiones siguen latentes, y eventualmente dentro del Pacto Histórico se tendrán que volver a abordar los temas que alejaron a varias mujeres de la Colombia Humana, y que hoy siguen en la izquierda.

Nota del editor: Esta historia fue modificada después de su publicación. Maria Angélica Prada, vicepresidenta de mujeres del Polo Democrático, aclaró que Sara Tufano no es oficialmente precandidata del Polo, como lo expresó en un principio.

 

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