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Por Juan Manuel Flórez Arias · 16 de Marzo de 2021

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Hace dos semanas La Silla Vacía reveló que los contratos que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, le quitó al Jardín Botánico terminaron beneficiando a las empresas El Líbano y Construgeo, y que los dueños de ellas son miembros de la familia Vélez Henao, a su vez parte del grupo político Liberales socialdemócratas, que le hizo campaña a Quintero a la alcaldía y a Aníbal Gaviria a la gobernación.

Pero hay más.

Los Vélez Henao también recibieron contratos multimillonarios con una empresa de propiedad del departamento, la Reforestadora Integral de Antioquia (RIA). 

El gobernador Aníbal Gaviria nombró de gerente de RIA a Sergio Trujillo, quien también es parte de los Liberales socialdemócratas: fue secretario de Agricultura de la gobernación del hermano de Aníbal, Guillermo Gaviria (2001-2003), mantuvo el cargo en el primer gobierno de Aníbal (2004-2007), y fue diputado por el Partido Liberal.

Y Trujillo luego contrató a las empresas de los Vélez Henao en procesos muy rápidos.

Los contratos

La Reforestadora Industrial de Antioquia es una sociedad anónima de economía mixta, en la que el 99 por ciento del capital es del departamento. Se encarga de administrar el patrimonio forestal.

En 2020, según dijo el gerente Trujillo a La Silla, RIA contrató unos 40 mil millones de pesos con varias entidades públicas como el Área Metropolitana, el departamento y el municipio de Medellín. Según él, solo ese año contrató más que durante toda la administración pasada.

Las empresas de los Vélez obtuvieron seis contratos que suman 8.010 millones de pesos. Es decir, 1 de cada 5 pesos que contrató RIA en 2020 fue para dos empresas de la misma familia.

 

Tres los ganó Construgeo en procesos en los que RIA hizo una invitación privada. Es decir, contactó a al menos dos empresas  que ella misma eligió, y entre las ofertas que ellas le hicieron eligió a Construgeo.

Los otros tres contratos fueron para El Líbano, uno también por invitación privada y dos por invitación pública (en el que RIA no escogió de antemano a las empresas que iban a participar, sino que hizo convocatorias públicas). 

Estos dos últimos fueron los más grandes, uno por 3.800 millones de pesos y otro por 3.100 millones de pesos. 

Ambos fueron otorgados por un convenio entre la RIA y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, y son para el manejo y conservación de árboles urbanos, zonas verdes y viveros en los 10 municipios del valle.

Y aunque la convocatoria fue pública, no hubo casi tiempo para que llegaran interesados: apenas 3 días, pues la invitación se lanzó el 23 de junio y las propuestas se recibieron entre el 25 y el 26.

Quizás por ese tiempo muy corto, en la de 3.800 millones de pesos solo se presentó El Líbano, y por eso ganó; en la de 3.100 millones de pesos le ganó a la única otra que llegó, Ingeomega SAS.

Al preguntarle por esas particularidades en los procesos de contratación, Trujillo se desligó de los detalles.

“Todo el tema de contratación lo maneja la división jurídica de la compañía. Yo solo doy una orientación: que vayan rotando las empresas, para darle trabajo a todas. Hasta ahora tenemos 27 operadores trabajando con RIA, la idea es llegar a 75”, le dijo a La Silla Vacía (aunque de los 25, El Líbano y Construgeo concentran la contratación). 

Curiosamente, en las actas de cierre de los dos contratos grandes que están subidas en el Secop no aparece la firma de la directora jurídica de la RIA, Liliana María Lenis. 

Según Trujillo, fue “un descuido procedimental. RIA venía sin director jurídico, con muchos procesos muy estancados. No es fácil hacer en 10 meses lo mismo de 4 años, el personal estuvo muy atacado de trabajo”.

El diputado Luis Peláez, del movimiento Dignidad de Jorge Robledo, tiene otra lectura: “Lanzan dos invitaciones que duran solo 3 días y termina ganándoselas casualmente la misma empresa, con un acta de cierre sin la firma de la directora jurídica. ¿Será que El Líbano no tenía información desde antes de que saliera la invitación? En el caso de El Líbano, la información no es solo poder, es contratos”.

La política

Si sobre los contratos hay duda, sobre la política no: Trujillo llegó a la dirección de la RIA como parte del grupo de los liberales socialdemócratas. 

“Cuando me nombró, Aníbal me dijo que me elegía por tres cosas. Por mi idoneidad, porque hacerle honor a Guillermo Gaviria (de quien fue secretario de Agricultura) y por darle al liberalismo socialdemócrata una participación”, le dijo Trujillo a La Silla.

Los liberales socialdemócratas tienen como figuras visibles a Eugenio Prieto (exsenador y exgobernador del grupo de Aníbal, y exdirector del Área Metropolitana), al diputado Luis Carlos Ochoa y a Carlos Mario Mejía, a quien el año pasado el alcalde Quintero nombró gerente de las terminales de transporte. 

El grupo, incluyendo a la familia Vélez Henao, apoyó tanto a Quintero como a Gaviria en 2019. Stiven Vélez, hijo de Luz Helena Henao (representante legal de El Líbano) fue candidato al concejo de Andes e invitó a votar por Ochoa a la Asamblea y por Gaviria a la gobernación, como se ve en este video.

La Silla le preguntó al gerente de la RIA si conocía a la familia Vélez Henao y si sabía que El Líbano y Construgeo son de ellos. “Los conocía de nombre. Nunca he trabajado con ellos ni han votado por mí. No me puse a chequear si las empresas eran de la misma familia”, respondió.

El diputado Ochoa publicó la semana pasada un comunicado en el que dijo que hace parte del directorio liberal de Andes, que lo apoyó Stiven Vélez y que él hace parte de su equipo político. “Ninguna de esas cosas constituyen un hecho ilegal”, dijo Ochoa.

En los últimos tres años la familia Vélez Henao se ha vuelto una súper contratista, primero de Antioquia y ahora de Medellín, en tres administraciones elegidas en arte gracias al voto de los liberales socialdemócratas. 

Y es es solo uno de los apoyos políticos que tuvieron en común Gaviria y Quintero, quienes se aliaron bajo el radar al final de la campaña.

CONTEXTO

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