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Por Blogoeconomia · 19 de Octubre de 2014

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Por Jorge Tovar. 

En la primera mitad del S. XIX, Hawái era un reino independiente liderado por un monarca y gobernado por un sistema parlamentario. Era, ya cruzado el ecuador del siglo antepasado, una economía dependiente del azúcar. La producción de azúcar requería significativas inversiones fijas tanto en su proceso de cultivo (riego) como en el proceso de exportación (había que molerla). Estas inversiones eran muy específicas al mercado de los Estados Unidos, su principal y casi único cliente. La búsqueda de mercados alternativos, en la época, no era una opción viable.

A pesar del interés hawaiano en el mercado de los Estados Unidos, éstos históricamente impusieron al azúcar un arancel que osciló entre el 25% y el 50%. Interesados en aumentar la competitividad de su principal producto en el mercado americano, Hawái siempre estuvo interesado en firmar con los Estados Unidos tratados de reciprocidad que redujese o eliminase el arancel del azúcar. Las condiciones de los Estados Unidos para llegar a un acuerdo de reciprocidad con Hawái era inaceptables para el gobierno del archipiélago: requerían una sede naval en territorio hawaiano.

Desde el punto de vista de Hawái, tal posibilidad era políticamente inviable. En 1876, sin embargo, Estados Unidos accedió a un tratado de reciprocidad con el Reino de Hawái. Durante siete años (prorrogables por mutuo acuerdo), el azúcar hawaiano entraría sin arancel a suelo norteamericano. Fruto del tratado, las inversiones en el sector se dispararon en Hawái.

En consecuencia, la dependencia del azúcar al momento de prorrogar el acuerdo era ya total. Estados Unidos, sin embargo, impuso una condición para acceder a la prórroga del tratado: instalar una base naval en Pearl Harbor. Forzado por las circunstancias, maniatado económicamente por la posibilidad de perder su principal mercado, el Reino de Hawái aceptó, por fin, las exigencias de Estados Unidos. Algo que años atrás había sido políticamente imposible era ahora una concesión casi obligada. Estados Unidos tendría su base naval.

La historia del origen de Pearl Harbor me vino a la cabeza leyendo el punto 1 de las negociaciones de paz que se adelantan en Cuba entre las FARC y el gobierno colombiano. Antes de leer el documento, y dada las noticias que se tenían del mismo, tenía la sensación de que era el gobierno quien cedía y cedía, y la guerrilla poca generosidad mostrada. Leyendo el documento, no me queda duda que es así. Pero ha cambiado mi visión sobre los objetivos finales del proceso de paz.

Según el documento, el gobierno se compromete a otorgar subsidios para la compra de tierras, dará crédito subsidiado, subsidiará la formalización de “todos los predios que ocupen o posean campesinos”, habrá subsidios no reembolsable para la “construcción y para el mejoramiento de la vivienda”, se otorgarán subsidios “progresivos” para asistencia técnica a medianos productores (porque a los pequeños se les otorgará el servicio gratuito: subsidiado en otras palabras). El gobierno también promoverá seguros de cosecha subsidiados, manuales de ingreso subsidiado y subsidios de riesgos laborales, “proporcional a un ahorro individual acompañado de un subsidio por parte del Estado”. Estos son algunos compromisos del Estado a lo que podría añadirse el apartado del impuesto predial en el que se busca que el Estado promueva el cobro y recaudo del mismo, pero que las tarifas se fijen en desarrollo del “principio de progresividad”, así que habría exenciones al impuesto predial para los beneficiarios de los programas de acceso y para los pequeños productores.

En esencia, el acuerdo agrario, el punto 1 de la negociación es una larga lista de mercado que pretende de un solo tajo superar los problemas estructurales que han afectado al campo colombiano durante años, décadas y hasta siglos. Es decir, hay que educar, dar salud, generar infraestructura (de riego y vial), cobrarle a los ricos, repartir entre los pobres y crear cadenas de distribución y comercialización (por supuesto también financiadas por el Estado) que permitan formar precios bajos para que las asociaciones y cooperativas sean competitivas.

Es decir, como han dicho ya ciertos analistas, la paz cuesta. Algunos han cifrado el costo de la paz en 90 billones de pesos. A mí se me hace corta la cifra. Pero si a la paz se llega con plata, valdría la pena la inversión.

Decía que el documento me recordó la historia de Pearl Harbor. En aquella historia, lo que pretendía el monarca hawaiano era claro como el agua: rebaja de aranceles. En cambio, en 1876 lo que buscaban los estadounidenses se intuía, pero se optó por mirar para otro lado. La sociedad hawaiana prefiero creer que la contraparte también tenía la necesidad de poder ingresar sus productos al mercado hawaiano sin arancel.

En Colombia, lo que busca el Estado es relativamente claro, al menos así lo veo yo: acabar con las fuerzas armadas irregulares en el país. Si de paso cae un Premio Nobel de la Paz o se logra disminuir las mafias del narcotráfico, mejor que mejor. Lo que busca la guerrilla da para un debate más amplio. Ellos lo han dicho desde hace décadas y lo han repetido en La Habana: buscan el poder. Pero con el acuerdo de paz, integrados a la vida democrática, no van a llegar al poder. Ellos, siempre tan desconfiados, deben ser conscientes que sus exigencias van mucho más allá de lo que puede hacer el Estado, así éste tuviese la voluntad de hacerlo. Quizás la clave está en las prioridades del acuerdo de paz; prioridades que, no es sorpresa, terminan beneficiando las zonas donde históricamente ellos han sido fuertes.

Pareciera por tanto que la guerrilla está sentada negociando porque es, coyunturalmente para ellos, la mejor alternativa disponible. Quizás porque están enredados en sus propias contradicciones, o quizás porque nunca han tenido una voluntad de paz real, ya las negociaciones van para dos años. Cuentan con la ventaja de que el gobierno entregó todo su poder de negociación durante la pasada campaña presidencial. Saben que el gobierno actual no se levantará de la mesa. Políticamente es inviable levantarse.

Así que un acuerdo de paz sólo es posible si la guerrilla ve satisfecha su demanda central: tener acceso al poder. Ellos, por más que nos hablen de afros, indígenas o mujeres en el documento escrito, buscan simplemente el poder, es decir aspiran a liderar a esos afros, indígenas y mujeres. Saben, además, que el tiempo corre en contra del gobierno. Quizás se transen por las zonas a priorizar, pero quizás vean que pueden ir por más. Pero intuyo que aun firmándose, el acuerdo no será estructural. El uno está prometiendo lo que no puede dar. El otro está pidiendo lo que sabe que no le van a dar. Ambos lo saben. ¿Quién engaña a quién?

 

Comentarios (11)

DIDUNDI

19 de Octubre

3 Seguidores

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Remaining 4 days to be part of LSV, your support will be rewarded with independence q characterizes even the most important means of interactive web in Colombia.
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David Bardey

20 de Octubre

0 Seguidores

Jorge, habría que definir lo que quieres decir por "acceso al poder". Poder l...+ ver más

Jorge, habría que definir lo que quieres decir por "acceso al poder". Poder las Farcs ya tienen bastante por el camino de la violencia. Una visión más optimista es que están negociando la transformación de este poder militar en poder político y tener algunas garantías al respecto (lo que es normal después de la UP). Es difícil estar en contra de eso. Después si las ideas políticas de la guerrilla son locas estarán rechazadas por una gran mayoría de colombianos, pero es otro debate.

Incorregible

20 de Octubre

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Lo importante es que estos recursos para subsidiar a los pequeños agricultore...+ ver más

Lo importante es que estos recursos para subsidiar a los pequeños agricultores llegue realmente a ellos y no vaya a pasar como de lo de Agro Ingreso Seguro (AIS), que lo que hizo fue pagarle favores a reinas y gente que no necesitaba, favores por apoyar campañas políticas. Estos actos de corrupción son los que generan descontento, rabia y violencia; no olvidemos que la mayor población de la guerrilla es de origen campesino, y es precisamente por esto, por las injusticias y desigualdades.

DIDUNDI

20 de Octubre

3 Seguidores

Quien lo creyera, economistas d la universidad + prestigiosa e influyente del ...+ ver más

Quien lo creyera, economistas d la universidad + prestigiosa e influyente del país, reconocen q sin leer son prejuiciosos respecto dl tema Habana, y aún después d, insisten n su posición marcadamente egoísta, característica d la oposición + recalcitrante y agresiva q ha existido n este país.
Q esto venga dl colombiano promedio es entendible, pero d uds q se supone están x encima, no, además d confuso, s decirnos q sus análisis caen n el facilísimo d la oposición x oposición.
Ma Jimena Duzan n Semana se atrevió a poner el dedo n la llaga dl periódismo d analisis-opinión n el q se mueve la gran mayoría de políticos y medios. Personalmente creo se quedo corta, pero igual se le abona la intención d convocar e invitar a construir país, ser proactivos, ver lo d la Habana no como beneficio exclusivo d Santos o las FARC, sino como la oportunidad q tenemos TODOS d lograr algo ni siquiera x uds ni x mi, q de seguro no necesitamos, sólo x ese otro país, el grande,... El verdadero.

Juanita León

20 de Octubre

907 Seguidores

Jorge, leyendo los acuerdos no me parece tan evidente que las Farc tengan el s...+ ver más

Jorge, leyendo los acuerdos no me parece tan evidente que las Farc tengan el sarten por el mango de la negociación. Lo que han acordado lo podría haber escrito Planeación Nacional. En qué se reflejaría que el "gobierno cedió todo su poder de negociación"?

Blogoeconomia

21 de Octubre

74 Seguidores

Desde mi punto de vista es un tema político. El gobierno de Santos está comp...+ ver más

Desde mi punto de vista es un tema político. El gobierno de Santos está completamente jugado a la paz en el sentido que está vendiéndola antes de haberla firmado. Un poco lo que pasó con la apertura del ´90. Se vendió como la gran panacea. Era importante, pero quizás aquello de "Bienvenidos al futuro" resultó siendo demasiado.

Ayer Santos decía que se iba de gira a buscar apoyos políticos y plata para el posconflicto. Desde la campaña está "prometiendo" la paz. Pero la paz se hace entre 2. Así que depende de la otra parte, que sabe que él otro está jugado. Ahora, a raíz de esta entrada varios me han argumentado que Santos no quiere ser otro Pastrana y que 2 años (mes más, mes menos) antes de terminar su mandato cerraría la mesa si no hay acuerdo. Eso me parece un argumento válido también. En todo caso, lo que más me intrigua es que yo sí no sé aún cuál es la voluntad real de la guerrilla. Paz, tiempo, espacio geográfica, vacaciones en La Habana?

 

DIDUNDI

21 de Octubre

3 Seguidores

Lo único cierto d la respuesta a Juanita s q ES un tema político. D resto s ...+ ver más

Lo único cierto d la respuesta a Juanita s q ES un tema político. D resto s purifica mezquindad y egoísmo como ya lo dije antes. El hecho q no quiera ser otro Pastrana, no implica q no tenga + argumentos para negociar y haya echado toda la carne n el asador.
Ahora lo q se supone pide las Farc y q Santos está REGALANDO Y/O ENTREGANDO Y/O CLAUDICANDO Y/O CAPITULANDO como dicen Uds. los q se oponen, no es + q la histórica obligación-deuda dl estado: no se está pidiendo nada q un gobierno no este n la obligación d hacer, entre otras cosas x ser promesas d campaña electorera c/4 años. Q se les acumuló la deuda y la ven IMPOSIBLE, s otro cuento.
me REconfirma mucho + su mezquinad los 2 renglones finales. Hay q ser muy MEZQUINO pretender q las Farc no están tomando n serio el proceso y lo reduzca a una simple estrategia d acomodo territorial-político,lo peor, q asuma q están d vacaciones y q la comisión negociadora dl gobierno participe d semejante montaje.
Lean la Duzan pliss

coronado

24 de Octubre

0 Seguidores

Me parece que faltó responder la pregunta que Juanita León le hizo al autor:...+ ver más

Me parece que faltó responder la pregunta que Juanita León le hizo al autor: ¿por qué el gobierno entregó todo su poder de negociación? La respuesta es: cuando se "comprometió con la paz". Si la guerrilla percibe que el gobierno no se va a levantar nunca de la mesa, tiene estratégicamente la sartén por el mango ---sobre todo si tiene dudas de querer en efecto firmar un acuerdo. Si de aquí a dos años no hay acuerdo hay dos posibilidades: el gobierno acepta cualquier cosa (que es lo que aparentemente la intelligentsia mamerta del país quiere) o fracasa la negociación y los comandantes guerrilleros se habrán ganado cuatro años de vacaciones antes de volver a seguir haciendo lo que quizá habían ya decidido hacer desde el principio...

MTEC

22 de Octubre

0 Seguidores

La columna pudo haber utilizado mejor el ejemplo de Hawai para ilustrar la ver...+ ver más

La columna pudo haber utilizado mejor el ejemplo de Hawai para ilustrar la verdadera debilidad negociadora del Gobierno Colombiano en el proceso de paz. El tema central en el caso Hawai es que para tomar ventaja de las concesiones arancelarias de azucar por parte de EEUU, la isla se invirtió y se especializo en la producción e Azucar, y cuando llego la hora de renovar el acuerdo de libre comercio con EEUU ya no tenia poder de negociación. En otras palabras, Hawai incurrió en costos fijos irreversibles que lo puso en una posición de desventaja frente a un socio poderoso como EEUU. La pregunta entonces es si el gobierno ha incurrido en un costo fijo irreversible que lo pone en una posición de desventaja en negociaciones? Es posible, y por eso es que solo ha terminado haciendo concesiones. La guerrilla en cambio no ha hecho ninguna inversión irreversible.

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