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Por Lucas Ospina · 09 de Agosto de 2010

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A pleno día, el paisaje que se intuyó en la noche de ida, se confirmó de regreso. Había mucho más de lo que se podía ver desde la tortuosa banda sonora de esta película de carretera. El bus hizo la misma parada en el comedero inmundo, sólo que a la luz del medio día fue más que evidente que había mejores lugares para almorzar, sólo que en éste a los choferes de bus les tenían preparada una mesa especial y les llevaban guarniciones bien cargadas. Con seguridad “los pilotos” se ahorraban la fila y también la comida.

 “La Línea”, ese absurdo de dos vías que le abre un tajo al filo de una serie de montañas hasta llegar a un brumoso páramo, es un lugar lleno de derrumbes, por momentos parece haber más derrumbes que zonas transitables. Un eterno ciempiés de tractomulas avanza con pericia sin caer en la cuneta o al precipicio, los conductores se turnan para dejar boquiabiertos a los eventuales espectadores: invaden el carril opuesto, ganan el espacio que da la contravía o quiebran el remolque. Hay un gran letrero que promete la construcción de un túnel que obviará una pequeña parte de este paso, una promesa más que seguro algún día será inaugurada con el mismo bombo con que se inauguró ese otro túnel que prometía obviar el estrecho de “” y que, puesto en funcionamiento en hace más de seis meses por los políticos fantoches de turno, todavía no está en pleno servicio. Otra herencia de la politiquería es una inteligentada más del Ministerio de Transporte que pensó que a falta de policías en la carreteras se podía domar la voluntad de expresión vertiginosa de los transportadores a punta de que los pasajeros protestaran por el exceso de velocidad: una pantallita digital en la parte superior  del bus anuncia la velocidad y cuando llega a 100 kilómetros por hora dice neurótica al vacío: “¡Alerta! “¡Alerta!”


De noche, hacia las 9, el bus comenzó a dejar pasajeros regados a la entrada de Bogotá. Hubo una pausa larga porque a una niña se le perdió una pelota. Mientras la buscaba entre el sofoco del calor humano, un viejo trataba de recordar dónde había dejado una maletín con inyecciones. Una vez volvió a andar el bus ocurrió una escena catártica inesperada: una señora fue y golpeó en la cabina del “piloto” hasta que le abrieron, y entonces gritó enardecida: “Esa hijueputa música todo el berraco día y nos llevan aquí como en un sauna. Dizque alguien dijo que quitaran el aire y le subieran a la música. Estos malparidos es que se creen de mejor familia”. Apagaron el radio, Dj Jhon Marin se fue a pincharle los discos de la vitrola a su abuela. La reacción de la mujer me recordó la frase de una calcomanía que todavía subsiste en algunos buses donde el chofer todavía puede decorar su vehículo: “Si su hija sufre y llora, es por un chofer señora”. También pensé que ahora, en estos buses impersonales, los choferes pasaron de dueños a empleados y su única forma de expresión, su forma de marcar el territorio y de darse aires de importancia, es a punta del poder que les da poder escoger la música y las películas, poder andar a la velocidad que les venga en gana y encerrarse en la cabina, esa cueva primitiva, a sentir que manejan un transbordador espacial desde su central de mandos.


El bus llegó primero al fantasmal Terminal del Sur, ahí se bajaron bastantes pasajeros, tal vez para coger el Transmilenio, la última estación de su viacrucis. Luego llegamos al otro terminal, un viaje de media hora, en silencio, a una temperatura estable, como podría haber sido la de todo el recorrido. Mi compañero de puesto oía música en sus audífonos y yo en mi cómodo asiento veía por la ventana el conjunto de focos pequeñitos que se extienden por las montañas hasta cubrirlas por entero, una inmensa cantidad de farolitos titilando hasta el más allá, un pesebre navideño en exposición permanente que sólo conozco a distancia.

Comentarios (10)

JorgeA

09 de Agosto

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Esto demuestra que más que las infraestructuras, el tema es de cultura Ciudad...+ ver más

Esto demuestra que más que las infraestructuras, el tema es de cultura Ciudadana, al volante, o como lo quieran llamar.
Todo el tema es de cumplir unas reglas o que se exija el cumplimiento de las mismas.

daninfpj

10 de Agosto

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Jeje, qué bueno que se pongan en juego esas palabras ("cultura ciudadana"), l...+ ver más

Jeje, qué bueno que se pongan en juego esas palabras ("cultura ciudadana"), las veo y las escucho mucho ahora. Quizás eso fue lo que quedó de Mockus en las (horrorosas) elecciones pasadas. Aunque aún no hagan parte visible de la vida en comunidad, al menos hubo un montón de significantes que ingresaron al lenguaje de muchas personas.
Comparto esta entrevista reciente a Mockus, generosa en símbolos:http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&view=article&id...

JorgeA

11 de Agosto

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Aunque las palabras las tomo de A.Mockus, la idea la tenia de mucho antes. Des...+ ver más

Aunque las palabras las tomo de A.Mockus, la idea la tenia de mucho antes. Desde que el era alcalde y yo un Culicagadito. XD

J. Felipe Parra

10 de Agosto

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Excelente radiografía de nuevo. ¡Veamos que pasa!

Excelente radiografía de nuevo. ¡Veamos que pasa!

Ale_dice_que

10 de Agosto

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que buena vaina! muy buena cronica

que buena vaina! muy buena cronica

txarlz

11 de Agosto

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Durante mi infancia mi padre solía viajar a todas las ciudades calentanas pr...+ ver más

Durante mi infancia mi padre solía viajar a todas las ciudades calentanas próximas a la capital. Unas veces en bus, otras en auto. El cuento va a que sintetizó la sabiduría popular experimental sobre los comederos de carretera. Todo depende de los vehículos parqueados al frente, que hablan de su publico
1. Si hay camiones, es buena porción y precio, con una presentación fantoche.
2. Si hay buses, la porción es moderada como la presentación, el precio "de turista"; porque si se va a quejar, pues que no vuelva. El cuento es que el chofer vuelve y hace la parada, porque a él si lo atienden mejor que en la casa.
3. Si hay carros particulares es bonito, caro como el solo y pequeño.
4. Si hay mafionetas, caresapo y burbujas, no es un restaurante sino un lavadero con letrero de Asadero -si es en los LLanos- o de Balneario -si es intercoordilleras-. Mas que comida de sal, hay todo tipo de órganos, coyunturas y colgandejos bovinos revolcadas en aceite, con huevito duro bajo un bombillo amarillo

J. Felipe Parra

12 de Agosto

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...XD [carcajada]

...XD [carcajada]

HENRY BARBOSA

12 de Agosto

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Este mediocre seudo columnista pretende en un articulito humorístico de pési...+ ver más

Este mediocre seudo columnista pretende en un articulito humorístico de pésima calidad y mal gusto, demeritar y burlarse del trabajo honesto y tesonero de cientos de conductores del servicio intermunicipal que le han prestado un servicio gigantesco a millones de colombianos. Soy testigo que en muchas ocasiones en pueblos olvidados que posiblemente no conoce Ospina o si los conoce es "a distancia" o en la revista Tv y Novelas de la que posiblemente es coleccionista, estos vehículos prestan el servicio inclusive de ambulancias. Payaso....

icariano

13 de Agosto

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Señor barbosa: ante todo, creo que estas secciones son hechas no para insulta...+ ver más

Señor barbosa: ante todo, creo que estas secciones son hechas no para insultar, sino para comentar, y aunque tiene derecho al desacuerdo con lo que dice la crónica sobre el viaje en bus, éste no lo autoriza a ser insultante. Si, es cierto que los buses prestan un servicio valioso en ciertos lugares del país, pero en cuanto al servicio que ofrecen las empresas como bolivariano, lo que dice la crónica es verdad: en más del 90% de ocasiones, es un vil engaño, y los viajes son una tortura china: el aire lo apagan, las películas viejas, violentas y malas son proyectadas a todo volumen, al igual que la música , los paraderos son asquerosos, los choferes fuman mientas manejan, son agresivos y violan todas las normas de seguridad, paran y recojen pasajeros como buses urbanos, son desarreglados y sucios en su presentaciòn personal; en fin: viajar por carretera, en Colombia, es una experiencia perversa y dañina, y no debiera ser así.

ailicec

15 de Agosto

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Muchas expresiones del columnista son digamos comprensibles y verdad pero tamp...+ ver más

Muchas expresiones del columnista son digamos comprensibles y verdad pero tampoco hay derecho a que se quiera degenerar un servicio público que nos prestan bueno o malo afortunadamente se puede uno transportar y pues a qui no vivimos en Europa para querer exigir tanta comodidad.

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