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Por Román D. Ortíz · 06 de Febrero de 2013

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Uno de los principales activos estratégicos de una organización terrorista es la mitología que logra construir sobre sí misma. Los violentos siempre se presentan a sí mismos como estrategas superdotados cuyos planes infalibles conducen a la inevitable derrota del Estado. A veces, la leyenda es tan poderosa que contagia a los ciudadanos de un cierto fatalismo a la hora de juzgar las posibilidades de éxito contra el grupo armado. Sistemáticamente, los éxitos del Estado se consideran insignificantes mientras los golpes de los radicales armados se juzgan insoportables.
Esta miopía estratégica puede tener graves consecuencias. Cuando se instala la idea de que los violentos son invencibles y el Estado inefectivo, el desaliento cunde y resulta muy difícil conseguir el compromiso de los ciudadanos para respaldar la estrategia adecuada durante el tiempo suficiente para terminar con el terrorismo. Por eso es tan importante evaluar de forma equilibrada la situación de seguridad  y resulta tan nocivo quienes exageran las amenazas hasta lo inconcebible, bien por intereses políticos, bien por pura y simple ignorancia.
Las FARC han sido particularmente exitosas en alimentar su propia leyenda. Muchos todavía continúan viendo a la cúpula de la organización como un grupo de estrategas infalibles. Sin embargo, los hechos dicen otra cosa. La crisis de la guerrilla se explica en gran medida por la capacidad de la organización pare equivocarse e insistir en el error hasta alcanzar el grado de catástrofe. Solo para recordar tres fiascos vale la pena mencionar la destrucción de los Frentes de Cundinamarca como consecuencia de la operación Libertad 1 lanzada por la Fuerza Pública en 2003, el caso Emanuel cuando la organización prometió liberar un recién nacido rehén que había perdido en 2007 y la burla de la “operación Jaque” en que los propios militantes del grupo armado entregaron a quince secuestrados claves a un comando del Ejército en 2008.
Esta disonancia entre mito y realidad se ha hecho más aguda después de que se hayan abierto negociaciones entre el gobierno y la guerrilla. Unidos por el mismo error, algunos que abominan de los diálogos y otros que conservan una admiración hipnótica por el grupo armado coinciden en que las FARC está desarrollando una estrategia perfecta con la que saldrán fortalecidas de las conversaciones y, en una pirueta estratégica inexplicable, pasar de estar perdiendo por goleada a tomarse el poder.
La realidad es muy distinta. Es probable que la cúpula de la guerrilla haya llegado a las  negociaciones con la intención de aprovechar cada oportunidad para fortalecerse y recuperar la iniciativa estratégica frente al Estado. Pero cada vez resulta más evidente que la estrategia de las FARC ha naufragado y la organización se encuentra en un callejón sin salida.
Para entender como la guerrilla ha quedado atrapada en un juego en el que algunos la daban por ganadora, vale la pena recordar que la organización llegó a La Habana con tres herramientas para forzar la mano del gobierno:
 

  • Terrorismo. La meta era crear una crisis política con una cadena de ataques terroristas de gran impacto destinados a quebrar la confianza en la capacidad del ejecutivo para mantener el orden.  Con este fin, las FARC apostaron por mantener los hostigamientos contra la Fuerza Pública; pero sobre todo intensificar los golpes a la infraestructura económica y los intentos de atentar en las ciudades, donde se concentra la inmensa mayoría de la población colombiana.

 

  • Movilización de masas. Aquí se trataba de generar la sensación de que el “pueblo” estaba con la guerrilla y nadie con el Estado. En este sentido, las FARC pretendían rentabilizar los esfuerzos desplegados en el marco del denominado “Plan Renacer” para infiltrar movimientos sociales y construir redes de movilización al servicio del grupo armado.

 

  • Presión internacional. El objetivo era arropar al grupo terrorista con un haz de amigos internacionales que le diesen legitimidad y pusiesen presión sobre el gobierno colombiano para obligarlo a ceder a las demandas de la organización.  Para ello, el grupo esperaba encontrar dos tipos de aliados. Por un lado, los gobiernos latinoamericanos de orientación bolivariana que en épocas anteriores habían manifestado simpatías por la guerrilla. Por otra parte, sectores de la “izquierda caviar” europea que abominan de los terroristas islamistas; pero mantienen cierta benevolencia hacia los supuestos “luchadores por la libertad” de otras latitudes.

 
La prueba decisiva de estas herramientas estratégicas tuvo lugar con el intento de las FARC de forzar al gobierno a aceptar un cese el fuego bilateral. Sometida a una presión militar como nunca antes – perdió 25 de comandantes de Frente en 2012 – la guerrilla apostó por crear unas condiciones que empujasen al gobierno a aceptar una tregua que diese un respiro a su maltrecha estructura armada.
Para lograr su objetivo, las FARC desplegaron su habitual arsenal político-militar: perseveraron en sus ataques terroristas y sembraron a los cuatro vientos comunicados y entrevistas reclamando un acuerdo de cese el fuego. Cuando se hizo evidente que ninguna de estas estratagemas conseguiría doblegar al gobierno, la guerrilla lanzó el órdago de una tregua unilateral. La intención era dejar al ejecutivo sin salida política. En teoría, si el ejecutivo rechazaba frenar las operaciones de la Fuerza Pública, sería apabullado por las voces de dentro y fuera del país que lo acusaban de falta de voluntad de paz.
Sin embargo, los réditos estratégicos obtenidos por las FARC de este pulso fueron nulos. La tregua  unilateral significó poco debido a las violaciones que la guerrilla hizo de su propia promesa y el final de la misma solo representó la continuación del goteo de ataques terroristas. Más allá de esto, la guerrilla no movió ni un centímetro al gobierno de su negativa a negociar un cese el fuego y el ejecutivo sufrió no sufrió desgaste político alguno por mantenerse firme.
Ciertamente, no se trata de minimizar los costos del terrorismo. Las FARC han marcado el final de su supuesta tregua con una serie de atentados contra la Fuerza Pública y la infraestructura energética con su consabido saldo de pérdidas humanas y costos económicos. Pero más allá del drama que representan estos actos criminales, lo cierto es que no acercaron a la guerrilla a sus objetivos y menos aún modificaron en lo más mínimo el balance estratégico abrumadoramente favorable al Estado.
Bajo semejantes circunstancias, la respuesta instintiva del grupo terrorista fue escalar. Esta es la explicación detrás de los secuestros de dos policías y un soldado que la guerrilla escenificó en los pasados días. Pero de nuevo la realidad estratégica se impuso. Frente a la reacción del ejecutivo que cuestionó la lógica de continuar las conversaciones si la guerrilla continuaba con estas acciones, la organización anunció que estaba dispuesta a liberar a los plagiados. En otras palabras, la guerrilla dio señales de entender que los secuestros tendrían un doble efecto negativo para sus intereses: endurecer al Estado y hundir aún más su imagen política.
De este modo, las conversaciones de La Habana han pasado de ser un escenario donde las FARC esperaban fortalecer su posición estratégica a convertirse en una vitrina donde han puesto de manifiesto su debilidad. Para entender esta paradoja, es necesario tomar en consideración que la organización hace agua por cuatro costados:
 

  • Debilidad militar. El sueño de Marulanda y el Mono Jojoy de construir un ejército guerrillero para enfrentar abiertamente a las Fuerzas Militares se fue para no volver. Las FARC conservan la capacidad para golpear la infraestructura y hostigar a la Fuerza Pública; pero en ambos terrenos su capacidad es limitada. Por un lado, los ataques a la economía pueden ser costosos; pero no impiden el desarrollo del país. Por otra parte, las acciones contra la policía y el ejército tienen un doloroso costo humano; pero no frenan el avance del Estado que está asfixiando las zonas de retaguardia de la guerrilla. 

El factor clave es que la estrategia de seguridad impulsada por el Ministerio de Defensa y, en particular, el Plan de Guerra Espada de Honor están siendo efectivas en blindar a los ciudadanos del terrorismo e incrementar el desgaste de las FARC. El resultado es que el grupo armado se encuentra en una sin salida estratégica.
 

  • Ausencia de apoyo popular. Por si quedaba alguna duda, durante los pasados meses, se ha hecho visible el raquítico apoyo social con que cuentan las FARC. Si se utilizan los resultados de las movilizaciones lideradas por Marcha Patriótica como termómetro del nivel de respaldo al que podría aspirar la guerrilla,  el único calificativo posible es fracaso. Después de un enorme esfuerzo logístico que aparentemente contó con un caudal de fondos ilimitado la gran movilización de MP en Bogotá del pasado mes de abril reunió 35.000 personas. Si eso es todo, ciertamente es muy poco.

Se puede argumentar que las cosas son a otro precio en las zonas rurales donde la guerrilla podría conservar algún apoyo } minoritario y, sobre todo, echar mano de su capacidad de intimidación. Pero lo cierto es que también en el campo se encuentran los más firmes opositores a las FARC: sus víctimas. Un colectivo que los programas de reparación y restitución de tierras está empoderando y promete ser un fuerte contrapeso a la influencia de la guerrilla. Por lo demás, algunas simpatías en el campo difícilmente compensará el frontal rechazo en las ciudades, sobre todo, si se tiene en cuenta que la población urbana de Colombia alcanzó el 74% y sigue en aumento. 
 

  • Descrédito e invisibilidad. En gran medida, las propias FARC se han encargado de acabar con cualquier posibilidad de que las conversaciones de La Habana se conviertan en una plataforma que les permitan ganar simpatías políticas dentro y fuera de Colombia. Los comunicados con que han bombardeado a la opinión pública Timochenko, Márquez y el resto de la cúpula guerrillera combinan las propuestas antediluvianas con el desprecio por las víctimas de tal forma que resulta difícil que susciten simpatías, más allá de los irreductibles de siempre.  

Por otra parte, el modelo definido para las conversaciones ha hecho difícil para las FARC captar la atención del público. La decisión de que los diálogos sean confidenciales ha restado visibilidad a la guerrilla. Ciertamente, el equipo negociador encabezado por Márquez ha tratado de forzar las reglas y sacar a la luz pública algunos aspectos de los que se discuten en La Habana; pero no han conseguido la notoriedad que buscaban.
La mejor muestra del fracaso de la guerrilla a la hora de manipular los diálogos con fines propagandísticos han sido las reacciones internacionales a medida que las conversaciones han avanzado. Mientras el gobierno colombiano ha recibido apoyo y respaldo de gobiernos de todo el mundo, la cúpula de las FARC solamente ha cosechado exigencias de que abandonen las armas.
 

  • Grietas internas. En una reciente entrevista con el diario Voz, Timochenko desmintió a quienes que señalaban la existencia de fisuras internas en la guerrilla. Pero más allá de los deseos del cabecilla de las FARC, lo cierto es que abundan las señales de la existencia de divergencias entre el liderazgo del grupo.

En realidad, una serie de factores están debilitando la cohesión de la organización. Por un lado, existen divisiones ideológicas entre una facción extrema y algunos sectores con una orientación más pragmática. Por otra parte, el Secretariado de las FARC está perdiendo el control de los mandos medios más involucrados en el narcotráfico y otros negocios ilícitos. Finalmente, se mantienen fuertes diferencias entre la situación estratégica de los Frentes que se encuentran en el interior del país sometidos a la presión de la Fuerzas Pública y aquellos que disfrutan de refugios en las zonas de frontera.
En este contexto, la existencia de grietas al interior de la guerrilla no implica que su implosión sea inminente; pero garantiza un futuro difícil al grupo armado. En el corto plazo, la toma de decisiones promete hacerse compleja a medida que los intereses de sus líderes se hagan cada vez más divergentes. De cara al futuro, parece seguro que la organización enfrentará una fractura interna cuando llegue el momento de decidir entre desmovilizarse o romper las conversaciones y continuar con la violencia.
 
De este modo, la guerrilla parece atrapada en un callejón sin salida. Por un lado, su profunda debilidad político-militar ha conducido al fracaso de la estrategia que intento implementar en el inicio de las conversaciones. Por otra parte, las fisuras internas del grupo armado hacen imposible articular una nueva hoja de ruta puesto que la organización está dividida frente a la disyuntiva de desmovilizarse o perseverar en el terrorismo.
Paradójicamente, la negociación se ha convertido en el último acto de la larga crisis de las  FARC. Las conversaciones han desnudado la debilidad de la guerrilla y abierto grietas irreparables en su cohesión interna. Si Timochenko y el resto de sus camaradas del Secretariado vieron que las negociaciones eran una oportunidad para sacar de su agonía al grupo terrorista, cometieron un dramático error.
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Comentarios (18)

Enrique Machado

06 de Febrero

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Román, completamente de acuerdo, la herramienta de la autocrítica que constr...+ ver más

Román, completamente de acuerdo, la herramienta de la autocrítica que construyo a la izquierda en mundo entero, acá no funciona, mi pregunta sería, no funciona por que pretenden ocultar sus errores monumentales? O por que creen que realmente no hay objeto para tal. Aparte de las diferencias de objetivos, unos defienden su negocio, otros defienden causas "sociales" y otros defienden los dos objetivos al tiempo. Las comunicaciones, tiene un enorme problema en ese tema logístico, íntercomunicar los frentes con los jefes les resulta demasiado complicado. El correo humano corre el riesgo del teléfono roto y sus necesidades de soportar su ejercer guerrillero no se logra en forma simple por correo o teléfono. El apoyo internacional es todo conducente a obligarlos a firmar un pacto de paz y ese apoyo no les sirve, todo lo contrario, ellos pretenden es el apoyo a sus planes terroristas y ese no es posible conseguirlo.

Enrique Machado

06 de Febrero

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Los problemas de semántica los llegan a confundir a ellos mismos, el glosario...+ ver más

Los problemas de semántica los llegan a confundir a ellos mismos, el glosario de la guerra siempre ha sido lo que complica las negociaciones, cada cual habla un idioma distinto. Vayamos para donde sea la guerrilla va a salir muy lesionada de este intento.

Román D. Ortíz

06 de Febrero

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Gracias por su comentario. Creo que sí hay una izquierda que ha hecho una aut...+ ver más

Gracias por su comentario. Creo que sí hay una izquierda que ha hecho una autocrítica muy profunda. Desde luego, sus integrantes están muy lejos de mi opción política y no comparto en absoluto sus posiciones; pero lo que es innegable es que respetan a cabalidad las reglas de juego de la democracia liberal y rechazan la violencia de plano. La participación en el juego político de esta izquierda democrática es lo que certifica más allá de toda duda la legitimidad del sistema político. Ciertamente, todavía quedan algunos románticos de ideas extraviadas que justifican el terrorismo y cínicos que tratan de sacar provecho político de la violencia. Pero la verdad es que se trata de una minoría sin ninguna representatividad social. Por lo que se refiere al tema de las comunicaciones, tiene toda la razón. Las dificultades para comunicarse dentro de las FARC no solo han hundido su capacidad operativa sino que además han debilitado su cohesión interna.

Juanita León

06 de Febrero

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Román, gracias por este análisis tan completo. Mi pregunta es si crees que h...+ ver más

Román, gracias por este análisis tan completo. Mi pregunta es si crees que haya alguna posibilidad de que las Farc -por varias de las condiciones que comentas- realmente hayan llegado a la conclusión que es menos costoso para ellos alcanzar sus objetivos dejando las armas. Es decir, que no estén negociando para fortalecerse militarmente sino porque genuinamente pueden creer que sin armas pueden lograr más rápido su revolución. Si fuera así, de alguna manera uno vería varias de las cosas que comentas desde otra óptica. Por ejemplo, que logren movilizar a 35 mil personas (suponiendo que estaban ellas detrás) da una idea de que tendrían alguna oportunidad política en un contexto de paz.

Román D. Ortíz

06 de Febrero

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Ahora, la otra cuestión es que existen diferencias estratégicas y políticas...+ ver más

Ahora, la otra cuestión es que existen diferencias estratégicas y políticas cada vez más agudas en la organización. La presión de la Fuerza Pública se reparte de forma desigual entre los Frentes. Así, por ejemplo, los que se sitúan en zonas como La Macarena o el sur del Tolima se encuentran sometidos a una permanente ofensiva mientras que los de áreas fronterizas como Catatumbo o Putumayo tienen donde refugiarse. Además, hay sectores más pragmáticos de corte marxista-leninista ortodoxo y otros más extremistas de perfil bolivariano. En consecuencia, uno diría que es concebible que una parte de la organización prefiera desmovilizarse antes de continuar con una confrontación que están perdiendo por goleada. El asunto es como se va a escenificar la ruptura entre los radicales y los pragmáticos para que estos últimos puedan abandonar las armas. A mi modo de ver, esa es la clave de la negociación.

Juanita León

07 de Febrero

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Seguramente tienes razón porque como en todo grupo hay unos más pragmáticos...+ ver más

Seguramente tienes razón porque como en todo grupo hay unos más pragmáticos que otros, pero la impresión que yo tuve después de conocer y entrevistar a varios guerrilleros en el Caguán es que las decisiones estaban centralizadas y ellos las acataban como soldados y que no había tanta diferencia entre los que desde el Establecimiento se catalogan como "políticos" y "militares". Todos me parecían políticos y militares a la vez.

Román D. Ortíz

10 de Febrero

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Tienes razón Juanita. La diferenciación entre políticos y militares es una ...+ ver más

Tienes razón Juanita. La diferenciación entre políticos y militares es una invención que tiene más que ver con los deseos de algunos de encontrar guerrilleros "buenos" y "malos". Sin embargo, si creo que existen unos sectores más pragmáticos que otros dentro de la guerrilla. Como intente de explicar en mi entrada, creo que esto depende de la ideología de cada facción y su posición estratégica. Aquellos que han sufrido más duro la presión militar y tienen una ideología menos maximalista, suelen resultar más pragmático - es importante evitar la palabra moderados para alguien que hace política matando - que aquellos que descansan en escampaderos seguros y mantienen posiciones ideológicas´muy rígidas. En este sentido, la gran paradoja es que probablemente los cabecillas militares al interior del país son más pragmáticos que los ideólogos que disfrutan habitualmente del ron venezolano.

Román D. Ortíz

06 de Febrero

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Gracias a ti, Juanita. Para contestar a tu pregunta, tengo que decir que soy a...+ ver más

Gracias a ti, Juanita. Para contestar a tu pregunta, tengo que decir que soy algo así como un pesimista moderado o un optimista escéptico. Creo que los grupos terroristas optan por desmovilizarse como resultado de una combinación de dos factores; cuando se ven impotentes para hacer violencia debido a que están completamente asfixiados por el Estado y al mismo tiempo tienen expectativas de ser exitosos en político. El punto clave aquí es que no está nada claro que esta fórmula mágica aplique en el caso de las FARC. La guerrilla cuenta todavía con amplios escampaderos en algunos países vecinos y, como traté de explicar en el texto, sus expectativas en la política electoral son negras. Treinta y cinco mil personas son una gota de agua en un océano de votos.

carmenperez513

07 de Febrero

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Gracias por su objetividad y neutralidad. Creemos que el mejor camino que pue...+ ver más

Gracias por su objetividad y neutralidad. Creemos que el mejor camino que pueden tomar estos Narcoterroristas que se hacen llamar FARC, es la paz, aprovechar para incursionar en la vida politica, como hizo el M19 y darle la bofetada que todo el pais espera a Uribe Velez. De lo contrario están destinados a desaparecer disueltos como Narcotraficantes, Bacrims, o decenas de anárquicos grupúsculos "guerrilleros"

Román D. Ortíz

07 de Febrero

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Gracias a usted por su comentario. Es posible que veamos una mezcla de los dos...+ ver más

Gracias a usted por su comentario. Es posible que veamos una mezcla de los dos escenarios que usted pronostica. Es concebible que algunos podrían aceptar la oferta de negociación y desmovilizarse mientras que con seguridad los sectores más extremistas y más involucrados en narcotráfico perferiran continuar en la violencia y tendrán que continuar siendo confrontados por la Fuerza Pública

Hermes Jose Silva Jaimes

07 de Febrero

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La falla ajena no es la virtud propia. Eso lo sabe la guerrilla, o debería sa...+ ver más

La falla ajena no es la virtud propia. Eso lo sabe la guerrilla, o debería saberlo, porque sin ganar virtud propia frente a la mayoría de las y los ciudadanos, que la verdad no se cómo, no tendrán el apoyo político suficiente para sostener y desarrollar en el juego democrático cualquier reforma política que logren al final del proceso de paz si culmina con éxito. Si la guerrilla quiere la paz y en ella quiere sostener sus propósitos para el país, entonces deben persuadir a los ciudadanos que tienen virtudes para ello. Sin ese ejercicio de persuación propio de la democracia, que no se me ocurre como pueda hacerlo la guerrilla, la mayoría seguiremos rechazando sus acciones, así quieran pretender justificación y validez acusando las fallas ajenas e insistiendo en sus buenos propósitos, porque no se ven.

Román D. Ortíz

10 de Febrero

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La otra cuestión es la percepción de la guerrilla sobre la confrontación co...+ ver más

La otra cuestión es la percepción de la guerrilla sobre la confrontación con el Estado. Los terroristas siempre se resisten a verse derrotados porque consideran que su victoria es una “necesidad histórica” –hablando en términos marxistas – y las crisis son solo problemas temporales. Esta lógica aplica para las FARC. Militarmente, la Fuerza Pública les está sometiendo a un desgaste abrumador. Sin embargo, los sectores más intransigentes de las FARC miran a esta situación como una crisis pasajera. A medida que la situación estratégica se haga más desesperada para el grupo terrorista, un sector creciente de este admitirá su derrota y buscará una salida negociada. De hecho, es muy probable que una facción de este tipo ya exista; pero en este momento es difícil imaginar cómo este sector podría acumular suficiente influencia en la organización como para imponer su línea y hacer avanzar al conjunto de la guerrilla hacia el abandono de las armas.

Hermes Jose Silva Jaimes

10 de Febrero

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De acuerdo Roman, ese es el problema que tienen las Farc y que parecen no ver:...+ ver más

De acuerdo Roman, ese es el problema que tienen las Farc y que parecen no ver: para ganar, tienen muy pocas opciones en el debate democrático y no tienen opciones en la guerra.

Román D. Ortíz

10 de Febrero

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El problema es evaluar si la guerrilla va a tomar la decisión de desmovilizar...+ ver más

El problema es evaluar si la guerrilla va a tomar la decisión de desmovilizarse y sobre este tema hay dos cuestiones a considerar. Primero, están las posibilidades reales de las FARC en la política legal. En este sentido, lo cierto es que sus perspectivas son prácticamente nulas. Las FARC son una organización profundamente impopular en la inmensa mayoría del campo colombiano. Súmele a esto que existe una amplia oferta de grupos de izquierda legal que ocupan ese espacio político donde supuestamente deberían aterrizar las FARC y que atraen a los votantes que se identifican con esta tendencia. Como resultado, las opciones reales del grupo para atraer el apoyo electoral de un sector significativo de la población en términos electorales serían inexistentes. En consecuencia, el sector más radical de la guerrilla se puede sentir inclinado a mantenerse en la violencia porque sabe que en las elecciones no tienen nada que hacer.

jrosero1974

08 de Febrero

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Me parece muy equilibrado y sensato este análisis de la situación actual de ...+ ver más

Me parece muy equilibrado y sensato este análisis de la situación actual de los diálogos de paz y la posición de las Farc dentro de este proceso; coincide plenamente con la columna de opinión de Álvaro Valencia Tovar del día de hoy; creo que estas voces ponderadas contribuyen a hacer contrapeso a los analistas y políticos que creen que esto funciona como un partido de fútbol o como los desafortunados trinos de nuestro exmandatario que en vez de contribuir a que nos unamos crea una distorsionada percepción de que vamos perdiendo la guerra.

Román D. Ortíz

10 de Febrero

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Me alegro de que le haya gustado el texto. Creo que es fundamental tener un de...+ ver más

Me alegro de que le haya gustado el texto. Creo que es fundamental tener un debate sobre la situación de seguridad abierto a todos quienes se identifican con las instituciones democráticas. Me parece que eso es lo lógico dentro de un sistema pluralista. Evidentemente, la crispación én el contexto de una campaña electoral va a hacer esto algo difícil. Pero sin embargo, un debate abierto es la base para poder avanzar en la construcción de un consenso nacional para enfrentar y derrotar al terrorismo.

PabloEstudiante

09 de Febrero

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Como todos los comentarios hasta este momento, me parece un gran análisis. Le...+ ver más

Como todos los comentarios hasta este momento, me parece un gran análisis. Le agradezco. / En alguno de los comentarios usted dice ser un pesimista moderado, pero la verdad el artículo me deja más bien una sensación de optimismo moderado -de hecho, mucho más del que uno se lleva leyendo las nticias mediocres del día a día. Claramente el proceso para llegar a una paz real va a durar unos buenos años, si las negociaciones funcionan, pero hay que empezar por algún lado y parece que sí vamos empezando. Saludos

Román D. Ortíz

10 de Febrero

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Gracias por su comentario. Creo que usted tiene razon en el sentido de que el ...+ ver más

Gracias por su comentario. Creo que usted tiene razon en el sentido de que el proceso para terminar con la violencia en Colombia será muy demorado; pero aquí el punto a considerar es que esta hoja de ruta necesariamente va a combinar el uso de la fuerza militar con procesos de desmovilización negociados. En este sentido,incluso si el presente proceso de negociación tiene el desenlace más exitoso posible, lo cierto es que será necesario mantener una robusta política de seguridad para enfrentar a aquellos sectores que de la guerrilla que se nieguen a abandonar las armas y el resto de las amenazas internas que enfrenta el país (narcotráfico, BACRIM, etc.)

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