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Por Dejusticia · 25 de Septiembre de 2014

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Por: Nina Chaparro y Ana Margarita González @ana_mankala

El principal argumento de Viviane Morales para un referendo sobre la adopción de parejas del mismo sexo se basa en una idea incompleta de la democracia: la democracia es el gobierno de las mayorías. Pero es justo esta premisa solitaria la que resulta incompatible con nuestro modelo democrático. 

Después de la decisión de la Corte Constitucional de conceder la tutela interpuesta por una pareja de madres lesbianas que buscaban registrar a su hija, la exfiscal y congresista Vivian Morales anunció que recogería firmas para convocar a un referendo sobre adopción entre parejas del mismo sexo. Morales afirmó: “en mi condición de cristiana, pero además de ciudadana y de demócrata no puedo aceptar que un tema de tanta trascendencia ética, que toca las fibras más sensibles de las creencias de la nación pueda ser decidida a puerta cerrada por el voto de seis personas”.

Esta propuesta tuvo amplia acogida dentro de sectores conservadores quienes sostuvieron que con la adopción se vería afectado el bienestar de los menores. Sin embargo, en la actualidad tal argumento no tiene fundamento pues no existe evidencia que sugiera que las parejas del mismo sexo no son aptas para ser padres o que se afecte el desarrollo psicosocial de los hijos de estas parejas en comparación con los de las heterosexuales. Al contrario, la no adopción perjudica directamente a los niños y niñas en sus derechos filiales y patrimoniales tal como lo argumentamos en el amicus presentado con Colombia Diversa ante la Corte Constitucional.

Entonces, lo que está en juego no son los derechos de los niños y niñas sino el derecho a la igualdad de una minoría sexual. En nuestra opinión, realizar un referendo –bien sea reformatorio, aprobatorio o derogatorio pues la Senadora no especifica el tipo- que busque someter a la voluntad de las mayorías la decisión de si las personas LGBTI deben recibir un trato diferenciado basado en la orientación sexual en materia de adopción, atentaría contra un principio de la Constitución del 91: el pluralismo que se concreta en gran medida en el respeto de los derechos de las minorías.

Nos explicamos. El referendo es un mecanismo legítimo de participación puramente mayoritario para que los ciudadanos incidan en las decisiones públicas.  Así en Suecia, en el año 1967 se realizó un referendo para decidir en qué lado del carril debían circular los vehículos automotores siendo el ganador el lado derecho. De igual modo, en Austria el pasado enero de 2013 se decidió con una mayoría del 60%, que conservarían el servicio militar obligatorio. Este tipo de decisiones comunes que no conciernen los derechos de una minoría pueden ser tomadas legítimamente por referendo. Caso contrario sería si por ejemplo, siendo los ciudadanos colombianos mayoritariamente católicos, convocáramos a referendo la decisión de prohibir prácticas religiosas diferentes a la católica. Esta consulta sí tendría vicios de inconstitucionalidad, pues aún cuando fuera votada en contra, existiría un riesgo de violar la libertad de culto de minorías religiosas.

En ese orden de ideas, aunque nuestra democracia se basa en el principio mayoritario, es decir, que decisiones sobre asuntos públicos pueden ser tomadas por la mayoría de los ciudadanos o la mayoría del Congreso, este principio tiene límites y uno de ellos es el respeto por los derechos de las minorías, que no es más que la posibilidad de garantizar una sociedad pluralista que conviva, garantizando a cada uno de sus habitantes sus derechos, aún en medio de sus diferencias. Por tanto, quienes estarían llamados a tomar este tipo de decisiones serían jueces imparciales y objetivos que, a pesar del querer mayoritario, decidieran en derecho desde nuestro único acuerdo social que es la Constitución.

En síntesis, pretender someter a la voluntad de las mayorías el derecho de una minoría sexual al trato igualitario, minoría reconocida como tal por ser númericamente inferior y por ser discriminada en razón a su orientación sexual o identidad de género distintas a la mayoritaria, no superaría un juicio de constitucionalidad por contradecir el principio pluralista. Pues, del mismo modo como lo afirma la Senadora Morales, un tema de tanta transcendencia ética, que toca las fibras más sensibles de la dignidad de un grupo minoritario, no puede ser decidido en una democracia por una mayoría heterosexual.

 

Comentarios (8)

jgm

27 de Septiembre

1 Seguidores

Par evitar confusiones, comienzo por decir que estoy de acuerdo con la adopci...+ ver más

Par evitar confusiones, comienzo por decir que estoy de acuerdo con la adopción igualitaria. A pesar de ello, no estoy de acuerdo con la idea defendida en el artículo, en particular, la idea de democracia que la autora entiende existe en Colombia. Nuestra democracia no es puramente mayoritaria -y yo estoy de acuerdo con esto-, pero la autora deduce de ello que, cuando debamos decidir acerca de cuestiones que afecten a las minorías, no debemos ser los ciudadanos los que decidamos, sino "jueces imparciales y objetivos". El problema es que prácticamente toda decisión importante afecta los derechos de las minorías y la democracia es precisamente un ejercicio de debate público en el cuál determinamos cuáles son nuestros derechos y cuál su contenido. Según este argumento, una mayoría de ciudadanos trabajadores no podría decidir cuáles son las cargas tributaria que debe tener una minoría de banqueros o una mayoría de contribuyentes cuál la prestación de una minoría de pensionados...

Ariel García

08 de Octubre

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El concepto de minoría, como las autoras tratan de explicarlo en la brevedad ...+ ver más

El concepto de minoría, como las autoras tratan de explicarlo en la brevedad del texto, no es solo un tema numérico, sino de colectivos históricamente discriminados y excluidos de garantías sociales. Claramente una minoría no es el grupo conformado por los hombres más ricos y poderosos del país, pues a su número inferior no se suman circunstancias de exclusión, como sí sucede en el caso de la población LGBTI.

Prada

27 de Septiembre

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Más claro no canta un gallo.
¿Y será que cada uno de los referendantes ...+ ver más

Más claro no canta un gallo.
¿Y será que cada uno de los referendantes tendría la suficiente información y formación como para decidir responsablemente si un niño estaría mejor en manos del estado que en un hogar conformado por dos personas del mismo sexo?
No, pero no importa. Realmente, no sería un referendo sobre adopción, sino sobre creencias. Al parecer, lo importante para doña Vivian es imponer SU creencia mayoritaria y asegurarse de que lo siga siendo, para no herir la "sensibilidad de la nación" (¿?).
Los creyentes "creen" que los homosexuales son pecadores, que deben mantenerse alejados de los niños.
Los demás "sabemos", por las evidencias y los estudios rigurosos, que la condición de homosexual no incapacita a una persona para ser un excelente padre o madre, desde el punto de vista del bienestar y desarrollo del niño.
Hay una diferencia enorme entre "creer" y "saber", y el tal referendo consultaría lo que la mayoría cree. Las evidencias no importarían.

Mao317

01 de Octubre

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Aunque las autoras pretenden inicialmente sustentarse en el derecho de los ni...+ ver más

Aunque las autoras pretenden inicialmente sustentarse en el derecho de los niños, terminan dando prioridad al de los homosexuales.
Ahora, hay un error en cuanto a generalizar afirmando que un eventual "no" a la adopción por parte de parejas homoparentales derivaría de creencias religiosas. Yo, al igual que muchos otros, votaría negativamente, pero por razones mucho más lógicas, como las garantías de los derechos de los niños. Como ya se ha hecho antes, el citar a la APA y su "meta-estudio" ya no es tan eficaz, máxime, sabiendo de su poca credibilidad en este tema y conociendo infinidad de estudios igualmente serios, y con resultados completamente diferentes. Mientras no se entienda que las causas de la homosexualidad pueden ser diversas, y que efectivamente sí existen múltiples casos de las consecuencias negativas hacia los adoptados, lo que siempre termina evidenciándose es un afán desmedido por defender derechos propios ignorando el de los demás, en este caso, los de los niños.

Ariel García

08 de Octubre

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Hay un error también en esgrimir argumentos que aparentan ser protectores de ...+ ver más

Hay un error también en esgrimir argumentos que aparentan ser protectores de derechos, cuando en realidad obedecen a la discriminación interiorizada que comparten muchas personas en esta sociedad. El argumento con el que defiende su desaprobación a la adopción por parte de parejas del mismo sexo es el de la protección a los niños, pero no explica en qué radica esa protección. Por lo que se alcanza a entrever, aduce a que "las causas de la homosexualidad son diversas", lo que me permite intuir que su supuesta protección a los niños radica en que no reproduzcan el modelo de familia que tienen sus padres adoptivos. Esta idea ya se ha rebatido mil veces. Si fuera esa la razón de la homosexualidad, entonces no existirían homosexuales, pues probablemente todos han crecido en familias de hombre y mujer. Pero además si lo reprodujeran, ¿qué tiene de malo? Con ese seudo-argumento solo trata de encubrir la discriminación que usted siente hacia esa forma de vida.

Mao317

10 de Octubre

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Por supuesto, como no pueden soportar que se piense diferente, en ausencia de ...+ ver más

Por supuesto, como no pueden soportar que se piense diferente, en ausencia de argumentos sostenibles, la conclusión termina siendo inevitablemente la misma: discriminación; y terminan haciendo lo que critican: discriminar.
Aclaro: el argumento da las causas de la homosexualidad no va dirigido hacia los adoptados, sino hacia los adoptantes. Y no deriva de la imaginaria "homofobia" que siempre intentan develar detrás de argumentos que no les convengan a las pretensiones de algunos grupos de homosexuales. Este tema va mucho más allá que simplemente hablar por hablar.

Prada

16 de Octubre

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También existen múltiples casos de "consecuencias negativas hacia los adopta...+ ver más

También existen múltiples casos de "consecuencias negativas hacia los adoptados" por parejas heterosexuales.
Pero, en verdad, se requerirían argumentos contundentes, que no se han presentado, para poder llegar a afirmar que NINGUNA PAREJA HOMOSEXUAL PUEDE CANDIDATIZARSE PARA SER PADRES ADOPTANTES. Porque en eso consiste la negativa ABSOLUTA.
Y no se requiere más de dos dedos de frente para deducir el corolario inmediato: Un niño abandonado está mejor en manos del estado, en las bodegas del ICBF, o viviendo en la calle, como perro hambriento; que en CUALQUIER hogar conformado por dos personas del mismo sexo, sin importar sus características. ¿Defendiendo los derechos de los niños? ¿En serio?
No todas las parejas califican para ser buenos padres. ¿Qué tal si el ICBF evalúa cada caso, como lo hace con cualquier pareja? Ahí está la discriminación, en no permitirles siquiera candidatizarse. Es como si no les permitieran ser profesores, o sacerdotes, o vecinos de nadie "decente".

Mao317

08 de Noviembre

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Pero por supuesto. Pero, si no se tiene claro qué riesgos se corre, lo mejor ...+ ver más

Pero por supuesto. Pero, si no se tiene claro qué riesgos se corre, lo mejor es no tirar dados, máxime tratándose de los derechos de los niños (sí, en serio). Su argumento equivaldría a decir que hay que brindar a los niños el mejor de los males porque en los hogares del ICBF ya viven en pésimas condiciones. Ahora, con los amañados "meta-estudios" que se han presentado como argumento por parte de la APA, nadie puede garantizar que para el sano desarrollo del niño, el ambiente no sea nocivo en muchos aspectos, cuando es adoptado por parejas del mismo sexo. La discusión sigue, y no tiene nada que ver con lo religioso.

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