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Por Héctor Riveros · 09 de Noviembre de 2010

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Mucho entusiasmo ha generado el inicio del Gobierno del Presidente Santos. Las primeras encuestas han revelado que registra niveles de popularidad superiores a los de Alvaro Uribe Vélez, lo cual parecía difícil de lograr. Hay la sensación generalizada de que tiene una gran agenda reformista. Alguno llegó a comparar el contenido de los anuncios con lo que promovía López Pumarejo en los años 30, lo cual era una desmesura, seguramente más por desconocimiento de lo que Santos ha propuesto que por error histórico  de la dimensión de la "revolución en marcha". En este mismo medio destacan su agenda reformista y  todos derivan de ahí el protagonismo y la importancia que le atribuyen al Ministro del Interior.
La verdad es que la agenda legislativa no es tan revolucionara y buena parte de ella es de mala calidad. Ya casi todo está inventado y no necesitamos nuevas normas. No es muy revolucionario decir, por ejemplo, que a las víctimas hay que repararlas. Eso es un principio de derecho, e incluso la fórmula propuesta en el proyecto, aunque más expedita, en algunos casos puede resultarles inferior a la reparación a la que tendrían derecho. No es novedoso decir que hay que restituir las tierras a sus legítimos propietarios cuando han sido despojados abusivamente. Eso está dicho -en mejor castellano que el que ahora se usa- en el Código Civil desde hace más de cien años. Es tan innecesaria la ley que el Presidente empezó a cumplirla el mismo día que instaba a los Congresistas a aprobarla con rapidez.
Devolverse en la fusión de los Ministerios es un asunto menor y es eso, devolverse. Es muy equivocado dividir el desarrollo urbano y la vivienda del tema ambiental. Nada más ambiental que la manera como se ocupa el territorio y el tipo de ciudades que se construyen.
 El Ministro Vargas se va a arrepentir de promover la división de Interior y Justicia porque ante el desmantelamiento de los temas de interior solo le han quedado los de justicia, que son transitorios, pero si la relación entre los poderes vuelve pronto a su cauce, en materia de justicia lo que tiene que hacer el gobierno es meterse lo menos posible. La seguridad ciudadana se fue para una oficina de la Presidencia y se le encargó a una persona de talla ministerial. Tan de talla ministerial es Lloreda que ya había sido ministro y buen ministro en un gobierno bastante malo, lo cual es doble mérito. La relación con el Congreso la maneja el propio Presidente y el que lleva las cuentas es Chica, el Consejero Político. La descentralización pasó de moda y lo de moda es recogerla, de lo que se ocupa el Ministro de Hacienda en disputa con el de Minas.
 Lo que llamaron "reforma a la justicia" era tan de poca monta que rápidamente lo retiraron y dijeron que no había tanto afán, que eso podía quedar para después. El que llaman proyecto de ley de seguridad ciudadana es una modificación a unas normas de procedimiento penal que tienen poco que ver con la dinámica delictiva. Tan poco que ver que, con o sin ley, los delitos seguirán aumentando en unas partes y en otras diminuyendo.
 Lo que llaman "reforma política" no es una reforma política y avanza rápidamente porque le importa a los políticos que quieren anticipos para hacer las campañas para alcaldías y gobernaciones. Lo que llamaron "intervención" en la Dirección de estupefacientes no era tal porque esa figura no existe y claramente era innecesaria la forma cinematográfica y anunciada de la toma de esas oficinas.
 En fin, el Presidente Santos se ha preocupado más por la forma que por el fondo. Es lo que el Presidente Uribe llamaría un gobierno de apariencia. En Bogotá -la ciudad que Uribe amenaza con gobernar- se preocupan por las buenas maneras. Santos  y su equipo de gobierno son muy bogotanos. Toda es gente divinamente, lo que debe gustar mucho en la peluquería a donde va Poncho Rentería.
 Ahí es donde está la clave. En los sistemas democráticos la forma es el fondo. El proceso es incluso más importante que el resultado.  El Presidente Uribe siempre privilegió los logros. Incluso cuando se defiende en el twitter repite cifras de avances en distintos temas, pero nunca reivindica haber respetado las formas.
 Yo me siento más tranquilo con un Presidente que presenta personalmente la ley de víctimas, así no sea tan necesaria como dice, a uno que llama a sus congresistas amigos para que no la aprueben.
Yo prefiero un Presidente que pide perdón -por apariencia- a uno que cada evidencia de abuso por parte de agentes del Estado lo justifica diciendo que son falsas denuncias y no falsos positivos o que había otros que se involucraban con las Farc y no recibían castigo.
Yo quiero que el Presidente se preocupe más por la calidad de los candidatos que postula a la Fiscalía que por la posibilidad que tenga de ejercer influencia sobre ellos.
Es mejor un Presidente que - así sea por apariencia - se dirige respetuoso a los magistrados de las Cortes y no uno que -por decir lo menos- los deslegitima en forma permanente.
Me quedo con  la diplomacia que -así sea por apariencia- busca tener buenas relaciones con los vecinos y no uno que pica pleitos todo el día.
Está bien que un Presidente simule una intervención en una entidad estatal para decir que lucha contra la corrupción y no uno que, a pesar de evidencias, siempre sale a decir que los acusados son personas muy valiosas que él está dispuesto a defender.
 Las formas son códigos de valores de las sociedades y es mejor tener un Presidente que -por apariencia- las respeta a otro que por convicción, pero también por estrategia comunicativa, las transgrede. Eso que llaman "frentero" no representa -para mi gusto- un código de valores a admirar. En Bogotá -esa ciudad que Uribe amenaza con gobernar- valoramos mucho las formas, esas que en las democracias se llaman las reglas.
P.D. Ah y del fondo qué?
 

Comentarios (7)

Mastropiero

09 de Noviembre

0 Seguidores

Santos (y la chirriadisima primera dama) son los bogotanos cultos, acomodados,...+ ver más

Santos (y la chirriadisima primera dama) son los bogotanos cultos, acomodados, de gustos sumamente exquisitos y con una sensible preocupación por lo social que se encargan de pregonar a los cuatro vientos. Es el bogotano educado, que prefiere el insulto refinado y no la vulgaridad de la grosería fácil, caray. Es el bogotano que quiere quedar bien con todo el mundo...¡si hasta nombró a un guache de vicepresidente, ala! Es el gerente bogotano que le dice Marthica a la señora de los tintos ¡que muchacho tan educado, carachas!
Es el presidente que, aunque no haga mayor cosa (como seguramente sucederá), lo recordarán siempre como el Doctor Santos porque, hágame el favor, la educación si es que es lo más importante, ala

Leocrator

09 de Noviembre

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Oportuna y muy pertinente la «Lluvia de ideas»: conciencia a algún sector d...+ ver más

Oportuna y muy pertinente la «Lluvia de ideas»: conciencia a algún sector de la opinión que puede atribuir carácter 'reformista' al justificadamente popular Santos.
Ahora, en un comentario anterior, se dijo que "las opiniones en torno al Presidente recién elegido no escapan a un efecto contraste. Así, aunque los comportamientos de Santos son, por decirlo de alguna manera, ‘actuaciones estándar’ de un líder con talante de estadista, sobresalen y arrancan aplausos porque contrastan con el octenio anterior".
Sin embargo, con todo y el 'refrito' que constituye el conjunto de iniciativas gubernamentales, no deja de ser cierto que tales iniciativas arrancan aplausos porque PONEN DE RELIEVE asignaturas pendientes de un Estado que, hasta el 7 de agosto, anteponía la «mano firme» al «corazón grande» y que, por contera, no hizo mucho para combatir corrupción y clientelismo.

Leocrator

09 de Noviembre

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Y bien que no puede uno decir, hasta ahora, que Santos es el santo de los pobr...+ ver más

Y bien que no puede uno decir, hasta ahora, que Santos es el santo de los pobres (o de los ávidos por que se instituya otra forma de hacer política y de impartir justicia), sí cabe aseverar que, con su refrito, parece [sí, parece] tomar un rumbo distinto del dueño de «Rumbo» (la gallinita aquella...).
P.D. Bien por señalar lo no reformista de 'Juancho'; pero por lo pronto, respecto a Uribe, cambie el disco duro, hombre: EXPRESIDENTE, ¡no «Presidente»! (en La Movida).

directoalpunto

10 de Noviembre

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Pueden ser innecesarias, pero como todas las normas y reglas que hasta ahora n...+ ver más

Pueden ser innecesarias, pero como todas las normas y reglas que hasta ahora nos regian, quedaron tan desmanteladas en los dos gobiernos anteriores, por eso que usted llama "frentero" lo cual hizo que mucha gente necesite una norma actual sobre restitucion de tierras, reconocimiento de victimas y otras mas de justicia social. En Colombia, con la estigmatizacion que vivimos, donde los pobres, son diferentes, y si son diferentes son terroristas, y si son terroristas son apatridas, y si son apatridas no merecen vivir, algunas leyes que recuerden que mas del 50% de la poblacion es pobre, y eso solo quiere decir que son vulnerables y merecen ser respetados y reconocidos sus derechos.

Martha

12 de Noviembre

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Empezando que las tierra que supuestamente devolverán es todo un montaje que ...+ ver más

Empezando que las tierra que supuestamente devolverán es todo un montaje que solo los ilusos se lo tragaran.

marpos

09 de Diciembre

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Todos conocemos los males que padece nuestra querida Colombia;y cuando estan e...+ ver más

Todos conocemos los males que padece nuestra querida Colombia;y cuando estan en el poder los comentaristas y politicos de turno no hacen nada por comenzar a mejorar estos males;esperan que se les acabe su turno,y vuelven nuevamente a recomendar,lo que ellos no hicieron cuando nos gobernaban.

adolfo roldán

10 de Diciembre

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El presidente Santos no se parece en nada a Alfonso López Pumarejo (para mi e...+ ver más

El presidente Santos no se parece en nada a Alfonso López Pumarejo (para mi el mejor presidente de nuestra historia), ni siquiera a Sergio Fajardo (el político mas claro y confiable actualmente),pero definitivamente Santos nos ha sorpredido gratamente porque está intentando encarrilar este pais que iba a la ruina moral.Ojalá tenga el talante de acabar con la polarización política que tenemos,de terminar con el modelo neoliberal a ultranza que padecemos en lo económico , y de buscar la convivencia en nuestro pais con la razón y no con la fuerza.

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