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Por Julieta Lemaitre · 24 de Mayo de 2014

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Hace años alguien me dijo que la diferencia entre la derecha y la izquierda era que a la derecha los pobres le daban lástima, y a la izquierda vergüenza. Como casi todas las frases lapidarias tiene mucho de falso, o de sobre-simplificado, pero también algo de cierto. Es difícil encontrar quien diga que lo deja del todo indiferente la tragedia de cerca de la mitad de la población de este país que sucumbe a los estragos de la pobreza. La indiferencia tiende a ser ignorancia o impotencia. Fuera del pequeño porcentaje de la población que por razones biológicas o de experiencia de vida es incapaz de sentir compasión, la gran mayoría, sin importar nuestro origen social, filiación política o religiosa, nos conmovemos al ver cara a cara el sufrimiento ajeno.

La reacción de algunos es la lástima, y el deseo de ayudar por mandato religioso o por mera solidaridad. Esta ayuda se racionaliza como deber del Estado de socorrer (yo pago mis impuestos, dicen los que los pagan) y la expectativa que el Estado tenga programas de ayudas y de desarrollo económico que resuelvan la situación lastimera. Otros son mas activos y se comprometen en diversas causas, donando su tiempo o sus recursos al alivio de la pobreza a través de caridades, ONG, fundaciones, programas de responsabilidad social, etc.

A estas personas dominadas por la lástima sin embargo no se les ocurre que puedan ser cómplices de un sistema injusto. La culpa de la pobreza, si la hay, es de otros, otros variados que pueden ser los ricos, el gobierno, los Estados Unidos, las multinacionales, o, en su variante mas perversa, la supuesta irresponsabilidad y flojera de los mismos pobres. Estas personas suelen pensar que son de izquierda o derecha según a quien culpen de la desgracia ajena: de izquierda cuando culpan a los ricos y a las multinacionales, por supuesto, y de derecha cuando culpan a los mismos pobres por cuestiones de cultura, raza o falsa conciencia.

Pero desde otro punto de vista, todas estas personas son de derecha, si definimos por supuesto la derecha como la profunda convicción de ser, personalmente, del todo inocentes del mal ajeno. Y su corolario: el recurso frecuente, y agotador, a la indignación como principal emoción política, el deseo de acusar al otro, la tentación de eliminarlo como salida rápida a todos los problemas.

La compasión decía en alguna parte Hannah Arendt, es una emoción política peligrosa. Atrae a quienes gozan afilando las cuchillas de la guillotinas y se salivan ante la posibilidad de ver rodar cabezas.

No sé si la vergüenza sin embargo sea mucho mejor. Pero a mi modo de ver es inevitable. La vergüenza de pertenecer a un sistema que requiere al parecer tanto sufrimiento para reproducirse, pero que, para muchos de nosotros, trae más ventajas que problemas. La vergüenza de poder viajar por carretera gracias a los muchachitos armados al sol inclemente que saludan con el dedo alzado y se someten a quién saben cuántos más vejámenes para garantizar ese paseo dominguero. La vergüenza de caminar hacia el trabajo después de café con leche pan y huevos pericos en una panadería, pensando en los afanes cotidianos, y al hacerlo pasar al lado de un ser humano que anoche durmió en la acera, protegido apenas por periódicos y una cobija sucia, que hará sus necesidades en una bolsa antes de escarbar en una caneca el desayuno.

Vergüenza.

La vergüenza paraliza y quita el aire y no resuelve nada. No produce ni una moneda, no es capaz de mirar a los ojos o dar la mano con firmeza. Se convierte en asco con los demás, con uno mismo.

En un cuento muy famoso, Los que se van de Omelas, la escritora norteamericana Ursula K. Le Guin imagina una sociedad perfectamente feliz, cuya felicidad depende del sufrimiento y la miseria de un niño pequeño y abandonado, mantenido en un sótano y tratado con crueldad hasta su muerte. Los ciudadanos deben ir a verlo pero  no pueden ayudarlo, y esta experiencia los obliga construir una sociedad casi perfecta, en honor a este niño. En fin, una sociedad feliz fincada en la vergüenza.

Pero algunos no resisten, y se van de Omelas, a vivir entre nosotros, en sociedades imperfectas donde la vergüenza no es la base misma de la ciudadanía.

El cuento es para los norteamericanos una crítica feroz al utilitarismo, pero al leerlo y releerlo en Bogotá, en vísperas de elecciones, no puedo menos que pensar una y otra vez en las delicias del exilio. Emigrar, irse, no mirar atrás, buscar refugio en países donde uno pueda ser tranquilamente de derecha, donde el sufrimiento ajeno y los debates políticos no de tanta vergüenza sino una vaga curiosidad y quizá el deseo de ayudar siempre desde el desapego. Pienso en dejar atrás este país, país de feroces derechas, país tan feliz del mundo, feliz y feroz, rápido para acusar e indignarse, pero inmune a la vergüenza.

Comentarios (11)

joan cardona

24 de Mayo

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Aunque no me crean, yo lloro de la impotencia de no poder hacer nada, de liber...+ ver más

Aunque no me crean, yo lloro de la impotencia de no poder hacer nada, de liberarme de la verguenza, pero, siento que el huir me tapara la realidad de mañana pero no la de ayer y así seguiré con la verguenza; toca cargar con esa cruz toda la vida hasta morir e intentar en vida aportar su grano de arena para mejorar el país y acabar con esta cruz.

Juan Felipe Correa

24 de Mayo

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Completamente de acuerdo. Son momentos propicios para pensar en partir, en olvidar, en dejar atrás; pero eso sería lamentablemente hacer lo mismo que muchos y es dejar que sean otros los que actúen, otros los que se ocupen... Ese partir debería ser más un comenzar, comenzar a ocuparnos primero de nosotros en lugar de escaparnos por los demás. De sí mismo no se puede huir aunque parecemos condenados a tratar...

Completamente de acuerdo. Son momentos propicios para pensar en partir, en olvidar, en dejar atrás; pero eso sería lamentablemente hacer lo mismo que muchos y es dejar que sean otros los que actúen, otros los que se ocupen... Ese partir debería ser más un comenzar, comenzar a ocuparnos primero de nosotros en lugar de escaparnos por los demás. De sí mismo no se puede huir aunque parecemos condenados a tratar...

Melanchthon

25 de Mayo

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La supuesta superioridad moral de la izquierda, pero exacerbada hasta el parox...+ ver más

La supuesta superioridad moral de la izquierda, pero exacerbada hasta el paroxismo más absurdo. No se me ocurren réplicas válidas a un escrito totalmente basado subjetividades y prejuicios. La única conclusión válida de este texto es que la gente de izquierda es gente buena y la de derecha es gente de malos sentimientos. Además, si la diferencia entre derecha e izquierda es sólo un tema de empatía frente a los pobres, donde quedan el asistencialismo de derecha, que también existe? donde quedan los estados de bienestar capitalistas laissesferianos? que son, ¿una rara especie de derechistas de buenos sentimientos?.
Pues yo creo que si uno se aproxima a la política sabiendo de entrada quienes son los buenos y quienes son los malos, no va a poder sacar conclusiones sino únicamente confirmar prejuicios.

HECTOR NI?O

25 de Mayo

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Hay quienes creemos que la pobreza es responsabilidad nuestra: no sentimos ver...+ ver más

Hay quienes creemos que la pobreza es responsabilidad nuestra: no sentimos verguenza al verla ni tampoco deseamos taparla con afán ante las camaras y flashes. Pero siendo conscientes de nuestra responsabilidad creemos que, aparte de nuestra personal responsabilidad también se traduce en estructuras de pecado que tenemos que transformar por los medios políticos que la sociedad nos ha proporcionado.

Silvia Elena Torres

26 de Mayo

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Ni de izquierda ni de derecha, de indiferentes. Los demás son la representaci...+ ver más

Ni de izquierda ni de derecha, de indiferentes. Los demás son la representación del microcosmo de una oligarquía decadente.

Kathy Porto

26 de Mayo

165 Seguidores

O el Exilio de la soledad.Algo parecido a lo que hizo Montaigne.Una soledad cr...+ ver más

O el Exilio de la soledad.Algo parecido a lo que hizo Montaigne.Una soledad creativa y reflexiva en una sociedad no ávida de ella sino del engaño,la estulticia,la trampa.
PERDER LA ILUSIÓN ES HABITAR EL PEOR DE LOS MUNDOS.No te desanimes.

Camilo Cupitre

26 de Mayo

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El analisis de fondo que hace el articulo sobre la hipocresia de las personas independientemente de su vision politica es brillante, sin embargo en el momento en que se define a la derecha (o a la gente que tiene pensamiento de derecha) como algo malo perse se establece un sesgo que lo condiciona de ahi en adelante y hace que pierda su valor, una lastima.

El analisis de fondo que hace el articulo sobre la hipocresia de las personas independientemente de su vision politica es brillante, sin embargo en el momento en que se define a la derecha (o a la gente que tiene pensamiento de derecha) como algo malo perse se establece un sesgo que lo condiciona de ahi en adelante y hace que pierda su valor, una lastima.

FRANCISCO ALBER...

26 de Mayo

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Julieta, que buen mensaje, así mismo lo veíamos mis dos hijos y yo, es mejor...+ ver más

Julieta, que buen mensaje, así mismo lo veíamos mis dos hijos y yo, es mejor el exilio que aguantar uno la bejades de los Polítiqueros en contienda, donde prima el odio hacia nosotros mismos, donde son muchos los que caben pero pocos los escogidos, acá se prefiere más el corrupto, el leguleyo,el problemático, que el honorable, que el educando o educador, por eso como ud lo dice estamos inmunes a la vergüenza.

chjarami

27 de Mayo

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Hola Julieta,
Parece un poco fatalista sobre las posibilidades morales de ...+ ver más

Hola Julieta,
Parece un poco fatalista sobre las posibilidades morales de los individuos. Compasión o vergüenza, asignar culpas, descargar la propia.
También puede uno reconocer que no puede, ni debe, resolver el tema solo, y que más allá del sentimiento lo malo es la parálisis. Piense que es lo que le ofende (no si es lástima o vergüenza), vea que puede hacer usted y hágalo. Comprar la absolución personal con acciones y no con emociones. Y lo de izquierda o derecha se vuelve supérfluo.

alejandro alegre

29 de Mayo

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LA CULPA LA TIENE LA INDIFERENCIA DE LA INMENSA MAYORÍA QUE SE ABSTIENE DE VO...+ ver más

LA CULPA LA TIENE LA INDIFERENCIA DE LA INMENSA MAYORÍA QUE SE ABSTIENE DE VOTAR Y POR ESO UNAS SUPUESTAS MAYORIA DE LAS MINORIAS GOBIERNA Y EMBRUTECE MAS AL IGNORANTE PUEBLO

Maria del Corral

14 de Junio

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Quiero manifestar que para mi irse del pais no es una opción que alivie el do...+ ver más

Quiero manifestar que para mi irse del pais no es una opción que alivie el dolor de patria que tal vez todos vivimos, al ver a una porción tan grande de nuestros compatriotas viviendo con pobreza e ignorancia, porque el dejar de ver las cosas de cerca no las elimina, sino que estas realidades siguen presentes aunque intentemos olvidarlas. También difiero de la columnista pues he logrado ver a mi pais como una gran oportunidad y siento que cada acción que logro hacer en favor de un pais menos desigual y más pacífico, me sana a mi, y representa una esperanza. He encontrado inmensa paz en hacer lo que esté en mis manos y no ensañarme en mirar todo lo negativo sino ver también la belleza, el coraje y la nobleza de tantos.

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