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Por Lucas Ospina · 10 de Septiembre de 2009

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"Fatales consequencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte. Y otros caprichos enfáticos" fue el título escrito por Goya en el ejemplar de grabados de la serie Los Desastres de la Guerra que le regaló a su amigo el crítico Ceán Bermúdez. La lámina número 75 ha sido descrita por la Historia del Arte de la siguiente manera:
 
Farándula de charlatanes. Aguafuerte, aguatinta, punta seca y buril (c. 1810). De nuevo Goya vuelve a ridiculizar a los frailes, aunque con el lógico miedo a la Inquisición restablecida (Molida, 1863). El pajarraco del primer término tiene una vestimenta ambigua, puede ser fraile, magistrado, académico, burócrata, buhonero o militar, y en el dibujo preparatorio aparece con un sable (Lafuente, 1952). Goya critica aquí a ideólogos y políticos que pontifican con grandes palabras pero en cuyo sentido no creen (Lecaldano, 1975). La estampa pudiera estar relacionada con el cardenal Luis María de Borbón partidario de los liberales, que salió a recibir a Fernando Vil con orden de no reconocerle como rey si no juraba la Constitución, pero se contradijo al besar la mano que le presentó el rey (Vega, 1992). A la vez, a partir del robo de un grabado de la serie, ocurrido en Bogotá (Colombia) el 11 de septiembre de 2008, se ha visto esta imagen como un triste presentimiento de lo que de verdad aconteció: un evento cortesano donde los burócratas de la cultura se reunieron en la fundación del político Gilberto Alzate Avendaño para embaucar a punta de maquillaje; con la disculpa de disfrutar el arte de Goya contribuyeron —a cambio de dádivas— con el arduo y extenso proceso de lavandería que tiene por objeto limpiar toda mancha de fachismo de la vida y obra del político que da nombre a la institución que los convocó (Ospina, 2008).
 
Los “caprichos enfáticos” son la parte final de la serie de grabados, van del número 66 al 82, y se diferencian del resto de la obra porque hacen una reflexión crítica sobre aspectos políticos e ideológicos que han envuelto los hechos narrados: el vampirismo de los legisladores, la superstición popular, la corrupción política, la vanidad triunfante o la injusticia se convierten en alegorías que muestran el reverso del decorado, el trasfondo y la razón última de los desastres de la guerra.
 
Bibliografía.
Lafuente F. (1978). Los caprichos de Goya. Madrid, Editorial Gustavo Pili.
Lecaldano, P. (1976). Los Desastres De La Guerra. Madrid, Editorial Prensa Española.
Molina, A. (1987). Goya Nuevas Visiones (1a. ed.). Barcelona, Planeta-De Agostini.
Ospina, L. (2008). De la corporéité du langage. Le corps comme pre-texte et comme texte en soi-même. Tésis de doctorado, Université de la vie, Lourdes.
Vega, J. (1996).  Caprichos de Francisco de Goya: una aproximación y tres estudios. Madrid, Calcografía Nacional, Fundació Caixa de Catalunya y Fundación El Monte.

Comentarios (3)

Santiago Giraldo Peláez

10 de Septiembre

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Que buen escrito Lucas, las lecciones de estética Samuelina estan buenísimas...+ ver más

Que buen escrito Lucas, las lecciones de estética Samuelina estan buenísimas. No se sabe quien estaría mas furioso: si el facho de Alzate por exhibir a un anticlerical furibundo como Goya, o Goya ante la procesión interminable de lagarteria burocrática.

manuela

10 de Septiembre

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Otra vez se la montó a la Alzate Avendaño, pero como lo hace con gracia y ta...+ ver más

Otra vez se la montó a la Alzate Avendaño, pero como lo hace con gracia y talento, se la perdonamos una y otra vez.

mafesoli

10 de Septiembre

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¿Otra vez este tema? Que pereza

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