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Por narcorama · 15 de Junio de 2012

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Por: Casa de las Estrategias.
Colaboración de:
 
Esta semana participamos de La Semana del Hip-hop en Medellín en un conversatorio sobre drogas y consumo. Allá conocimos a la gente de la Comunidad Cannábica Colombiana y recordamos por un documental que la Marcha Cannábica se dio en varias ciudades de Colombia el 5 de mayo.
 
Celebrando la desconexión
Mientras esperábamos a que la charla comenzara seguía retumbando las palabras de Víctor Gaviria sobre lo que celebran los pelados de barriada de Medellín cuando se drogan. Los pelados de Medellín celebran una desconexión cuando se drogan.
Luego de la tertulia donde estuvo Víctor estuvimos en la tertulia de narcotráfico y ciudad para preguntarnos por el urbanismo. La tertulia tomó aspectos de la arquitectura de forma crítica con los reduccionismos de poder hablar de una arquitectura narca y se adentró en un aspecto muy importante como es el miedo y el espacio.
El narcotráfico es un fenómeno que produce, a la colombiana, miedo, mucho miedo; sin embargo, hoy no queremos hablar de eso. Hoy queremos hablar de los desconectados y de los militantes del consumo. Los une la búsqueda de sentido y Víctor Gaviria se dedicaba a los pelados de barriada, a los jóvenes populares, pero en últimas el asunto de la desconexión adolescente, de la pérdida de sentido, así como los drogadictos, no es un asunto de clase.
 
Rompiendo estereotipos
Qué iba a pensar uno que el principal vocero de la Comunidad Cannábica Colombiana arrancara un discurso diciendo que los mariguaneros no eran superiores a los alcohólicos y que era ridículo que se creyeran más cercanos a “dios” por un asunto de consumo que es más sustancia que espiritualidad.
Antes de eso veíamos el documental de la marcha y en éste se veía un payaso defendiendo la mariguana y diciendo que había que consumirla con moderación y un señor sin dientes diciendo que la mariguana era el elixir de la juventud. Vamos a confesar en esta columna que nos han parecido que los militantes del consumo rayan en el ridículo y que hasta hace poco sólo le han hecho daño a la propuesta de legalización.
Esa opinión no está alineada a la línea dura, sino, por el contrario, inclinada hacia la preocupación de cómo no ridiculizar, caricaturizar a los que alzan más alto y con la fortaleza de las masas el discurso de la legalización. Triste mundo que nos hace militar en el consumo y reducir nuestra identidad a una sustancia. Qué nos íbamos a imaginar que iba a aplaudirnos, o algo por el estilo, cuando dijimos frente a varios pelados que uno no puede ser reconocido como mariguanero sino como algo más, que hay que buscar aquello que esté ligado a la creación y menos al consumo.
Cuando planteamos que a los militantes y a los desconectados los une la búsqueda de sentido es porque los primeros necesitan una causa y los segundos necesitan una tregua con los efectos.
 
La parábola del temita
Es en la droga que se encuentra la comunión, el retozadero, la tregua y la desconexión. Como se disfruta de bastante desconectarse de la nada, de lo que es mentira, de aquello a lo que no pertenecemos. En las clases altas el pelado está almacenado y en las bajas está expulsado. En un caso está pospuesto y en otro estorba.
¿Qué puede competir con las drogas? La muerte, la sexualidad, el amor, la amistad, la violencia, los sueños, el arte, la estética… ¿Debería haber una competencia? La propuesta de la Comunidad Cannabica Colombiana es la de auto-cultivos, la de clubes para fumar y sembrar, sacarlo del mercado, de la competición, de la industria y, por supuesto, de la violencia.
Nos referimos en Narcorama a la socialización alrededor de la mariguana y nos hemos interesado en los adolescentes. Hay que empezar a consumir después, más adultos, en medio de una celebración y no de una decepción, se tiene que poder no consumir, dejar, alternar y sobre esa es la competencia de la que hablamos.
Nuestros jóvenes están fundidos (quemados), se están cocinando, y lo único que nos interesa es que no echen humo. Preferimos muchas veces que se desvanezcan pero sin hacer ruido, que no estallen. Se nos olvida que la sobredosis está fuertemente relacionada con el suicidio y que muchas veces drogas y muertes son la mitigación de una mala vida.
La vida está mal cuando las drogas se vuelven tan importantes, la sociedad está mal cuando la mejor excusa para desafiarla es la de legalizar una sustancia, un placer.
 
Una propuesta
Antes de los drogadictos están los sinsentido y para ellos, en una edad donde uno merece más ser salvado, un ser querido que enseñe a vivir y una ciudad para enamorarse. El urbanismo del amor retoma la noche, cree en los intercambios, en espacios para estar solo, en una ciudad que fortalece la intimidad, en lugares para las primeras citas de los desplatados. Todo adolescente debería de tener un ser querido en capacidad y disposición de enseñar a vivir.
Si uno mismo no aprendió a vivir no debería traer a nadie a vivir. En último caso hay que robarse un pelado, robárselo al rigor de la soledad, a la desazón suprema con una conversación a la semana, notándolo bien, cuidándolo cuando se pueda, impulsándolo cuando tengamos riqueza de espíritu.

Comentarios (2)

IsmaelFlorito

20 de Junio

0 Seguidores

Es muy importante darles peso a las posturas y capacidades de los consumidores...+ ver más

Es muy importante darles peso a las posturas y capacidades de los consumidores en un conflicto que tradicionalmente se analiza desde el punto de vista de las autoridades (policivas, médicas, morales o criminales). Las capacidades de autoregulación y de autogestión de los consumidores son escenciales para llegar a una política racional sobre el consumo y el control de drogas, tanto legales como ilegales. Hay historia sobre iniciativas de consumidores que han tenido un impacto significativo en reducir la conflictividad asociada (por ejemplo, en la costa oeste de USA a finales de la década de los sesenta; o en ciertos ámbitos juveniles en ciudades como Bogotá y Quito). No obstante, con frecuencia la sordidez y los comportamientos antisociales que rodean al consumo de drogas no se derivan tanto de conflictos con las normas o los prejuicios, sino que provienen de la intolerancia de los mismos consumidores. El último párrafo del artículo debería estar escrito visible en todo jardín infantil.

Vicodine

22 de Junio

0 Seguidores

Yo consumo Marihuana.Me gusta la Marihuana, pero no los marihuaneros.

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