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Por De la Dirección · 02 de Marzo de 2010

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En una esquina de la tribuna de la sala de audiencias del Consejo de Estado se atrincheraron tres periodistas de RCN (tres periodistas entre casi 100 que llegaron a cubrir la noticia). Cada tanto les llegaba el turno de hablar al aire y dar el último parte sobre la esperada decisión del referendo. Cuando uno de ellos terminó de hablar, dijo “vamos a otro punto de la información”. El otro punto de la información era justo a su lado. Su compañero tomó el micrófono y dijo algo. Y después pasaron a otro punto de la información, es decir, a su otro compañero, también sentado a su lado.

Así se cubren las ruedas de prensa. Desde un punto de la información que parece una realidad paralela, un hoyo negro en forma de sillón de cine. Y desde ahí salen los conatos de ‘chivas’, las exclusivas, los análisis. El viernes traté de seguirlas a tres bandas, con un ojo en la sala, otro en Internet y el oído en cinco emisoras.

La Silla Vacía llegó al Palacio de Justicia a las once de la mañana. Y no pasó una hora cuando dieron la primera exclusiva. Los magistrados ya votaron y están por salir. Así lo dijo La W. Los policías comenzaron a moverse porque veían a los periodistas moverse, y los periodistas se movían porque los policías lo hacían. La tensión subía por generación espontánea.

Pero ni los magistrados salieron ni habían votado. Después corrió el rumor de que los magistrados lo que realmente habían hecho era pedir almuerzo (y nosotros lo trinamos por Twitter). Pensé entonces que los magistrados tal vez lo habían hecho después de enterarse de la noticia de que habían pedido almuerzo.

Y entonces el hambre se decretó por noticia y el jefe de prensa de la Corte anunció que los magistrados habían suspendido la sesión para comer algo. Pero al parecer el domicilio no llegó o no pidieron nada, porque al final los magistrados almorzaron afuera de la sala plena (Jorge Pretelt, según supimos nosotros, lo hizo solo con sus escoltas).

Por esa misma hora, ‘El Espectador’ se aventuró con el hundimiento del referendo con un marcador de 7-2. Se refirieron a una votación definitiva, con lo cual no quedó claro si se trataba de una cábala o clarividencia. RCN lanzó los dados y dijo que la cosa iba 4-4. Después los periodistas recogieron sus fichas y se fueron a almorzar.

Los novatos comimos algo ligero, con la idea de que el partido se reanudaría después de una breve charla técnica. Los de televisión, que tiene una cuadrilla de camarógrafos, asistentes y periodistas, trajeron almuerzo completo. Se acomodaron en una esquina del Palacio de Justicia que por momentos parecía una terraza-bar. Rodó la Pony-Malta – el Red Bull criollo – y los paquetes de papas. Estos saben esperar, pensé.

A las 2:30 pm anunciaron que se había reanudado la sesión. Volvieron los boletines informativos. “Momentos de gran tensión se viven en la Corte”, dijeron algunos mientras contenía un bostezo. Tal vez se vivían en el edificio de al lado, en la Corte Constitucional, donde los magistrados debatían, pero donde no estábamos ninguno de los periodistas. En la sala de audiencias la tensión principal era encontrar un enchufe para cargar los portátiles y los Blackberrys.

La tarde pasó despacio, como las horas previas a un concierto o un partido de fútbol. Con la diferencia de que no había telonero que cantara o hiciera malabares.

Parecía entonces que la estrategia de la Corte era desgastar al rival. De un lado del ring estaban los magistrados sorbiendo tintos a puerta cerrada y del otro, los periodistas mascando chicle y cabeceando. Entraba la noche y pensé que íbamos a perder por 'knock-out' técnico.

Pero entre cuatro y cinco de la tarde, volvió el movimiento. “En cualquier momento saldrá por esa puerta el magistrado Mauricio González”, dijo uno de los periodistas al aire. Algunos de los reporteros de la primera línea de fuego habían sido reemplazados para entonces por las estrellas de cada medio, que eran, como los magistrados, la atracción principal. Pero de la puerta sólo salían asistentes de sonido, seguramente contratados para hacer ese trayecto una y otra vez, como dobles de cine.

La bola de que la sala plena ya había terminado se tomó el auditorio. Estaba claro que la decisión del referendo saldría como fuera: o con un comunicado de la Corte o con un bombardeo de titulares. Un periodista, bien acomodado en su silla, dijo que “algunos magistrados habían salido apurados sin dar declaraciones”. Esculqué la sala por todas partes, salí del edificio, entré a los baños, revisé los corredores y no encontraba magistrados apurados. Ni siquiera había alguien con cara de magistrado. Había periodistas, o policías o policías con cara de periodistas, pero nada más.

“Estoy seguro de que no han salido”, me escribió una fuente, “estoy a un metro de la puerta y no han salido”. A menos que se hubieran tirado por una ventana, seguían en la sala. Y aunque lo quisimos aclarar por Twitter, la versión se trinó como un virus y La W ya daba la exclusiva.

A las seis de la tarde, cuando los periodistas completaban nueve horas de guardia, salieron los magistrados. Hasta ese momento no nos habíamos visto las caras con ellos. Y se leyó el comunicado. La esperada noticia sobrevivió a la noticia misma. La Corte le resolvió la encrucijada al Presidente, arriba hubo aplausos – de algunos periodistas y de varios funcionarios –, y afuera la gente de la Alianza Ciudadana gritaba al compás de una papayera: “¡Ya se va, ya se va... Uribe, ya se va!”.

Y también nos fuimos nosotros, los periodistas, a celebrar que la rueda de prensa de nueve horas había terminado. 

Carlos Cortés Castillo






Fotos de Laura Rico Piñeres

Comentarios (10)

Marleny Barrera López

02 de Marzo

5 Seguidores

Me encantan estas cronicas. Lo mejor de ese día, después del 7-2, fue el aplauso. Un sonoro aplauso para los periodistas y funcionarios del aplauso.

Me encantan estas cronicas. Lo mejor de ese día, después del 7-2, fue el aplauso. Un sonoro aplauso para los periodistas y funcionarios del aplauso.

Carlos Cortés

03 de Marzo

59 Seguidores

Marleny, como tal vez sabe, a principio de semana hubo una fuerte polémica po...+ ver más

Marleny, como tal vez sabe, a principio de semana hubo una fuerte polémica por el tema del aplauso. La verdad es que a esa hora (6 pm) no había solamente periodistas en el segundo piso del auditorio. También llegaron muchos funcionarios de todas las cortes.

harolpiz

02 de Marzo

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No se si notaron esta semana ojerosas a claudia gurisati, a la cosa política ...+ ver más

No se si notaron esta semana ojerosas a claudia gurisati, a la cosa política y a la directora del chuzo... seguro lloraron mucho porque se va el patrón... Yo creo q ardila lule pone a Uribe de director del noticiero.

julianortega

03 de Marzo

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El día del fallo la Gurisatti estaba tristísima y con la voz apagada.

El día del fallo la Gurisatti estaba tristísima y con la voz apagada.

Jaime Romero

03 de Marzo

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Excelente el cubrimiento del cubrimiento. No es muy sorprendente que las chiva...+ ver más

Excelente el cubrimiento del cubrimiento. No es muy sorprendente que las chivas de los medios más populares se basen en meros chismes, pero sí que inventen boletines (como el de la salida de los magistrados) sin verguenza alguna... qué bueno que La Silla devele algunas de estas perlas periodísticas.

apelaez

03 de Marzo

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muy bueno, la proxima llevan ponymalta tambien.

muy bueno, la proxima llevan ponymalta tambien.

chachino

04 de Marzo

0 Seguidores

Una buena crónica de lo falsa que puede ser nuestra profesión cuando es mane...+ ver más

Una buena crónica de lo falsa que puede ser nuestra profesión cuando es manejada por estrellitas!!!

Alvaro Rodriguez

05 de Marzo

0 Seguidores

JAJAJAJAJA, es risa nerviosa de ver y saber como hacemos nuestro periodismo y ...+ ver más

JAJAJAJAJA, es risa nerviosa de ver y saber como hacemos nuestro periodismo y luego preguntan por qué cualquiera puede ejercer esta profesión... y por esas actitudes es que cualquiera puede hacerlo, bueno como pasa con los decretos de la emergencia social el dependiente de una droguería es mejor médico que aquel que ha pasado por una facultad, es más es mejor ir a la droguería de la esquina que al médico.

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